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Dolor crónico

Otros NombresSensibilización central del dolor
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Tabla de contenidos

Otros Nombres

Sensibilización central del dolorDolor crónico oncológicoDolor crónico relacionado con el cáncerDolor inflamatorio crónicoDolor musculoesquelético crónicoDolor neuropático crónicoDolor nociceptivo crónicoTrastorno de dolor crónicoSíndrome de dolor crónicoDolor crónico postraumáticoDolor postquirúrgico crónicoDolor crónico primarioDolor crónico secundarioDolor visceral crónicoDolor crónico generalizadoDolor intractableDolor intratableSíndrome de dolor intratableDolor de larga duraciónDolor a largo plazoDolor nociplásticoSíndrome de dolor nociplásticoDolor crónico no nociceptivoTrastorno de dolorDolor persistenteSíndrome de dolor persistenteDolor psicógenoTrastorno de dolor psicógenoDolor recurrenteDolor refractarioDolor somatomorfoTrastorno de dolor somatomorfoDolor mantenido simpáticamenteDolor resistente al tratamiento

Sinopsis

Dolor crónico: una referencia sobre nutrición y salud natural

1. Definición, clasificación y alcance

El dolor crónico se define como el dolor que persiste o recurre durante más de 3 meses. En los síndromes de dolor crónico, el dolor puede ser la única queja o la principal, y requiere tratamiento y atención especiales. Esta definición fue formalizada por el grupo de trabajo de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, por sus siglas en inglés) para la Clasificación del Dolor Crónico, que desarrolló un nuevo sistema de codificación adoptado en la CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud.

La CIE-11, por primera vez, propone un sistema de codificación para el dolor crónico. Este sistema contiene un código para el "dolor crónico primario", en el que el dolor crónico es la enfermedad en sí misma, y seis códigos para los síndromes de dolor crónico secundario, en los que el dolor se desarrolló en el contexto de otra afección.

El dolor crónico afecta a 1 de cada 5 personas y persiste porque la nocicepción protectora se convierte en estados neuronales, inmunitarios y psicológicos desadaptativos.

Bajo ciertas condiciones, el dolor puede volverse desadaptativo y persistir como dolor crónico. Este dolor no cumple ninguna función protectora y se describe como dolor patológico, en contraposición al dolor fisiológico; en ese caso, ya no es un síntoma de otra enfermedad, sino una enfermedad en sí misma.

Principales categorías de dolor crónico según la CIE-11

  • Dolor crónico primario: Dolor en una o más regiones anatómicas que no se explica mejor por otro diagnóstico (por ejemplo, fibromialgia, dolor generalizado crónico, cefalea primaria crónica).
  • Dolor crónico relacionado con el cáncer: Dolor causado directamente por el cáncer o su tratamiento.
  • Dolor postoperatorio o postraumático crónico: Dolor persistente después de una cirugía o lesión tisular que dura más allá del período esperado de curación.
  • Dolor neuropático crónico: La nueva clasificación enumera las afecciones más comunes de dolor neuropático periférico, incluidas la neuralgia del trigémino, la lesión del nervio periférico, la polineuropatía dolorosa, la neuralgia posherpética y la radiculopatía dolorosa. Las afecciones de dolor neuropático central incluyen el dolor causado por lesión de la médula espinal o el cerebro, el dolor posterior a un accidente cerebrovascular y el dolor asociado con la esclerosis múltiple.
  • Cefalea secundaria crónica o dolor orofacial.
  • Dolor visceral secundario crónico: El dolor visceral crónico es un dolor persistente o recurrente que se origina en los órganos internos de la región de la cabeza y el cuello y en las cavidades torácica, abdominal y pélvica.
  • Dolor musculoesquelético secundario crónico: El dolor musculoesquelético crónico se define como el dolor crónico que surge de estructuras musculoesqueléticas, como huesos o articulaciones. La carga que representa el dolor musculoesquelético crónico para las personas y las sociedades es sustancial, siendo la mayor causa de discapacidad en todo el mundo, y afecta a aproximadamente el 22% de la población mundial.

2. Cómo se presenta el dolor crónico

El dolor crónico es una fuente importante de sufrimiento. Interfiere con el funcionamiento diario y suele acompañarse de angustia. Su presentación es muy variable y está determinada por el mecanismo subyacente, pero existen varias características distintivas comunes a distintas afecciones.

Anomalías sensoriales

El dolor crónico se caracteriza por una sensibilidad anormal, que se debe a la generación de dolor en respuesta a la activación de fibras A-beta mecanorreceptoras de bajo umbral que normalmente generan sensaciones inocuas. Tres procesos diferentes en la médula espinal pueden explicar esta alteración drástica del procesamiento sensorial: aumento de la excitabilidad, disminución de la inhibición y reorganización estructural.

La sensibilización central genera una respuesta exagerada a los estímulos dolorosos (hiperalgesia) y contribuye al dolor provocado por estímulos que normalmente no son dolorosos (alodinia). Estos dos fenómenos —hiperalgesia y alodinia— son características cardinales de muchos estados de dolor crónico.

Cambios neuroplásticos

Los hallazgos clínicos sugieren que la hipersensibilidad al dolor produce cambios estructurales en el cerebro con el tiempo. Sin embargo, estos cambios son reversibles al aliviarse el dolor.

El mecanismo por el cual un estímulo dañino en el cuerpo es percibido como doloroso por el cerebro es complejo y aún no se comprende del todo. La complejidad del proceso se debe a que el sistema nervioso no es un sistema "fijo", sino que exhibe plasticidad, lo que le permite modificar su función en diferentes condiciones.

3. Sistemas corporales involucrados

El sistema nervioso periférico

La nocicepción se refiere a la detección de estímulos nocivos por parte de los nociceptores, seguida de la transducción y transmisión de la información sensorial desde la periferia hasta el cerebro. El dolor se refiere al producto del procesamiento en los centros cerebrales superiores; implica la experiencia sensorial y emocional desagradable real generada a partir de señales nerviosas.

En el dolor neuropático crónico, los mecanismos periféricos son prominentes: la lesión de un nervio periférico provoca una actividad independiente del estímulo (ectópica) en las fibras nerviosas. El sistema nervioso autónomo también puede estar involucrado; en una proporción pequeña pero significativa de personas con dolor crónico, el dolor tiene un componente simpático definido.

El sistema nervioso central y la sensibilización central

La activación de los receptores NMDA y de neuropéptidos produce un aumento marcado del calcio intracelular, que desencadena vías de señalización y cambios en la expresión génica que promueven un desplazamiento a largo plazo en la actividad de los circuitos nociceptivos. Este proceso —la sensibilización central— es un mecanismo fundamental en muchas afecciones de dolor crónico, incluidas la fibromialgia y el dolor lumbar crónico.

El sistema inmunitario y la neuroinflamación

Las células del sistema inmunitario innato reaccionan en el sitio de la lesión, en el ganglio de la raíz dorsal, donde residen los cuerpos celulares de las neuronas somatosensoriales periféricas, y en el asta dorsal de la médula espinal. La activación de la microglía y la liberación de mediadores proinflamatorios amplifican aún más las señales de dolor dentro de la médula espinal. El modelo biopsicosocial, con su énfasis en la interacción neuroinmunitaria y la sensibilización periférica y central, refleja estos mecanismos superpuestos.

La síntesis de evidencia interdisciplinaria posiciona al dolor crónico como una enfermedad sistémica que requiere una atención integrada, basada en mecanismos y centrada en la persona. Definir el andamiaje biológico compartido aclara por qué los tratamientos tradicionales centrados en los síntomas suelen fracasar.

Sistemas endocrino y psicológico

La angustia psicológica, el estado de ánimo y el procesamiento cognitivo están profundamente entrelazados con la percepción del dolor a nivel neurobiológico. Diversos estudios han demostrado que los factores psicológicos y de estilo de vida se asocian con el dolor musculoesquelético, y estos factores también se correlacionan con la inflamación sistémica persistente. Dado que la inflamación sistémica también está presente en numerosas afecciones que implican dolor musculoesquelético, resulta de interés examinar si la inflamación sistémica media la relación entre los factores psicológicos y de estilo de vida y el dolor musculoesquelético.

4. Factores contribuyentes y asociados

Estudiar la distribución y los determinantes del dolor crónico nos permite comprender y abordar el problema a nivel individual y poblacional. Las estrategias de prevención y manejo específicas y adecuadas deben tener en cuenta los determinantes biológicos, psicológicos, sociodemográficos y de estilo de vida, así como los resultados del dolor.

Factores biológicos

  • Edad y sexo: Factores como la edad, el sexo y la obesidad añaden en conjunto capas de complejidad a las experiencias de dolor crónico. Las diferencias entre sexos y la prevalencia del dolor crónico en adultos mayores resaltan la necesidad de enfoques personalizados.
  • Obesidad: Un índice de masa corporal elevado se asocia de forma independiente con una mayor sensibilidad al dolor y una mayor prevalencia de dolor crónico, debido en parte a la inflamación sistémica derivada del tejido adiposo.
  • Afecciones comórbidas: La asociación entre el dolor crónico y comorbilidades físicas como la enfermedad cardiovascular, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y la diabetes mellitus revela factores de riesgo compartidos y resalta aún más la importancia de las estrategias de tratamiento integradas.
  • Sensibilidad al dolor preexistente: Se ha encontrado que variables como la sensibilización central, el dolor preoperatorio, el dolor generalizado crónico, los trastornos del sueño preoperatorios y la ansiedad preoperatoria están fuertemente asociadas con la transición al dolor crónico.

Factores psicológicos

  • Evitación por miedo y catastrofización: Existe evidencia de certeza moderada de que el tabaquismo, la evitación por miedo, las redes de apoyo más deficientes, el nivel socioeconómico más bajo y los niveles elevados de dolor se asocian con el desarrollo de dolor musculoesquelético crónico.
  • Ansiedad y depresión: Las estrategias conductuales desadaptativas, la ansiedad generalizada, la limitación funcional durante el episodio, el tabaquismo y, en particular, el trabajo físico, también fueron predictores explícitos de cronicidad en el dolor lumbar. Varios factores pronósticos desde el punto de vista biomecánico, psicológico y psicosocial son significativos para la cronicidad.

Factores socioeconómicos y de estilo de vida

  • Nivel socioeconómico: Un nivel socioeconómico bajo presenta barreras para una atención eficaz del dolor.
  • Tabaquismo: El tabaquismo es un factor de riesgo modificable identificado de forma constante para la cronificación en varias revisiones sistemáticas.
  • Sueño: Un sueño deficiente se asoció con mayor dolor e inflamación, mientras que las intervenciones conductuales del sueño mejoraron los resultados.
  • Factores ocupacionales: El trabajo físico pesado y el esfuerzo físico prolongado en entornos laborales se asocian significativamente con la cronicidad.
  • Persistencia del dolor musculoesquelético: Una vez establecido el dolor musculoesquelético crónico, es difícil de tratar, y entre el 79% y el 92% de las personas aún lo experimentan hasta 12 años después.

5. Nutrientes, hierbas e ingredientes naturales

5.1 Ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (AGPI)

Uso tradicional

El uso tradicional del pescado azul y los aceites de pescado como parte de los regímenes dietéticos en poblaciones costeras y árticas se ha asociado históricamente con tasas más bajas de afecciones inflamatorias, aunque la documentación sistemática de esto como una intervención deliberada para el dolor es limitada en la literatura etnobotánica.

Evidencia científica

Aunque los ácidos grasos omega-3 son conocidos por sus efectos antiinflamatorios e inmunomoduladores, la evidencia clínica actual sobre su eficacia en el manejo del dolor sigue siendo poco concluyente. Sin embargo, una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 proporciona la síntesis más completa hasta la fecha.

Los investigadores buscaron en cuatro bases de datos desde su creación hasta febrero de 2025, sin restricciones de idioma; cuarenta y un ensayos controlados aleatorizados (n = 3759) cumplieron con los criterios predefinidos. Los ácidos grasos omega-3 mostraron una reducción moderada, estadística y clínicamente significativa, de la intensidad del dolor, con una diferencia de medias estandarizada (DME) de −0,55 (IC del 95%: −0,76 a −0,34; I² = 87%). El alivio fue notable al primer mes (DME = −0,27) y mejoró a los 6 meses (DME = −0,83).

Los beneficios fueron significativos para la artritis reumatoide, la migraña y otras afecciones de dolor crónico mixtas, pero no para la osteoartritis ni la mastalgia.

La suplementación con ácidos grasos omega-3 ofrece una reducción del dolor crónico clínicamente significativa y dependiente del tiempo, particularmente en dosis moderadas y en ciertos contextos de enfermedad. Se necesita estandarizar las medidas de resultado, optimizar las dosis y realizar ensayos a largo plazo para definir mejor su papel en el manejo del dolor.

Fuerza de la evidencia: Moderada — respaldada por un metaanálisis extenso de 41 ECA, aunque la alta heterogeneidad (I² = 87%) entre los ensayos incluidos limita las conclusiones definitivas. Los efectos varían según la afección, la dosis y la duración.

5.2 Cúrcuma y curcumina (Curcuma longa)

Uso tradicional

La cúrcuma es una especia común en India y se ha descrito en el Ayurveda como tratamiento para enfermedades inflamatorias. En la fitoterapia occidental, la cúrcuma se utiliza principalmente como agente antiinflamatorio. Los compuestos fenólicos activos responsables de la mayor parte de su actividad biológica son los curcuminoides —principalmente la curcumina, la demetoxicurcumina y la bisdemetoxicurcumina.

Evidencia científica

Se ha demostrado de forma constante que la cúrcuma produce efectos analgésicos y antiinflamatorios en modelos animales y en ensayos clínicos, y parece tener efectos adversos menos graves que muchos analgésicos actuales.

Un mecanismo clave estudiado implica la inhibición de enzimas inflamatorias. Se ha descubierto que la curcumina limita la actividad de varias enzimas, entre ellas la lipooxigenasa y la ciclooxigenasa-2 (COX-2), que participan en la promoción y el mantenimiento de la inflamación. Al reducir los efectos de estas enzimas, la curcumina también puede reducir la inflamación y el dolor asociado a ella en afecciones como la artritis.

En un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo que evaluó una formulación de cúrcuma dispersable en agua (250 mg/día, 150 mg de curcuminoides), la formulación redujo la puntuación EVA desde el valor inicial (5,4 ± 0,9) hasta el día 90 (3,8 ± 0,8), con una reducción media mayor que la del placebo (−1,5 ± 0,7 frente a −0,6 ± 0,8, p < 0,0001).

El NCCIH indica que una revisión de 2021 encontró varios estudios que destacan los efectos beneficiosos de la cúrcuma y la curcumina en diferentes formulaciones patentadas para tratar y prevenir trastornos inflamatorios y dolorosos, incluidas las enfermedades inflamatorias intestinales, la osteoartritis, la inflamación cutánea y oral, así como el dolor neuropático. Sin embargo, los revisores señalaron que, debido a la insuficiencia de los ensayos clínicos, se necesitan más estudios de alta calidad para establecer con firmeza la eficacia clínica de esta planta.

Un desafío práctico importante es la biodisponibilidad; la curcumina estándar se absorbe mal desde el tracto gastrointestinal, y se han desarrollado diversas formulaciones de administración mejoradas (por ejemplo, con piperina de pimienta negra o preparaciones nano/micelares) para abordar este problema.

Fuerza de la evidencia: Preliminar a moderada — múltiples ECA pequeños a medianos y metaanálisis muestran beneficios en la osteoartritis y el dolor articular, pero muchos ensayos son breves, utilizan formulaciones heterogéneas y presentan limitaciones metodológicas. Se necesitan ensayos más amplios y de mayor calidad.

5.3 Boswellia (Boswellia serrata)

Uso tradicional

Boswellia serrata es un árbol ramificado nativo de las regiones montañosas del norte de África, India y Oriente Medio. La boswellia es un extracto herbal elaborado a partir de la resina gomosa o la corteza del árbol, y puede tomarse por vía oral o aplicarse por vía tópica. Tradicionalmente, la boswellia se ha utilizado en la práctica ayurvédica para mejorar la artritis, reducir la inflamación y el dolor. El incienso (resina de boswellia) también ha tenido un uso tradicional en los sistemas de medicina de Oriente Medio y África durante siglos.

Evidencia científica

Varios estudios han demostrado que tomar boswellia por vía oral puede ayudar a reducir la inflamación y el dolor asociados con la osteoartritis, pero se necesitan estudios más amplios y de mayor calidad.

El NCCIH resume una revisión Cochrane de 2014 que concluye que, aunque algunas hierbas como el jengibre, los insaponificables de aguacate y soja (ASU) y la hierba ayurvédica Boswellia serrata, tomadas por vía oral, pueden tener beneficios modestos para los síntomas de la osteoartritis, la evidencia general es débil.

Una revisión narrativa de 2025 sobre estilo de vida y suplementos para el dolor articular señaló que las dietas antiinflamatorias, como la dieta mediterránea, se vincularon con una menor inflamación y gravedad de los síntomas, mientras que suplementos como la curcumina, la glucosamina y la boswellia mostraron beneficios modestos con un perfil de seguridad favorable.

Fuerza de la evidencia: Débil a preliminar — los ECA existentes son generalmente pequeños y de corta duración. Los ácidos boswélicos (particularmente el AKBA, ácido acetil-11-ceto-β-boswélico) son los compuestos activos principales, y aunque la base de evidencia es prometedora, sigue siendo insuficiente para hacer recomendaciones clínicas firmes.

5.4 Jengibre (Zingiber officinale)

Uso tradicional

Históricamente, el jengibre se ha utilizado en la medicina asiática para tratar dolores de estómago, náuseas y diarrea. En la actualidad, el jengibre se utiliza como remedio popular o tradicional para las náuseas posquirúrgicas; las náuseas causadas por el movimiento, la quimioterapia y el embarazo; la artritis reumatoide; la osteoartritis; y el dolor articular y muscular.

Evidencia científica

Según la evidencia disponible, no está claro si la suplementación con jengibre es beneficiosa para tratar la artritis reumatoide, la osteoartritis o el dolor articular y muscular. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2020 de siete ensayos encontró evidencia insuficiente para respaldar el uso del jengibre oral en comparación con el placebo para el alivio del dolor y la mejora de la función en pacientes con osteoartritis de rodilla.

Fuerza de la evidencia: Insuficiente/no concluyente — existe un fundamento mecanístico prometedor (los gingeroles y shogaoles como inhibidores de COX y LOX), pero los datos actuales de ensayos clínicos aún no respaldan conclusiones definitivas para los criterios de valoración del dolor. Se necesitan ensayos más amplios y bien controlados.

5.5 Vitamina D

Uso tradicional

La vitamina D no es un remedio herbal tradicional; su comprensión como nutriente con funciones relacionadas con el dolor surgió de la ciencia nutricional del siglo XX. Históricamente, la exposición al sol y las vitaminas liposolubles de la dieta se consideraban un apoyo para la salud ósea y muscular en muchas culturas.

Evidencia científica

La vitamina D ejerce influencias anatómicas, hormonales, neurológicas e inmunológicas sobre la manifestación del dolor, y por lo tanto desempeña un papel en la etiología y el mantenimiento de los estados de dolor crónico y las comorbilidades asociadas.

Una revisión sistemática de 14 ECA sobre fibromialgia y dolor musculoesquelético crónico encontró que, en tres estudios (de los cuales dos tenían la evidencia de mejor calidad), se confirmó una correlación entre el dolor muscular difuso y la deficiencia de vitamina D (25OHD). Seis estudios, de los cuales cuatro tenían la evidencia de mejor calidad, demostraron que la suplementación adecuada puede tener efectos beneficiosos en pacientes con deficiencia de vitamina D establecida.

Ocho estudios, de los cuales seis tenían la evidencia de mejor calidad, demostraron que la suplementación con vitamina D produce una reducción del dolor. Los resultados sugieren un posible papel de la suplementación con vitamina D en el alivio del dolor asociado con el síndrome de fibromialgia y el dolor musculoesquelético crónico, especialmente en personas con deficiencia de vitamina D.

Se necesita más investigación para determinar si la vitamina D es útil en el tratamiento de diversas afecciones dolorosas y si el efecto se limita a los pacientes con deficiencia de vitamina D.

Fuerza de la evidencia: Moderada en poblaciones con deficiencia — la evidencia es más sólida para la corrección de la deficiencia en pacientes con fibromialgia y dolor musculoesquelético crónico. Los efectos en personas con niveles suficientes de vitamina D no están bien establecidos.

5.6 Magnesio

Uso tradicional

El magnesio no se ha utilizado como remedio herbal tradicional para el dolor en un sentido etnobotánico estricto, pero las tradiciones dietéticas de minerales en muchas culturas enfatizan los alimentos ricos en minerales. En la práctica moderna de la salud natural, la suplementación con magnesio (en formas como el malato o el glicinato de magnesio) se ha adoptado ampliamente para el dolor muscular y la fibromialgia.

Evidencia científica

La deficiencia de magnesio parece ser más común en pacientes con fibromialgia, y la deficiencia se correlaciona con la presencia de síntomas de fibromialgia. Una revisión de la literatura buscó en las bases de datos Cochrane y PubMed estudios que examinaran la relación entre el magnesio y la fibromialgia. Un total de 18 artículos relevantes que cumplían los criterios de inclusión abarcaban dos aspectos principales: la correlación entre los niveles de magnesio en el cuerpo y la fibromialgia, y el efecto de la suplementación con magnesio en los parámetros clínicos de la fibromialgia.

Fuerza de la evidencia: Preliminar — la asociación entre un estado bajo de magnesio y el dolor crónico (particularmente la fibromialgia) se observa de forma constante en estudios observacionales, pero los datos de ECA de alta calidad sobre los resultados de la suplementación son limitados. La base de evidencia aún no respalda conclusiones cuantitativas firmes.

5.7 Glucosamina y condroitina

Uso tradicional

La glucosamina y la condroitina son compuestos que se producen de forma natural en el cartílago articular y el tejido conectivo; no son remedios botánicos tradicionales, pero se popularizaron como suplementos dietéticos a partir de la década de 1990, principalmente para la osteoartritis.

Evidencia científica

La evidencia sobre la glucosamina y la condroitina es heterogénea. Según el NCCIH, la preponderancia de la evidencia sobre el sulfato de glucosamina y de condroitina —tomados por separado o en conjunto— indica poco o ningún efecto significativo sobre el dolor o la función.

Un metaanálisis de 2018 de 30 ensayos encontró resultados más matizados: las estimaciones entre la condroitina y el placebo mostraron que la condroitina podía aliviar los síntomas de dolor y mejorar la función. En comparación con el placebo, la glucosamina demostró un efecto significativo únicamente en la mejora de la rigidez. Sin embargo, la terapia combinada no contó con suficiente evidencia para demostrar superioridad frente al placebo.

Una revisión sistemática de 2025 que utilizó la metodología PRISMA (PubMed y Web of Science) encontró que, en general, la evidencia sugiere que la glucosamina y la condroitina son generalmente eficaces y bien toleradas, particularmente para el manejo de la osteoartritis y el dolor articular. La glucosamina y la condroitina proporcionan efectos beneficiosos sobre la eficacia, particularmente en la osteoartritis y el dolor articular. Estos efectos parecieron especialmente positivos cuando ambos se usaban en combinación en lugar de por separado, lo que sugiere una relación sinérgica.

Cabe destacar que una revisión Cochrane encontró eficacia para el sulfato de glucosamina, pero esto fue específico de la marca Rotta y no se observó cuando los hallazgos se combinaron con investigaciones sobre otras marcas. La mejora en la OA de rodilla se observó tanto en el dolor como en la función. Los suplementos de clorhidrato de glucosamina no han demostrado eficacia en la OA. El sulfato de glucosamina también se ha probado en el dolor lumbar crónico y no mostró evidencia de eficacia.

Fuerza de la evidencia: Mixta y dependiente de la forma — la evidencia favorece a la condroitina para el dolor de la osteoartritis, y al sulfato de glucosamina (formulaciones específicas) para la rigidez. Ninguno de los dos ha demostrado beneficio más allá de la osteoartritis articular. La base de evidencia general es modesta y está sujeta a una variabilidad metodológica significativa.

5.8 Palmitoiletanolamida (PEA)

Uso tradicional

La palmitoiletanolamida (PEA) es una amida de ácido graso que se produce de forma natural, la cual fue aislada y descrita por primera vez en 1957 como N-(2-hidroxietil)-palmitamida. Es endógena al cuerpo humano y se encuentra en alimentos como la yema de huevo, los cacahuates y la lecitina de soja. Su uso como agente suplementario para el dolor es enteramente un desarrollo moderno, principalmente en la investigación clínica europea desde la década de 1990.

Evidencia científica

La palmitoiletanolamida (PEA), una amida de ácido graso que se produce de forma natural, ha demostrado utilidad en el tratamiento del dolor neuropático e inflamatorio. Informes emergentes han respaldado un posible papel de su uso en el tratamiento del dolor crónico, aunque esto sigue siendo controvertido.

Una revisión sistemática y metaanálisis de ECA doble ciego encontró que el análisis conjunto favoreció a la PEA sobre el tratamiento de control, con una reducción promedio de la intensidad del dolor de 1,68 (1,05–2,31, p = 0,00001) puntos en una escala estandarizada de 11 puntos. El tamaño del efecto que favorecía a la PEA fue estadísticamente significativo (Z = 2,91, p = 0,004), aunque la heterogeneidad entre los estudios incluidos fue alta (I² = 93%).

Los resultados de esta revisión sistemática y metaanálisis sugieren que la PEA es un tratamiento eficaz y bien tolerado para el dolor crónico. Se justifica realizar más estudios para determinar los parámetros óptimos de dosificación y administración de la PEA para sus efectos analgésicos en el contexto del dolor crónico.

Desde el punto de vista mecanístico, la PEA ejerce sus efectos principalmente al interactuar con el receptor alfa activado por proliferadores de peroxisomas (PPAR-α) y a través de otras vías moleculares involucradas en la neuroinflamación y las respuestas inmunitarias.

Fuerza de la evidencia: Prometedora pero limitada — el tamaño del efecto conjunto positivo en los metaanálisis es notable, pero la heterogeneidad muy alta (I² = 93%) debilita la certeza de las conclusiones. La mayoría de los ensayos son pequeños y de calidad variable. Predominan los estudios europeos; se necesita replicación en ensayos más amplios y financiados de forma independiente.

5.9 S-adenosilmetionina (SAMe)

Uso tradicional

La SAMe es una molécula endógena involucrada en las reacciones de metilación en todo el cuerpo y no es un remedio herbal tradicional. Su uso como suplemento oral para la osteoartritis y la depresión se ha estudiado desde la década de 1970.

Evidencia científica

La SAMe puede ser una opción de tratamiento para la osteoartritis, pero la evidencia sobre su eficacia y seguridad no es clara. Una revisión Cochrane de 2009 de 4 ensayos con 656 participantes que comparó la SAMe con placebo no fue concluyente.

Fuerza de la evidencia: Insuficiente — la base de evidencia es pequeña y metodológicamente inadecuada para extraer conclusiones firmes.

6. Factores dietéticos y de estilo de vida

6.1 Patrones dietéticos antiinflamatorios

La artritis (y el dolor crónico en general) es una afección crónica que se agrava por la inflamación sistémica, la inactividad, una nutrición deficiente y las alteraciones del sueño. La evidencia emergente sugiere que las intervenciones en el estilo de vida pueden dirigirse a las causas de raíz de la enfermedad, ofreciendo un enfoque proactivo para reducir el dolor y preservar la función.

Las dietas antiinflamatorias, como la dieta mediterránea, se vincularon con una menor inflamación y gravedad de los síntomas. Un estudio piloto de intervención encontró que un mayor consumo de alimentos antiinflamatorios se correlacionaba con una mejora de las características físicas, el estrés y el dolor en los pacientes evaluados. Además, la disminución del consumo de alimentos proinflamatorios se correlacionó positivamente con la satisfacción del sueño, y seguir una dieta antiinflamatoria de estilo mediterráneo se asoció con una mejora de las características físicas y la calidad de vida en pacientes con dolor crónico.

Una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 señaló que las dietas antiinflamatorias mejoran significativamente el dolor en la artritis reumatoide en comparación con las dietas habituales, y que los beneficios en la calidad de vida relacionada con la salud física probablemente estén relacionados con los beneficios observados en los marcadores específicos de la enfermedad, y también pueden incluir una mejora del sueño, una saciedad sostenida y un dolor autoinformado y funcional mejorado.

Los principios dietéticos clave identificados repetidamente en la literatura sobre el dolor crónico incluyen:

  • Un alto consumo de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y pescado azul (como fuentes de ácidos grasos omega-3).
  • El uso del aceite de oliva como fuente principal de grasa (patrón mediterráneo).
  • La reducción de alimentos ultraprocesados, carbohidratos refinados y aceites vegetales con alto contenido de omega-6.
  • Patrones dietéticos que incluyen alimentos antiinflamatorios y restringen ciertos alimentos proinflamatorios (como aquellos que contienen gluten refinado en exceso o altas cargas de azúcar).

6.2 Actividad física y ejercicio

Las guías de práctica clínica emitidas por el American College of Rheumatology recomiendan enérgicamente el ejercicio aeróbico y/o el entrenamiento de fuerza, la pérdida de peso (en caso de sobrepeso), el tai chi y varias modalidades farmacológicas y no farmacológicas para el tratamiento de la osteoartritis de rodilla, cadera o mano. Las guías recomiendan de forma condicional los ejercicios de equilibrio, el yoga, la acupuntura y otros enfoques no farmacológicos, como los programas de autogestión, para el manejo de la osteoartritis de rodilla.

El entrenamiento de resistencia y el tai chi mejoraron la fuerza, la movilidad y el dolor, con beneficios adicionales para el equilibrio. La evidencia de la investigación sobre fibromialgia también muestra que revisiones sistemáticas y ensayos clínicos aleatorizados recientes proporcionan evidencia alentadora de que prácticas como el tai chi, el qigong, el yoga, la acupuntura, la atención plena y la biorretroalimentación pueden ayudar a aliviar algunos síntomas de la fibromialgia.

6.3 Calidad del sueño

Un sueño deficiente se asoció con mayor dolor e inflamación, mientras que las intervenciones conductuales del sueño mejoraron los resultados. Las alteraciones del sueño aparecen tanto como consecuencia como amplificador del dolor crónico. Los estudios se han agrupado en temas de factores influyentes que incluyen las alteraciones del sueño, la obesidad y los factores psicológicos como mediadores de la relación entre el estilo de vida y el dolor crónico.

6.4 Manejo del estrés psicológico

La relación bidireccional entre el estrés psicológico y el dolor crónico está mediada biológicamente. Un estudio publicado en el Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism encontró que los niveles plasmáticos de TNF-alfa e IL-6 estaban elevados en pacientes con somnolencia diurna excesiva, incluidos aquellos con apnea del sueño y narcolepsia. El estrés también se asocia con una disminución del sueño y un aumento de la masa corporal debido a la liberación de cortisol. El estrés crónico aumenta la resistencia del receptor de glucocorticoides, lo que se traduce en una incapacidad para regular a la baja la respuesta inflamatoria.

6.5 Peso corporal y obesidad

El exceso de adiposidad impulsa la inflamación sistémica a través de la secreción de adipocinas y citocinas proinflamatorias del tejido adiposo visceral, creando un entorno bioquímico que reduce los umbrales del dolor y perpetúa la sensibilización central. Por lo tanto, la reducción de peso, mediante cambios en la dieta y la actividad física, se aborda como una estrategia de manejo integrada en las guías internacionales sobre osteoartritis.

7. Resumen de la fuerza de la evidencia por ingrediente

  • Ácidos grasos omega-3 (aceite de pescado, EPA/DHA): Evidencia moderada de un extenso metaanálisis de 2025 (41 ECA); reducción del dolor estadísticamente significativa, particularmente en la artritis reumatoide y la migraña. La alta heterogeneidad limita las conclusiones precisas.
  • Curcumina/cúrcuma: Evidencia preliminar a moderada de múltiples ECA pequeños a medianos; mecanismo antiinflamatorio consistente y beneficio en la osteoartritis, pero los desafíos de biodisponibilidad y la heterogeneidad de los ensayos siguen siendo limitaciones.
  • Boswellia serrata: Evidencia débil a preliminar; beneficio modesto para los síntomas de la OA según una revisión Cochrane, con un perfil de seguridad favorable.
  • Jengibre: Evidencia clínica insuficiente para el dolor musculoesquelético según un metaanálisis de 2020; el uso tradicional está bien documentado.
  • Vitamina D: Evidencia moderada para poblaciones con deficiencia; el beneficio para la fibromialgia y el dolor musculoesquelético crónico es más sólido al corregir una deficiencia real.
  • Magnesio: La evidencia observacional preliminar vincula la deficiencia con la fibromialgia; los datos de suplementación de ECA son limitados.
  • Glucosamina/condroitina: Evidencia mixta — la condroitina muestra beneficio para el dolor en la OA; el clorhidrato de glucosamina carece de evidencia de eficacia; los resultados de la combinación son inconsistentes entre los estudios.
  • Palmitoiletanolamida (PEA): Evidencia prometedora de múltiples ECA y metaanálisis; reducción del dolor estadísticamente significativa, bien tolerada, pero con heterogeneidad muy alta (I² = 93%) y una base de evidencia que requiere expansión.
  • SAMe: No concluyente; base de evidencia pequeña.

Referencias

Remedios Naturales

Remedio 1
Cúrcuma (Golden Milk o suplemento): La cúrcuma contiene curcumina, un compuesto bioactivo con potentes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que puede ayudar a reducir el dolor de afecciones como la artritis y la fibromialgia. Mezcla una cucharadita de cúrcuma en leche tibia con una pizca de pimienta negra: la piperina de la pimienta negra aumenta la absorción de curcumina hasta en un 2,000%. Bébelo diariamente o agrega cúrcuma a sopas, curries y batidos.
Remedio 2
Té de jengibre: El jengibre es una hierba antiinflamatoria potente que ayuda a reducir el dolor muscular, la rigidez articular y el dolor crónico al inhibir las mismas vías inflamatorias que los analgésicos comunes. Hierve rodajas de jengibre fresco en agua caliente durante 10 minutos y bébelo como té, o agrega jengibre molido a las comidas y batidos con regularidad. El uso constante durante varias semanas es lo más efectivo para la inflamación crónica.
Remedio 3
Dieta antiinflamatoria: Seguir una dieta de alimentos integrales y antiinflamatoria puede favorecer significativamente el alivio del dolor al reducir la inflamación sistémica que provoca el dolor crónico. Concéntrate en frutas y verduras de colores variados, cereales integrales, legumbres, frutos secos, semillas y grasas saludables, mientras limitas los alimentos procesados y el exceso de aceites omega-6. Incluir alimentos ricos en omega-3, como salmón, sardinas, nueces y semillas de linaza, es especialmente beneficioso para reducir la hinchazón y la sensibilidad articular.
Remedio 4
Boswellia (Incienso Indio): Boswellia serrata es una hierba ayurvédica con fuertes beneficios antiinflamatorios y analgésicos, particularmente para el dolor articular crónico y la osteoartritis. Sus ácidos boswélicos activos bloquean los leucotrienos —moléculas responsables de la inflamación—, lo que la convierte en una alternativa natural muy valorada para el uso a largo plazo. Está disponible como suplemento o extracto estandarizado; busque productos con un contenido consistente de ácidos boswélicos.
Remedio 5
Té verde: El té verde es rico en polifenoles y EGCG, antioxidantes que han demostrado poseer propiedades antiinflamatorias que pueden ayudar a aliviar el dolor asociado con la artritis y la fibromialgia. Se recomienda consumir 2–3 tazas diarias, preparadas a una temperatura de aproximadamente 175–185°F y en infusión durante 2–3 minutos para preservar sus antioxidantes beneficiosos. Agregar una rodaja de limón puede mejorar aún más la absorción de antioxidantes.
Remedio 6
Movimiento Suave y Yoga: Aunque pueda parecer contradictorio, el movimiento suave regular es esencial para el alivio del dolor crónico — mejora la circulación, reduce la rigidez, potencia la flexibilidad y libera endorfinas y dopamina que disminuyen naturalmente el dolor y el estrés. Prácticas como el yoga y el Tai Chi son especialmente adecuadas ya que combinan el movimiento controlado con la respiración y la atención plena (mindfulness). Comienza de forma gradual con caminatas diarias breves o una rutina de yoga para principiantes, y aumenta la intensidad progresivamente según la tolerancia.
Remedio 7
Meditación de atención plena (mindfulness): La meditación de atención plena se utiliza cada vez más para el dolor crónico, y una revisión sistemática de 38 estudios concluyó que puede mejorar los síntomas de dolor, la depresión y la calidad de vida. Al entrenar la atención y la conciencia, ayuda a cambiar la relación del cerebro con las señales de dolor, reduciendo el sufrimiento y la angustia que estas provocan. Practique de 10 a 20 minutos de mindfulness guiado o silencioso diariamente, utilizando una aplicación, una grabación o simplemente la atención enfocada en la respiración.
Remedio 8
Terapia de calor y frío: Aplicar calor a los músculos rígidos y doloridos aumenta el flujo sanguíneo y relaja la tensión, mientras que las compresas frías ayudan a reducir la inflamación aguda y a adormecer el dolor agudo. Use una compresa tibia, una almohadilla térmica o un baño tibio con sales de Epsom para la rigidez muscular y articular, y aplique una compresa de hielo envuelta en un paño durante 15 a 20 minutos durante los episodios de inflamación. Alternar calor y frío también puede ayudar a mejorar la circulación y reducir las molestias crónicas.
Remedio 9
Baños de sal de Epsom: Sumergirse en un baño tibio con sal de Epsom (sulfato de magnesio) es un remedio casero de larga tradición que se cree que alivia la tensión muscular y reduce el dolor mediante la absorción transdérmica de magnesio. El magnesio desempeña un papel clave en la función nerviosa y la relajación muscular, y muchas personas con dolor crónico pueden tener niveles bajos de magnesio. Agregue 2 tazas de sal de Epsom a un baño tibio y sumérjase durante 20 minutos, dos a tres veces por semana.
Remedio 10
Árnica tópica y aceites esenciales: El árnica, de la familia de las margaritas, ha sido ampliamente investigada como antiinflamatorio y analgésico tópico — se aplica en crema o gel directamente sobre las articulaciones o músculos dolorosos para reducir el dolor y la inflamación. Los aceites esenciales de menta y lavanda diluidos también se utilizan en la práctica tradicional para el alivio tópico del dolor y para calmar la respuesta del sistema nervioso al dolor. Siempre diluya los aceites esenciales en un aceite portador (como el de coco o jojoba) antes de aplicarlos sobre la piel.

Ingredientes

Estos ingredientes se utilizan frecuentemente en la medicina alternativa para apoyar dolor crónico.
  • El 5-HTP es un precursor de la serotonina estudiado en la fibromialgia y los síndromes de dolor crónico. Dos ensayos clínicos, incluido un estudio doble ciego controlado con placebo, encontraron que 300 mg/día de 5-HTP mejoraron los puntos sensibles, las puntuaciones de dolor, la ansiedad y el sueño en la fibromialgia. Modula la sensibilización central al dolor a través de las vías serotoninérgicas.

  • La actividad analgésica se ha confirmado en estudios preclínicos in vivo y figura entre las propiedades farmacológicas documentadas de A. spectabilis en la bibliografía de revisión evaluada por pares. La revisión de 2021 confirma la actividad analgésica junto con hallazgos antitusivos y antiinflamatorios.

  • La acetil-L-carnitina (ALC) ha sido estudiada para el dolor crónico neuropático a través de la modulación de la actividad de los neurotransmisores, la promoción de la regeneración nerviosa y el soporte energético mitocondrial. La evidencia de ECA respalda su uso como coadyuvante en la fibromialgia y el dolor neuropático periférico. Un estudio controlado aleatorizado mostró que la ALC combinada con PEA mejoró de manera sinérgica el dolor de la fibromialgia.

  • El ácido alfa-lipoico (ALA) es un potente antioxidante estudiado extensamente para el dolor crónico neuropático, particularmente la neuropatía periférica diabética. Múltiples metaanálisis muestran una reducción significativa del dolor. Reduce el estrés oxidativo en el tejido nervioso, mejora la velocidad de conducción nerviosa y es reconocido por las guías neurológicas para la neuropatía diabética.

  • árnicaCientífico

    Las preparaciones tópicas de árnica tienen propiedades analgésicas y antiinflamatorias que se han estudiado en la osteoartritis y el dolor posoperatorio. Una revisión Cochrane reconoció cierta evidencia a favor del gel tópico de árnica en el dolor crónico. Un ensayo con evaluador ciego encontró que el gel de árnica era equivalente al gel de ibuprofeno para el dolor por OA de mano.

  • benfotiaminaCientífico

    La benfotiamina ha demostrado efectos analgésicos tanto en el dolor neuropático diabético como en el no diabético en modelos animales, reduciendo la alodinia táctil y la nocicepción inflamatoria. Clínicamente, se ha utilizado para la neuropatía diabética dolorosa y la polineuropatía alcohólica. El ensayo BEDIP (n=40) mostró una mejora significativa en las puntuaciones de dolor neuropático después de 3 semanas con 400 mg/día.

  • Los alcaloides de A. scholaris ejercen efectos analgésicos en múltiples modelos preclínicos de dolor, incluyendo la contorsión inducida por ácido acético, la prueba de la placa caliente, la prueba de formalina y el dolor neuropático (lesión por constricción crónica del nervio ciático) en roedores. Se han propuesto tanto mecanismos analgésicos centrales como periféricos, siendo la inhibición de COX/LOX la vía periférica más probable.

  • BoswelliaCientífico

    Los ácidos boswélicos de Boswellia serrata inhiben la 5-lipoxigenasa (5-LOX), reduciendo la inflamación mediada por leucotrienos. Múltiples ensayos controlados aleatorizados y una revisión Cochrane de 2014 encontraron beneficios modestos pero significativos para la osteoartritis y el dolor inflamatorio crónico. La medicina ayurvédica ha utilizado esta resina durante siglos para tratar afecciones inflamatorias.

  • Los ácidos boswélicos son los constituyentes analgésicos y antiinflamatorios activos de la resina de Boswellia serrata, que inhiben específicamente la 5-LOX. Los ECA en osteoartritis de rodilla demuestran reducciones significativas del dolor y mejoría de la función articular. Tanto la medicina ayurvédica tradicional como la evidencia clínica moderna respaldan su uso para el dolor inflamatorio crónico.

  • bromelainaCientífico

    La bromelina tiene propiedades analgésicas documentadas en estudios clínicos en humanos, incluyendo dolor inflamatorio, inflamación urogenital, dolor posquirúrgico y artritis crónica. Actúa directamente sobre mediadores del dolor como la bradicinina, reduce el cininógeno plasmático e inhibe la PGE2. Múltiples revisiones de PMC y ensayos clínicos confirman su uso en contextos de dolor crónico.

  • Los extractos de semillas de C. crista demuestran actividad analgésica en múltiples modelos preclínicos de dolor, incluidas las pruebas de reflejo de contorsión (writhing reflex) y de inmersión de la cola. Las propiedades antiinflamatorias complementan la actividad analgésica. El uso tradicional para el manejo del dolor está bien documentado.

  • El DHA y el EPA reducen los mediadores inflamatorios relacionados con el dolor crónico mediante la inhibición competitiva de las vías del ácido araquidónico. Los estudios preclínicos con DHA puro demuestran reducciones significativas en el dolor artrítico y el edema articular. La evidencia clínica en artritis reumatoide y enfermedades reumáticas inflamatorias respalda efectos analgésicos modestos de la suplementación con omega-3.

  • Health Canada ha autorizado una preparación estandarizada de E. californica (3 g de hierba seca, 0.8% de alcaloides isoquinolínicos) como analgésico y coanalgésico para el manejo del dolor crónico. Un ensayo clínico abierto confirmó que la amapola de California puede utilizarse como coanalgésico para el dolor crónico y para el insomnio relacionado con el dolor. Estudios en animales también respaldan la actividad analgésica, incluso en modelos de dolor del nervio ciático y de osteoartritis.

  • El alcanfor es un ingrediente analgésico tópico de venta libre (OTC) reconocido, con un mecanismo científicamente caracterizado (desensibilización de TRPV1, bloqueo de TRPA1) para reducir el dolor musculoesquelético crónico. Estudios en humanos y series de casos clínicos confirman su eficacia analgésica. Un estudio de 2016 citado por Medical News Today mostró que el aceite de alcanfor redujo el dolor lumbar crónico.

  • cannabidiolCientífico

    El cannabidiol (CBD) es un fitocannabinoide no psicoactivo derivado de Cannabis sativa con propiedades analgésicas y antiinflamatorias mediadas a través de los receptores TRPV-1, 5-HT1A y CB1. Una revisión sistemática de 2024 que evaluó 40 estudios encontró evidencia clínica y preclínica suficiente para el uso de CBD en el tratamiento del dolor. La evidencia es más sólida para el dolor neuropático y el dolor por osteoartritis.

  • capsaicinaCientífico

    La capsaicina, el compuesto picante de los chiles, desensibiliza los nociceptores TRPV1 y agota la sustancia P. Una revisión Cochrane de 2016 de 14 ECA (2,050 participantes) encontró que el capsicum/la capsaicina redujo el dolor crónico más que el placebo, incluyendo el dolor lumbar y el dolor neuropático. Está aprobado por la FDA en forma de parche al 8% para la neuralgia posherpética.

  • capsaicinoidesCientífico

    La capsaicina se encuentra entre los analgésicos naturales más ampliamente validados clínicamente para el dolor crónico. Un parche de capsaicina de alta concentración (8%) (Qutenza) está aprobado por la FDA para el dolor neuropático. Múltiples ECA y revisiones sistemáticas confirman su beneficio para la neuralgia posherpética, la neuropatía diabética y otras afecciones de dolor crónico.

  • capsicumCientífico

    Capsicum (género de los chiles picantes) contiene capsaicina y capsaicinoides que reducen el dolor crónico mediante la desensibilización de TRPV1. Una revisión Cochrane de 2016 confirmó que Capsicum frutescens de uso tópico reduce el dolor lumbar crónico más que el placebo en múltiples ECA. El NCCIH reconoce el capsicum entre los enfoques herbales respaldados por evidencia para el dolor crónico.

  • cariofilenoCientífico

    El BCP activa selectivamente los receptores CB2 para reducir tanto el dolor inflamatorio como el neuropático en múltiples modelos preclínicos, incluyendo formalina, ligadura del nervio ciático, neuropatía inducida por quimioterapia y neuropatía diabética. Los efectos son dependientes de CB2 y no involucran al receptor CB1 psicotrópico.

  • garra de gatoCientífico

    La Uña de Gato (Uncaria tomentosa) modula la función inmunitaria y reduce las citocinas inflamatorias gracias a su contenido de alcaloides oxindólicos y triterpenos pentacíclicos. Pequeños estudios en humanos han mostrado un posible beneficio en el dolor crónico asociado a la osteoartritis y la artritis reumatoide. La medicina tradicional amazónica la ha utilizado durante siglos para afecciones articulares inflamatorias.

  • La capsaicina tópica se encuentra entre los analgésicos tópicos no opioides con mayor respaldo científico para afecciones de dolor crónico. Revisiones Cochrane, múltiples ECA y un parche al 8% aprobado por prescripción médica respaldan su uso en la neuralgia posherpética, la neuropatía diabética y el dolor musculoesquelético. El mecanismo está bien caracterizado: la desensibilización de las fibras C mediante el agotamiento de la sustancia P.

  • condroitinaCientífico

    El sulfato de condroitina es un componente estructural importante del cartílago que se utiliza para el dolor crónico de la osteoartritis. La evidencia es contradictoria, pero existe una recomendación condicional para la osteoartritis de mano por parte de la Arthritis Foundation. Tiene efectos antiinflamatorios leves y puede retardar la degradación del cartílago. El NCCIH lo señala como un suplemento ampliamente utilizado para el dolor relacionado con la osteoartritis.

  • El CQ demuestra actividad analgésica periférica y central en modelos preclínicos, inhibiendo las vías de la COX-1, la COX-2 y la 5-LOX. El estudio piloto en humanos de Bloomer 2013 mostró una reducción de ~33% en el dolor articular crónico relacionado con el ejercicio después de 8 semanas. Los estudios en animales con modelos de dolor neuropático también muestran efectos antihiperalgésicos significativos de los extractos de CQ.

  • clemátideCientífico

    Múltiples especies de Clematis exhiben actividad antinociceptiva (analgésica) en modelos animales. El vitalboside de C. vitalba, el extracto acuoso de C. brachiata y el SKI306X (que contiene C. mandshurica) han demostrado efectos analgésicos en modelos validados de dolor en roedores. El SKI306X mostró no inferioridad frente a celecoxib para el alivio del dolor en pacientes con AR en un ensayo de fase III.

  • clavoCientífico

    El eugenol proveniente del clavo de olor es un analgésico clínicamente reconocido, aprobado por la FDA para uso dental. Bloquea los canales de sodio dependientes de voltaje y los receptores de dolor TRPV1, y un ECA en humanos confirmó que la pasta de eugenol superó a otras alternativas en el dolor dental posquirúrgico y la cicatrización.

  • EPA y DHA reducen la señalización neuroinflamatoria que sensibiliza las vías del dolor. En pacientes con AR, el aceite de hígado de bacalao redujo significativamente la intensidad del dolor (reducción del 67.5% en un estudio). La suplementación con omega-3 cuenta con evidencia más amplia para reducir el dolor crónico en afecciones musculoesqueléticas e inflamatorias.

  • coixCientífico

    Los polisacáridos de semilla de coix demuestran efectos analgésicos en modelos animales, reduciendo las respuestas de retorcimiento y aumentando los umbrales de dolor. En la MTC, la semilla de coix está catalogada como analgésico para la neuralgia y el dolor articular.

  • colágenoCientífico

    La suplementación con colágeno hidrolizado (péptidos de colágeno) reduce el dolor articular crónico en la osteoartritis y el dolor articular relacionado con la actividad. Los ECA muestran reducciones significativas del dolor de rodilla por OA y una mejora de la función. Los péptidos de colágeno estimulan la síntesis de colágeno por parte de los condrocitos y son reconocidos como un suplemento para la salud articular en el dolor musculoesquelético crónico.

  • consueldaCientífico

    Las preparaciones tópicas de consuelda están clínicamente comprobadas para afecciones dolorosas crónicas, incluida la osteoartritis degenerativa. Los ECA en OA de rodilla con una duración de hasta 12 semanas demuestran una reducción sostenida del dolor. La vigilancia posterior a la comercialización encontró que los pacientes con dolor articular y muscular de larga duración (en promedio, 6.5 años antes de la inscripción en un estudio de OA de rodilla) experimentaron una mejoría significativa. La ESCOP y la Comisión E alemana reconocen la consuelda para afecciones musculoesqueléticas dolorosas.

  • commiphoraCientífico

    La mirra de Commiphora contiene furanosesquiterpenos que actúan sobre los receptores opioides, produciendo efectos analgésicos documentados en estudios en animales y respaldados por observaciones preliminares en humanos. La Comisión E y la ESCOP reconocen las propiedades antiinflamatorias y analgésicas que sustentan el alivio del dolor por vía tópica.

  • La suplementación con coenzima Q10 (CoQ10) ha demostrado eficacia en la prevención de la migraña y en el dolor crónico relacionado con la fibromialgia en múltiples ensayos clínicos, incluyendo ECA. Reduce el estrés oxidativo mitocondrial y la inflamación. A dosis de 150–300 mg/día, disminuye la frecuencia de la migraña, los días con dolor de cabeza y las náuseas.

  • CorydalisCientífico

    La corydalis (Yan Hu Suo) se utiliza en la medicina tradicional china como un potente analgésico para el dolor crónico. Su alcaloide activo primario, la tetrahidropalmatina (THP/L-THP), modula los receptores de dopamina D1/D2 y los receptores opioides para producir analgesia. Estudios clínicos han demostrado los efectos analgésicos de la THP en neuralgia, dismenorrea, cefaleas y dolor musculoesquelético crónico.

  • cúrcumaCientífico

    La curcumina, el principal compuesto bioactivo de la cúrcuma, inhibe las vías inflamatorias NF-κB y COX-2. Múltiples ECA demuestran que reduce el dolor de la osteoartritis de manera comparable al ibuprofeno, con una mejor tolerabilidad gastrointestinal. Tanto la tradición ayurvédica como las revisiones sistemáticas modernas respaldan su uso para el dolor inflamatorio crónico.

  • garra del diabloCientífico

    La raíz de garra del diablo (Harpagophytum procumbens) contiene harpagósido, un glucósido iridoide que inhibe la COX-2 y el NF-κB. Una revisión Cochrane encontró que dosis diarias estandarizadas de 50 a 100 mg de harpagósido redujeron el dolor lumbar crónico más que el placebo, con un ensayo que mostró equivalencia con 12.5 mg de rofecoxib. Más de 50 estudios en humanos respaldan sus efectos analgésicos.

  • El DHA es el principal ácido graso omega-3 estructural en las membranas neuronales y un precursor de las resolvinas de la serie D y las protectinas que resuelven la neuroinflamación. La suplementación combinada de EPA+DHA está respaldada por evidencia de revisiones sistemáticas en cuanto a la reducción del dolor crónico (DME −0.55). El DHA modula la señalización inflamatoria relevante para el dolor crónico neuropático y musculoesquelético.

  • El DMSO es un compuesto organosulfurado que se utiliza de forma tópica para el dolor crónico musculoesquelético y neuropático. Penetra fácilmente la piel, actuando como vehículo para agentes analgésicos antiinflamatorios y posee actividad antiinflamatoria y neutralizante de radicales libres intrínseca. El NCCIH y la FDA reconocen el DMSO tópico para el dolor de la cistitis intersticial; también se ha estudiado para la OA y el dolor lumbar.

  • El EGCG está siendo investigado como agente antinociceptivo, ya que aborda el dolor nociceptivo, neuropático y nociplástico mediante mecanismos antiinflamatorios, antioxidantes y neuroprotectores. Una revisión sistemática de 2025 lo identificó como un complemento prometedor para el manejo convencional del dolor, aunque las limitaciones de biodisponibilidad clínica restringen su aplicación práctica.

  • El EPA es un ácido graso omega-3 de cadena larga que reduce el dolor crónico al competir con el ácido araquidónico por las enzimas COX/LOX, disminuyendo la prostaglandina E2 y el leucotrieno B4 proinflamatorios. También actúa como precursor de resolvinas antiinflamatorias. La evidencia de revisiones sistemáticas confirma que la suplementación con EPA+DHA omega-3 produce una reducción significativa del dolor crónico (DME −0.55).

  • eucaliptoCientífico

    La inhalación de eucalipto redujo la severidad del dolor y mejoró la calidad de vida en un ECA clínico en pacientes con artritis reumatoide que experimentaban dolor crónico. Mecánicamente, el 1,8-cineol suprime las vías de prostaglandinas y citocinas centrales en la sensibilización del dolor crónico. Los modelos animales corroboran los efectos antinociceptivos y antiedematosos.

  • matricariaCientífico

    La matricaria (Tanacetum parthenium) contiene partenólido, el cual inhibe el NF-κB y la agregación plaquetaria. Múltiples ECA y las guías de la American Headache Society la reconocen para la profilaxis de la migraña, con estudios que muestran una reducción del 40–50% en la frecuencia de los ataques. El NIH reporta evidencia para la prevención de la migraña.

  • El aceite de pescado aporta los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA, que reducen la síntesis de eicosanoides proinflamatorios y generan mediadores proresolutivos. Una revisión sistemática/metaanálisis de 2025 encontró que la suplementación con omega-3 produce una reducción moderada y significativa de la intensidad del dolor crónico. Un estudio clínico encontró que ~59% de los pacientes con enfermedad discal pudieron sustituir los AINE por aceite de pescado.

  • C. speciosa tiene actividad antinociceptiva (analgésica) documentada en modelos preclínicos. Las fracciones polisacáridas y las fracciones ricas en flavonoides redujeron las respuestas al dolor en pruebas de contorsiones inducidas por ácido acético y en modelos de artritis inducida por CFA. El mecanismo analgésico puede involucrar la modulación de canales de calcio y la supresión de mediadores proinflamatorios.

  • La peimina y la verticinona, alcaloides principales de la fritilaria, demuestran propiedades analgésicas y de supresión del dolor en modelos celulares y animales. La revisión sistemática de MDPI sobre FTB identifica la supresión del dolor como uno de los trece efectos farmacológicos documentados. La peimina inhibe la activación de MAPK en sinoviocitos artríticos, un mecanismo relevante para el dolor crónico.

  • gardeniaCientífico

    La geniposida tiene propiedades analgésicas documentadas, y el GFE inhibió de manera dosis-dependiente las contorsiones abdominales inducidas por ácido acético en ratones, un modelo preclínico estándar de dolor. La genipina es un captador específico de radicales hidroxilo con actividades tanto analgésicas como antiinflamatorias. El uso analgésico/antipirético está reconocido en las Farmacopeas china, japonesa y coreana.

  • Gentiana macrophylla y su constituyente gentiopicrósido exhiben una actividad antinociceptiva (reductora del dolor) significativa en modelos animales. Los efectos analgésicos se han atribuido a la regulación negativa de la expresión del receptor NR2B (GluN2B) en las vías del dolor. En estudios comparativos, el extracto mostró una potente actividad antinociceptiva junto con sus efectos antiinflamatorios.

  • geranioCientífico

    La aromaterapia con AE de geranio ha sido evaluada en un ensayo clínico para la reducción del dolor en pacientes con estenosis espinal lumbar y dolor moderado a severo. La neuralgia posherpética también es una indicación documentada. El aceite reduce la percepción del dolor mediante vías del SNC y vías antiinflamatorias.

  • jengibreCientífico

    El jengibre (Zingiber officinale) inhibe la síntesis de prostaglandinas a través de las vías de la COX y la LOX, y actúa como agonista del TRPV1. Una revisión Cochrane de 2014 mencionó al jengibre entre las hierbas con beneficios modestos para el dolor en la osteoartritis. Múltiples ECA respaldan su uso para la osteoartritis, el dolor lumbar crónico, la dismenorrea y la migraña, con evidencia de calidad moderada a alta.

  • G. littoralis tiene un uso tradicional documentado como analgésico en la medicina tradicional china (MTC), japonesa y coreana. Estudios preclínicos publicados han identificado componentes analgésicos en la raíz y confirmado propiedades analgésicas en la revisión sistemática de PMC de 2019. Los datos in vitro y en animales respaldan el mecanismo de acción.

  • glucosaminaCientífico

    La glucosamina es un aminoazúcar formador de cartílago que ha sido ampliamente estudiado para el dolor articular crónico relacionado con la osteoartritis. La evidencia es mixta: algunos ECA de gran tamaño muestran beneficios para el dolor de OA de moderado a severo, mientras que otros no muestran beneficio alguno sobre el placebo en casos de OA leve. El NCCIH reporta los resultados como poco claros, mientras que algunas guías clínicas recomiendan de manera condicional el sulfato de glucosamina.

  • Los glicosaminoglicanos (GAG), que incluyen el sulfato de condroitina, el ácido hialurónico y el sulfato de heparán, son componentes estructurales del cartílago y del líquido sinovial con funciones establecidas en el manejo del dolor crónico de la osteoartritis. La suplementación con preparaciones ricas en GAG de origen bovino o marino reduce el dolor articular en la osteoartritis. El uso tradicional incluye alimentos ricos en cartílago en múltiples culturas.

  • El mejillón de labios verdes (Perna canaliculus) de Nueva Zelanda ofrece un perfil único de ácidos grasos omega-3 (incluido el ETA) y glicosaminoglicanos con efectos antiinflamatorios y analgésicos. Los ECA en osteoartritis y artritis reumatoide muestran reducciones significativas en el dolor y la rigidez articular. Las poblaciones costeras tradicionales māori tenían tasas más bajas de artritis, históricamente atribuidas al consumo dietético de mejillón.

  • HarpagósidoCientífico

    El harpagósido es el principal glucósido iridoide bioactivo de la garra del diablo (Harpagophytum procumbens). La evidencia Cochrane proveniente de dos ECA de alta calidad confirma que reduce el dolor lumbar crónico más que el placebo a dosis de 50–100 mg/día, con una equivalencia a 12.5 mg de rofecoxib. Inhibe las vías inflamatorias de la COX y la lipoxigenasa.

  • La actividad analgésica de los extractos del rizoma de H. spicatum se ha demostrado en modelos preclínicos, incluidas las pruebas de placa caliente, de retirada de la cola (tail flick) y de contorsiones inducidas por ácido acético en ratas. El estudio de PMC de 2012 confirmó efectos analgésicos a 200 mg/kg. Los aceites esenciales mostraron una antinocicepción del 33–42% en comparación con el 43% del ibuprofeno. La planta se clasifica en el Ayurveda como 'Vedansthapana' (analgésico).

  • madera de hoCientífico

    El linalol, el componente predominante de la madera de ho, ha demostrado efectos antinociceptivos en múltiples modelos de dolor en roedores, incluyendo dolor inflamatorio y neuropático, con efectos mediados por vías opioides y colinérgicas.

  • El ácido hialurónico (AH) es un componente principal del líquido sinovial que proporciona lubricación y amortiguación a las articulaciones. Las inyecciones intraarticulares de AH están establecidas para el dolor crónico de rodilla por osteoartritis. La suplementación oral con AH cuenta con evidencia emergente para reducir el dolor y la rigidez articular por OA, con algunos ECA que muestran beneficios.

  • impatiensCientífico

    Las especies de Impatiens demuestran actividad antinociceptiva (analgésica) en modelos con roedores. Imam et al. (J. Ethnopharmacol., 2012) documentaron la actividad antinociceptiva del extracto metanólico de flores de I. balsamina. El extracto de raíz de I. rothii mostró una actividad analgésica significativa en todas las dosis probadas, tanto en la prueba de la placa caliente como en la prueba de contorsiones inducidas por ácido acético en ratones.

  • Incienso indioCientífico

    Boswellia serrata demuestra efectos analgésicos y antiinflamatorios en múltiples condiciones clínicas de dolor. Los ECA en osteoartritis confirman reducciones significativas en las puntuaciones de dolor, y un ECA de 2025 en espondilitis (dolor inflamatorio espinal) confirmó reducciones en el dolor y la rigidez. A nivel mecanístico, la inhibición de la 5-LOX, la COX-2 y la síntesis de PGE2 explica en conjunto la acción analgésica.

  • ipriflavonaCientífico

    Varios ensayos clínicos han encontrado que la ipriflavona tiene un efecto analgésico adyuvante en el dolor vertebral relacionado con la osteoporosis. Un ECA de 2002 (Rahman et al.) en 32 mujeres con fracturas vertebrales osteoporóticas recientes por aplastamiento encontró que el dolor en reposo y a la presión, así como el uso de analgésicos suplementarios, fueron significativamente menores en el grupo de ipriflavona en comparación con el placebo después de 3 meses. Un ensayo multicéntrico doble ciego de 2 años en mujeres osteoporóticas de edad avanzada también documentó disminuciones rápidas del dolor y una reducción en la ingesta de analgésicos en el grupo de IP.

  • aceite de krillCientífico

    El aceite de kril proporciona ácidos grasos omega-3 EPA y DHA unidos a fosfolípidos, con una biodisponibilidad superior en comparación con los triglicéridos del aceite de pescado, además de astaxantina. Los ensayos clínicos muestran que el aceite de kril reduce el dolor lumbar crónico y el dolor articular por OA. Los omega-3 unidos a fosfolípidos reducen marcadores inflamatorios (PCR, IL-6) relevantes para el dolor crónico.

  • lavandaCientífico

    El aceite esencial de lavanda tiene propiedades analgésicas y ansiolíticas mediante la modulación de los receptores GABAérgicos y TRPA1/TRPV1. Una revisión Cochrane de 2016 de 14 ECA (2,050 participantes) citó al aceite esencial de lavanda como reductor del dolor en mayor medida que el placebo para el dolor lumbar. También se utiliza tradicionalmente en la medicina herbal europea para el dolor de cabeza y el dolor musculoesquelético.

  • luteolinaCientífico

    La luteolina demuestra efectos analgésicos en modelos preclínicos de dolor crónico neuropático e inflamatorio. Reduce la hiperalgesia térmica, la alodinia mecánica y las conductas de dolor en múltiples modelos animales de dolor, y actúa sinérgicamente con analgésicos estándar en la combinación de PEA+luteolina.

  • magnesioCientífico

    La deficiencia de magnesio está relacionada con la migraña crónica y el dolor musculoesquelético. La evidencia acumulada de ECA, estudios de casos y controles, y estudios observacionales muestra que la suplementación con magnesio alivia la frecuencia y la severidad de la migraña. Este modula la actividad del receptor NMDA, reduciendo la sensibilización central relevante para el dolor crónico.

  • MelatoninaCientífico

    La melatonina tiene propiedades antinociceptivas y antiinflamatorias relevantes para el dolor crónico, particularmente la fibromialgia y la migraña. Los ensayos clínicos muestran que la melatonina reduce el dolor y mejora el sueño en la fibromialgia. Modula los receptores opioides, GABA y 5-HT, y se encuentra entre los suplementos con mejor evidencia para el manejo del dolor crónico en la fibromialgia.

  • Aceite de mentolCientífico

    El mentol tópico ha sido evaluado en múltiples ensayos clínicos para afecciones de dolor crónico y neuropático, demostrando efectos analgésicos mediante la activación de TRPM8 y la inhibición de los canales de sodio dependientes de voltaje. La evidencia respalda su uso para el dolor crónico musculoesquelético y neuropático.

  • MetilcobalaminaCientífico

    La metilcobalamina (MeCbl) tiene efectos analgésicos documentados en varios contextos clínicos, incluidos el dolor neuropático diabético, la neuralgia herpética y el dolor lumbar. Promueve la regeneración nerviosa y reduce la sensibilización periférica mediante la modulación de NF-κB. Múltiples ensayos controlados aleatorizados y un metaanálisis respaldan su uso, aunque la calidad de la evidencia es variable.

  • MorindaCientífico

    Los glucósidos iridoides de M. officinalis y el extracto de fruto de M. citrifolia demuestran actividad analgésica en modelos preclínicos de dolor (prueba de contorsiones inducidas por ácido acético, prueba de la placa caliente). En la medicina tradicional caribeña, se hace referencia a M. citrifolia como el "arbusto analgésico" ('painkiller bush'). Los efectos antinociceptivos de M. officinalis figuran en la literatura farmacológica.

  • La MSM (metilsulfonilmetano) es un compuesto organosulfurado con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes utilizado para la osteoartritis y el dolor musculoesquelético crónico. El NCCIH la reconoce entre las sustancias utilizadas para la OA. Algunos ensayos clínicos muestran una reducción modesta del dolor en la OA de rodilla, aunque un metaanálisis de 2011 mostró resultados mixtos.

  • MiristoleatoCientífico

    Múltiples ensayos clínicos pequeños respaldan los efectos analgésicos de la CMO en afecciones de dolor musculoesquelético crónico, incluyendo la osteoartritis de rodilla y el dolor lumbar. Un estudio sobre dolor lumbar discogénico axial (n=27) encontró reducciones significativas en el ODI y en las puntuaciones numéricas de dolor después de cuatro semanas. Un ECA doble ciego de 2002 con 64 pacientes con dolor crónico de rodilla encontró una mejora funcional significativa en el rango de movimiento. La calidad de la evidencia es moderada, con tamaños de muestra pequeños.

  • MirraCientífico

    La mirra exhibe una actividad analgésica significativa en múltiples modelos animales de dolor. Los furanosesquiterpenos producen efectos anestésicos locales en las células nerviosas. Un estudio de PMC confirmó que la actividad analgésica del extracto de mirra se compara favorablemente con analgésicos de referencia como el diclofenaco en modelos con roedores.

  • junciaCientífico

    La actividad analgésica (antinociceptiva) de C. rotundus es una propiedad farmacológica bien documentada en múltiples modelos preclínicos. Las fracciones de sesquiterpenos y flavonoides se identifican como los constituyentes analgésicos activos. El uso tradicional en Ayurveda y en la Medicina Tradicional China (MTC) para afecciones dolorosas es extenso.

  • El OA exhibe actividad analgésica en modelos animales estándar de dolor, incluidos el retorcimiento inducido por ácido acético y la inflamación inducida por carragenina. Sus efectos antinociceptivos están mediados en parte por la inhibición de la COX y la supresión de NF-κB, en concordancia con su perfil antiinflamatorio más amplio.

  • Los ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) reducen el dolor crónico al inhibir la síntesis de prostaglandina E2 y leucotrieno B4 proinflamatorios, y al generar mediadores especializados proresolutivos. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 (PMC) de múltiples ECA encontró una reducción moderada y estadísticamente significativa en la intensidad del dolor crónico (DME −0,55). Los beneficios fueron más marcados para la artritis reumatoide y la migraña.

  • paederia foetidaCientífico

    P. foetida demuestra una actividad antinociceptiva (analgésica) significativa en múltiples modelos preclínicos que abarcan tanto las vías del dolor central como las periféricas. Glucósidos iridoides específicos de la planta muestran inhibición del dolor térmico. Esta es una de las actividades farmacológicas más sólidamente documentadas de la planta.

  • papaínaCientífico

    La evidencia clínica muestra que la papaína reduce el dolor posquirúrgico y postraumático (RxList cita 1500 mg/día estudiados para este fin). Un estudio clínico sobre herpes zóster con 192 pacientes encontró que la terapia enzimática que incluía papaína era equivalente al aciclovir en cuanto a dolor y lesiones cutáneas. Datos en animales con dosis de 50–100 mg/kg demuestran actividad analgésica a través de vías antioxidantes y antiinflamatorias.

  • partenioCientífico

    La matricaria ha demostrado efectos antinociceptivos en modelos animales y una base mecanicista directa a través de la inhibición de prostaglandinas y la supresión de NF-κB. Tradicionalmente se promueve para el dolor musculoesquelético e inflamatorio crónico, y sus datos de ensayos clínicos antimigraña establecen una prueba de concepto clínica para la modulación del dolor. Un pequeño ECA en humanos encontró una mejora en la fuerza de agarre en el dolor artrítico.

  • partenólidoCientífico

    La partenolida es la principal lactona sesquiterpénica bioactiva de la matricaria (Tanacetum parthenium), responsable de sus efectos analgésicos y antiinflamatorios. Inhibe el NF-κB, la agregación plaquetaria y la síntesis de prostaglandinas. Los estudios estandarizados con un contenido de partenolida ≥0.2% demuestran actividad profiláctica contra la migraña, reduciendo la frecuencia de los ataques entre un 40 % y un 50 % en ECA.

  • La palmitoiletanolamida (PEA) es una amida de ácido graso endógena con propiedades antiinflamatorias y analgésicas mediante la activación de PPAR-α y la modulación del sistema endocannabinoide. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2023 de ECA doble ciego (n=774) encontró que la PEA reduce el dolor crónico con una diferencia de medias estandarizada de 1.68 puntos en una escala estandarizada de 11 puntos (p=0.00001).

  • peoníaCientífico

    La paeoniflorina y el TGP tienen efectos analgésicos clínicamente validados relevantes para el dolor crónico, confirmados en modelos animales mediante la activación del receptor de adenosina A1 y la inhibición de la inflamación, con evidencia clínica proveniente de estudios en artritis reumatoide (AR) y neuropatía diabética.

  • peptidasaCientífico

    La terapia enzimática proteolítica sistémica se ha estudiado en ensayos clínicos para el dolor musculoesquelético crónico, incluyendo dolor de cuello, osteoartritis lumbar y neuralgia postherpética. Un ECA de seis semanas en pacientes con OA lumbar encontró una reducción marcada del dolor con enzimas proteolíticas frente a AINE. EBSCO Research Starters señala que múltiples estudios encontraron beneficios para el dolor de cuello, la osteoartritis y la neuralgia postherpética, aunque los estudios a menudo presentan limitaciones metodológicas.

  • PiperinaCientífico

    La piperina, el alcaloide bioactivo de la pimienta negra, tiene propiedades analgésicas y antiinflamatorias directas mediante la desensibilización de TRPV1 y la inhibición de NF-κB, y aumenta drásticamente la biodisponibilidad de la curcumina (en aproximadamente un 2,000%). Los ensayos clínicos que combinan piperina con cúrcuma para el dolor crónico muestran resultados analgésicos potenciados. La medicina ayurvédica tradicional utiliza la pimienta negra para potenciar las hierbas analgésicas.

  • Los extractos de agallas de P. integerrima mostraron una actividad antinociceptiva y analgésica altamente significativa (p<0.0001) en ratones, utilizando modelos de constricción abdominal inducida por ácido acético, lamido de pata inducido por formalina y dolor inducido térmicamente, superando a los extractos de hojas. Los mecanismos involucran la inhibición de la COX y las interacciones con receptores opioides.

  • amapolaCientífico

    La adormidera (Papaver somniferum) es la fuente botánica de la morfina y la codeína, los analgésicos opioides de referencia a nivel mundial para el dolor moderado a intenso. Su mecanismo analgésico mediante la agonismo del receptor μ-opioide se encuentra entre las acciones farmacológicas más exhaustivamente estudiadas en medicina. Esto se aplica a derivados de grado farmacéutico, no a preparaciones de la planta cruda.

  • pregnenolonaCientífico

    Un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo (n=94 veteranos, JAMA Network Open 2020) demostró que la pregnenolona redujo significativamente la intensidad del dolor lumbar crónico frente a placebo después de 4 semanas. Los efectos analgésicos están mediados por la modulación de los receptores GABA-A y NMDA, así como por propiedades antiinflamatorias.

  • fresno espinosoCientífico

    Múltiples estudios preclínicos demuestran efectos analgésicos de los extractos de Zanthoxylum mediante la inhibición de las enzimas COX/LOX y las vías de señalización NF-κB/ERK. Un estudio en ratones de 7 días mostró una reducción de la inflamación y de los marcadores de dolor con 100 mg/kg. El uso tradicional en múltiples culturas documenta el prickly ash (fresno espinoso) como analgésico para afecciones crónicas. No existen ECA en humanos.

  • reina del pradoCientífico

    La actividad analgésica y antinociceptiva preclínica de Filipendula ulmaria se ha demostrado en múltiples estudios en animales utilizando modelos de dolor validados. El estudio de Marinov et al. de 2025 publicado en Pharmacia es el más reciente, y muestra efectos antinociceptivos dependientes de la dosis. El mecanismo basado en salicilatos proporciona un fundamento farmacológico directo.

  • quercetinaCientífico

    La quercetina es un flavonoide polifenólico con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que reducen la inflamación asociada al dolor crónico. Inhibe las vías del NF-κB, la COX-2 y la lipoxigenasa, y reduce la sensibilización al dolor mediada por histamina. La evidencia respalda su papel en la reducción de la inflamación asociada con la artritis y otras afecciones de dolor crónico.

  • rosaCientífico

    El polvo de rosa mosqueta tiene beneficios clínicos documentados para el dolor crónico, particularmente en la artritis y el dolor lumbar. Un metaanálisis de tres ECA (n=287) encontró que los pacientes tenían el doble de probabilidades de responder a la rosa mosqueta frente al placebo para el dolor artrítico. Una revisión confirmó que la rosa mosqueta tiene "efectos beneficiosos sobre la osteoartritis, la artritis reumatoide y el dolor de espalda".

  • escaramujosCientífico

    Las preparaciones de rosa mosqueta (Rosa canina) se han estudiado para el dolor crónico, en particular la osteoartritis y la artritis reumatoide. Múltiples ECA demuestran reducciones significativas en el dolor y la rigidez asociados con la OA. Una revisión sistemática sobre dieta y dolor crónico clasificó a la rosa mosqueta como de "efecto positivo pequeño a moderado sobre el dolor crónico, basado en evidencia de calidad moderada a alta."

  • romeroCientífico

    El romero —tanto por vía tópica como oral— ha demostrado efectos analgésicos en ensayos clínicos en humanos, incluyendo reducciones del dolor musculoesquelético en pacientes en hemodiálisis y del dolor articular en pacientes con artritis. Sus propiedades antinociceptivas se atribuyen a la inhibición de la COX-2, la inhibición de la lipoxigenasa y la modulación de mediadores inflamatorios relacionados con el dolor.

  • rutinaCientífico

    Una revisión de PubMed de 2025 describió evidencia preclínica de la actividad analgésica de la rutina en modelos de dolor inflamatorio y dolor neuropático, actuando a través de vías antiinflamatorias y antioxidantes. Aún no se han realizado ensayos clínicos en humanos para criterios de valoración de dolor, lo que sitúa la evidencia actual en el nivel científico-preclínico.

  • SalicinaCientífico

    La salicina es el glucósido analgésico principal presente en la corteza de sauce blanco (Salix alba), metabolizado a ácido salicílico in vivo. Ensayos clínicos con 120–240 mg/día de salicina estandarizada redujeron el dolor lumbar crónico en mayor medida que el placebo, siendo 240 mg equivalente a 12.5 mg/día de rofecoxib. Proporciona una analgesia sostenida con menor riesgo gastrointestinal en comparación con la aspirina sintética.

  • SAMe (S-adenosilmetionina) es un compuesto de origen natural con propiedades analgésicas y antiinflamatorias que se ha estudiado para el dolor crónico de la osteoartritis. El NCCIH la identifica como una opción de tratamiento para la OA, aunque la evidencia no es concluyente. Una revisión Cochrane de 2009 que incluyó 4 ensayos (656 participantes) que comparaban SAMe con placebo no fue concluyente, aunque sugirió un beneficio potencial.

  • esceletioCientífico

    Los estudios preclínicos en roedores demuestran propiedades analgésicas de la mesembrina en ensayos de nocicepción, sin potencial de abuso ni ataxia. El uso tradicional como analgésico y calmante del dolor por parte de los pueblos san y khoikhoi está bien documentado. No se ha realizado ningún ensayo clínico en humanos para el dolor crónico como criterio de valoración primario.

  • La serratiopeptidasa se ha utilizado clínicamente para el dolor crónico en múltiples especialidades, incluyendo ortopedia, odontología y otorrinolaringología. Su mecanismo analgésico implica la hidrólisis de bradicinina, histamina y serotonina, mediadores de la señalización del dolor. Si bien múltiples ECA muestran beneficios antiinflamatorios y antiedematosos, la evidencia analgésica específicamente es menos sólida, y la revisión sistemática de Bhagat de 2013 señala evidencia insuficiente sobre la eficacia analgésica pura.

  • La hidroxi-α-sanshool y otras alquilamidas de Z. bungeanum actúan sobre los canales TRPV1/TRPA1 y los canales de potasio de dominio de dos poros KCNK para producir efectos analgésicos y anestésicos locales. Los modelos animales de dolor (contorsiones abdominales, formalina, placa caliente) muestran de manera consistente una reducción de las respuestas dolorosas. La MTC ha utilizado la pimienta de Sichuan de forma tópica e interna para el dolor durante más de 2,000 años.

  • raíz de silerCientífico

    Las propiedades analgésicas y antihiperalgésicas de SD se han documentado en modelos preclínicos de dolor en animales, y se ha demostrado específicamente que la cumarina anomalina inhibe la señalización de NF-κB, MAPK y CREB en modelos de dolor inflamatorio tanto agudo como crónico en ratones. Los glucósidos de cromona también tienen una farmacodinamia analgésica documentada. Toda la evidencia es preclínica.

  • árbol de sedaCientífico

    Se han identificado propiedades analgésicas de A. julibrissin en investigación preclínica. Su actividad antiinflamatoria y el uso en la MTC (medicina tradicional china) para el dolor traumático y las molestias reumáticas respaldan su relevancia en contextos de dolor crónico.

  • guanábanaCientífico

    Los extractos de fruto y hoja de A. muricata demuestran actividad analgésica y antiinflamatoria dependiente de la dosis en múltiples modelos de dolor en roedores validados. El mecanismo analgésico es parcialmente mediado por receptores opioides. El uso tradicional para la neuralgia, el reumatismo y el dolor artrítico respalda aún más esta relación.

  • La actividad analgésica se encuentra entre las propiedades farmacológicamente confirmadas de S. indicus en múltiples estudios preclínicos, incluida la protección frente a las contorsiones (writhing) inducidas por ácido acético en roedores. El uso tradicional para la pectoralgia y otras afecciones dolorosas respalda este perfil.

  • Un ensayo clínico en humanos con una fracción lipídica marina enriquecida con SPM demostró reducciones significativas en la intensidad del dolor, la interferencia del dolor y la calidad de vida en adultos con dolor crónico. La evidencia preclínica que abarca modelos de dolor inflamatorio, posoperatorio y neuropático es extensa. La estimulación de la médula espinal aumenta la RvD1 en el líquido cefalorraquídeo en humanos.

  • La hierba de San Juan (SJW) se ha probado para el dolor crónico; los modelos animales muestran efectos antinociceptivos mediados por la hiperforina y la hipericina. Sin embargo, los ECA en humanos disponibles (estudios sobre neuropatía) arrojaron resultados negativos. Una revisión de EBSCO señaló que ninguno de los dos pequeños estudios en humanos proporcionó evidencia sólida de que la hierba de San Juan sea un tratamiento eficaz para el dolor crónico.

  • sumaCientífico

    El extracto alcohólico de raíz de P. paniculata demostró actividad analgésica específicamente contra el dolor inflamatorio en modelos de rata, incluyendo la inhibición del edema inducido por carragenina y de las respuestas en la prueba de contorsiones abdominales (writhing test) (Mazzanti & Braghiroli, 1994). El efecto analgésico estuvo ausente para el dolor no inflamatorio, lo que indica un mecanismo vinculado a las vías de inflamación.

  • CX ha demostrado propiedades analgésicas en múltiples modelos animales de dolor (placa caliente, test de contorsiones o "writhing test", dismenorrea). El mecanismo analgésico de TMP implica acciones sobre los receptores P2X3 de las neuronas aferentes primarias. La MTC utiliza ampliamente CX para el dolor por estasis sanguíneo y estancamiento de qi en contextos musculoesqueléticos, ginecológicos y de cefalea.

  • cardoCientífico

    Estudios preclínicos han confirmado la actividad analgésica y antinociceptiva de los extractos de Dipsacus asper en modelos animales. Esta hierba se clasifica en la Medicina Tradicional China y la Medicina Coreana como un analgésico para el dolor musculoesquelético crónico. La asperosaponina VI ha sido identificada como poseedora de propiedades analgésicas en revisiones farmacológicas.

  • Una serie de casos clínicos abierta de 12 semanas evaluó 150 mg de THIAA enriquecida con nitrógeno combinada con colágeno tipo II no desnaturalizado en pacientes con dolor articular crónico por OA y AR. La inhibición de las vías COX-2, NF-κB y PGE2 por parte de THIAA sustenta un mecanismo plausible para la modulación del dolor. La evidencia es preliminar y se limita a un único estudio pequeño y abierto.

  • La tetrahidropalmatina (THP), el principal alcaloide analgésico de Corydalis yanhusuo, antagoniza los receptores dopaminérgicos D1/D2 y agoniza parcialmente los receptores opioides para producir analgesia. Estudios clínicos han confirmado sus efectos en la neuralgia, la dismenorrea y la cefalea. Estudios en animales confirman su actividad antihiperalgésica en modelos de dolor inflamatorio crónico y neuropático.

  • TripsinaCientífico

    Las combinaciones enzimáticas orales que contienen tripsina han demostrado efectos analgésicos en ensayos clínicos en múltiples afecciones dolorosas, incluidas la osteoartritis y el dolor posquirúrgico. La equivalencia con los AINE en ensayos sobre dolor por osteoartritis de rodilla constituye la evidencia más sólida. La combinación tripsina:quimotripsina también muestra propiedades analgésicas en la recuperación de cirugías maxilofaciales y ortopédicas.

  • cúrcumaCientífico

    La raíz de cúrcuma (Curcuma longa) contiene curcuminoides que reducen el dolor crónico mediante la inhibición de NF-κB y COX-2. Un ensayo clínico aleatorizado cruzado en adultos con dolor crónico moderado confirmó efectos analgésicos a dosis dietéticas. Una revisión Cochrane de 2014 citó al jengibre y a Boswellia junto con compuestos derivados de la cúrcuma por su beneficio en la osteoartritis (OA).

  • vitamina DCientífico

    La deficiencia de vitamina D se asocia significativamente con el dolor musculoesquelético crónico y la fibromialgia. Una revisión sistemática de 14 ECA encontró que la suplementación con vitamina D reduce el dolor en pacientes deficientes. Esta modula las citocinas inflamatorias (TNF-α, IL-17) y suprime las vías de sensibilización central relevantes para el dolor crónico.

  • vitamina D3Científico

    La vitamina D3 (colecalciferol) es la forma de vitamina D más biodisponible y clínicamente estudiada para el dolor crónico. Los ECA muestran que la suplementación reduce el dolor en personas con deficiencia que padecen fibromialgia y dolor musculoesquelético crónico. Suprime las citocinas neuroinflamatorias TNF-α, IL-17 y modula la sensibilización central al dolor.

  • sauce blancoCientífico

    La corteza de sauce blanco (Salix alba) contiene salicina, que se metaboliza en ácido salicílico in vivo. Una revisión Cochrane encontró que las dosis diarias de 120–240 mg de salicina eran moderadamente mejores que el placebo para el dolor lumbar crónico, siendo 240 mg equivalente a 12.5 mg/día de rofecoxib. Su tradición analgésica se remonta a la antigua medicina egipcia y griega.

  • SauceCientífico

    El extracto de corteza de sauce ha demostrado eficacia para el dolor crónico específicamente en el contexto de exacerbaciones de dolor lumbar (ECA, n=191, respuesta dependiente de la dosis) y en el dolor musculoesquelético en general. Una revisión sistemática de 2009 que abarcó cuatro ECA concluyó que existe evidencia moderada de eficacia. La EMA reconoce formalmente la corteza de sauce para el tratamiento a corto plazo del dolor lumbar, una de las afecciones de dolor crónico más comunes. Su mecanismo analgésico —inhibición de la COX, supresión de prostaglandinas y bloqueo de NF-κB— es relevante en distintos estados de dolor crónico.

  • GaulteriaCientífico

    Las preparaciones tópicas de salicilato de metilo se han evaluado en revisiones sistemáticas tanto para el dolor agudo como para el dolor crónico. Una revisión sistemática de nivel Cochrane encontró evidencia de beneficio para el dolor agudo, pero evidencia más débil para el dolor musculoesquelético crónico. Un amplio ensayo de fase IV (n=3,515) demostró una reducción significativa en la escala EVA en sujetos con dolor crónico de tejidos blandos utilizando linimento compuesto de salicilato de metilo.

  • YuccaCientífico

    Está documentado que las saponinas y los compuestos polifenólicos de la yuca producen efectos antiinflamatorios y antiespasmódicos que reducen el dolor asociado con la artritis. El ensayo doble ciego de Bingham (1975) demostró alivio del dolor en pacientes artríticos. La revisión de ScienceDirect sobre Yucca schidigera indica específicamente que la planta "produce efectos antiinflamatorios, antioxidantes y antiespasmódicos que reducen el dolor asociado con la artritis". La evidencia se aplica principalmente al dolor articular inflamatorio y no al dolor neuropático o al dolor crónico en general.

  • zanthoxylumCientífico

    Las propiedades antinociceptivas y analgésicas de Zanthoxylum están respaldadas por múltiples estudios preclínicos. El extracto de Z. nitidum suprimió el dolor inflamatorio crónico inducido por CFA en ratones mediante la inhibición de la señalización de ERK1/2 y NF-κB. El uso del género para el dolor crónico (reumatismo, artralgia, lesiones) también está documentado extensamente en la MTC y en la medicina tradicional a nivel mundial.

  • ámbarTradicional

    El ámbar se ha utilizado en la medicina tradicional europea y asiática como analgésico natural para el dolor crónico, incluido el dolor articular y muscular. Se proponen como mediadores los terpenos bioactivos y el ácido succínico. El uso de joyas de ámbar para el alivio del dolor carece de evidencia clínica, pero el uso oral/en tintura cuenta con una historia documentada en la medicina popular.

  • cohosh negroTradicional

    La cimicífuga (black cohosh) tiene un largo historial etnobotánico como hierba analgésica utilizada por los pueblos originarios de América del Norte y por médicos eclécticos para el dolor musculoesquelético y neurálgico. Investigaciones mecanísticas recientes involucran a la agonismo parcial del receptor μ-opioide como una vía antinociceptiva plausible, aunque ningún ECA ha utilizado el dolor crónico como criterio de valoración principal.

  • cayeputTradicional

    El aceite de cayeputi es un analgésico documentado en la medicina tradicional del sudeste asiático y ayurvédica, utilizado tópicamente para afecciones de dolor crónico, incluyendo neuralgia, reumatismo y dolor de espalda. Su mecanismo farmacológico como contrairritante (1,8-cineol) y relajante del músculo liso respalda este uso. Es un ingrediente del Tiger Balm y de preparaciones comerciales para el alivio del dolor. No existen ECA en humanos específicos sobre el cayeputi para el dolor crónico.

  • cornejoTradicional

    El cornejo jamaiquino (Jamaican dogwood) es la principal especie de cornejo con uso tradicional documentado para el dolor crónico, empleado como analgésico y sedante en diversas afecciones dolorosas, incluyendo dolor neuropático, dolor reumático y espasmo muscular. Los datos en animales confirman actividad analgésica. No existen ensayos clínicos en humanos.

  • gastrodiaTradicional

    La gastrodina se describe como un analgésico en revisiones farmacológicas y se ha utilizado en la MTC (medicina tradicional china) para el dolor en las extremidades, el entumecimiento y la neuralgia. Los textos clásicos y las preparaciones farmacopeicas hacen referencia a indicaciones relacionadas con el dolor. No se dispone de ECA dedicados en humanos para el dolor crónico.

  • kannaTradicional

    Kanna cuenta con un registro etnobotánico documentado como analgésico utilizado por los pueblos san y khoikhoi para el alivio del dolor, incluido el dolor musculoesquelético (los cazadores se lavaban las piernas doloridas con preparaciones de kanna). La evidencia preclínica sugiere la activación de receptores opioides. No se han realizado ensayos clínicos en humanos que evalúen el kanna para el dolor crónico.

  • kavaTradicional

    Las kavalactonas de la kava producen efectos analgésicos mediante mecanismos no opiáceos que incluyen la inhibición de la COX y el bloqueo de canales iónicos dependientes de voltaje, lo cual se ha demostrado en modelos preclínicos. La medicina tradicional del Pacífico utiliza la kava para diversos estados de dolor crónico. Existen algunos datos clínicos preliminares sobre la kava para el dolor asociado a la ansiedad, pero no se ha realizado ningún ECA específico en humanos para el dolor crónico.

  • lobeliaTradicional

    Los médicos eclécticos consideraban a la lobelia un analgésico útil, utilizándola tanto internamente como en linimentos tópicos para síndromes de dolor neurálgico, reumático y crónico. PeaceHealth (citando el King's American Dispensatory) la documenta como "un analgésico útil". Ningún ensayo clínico ha evaluado este uso.

  • escutelariaTradicional

    Los practicantes de la medicina tradicional china y la medicina nativa americana utilizan la escutelaria para tratar el dolor crónico, incluyendo la neuralgia y el dolor musculoesquelético. La evidencia preclínica muestra que la baicaleína reduce el dolor neuropático. Las propiedades antiespasmódicas y antiinflamatorias de la escutelaria respaldan múltiples mecanismos del dolor crónico.

  • abetoTradicional

    Los emparches de resina de abeto y las decocciones de corteza tienen un uso tradicional para el dolor crónico en el reumatismo y las afecciones musculoesqueléticas. Las decocciones de conos de abeto de Sitka se tomaban para el alivio del dolor. Las preparaciones en baño de aceite de aguja de abeto tienen un uso tradicional europeo para el dolor. Los constituyentes terpénicos antiinflamatorios y analgésicos aportan plausibilidad bioquímica.

  • Ñame silvestreTradicional

    El uso tradicional del ñame silvestre para el dolor abarca la artritis, la neuralgia, los cólicos y los calambres menstruales. Un estudio preclínico (Lima et al., BMC CAM 2013) confirmó los efectos antinociceptivos del extracto de D. villosa en modelos de dolor en roedores. No se han realizado ensayos clínicos controlados en humanos para el dolor crónico.

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