Té verde (Camellia sinensis)
1. Identidad y descripción botánica
El té verde se produce a partir de las hojas y los brotes foliares de Camellia sinensis (L.) Kuntze, una planta perteneciente a la familia Theaceae. Camellia sinensis es la fuente de diversos tipos de té, incluidos el té verde, el té negro y el té oolong. La planta del té puede presentarse como arbusto o como árbol de hoja perenne. Sus hojas varían de exestipuladas, lanceoladas a obovadas, de hasta 30 cm de largo y 2–5 cm de ancho, y son aserradas, agudas o acuminadas.
La distinción fundamental entre el té verde y otros tés derivados de la misma planta radica en su procesamiento. Tanto el té verde como el té negro se producen a partir de las hojas de Camellia sinensis; sin embargo, el té verde, a diferencia del té negro, no se fermenta, lo que ayuda a preservar sus catecoles polifenólicos antioxidantes. Para detener el proceso de fermentación que de otro modo reduciría el contenido de polifenoles, las hojas de té verde recién cosechadas se someten a vapor inmediatamente después de la recolección.
1.1 Formas y preparaciones comunes
El té verde está disponible en múltiples preparaciones que difieren sustancialmente en su contenido y biodisponibilidad de compuestos activos:
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Té suelto y en bolsitas (infusión): Una taza típica de té verde preparado (240 mL) contiene 30–60 mg de cafeína, 8–25 mg de L-teanina y 25–200 mg de catequinas. Una taza de té verde de Camellia sinensis contiene aproximadamente 50 mg de equivalente de EGCG, aunque la cantidad varía según la especie, el tiempo de infusión y el tiempo de oxidación.
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Matcha: El matcha es una forma distintiva de té verde elaborada moliendo hojas enteras cultivadas bajo sombra hasta obtener un polvo fino. El proceso de sombreado antes de la cosecha aumenta el contenido de clorofila y L-teanina, lo que le da al matcha su color verde intenso y su rico sabor umami. El matcha japonés se prepara agregando el polvo fino de té a agua caliente y batiendo la mezcla para crear una bebida ligeramente espumosa. Se ha demostrado que el proceso de pulverización con un molino de cerámica y el batido en agua caliente aumentan la concentración promedio extraída de EGCG en más de tres veces en comparación con el té de hojas.
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Extracto de té verde (GTE): El extracto de té verde (GTE) es un suplemento dietético derivado de las hojas de Camellia sinensis. El GTE contiene un gran número de componentes concentrados, incluidos polifenoles no oxidados, vitaminas y antioxidantes. Los suplementos de té verde, incluidos el extracto de té verde, las catequinas y la L-teanina, están disponibles en forma de píldoras, cápsulas, líquido y polvo.
Los métodos de procesamiento también difieren según la región. Los tés verdes japoneses se someten a vapor inmediatamente después de la cosecha para detener la oxidación, preservando así el color verde brillante y los sabores frescos y herbáceos, mientras que los tés verdes chinos suelen tostarse en sartén (tostado en seco), lo que produce un carácter más tostado y suave.
2. Uso tradicional e histórico
2.1 Orígenes en China
El té se originó en el suroeste de China hace aproximadamente 5,000 años, lo que lo convierte en una de las bebidas más antiguas consumidas en la historia de la humanidad. La evidencia creíble más temprana del consumo de té data de la dinastía Shang (1500–1046 a. C.) en la provincia china de Yunnan, donde aún hoy crecen árboles de té silvestres. El té ha existido en China durante más de 3,000 años, y las primeras notas sobre la historia del té se remontan al siglo VIII, cuando se descubrió el proceso de vaporizar las hojas para detener la oxidación.
Para la dinastía Tang (618–907 d. C.), el consumo de té ya era una parte bien establecida de la sociedad y la cultura chinas. La dinastía Tang es ampliamente considerada como la Edad de Oro de la cultura del té. Los eruditos recopilaron métodos de preparación, técnicas de cultivo y etiqueta ceremonial asociados con la cultura del té. Una publicación clave sobre el tema fue el Clásico del Té de Lu Yu, que ayudó a organizar el cuerpo de conocimiento en torno al uso del té y elevó el arte de beberlo a una alta estima.
El proceso de recolectar hojas de té verde jóvenes y tiernas en primavera, y luego tostarlas y hornearlas en hojas de té enteras y separadas, existía durante las dinastías Tang y Song, pero no fue sino hasta las dinastías Ming (1368–1644) y Qing (1644–1912) que el té de hoja entera se convirtió en la forma predominante de beber té en China.
2.2 Introducción en Japón
Durante los períodos Nara y Heian, los monjes budistas que viajaban a China trajeron consigo semillas y plantas de té, introduciendo el té verde en Japón, donde inicialmente se consumía en los templos budistas por sus beneficios para la salud y como ayuda para la meditación. Los monjes descubrieron que el té les ayudaba a mantenerse tranquilos y alerta durante largos períodos de meditación.
Hacia el siglo XII, el monje Eisai ayudó a promover el té por sus beneficios para la salud y la claridad mental. El libro de Eisai, Kissa Yojoki, jugó un papel importante en la difusión de la cultura del té en Japón. Para el siglo XV, la preparación y el consumo ceremonial del té se habían convertido en una parte central de la cultura japonesa, encarnando principios zen como la atención plena y la simplicidad. Fue durante esta época que la ceremonia del té, o chanoyu, tomó su forma formal.
Desde finales del siglo XV hasta finales del siglo XVI, maestros del té como Murata Shuko, Takeno Joo y Sen no Rikyu desarrollaron una nueva ceremonia del té llamada Wabicha, que ganó gran seguimiento entre la clase samurái y es el origen de la ceremonia del té practicada en la actualidad. En Kioto, Soen Nagatani, de Ujitawarakyo, desarrolló un Sencha de alta calidad en 1738, que se dice es el precursor del Sencha moderno.
2.3 Usos medicinales tradicionales
El té verde ha sido considerado durante mucho tiempo una medicina en la India, China, Japón y Tailandia. Históricamente, se utilizó en diversas tradiciones asiáticas como estimulante para promover el estado de alerta, como digestivo y como tónico restaurador general. Desde hace mucho tiempo se cree que el té verde tiene propiedades restauradoras de la salud y que sus ingredientes poseen actividad antioxidante; históricamente, los extractos de té verde se han utilizado como medicamento herbal con el propósito de mejorar la salud, prevenir el cáncer y las enfermedades cardíacas, disminuir los niveles de lípidos séricos, promover la pérdida de peso y reducir la enfermedad periodontal.
3. Componentes clave y compuestos activos
3.1 Polifenoles y catequinas
El té verde contiene una amplia gama de componentes, incluidos derivados de xantina (cafeína, teofilina y teobromina), el derivado de glutamina teanina, y compuestos fenólicos conocidos como catequinas: catequina, epicatequina, epicatequina-3-galato, epigalocatequina y epigalocatequina-3-galato (EGCG). Las catequinas constituyen el 95% del contenido fenólico del té verde.
Los principales compuestos fenólicos que se encuentran en el té verde son los flavonoides, que representan casi el 70% de sus polifenoles totales. El té verde es rico en flavonoides polifenólicos, incluidas las catequinas; la epigalocatequina-3-galato (EGCG) es la catequina de té verde más abundante y potente, y ha sido ampliamente estudiada por sus efectos beneficiosos para la salud como agente nutracéutico.
3.2 Aminoácidos: L-teanina
El té verde contiene varias sustancias que afectan la función cognitiva, incluidas la cafeína, la L-teanina y las catequinas. La L-teanina es un aminoácido que se encuentra casi exclusivamente en la planta del té. La combinación de cafeína y L-teanina es casi exclusiva de la planta del té. La L-teanina modula la neurotransmisión serotoninérgica, dopaminérgica y GABAérgica en el cerebro.
3.3 Alcaloides
El té verde contiene los alcaloides púricos cafeína, teofilina y teobromina. Estos compuestos de clase xantina contribuyen al efecto estimulante leve de la bebida y también interactúan de manera sinérgica con las catequinas en algunas de las propiedades farmacológicas del té verde.
3.4 Componentes adicionales
El té verde también contiene saponinas triterpenoides, minerales y elementos traza, además de sus fracciones de polifenoles y alcaloides. El té contiene alrededor de 4,000 compuestos bioactivos representados por polifenoles (principalmente flavonoides) y alcaloides (cafeína, teofilina y teobromina).
4. Mecanismos de acción
4.1 Actividad antioxidante y captación de radicales libres
El EGCG, con su estructura polifenólica, es ampliamente reconocido como un antioxidante potente a través de sus actividades de neutralización de radicales reactivos y quelación de iones metálicos para prevenir la formación de especies reactivas de oxígeno (ROS). Se demostró que una fracción antioxidante (enriquecida en catequinas) de té verde chino era activa en la desintoxicación directa de peróxido de hidrógeno y radicales superóxido, protegiendo así hepatocitos de ratón y queratinocitos humanos cultivados in vitro.
La mayor parte de la evidencia ha demostrado que la actividad cardioprotectora del té verde se atribuye principalmente a las propiedades antioxidantes de sus catequinas, que actúan induciendo enzimas antioxidantes, inhibiendo enzimas prooxidantes y capturando radicales libres.
4.2 EGCG: efectos prooxidantes y actividad antioxidante indirecta
El mecanismo del EGCG no se limita a una simple acción antioxidante. El tratamiento de células con EGCG produce peróxido de hidrógeno y radicales hidroxilo en presencia de Fe(III), lo que significa que el EGCG funciona como prooxidante en algunos contextos celulares. Investigaciones recientes han revelado numerosas acciones directas del EGCG que son independientes de los mecanismos antioxidativos. En niveles moderados, las ROS producidas pueden ser beneficiosas mediante la inducción de enzimas antioxidantes y citoprotectoras mediadas por Nrf2, generalmente denominada actividad antioxidante indirecta del EGCG. Estas enzimas desempeñan un papel mucho más importante en la citoprotección que la actividad directa de captación de radicales libres del EGCG.
4.3 Transducción de señales y regulación génica
El EGCG interactúa directamente con proteínas y fosfolípidos en la membrana plasmática y regula vías de transducción de señales, factores de transcripción, metilación del ADN, función mitocondrial y autofagia para ejercer muchas de sus acciones biológicas.
Se sabe que los polifenoles del té inhiben metaloproteinasas, diversas proteína quinasas y proteínas que regulan la replicación y transformación del ADN. El EGCG inhibió de manera potente y específica la actividad proteasómica tumoral in vitro.
4.4 Mecanismos antiinflamatorios
El EGCG suprime la inflamación en células endoteliales de la arteria coronaria humana al inhibir el NF-κB, inhibe la expresión aumentada de moléculas de adhesión como VCAM-1 e ICAM-1, y atenúa la adhesión de monocitos. Los efectos antioxidantes del EGCG pueden estar mediados, al menos parcialmente, por la regulación al alza de Nrf2/HO-1 mediante la activación de las vías de señalización p38 MAPK y ERK1/2.
4.5 Mecanismos antitumorales
Los mecanismos por los cuales los polifenoles del té pueden actuar contra el desarrollo tumoral incluyen la inhibición de la mutagénesis, la genotoxicidad, la transformación, la proliferación celular y la angiogénesis. El EGCG mejora la comunicación por uniones gap entre células adyacentes y así protege a las células del desarrollo tumoral, ya que los promotores tumorales inhiben la comunicación intercelular por uniones gap y aíslan a las células preneoplásicas de la influencia reguladora de las células circundantes.
4.6 Colesterol y metabolismo lipídico
El mecanismo exacto por el cual el té verde reduce el colesterol no se comprende completamente, pero los mecanismos propuestos incluyen un aumento de la termogénesis, una mayor expresión génica de enzimas involucradas en la producción de ácidos biliares y la supresión del apetito.
4.7 Mecanismos neuroprotectores
El té verde puede ejercer efectos neuroprotectores a través de múltiples mecanismos, incluidos: los polifenoles del té que inhiben la acetilcolinesterasa (un objetivo para los medicamentos contra la enfermedad de Alzheimer); el extracto de té verde que regula la secreción de hormonas del estrés como la corticosterona; y la L-teanina que modula la neurotransmisión serotoninérgica, dopaminérgica y GABAérgica en el cerebro. El té verde y sus polifenoles tienen numerosos efectos neuroprotectores potenciales, incluida actividad antioxidante y quelante de hierro, acciones antiinflamatorias (al reducir citoquinas proinflamatorias, la activación microglial y la vía TLR4/NF-κB), y efectos antiamiloide/antitau al inhibir la agregación.
5. Evidencia científica por área de uso
5.1 Prevención del cáncer
La prevención del cáncer es una de las áreas más ampliamente estudiadas para el té verde, aunque también una de las más inconclusas.
Aunque en estudios en animales se ha encontrado que el té y/o los polifenoles del té inhiben el crecimiento de tumores en diferentes partes del cuerpo, los resultados de los estudios en humanos —tanto epidemiológicos como clínicos— han sido inconclusos.
El té verde (Camellia sinensis) es rico en catequinas, de las cuales el EGCG es la más abundante. Los estudios en modelos animales de carcinogénesis han demostrado que el té verde y el EGCG pueden inhibir la tumorigénesis durante las etapas de iniciación, promoción y progresión. Se han propuesto muchos mecanismos potenciales, incluidos efectos tanto antioxidantes como prooxidantes, pero persisten dudas sobre la relevancia de estos mecanismos para la prevención del cáncer en humanos.
A nivel de la epidemiología humana, para ciertos sitios individuales de cáncer —cáncer de endometrio, pulmón, boca y ovario, y linfoma no Hodgkin— la mayoría de los metaanálisis observaron una asociación inversa con el té verde. Se observaron hallazgos mixtos para el cáncer de mama, esófago, estómago e hígado, y se encontró una asociación mayormente nula para el cáncer colorrectal, pancreático y de próstata.
Aunque la evidencia clínica general es inconclusa, el consumo habitual de té verde podría proporcionar cierto nivel de quimioprevención en el cáncer de próstata y de mama. Aunque se han realizado muchos estudios sobre el té verde y sus extractos, aún no se pueden alcanzar conclusiones definitivas sobre si el té verde es útil para la mayoría de los propósitos para los que se utiliza.
Un desarrollo regulatorio notable concierne al uso de preparaciones tópicas: Veregen, una preparación de polifenoles de té verde con EGCG como componente principal, ha sido aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) como fármaco para el tratamiento tópico de verrugas genitales externas y anales causadas por el virus del papiloma. La FDA ha aprobado un ungüento específico de extracto de té verde como medicamento de prescripción para el tratamiento de verrugas genitales.
Fuerza de la evidencia: predominantemente preliminar (in vitro, animal y epidemiología observacional). La evidencia intervencionista en humanos es insuficiente para establecer al té verde como un agente preventivo eficaz contra el cáncer para la mayoría de los tipos de cáncer. La preparación tópica Veregen representa una excepción regulatoria específica respaldada por datos de ensayos clínicos para verrugas asociadas al VPH.
5.2 Salud cardiovascular
La literatura en general respalda una asociación inversa entre el té verde y los resultados de salud relacionados con enfermedades cardiovasculares. Estudios observacionales han sugerido un papel de prevención primaria del té verde contra enfermedades cardiovasculares como el accidente cerebrovascular, la enfermedad coronaria y la aterosclerosis coronaria. Los resultados de un gran estudio de cohorte mostraron que el consumo diario de 2 tazas de té verde se asoció con una reducción del 22–33% en la mortalidad por causas cardiovasculares en una población japonesa.
En términos de datos de ensayos clínicos, entre 11,286 estudios identificados en una revisión sistemática, se incluyeron 55 ECA elegibles con 63 tamaños de efecto. Los resultados del metaanálisis de efectos aleatorios mostraron que la suplementación con extracto de té verde (GTE) redujo significativamente el colesterol total (DMP = −7.62 mg/dL), el LDL-C (DMP = −5.80 mg/dL), la glucemia en ayunas (DMP = −1.67 mg/dL), la HbA1c (DMP = −0.15%) y la presión arterial diastólica (DMP = −0.87 mmHg), mientras que aumentó el HDL-C (DMP = +1.85 mg/dL).
Con respecto al colesterol específicamente, según el NCCIH, el té verde redujo el colesterol total y el colesterol LDL en una pequeña medida, pero no afectó el colesterol HDL ni los triglicéridos. Muy pocos estudios a largo plazo han examinado los efectos del té sobre el riesgo de enfermedad cardíaca; sin embargo, la evidencia limitada disponible actualmente sugiere que tanto el té verde como el té negro podrían tener efectos beneficiosos sobre algunos factores de riesgo de enfermedad cardíaca, incluyendo la presión arterial y el colesterol.
En un ensayo controlado aleatorizado doble ciego con 30 sujetos obesos, el tratamiento con EGCG (150 mg dos veces al día, por vía oral) durante 8 semanas redujo significativamente la presión arterial sistólica, la presión arterial diastólica y la presión arterial media.
Fuerza de la evidencia: moderada. La evidencia observacional de grandes cohortes asiáticas es consistente. Los metaanálisis de ECA demuestran reducciones estadísticamente significativas pero numéricamente modestas en LDL y colesterol total. La alta heterogeneidad interestudio limita la certeza. Faltan datos de resultados cardiovasculares a largo plazo (por ejemplo, tasas de infarto de miocardio) provenientes de ensayos aleatorizados.
5.3 Peso corporal y obesidad
Hoy en día, el té verde y sus extractos se promueven como suplementos dietéticos para, entre otras cosas, perder peso y reducir los niveles de colesterol en sangre. Según el resumen de evidencia disponible del NCCIH, no se ha demostrado que el té verde sea eficaz para la pérdida de peso.
Sin embargo, un metaanálisis de ECA proporciona hallazgos más matizados. Treinta y ocho estudios reportaron la masa corporal como medida de resultado, y los resultados generales del modelo de efectos aleatorios indicaron que la suplementación con GTE resultó en una reducción significativa de la masa corporal (DMP: −0.64 kg; IC del 95%: −0.97, −0.30; P < 0.001).
Un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo encontró que 12 semanas de tratamiento con extracto de té verde en dosis alta (856.8 mg de EGCG diarios) resultó en una pérdida de peso significativa, una reducción de la circunferencia de la cintura y una disminución del colesterol total y de los niveles plasmáticos de LDL en mujeres con obesidad central. Se propuso que el mecanismo antiobesidad del extracto de té verde en dosis alta se asociaba en parte con la inhibición de la secreción de grelina, lo que conducía a un aumento de los niveles de adiponectina.
Los beneficios de las catequinas del té verde sobre la oxidación de lípidos y las vías de quema de grasa relacionadas parecen lograrse de manera dependiente de la dosis, con efectos significativos observados solo en dosis altas, como 400 a 500 mg de equivalente de EGCG por día.
Fuerza de la evidencia: baja a moderada. Aunque se han reportado reducciones de peso estadísticamente significativas en ECA, la magnitud absoluta es pequeña (menos de 1 kg en promedio en los metaanálisis). El NCCIH caracteriza la evidencia general como insuficiente para establecer eficacia. Los efectos parecen ser dependientes de la dosis y son más pronunciados en dosis más altas de EGCG que podrían conllevar preocupaciones de seguridad.
5.4 Diabetes tipo 2 y control glucémico
La evidencia para los resultados relacionados con la diabetes es menos convincente, mientras que los metaanálisis generalmente sugirieron una asociación inversa entre el té verde y los resultados relacionados con el IMC y la presión arterial.
En un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo realizado en el Hospital de la Ciudad de Taipéi, se inscribieron 102 pacientes con diabetes tipo 2 y los sujetos fueron asignados aleatoriamente para recibir GTE EGCG descafeinado o un placebo (celulosa) durante 16 semanas; las cápsulas contenían 500 mg de extracto de GTE descafeinado. El ensayo examinó los efectos sobre la resistencia a la insulina y el péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) entre los participantes con anomalías lipídicas.
Un metaanálisis más amplio reportó que la suplementación con GTE redujo significativamente la glucemia en ayunas (DMP = −1.67 mg/dL; IC del 95%: −2.58, −0.75; P < 0.001) y la HbA1c (DMP = −0.15%; IC del 95%: −0.26, −0.04; P = 0.008) en 55 ECA elegibles.
Fuerza de la evidencia: baja a moderada. Los hallazgos metaanalíticos muestran efectos estadísticamente significativos pero numéricamente pequeños sobre los marcadores glucémicos. Los ECA individuales se han realizado en poblaciones específicas (por ejemplo, diabetes tipo 2 existente, obesidad, anomalías lipídicas), y los resultados pueden no generalizarse ampliamente. El NCCIH caracteriza la evidencia relacionada con la diabetes como menos convincente que la referente a resultados cardiovasculares.
5.5 Salud neurológica y función cognitiva
Muchas investigaciones de cohortes poblacionales han demostrado que el consumo de té se relaciona con un menor riesgo de deterioro cognitivo. Un estudio de seguimiento de 5.7 años en el que participaron 13,645 personas japonesas mayores de 65 años mostró que el consumo de té verde reducía significativamente el riesgo de demencia. Un estudio con 278 pacientes con enfermedad de Parkinson reveló que el inicio de la EP se retrasaba 7.7 años cuando el consumo de té era superior a 3 tazas al día.
En un ensayo clínico, se documentó de manera significativa una disminución de los marcadores oxidativos, incluidos el malondialdehído y el 8-OHdG, así como un aumento en la puntuación del MMSE y en la capacidad antioxidante total del plasma tras el consumo de té verde, lo que sugiere un efecto protector sobre la función cognitiva relevante para la enfermedad de Alzheimer.
Un estudio piloto en pacientes con demencia vascular encontró que el análisis post hoc de los datos de demencia vascular (n = 8) mostró que las puntuaciones totales del MMSE-J y las puntuaciones del dominio de memoria a corto plazo mejoraron significativamente después de tres meses de consumo de té verde, lo que indica un potencial como agente neuroprotector especialmente para la demencia vascular. La principal limitación fue el diseño no cegado y no controlado con placebo.
Para el síndrome de Down, se han observado algunos efectos positivos del EGCG sobre la función cognitiva en personas con síndrome de Down. En un estudio piloto con 29 pacientes con síndrome de Down, el EGCG (9 mg/día) durante 3 meses mejoró significativamente la memoria episódica.
La evidencia de los ensayos clínicos es menos consistente, posiblemente debido a variaciones en las formas de té verde/extracto probadas, la duración de los estudios y los resultados cognitivos evaluados. En general, las revisiones aclaran que el té verde tiene potentes efectos neuroprotectores, especialmente en estudios in vitro e in vivo (modelos animales); sin embargo, se necesitan más estudios genómicos, moleculares y ensayos clínicos para comprender el alcance y el mecanismo de acción del té verde en humanos.
Fuerza de la evidencia: preliminar a baja. Las asociaciones epidemiológicas son alentadoras. Varios ensayos clínicos pequeños muestran señales positivas en poblaciones específicas (demencia vascular, síndrome de Down), pero los ensayos tienen limitaciones metodológicas (muestras pequeñas, corta duración, falta de cegamiento). No existe evidencia definitiva en humanos que establezca al té verde como un tratamiento o prevención eficaz para la enfermedad de Alzheimer o la enfermedad de Parkinson.
5.6 Salud oral
Numerosos estudios han sugerido efectos beneficiosos del té verde sobre afecciones bucales como la caries dental, las enfermedades periodontales y la halitosis. Se ha informado que el té verde protege contra la caries dental inducida por bacterias. Se ha demostrado que el extracto de té verde inhibe el inicio de la destrucción periodontal (pérdida de inserción y resorción del hueso alveolar) en periodontitis experimental en ratas.
Sin embargo, se requieren más datos clínicos para determinar los posibles beneficios del consumo de té verde en la salud oral.
Fuerza de la evidencia: preliminar. La evidencia proviene principalmente de estudios in vitro y en animales. Existen datos limitados de ensayos clínicos en humanos, y la base de evidencia es insuficiente para conclusiones clínicas firmes.
5.7 Actividad antiviral (VPH/verrugas genitales)
Esta es la aplicación clínicamente más establecida de una preparación específica derivada del té verde. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) ha aprobado un ungüento tópico que contiene un extracto específico de té verde para el tratamiento de verrugas genitales externas y perianales. El producto aprobado, Veregen (ungüento de sinecatequinas al 15%), es el principal ejemplo de un fármaco derivado del té verde utilizado en la práctica clínica regulada, y su aprobación se basó en ensayos clínicos controlados.
6. Sistemas corporales y áreas de salud asociadas con el té verde
- Sistema cardiovascular: Modulación lipídica (LDL, colesterol total), presión arterial, función endotelial y protección antioxidante del tejido vascular.
- Sistema metabólico: Control glucémico (glucosa en ayunas, HbA1c), sensibilidad a la insulina y modulación del peso corporal.
- Oncológico (biología del cáncer): Actividad antiproliferativa, proapoptótica y antiangiogénica en modelos tumorales; asociaciones inversas epidemiológicas con ciertos tipos de cáncer.
- Sistema nervioso: Neuroprotección a través de vías antioxidantes, antiamiloides, antitau y antiinflamatorias; modulación de la función cognitiva a través de la L-teanina y la cafeína.
- Bucal/dental: Efectos antibacterianos relevantes para la caries dental y la enfermedad periodontal.
- Dermatológico/tegumentario: Uso tópico antiinflamatorio y antiviral (Veregen aprobado por la FDA para verrugas genitales relacionadas con el VPH).
- Inmunológico: Mecanismos antiinflamatorios mediante la supresión de NF-κB y la activación de la vía Nrf2.
7. Formas de dosificación y dosis reportadas en estudios
Los ensayos clínicos que examinan los efectos del EGCG sobre la función cognitiva, los niveles de colesterol, la presión arterial y la resistencia a la insulina han utilizado dosis que van de 9 a 1,200 mg por día, con muchos estudios utilizando 300 mg o más.
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Bebida en infusión: Una taza típica de té verde preparado (240 mL) contiene 30–60 mg de cafeína, 8–25 mg de L-teanina y 25–200 mg de catequinas.
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ECA cardiovasculares: Un metaanálisis de 2022 de 55 ECA examinó dosis por encima y por debajo de 1,000 mg/día de GTE; los análisis de subgrupos demostraron resultados diferentes para los factores de riesgo lipídicos y glucémicos según la duración (≥12 semanas frente a <12 semanas) y la dosis de GTE (≥1,000 mg/día frente a <1,000 mg/día).
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ECA de presión arterial: EGCG a 150 mg dos veces al día (por vía oral) durante 8 semanas en un ECA doble ciego con 30 sujetos obesos.
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ECA de pérdida de peso: Se utilizó una dosis diaria de 856.8 mg de EGCG en un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de 12 semanas en mujeres con obesidad central.
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ECA de diabetes tipo 2: Los sujetos recibieron cápsulas que contenían 500 mg de extracto de GTE descafeinado durante 16 semanas.
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Estudio piloto de síndrome de Down: Se utilizó EGCG a 9 mg/día durante 3 meses en un estudio piloto con 29 pacientes con síndrome de Down.
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Umbral de seguridad hepática (observado en revisiones): La ingesta diaria de 1,315 mg de catequinas de té verde que contienen 843 mg de EGCG conlleva principalmente efectos adversos hepáticos leves y transitorios.
La mayoría de las dosis de suplementos se estandarizan según el contenido de EGCG.
8. Consideraciones de seguridad e interacciones farmacológicas
8.1 Seguridad general de la bebida frente al extracto
El té verde, una bebida antigua, tiene un buen perfil de seguridad cuando se consume como bebida, pero puede representar un riesgo de daño hepático cuando se consume en forma de extracto. El extracto de té verde podría reducir los biomarcadores de estrés oxidativo y los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular y mejorar la función cognitiva; sin embargo, la calidad de la evidencia es baja a moderada, y las dosis altas pueden causar daño hepático.
8.2 Efectos secundarios gastrointestinales
Los efectos secundarios de los suplementos de extracto de té verde incluyen náuseas, constipación, malestar abdominal y aumento de la presión arterial.
8.3 Hepatotoxicidad
Aunque es poco común, se ha reportado daño hepático en algunas personas que utilizaron productos de té verde, principalmente extractos de té verde en forma de tableta o cápsula. El extracto de té verde y, más raramente, la ingestión de grandes cantidades de té verde han estado implicados en casos de daño hepático agudo clínicamente evidente, incluidos casos de insuficiencia hepática aguda y la necesidad de trasplante hepático urgente o muerte.
El componente principal implicado en la hepatotoxicidad es el EGCG, especialmente con el uso prolongado, la ingesta en ayunas y dosis superiores a 800 mg. El uso de disolventes orgánicos en la extracción, como el metanol o el cloroformo, añade otra capa de riesgo.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) inició una revisión sistemática sobre la seguridad de las catequinas en 2018. Esta revisión sistemática identificó aumentos en los parámetros de transaminasas y colestasis con una ingesta diaria de al menos 800 mg de EGCG en 9 de 38 estudios de intervención. Aunque la infusión tradicional de té verde se consideró inocua, se identificó una posible relación causal con el daño hepático para los suplementos alimenticios con dosis acumulativas de EGCG superiores a 800 mg/día.
Sobre la base de una revisión en la que el Comité de Expertos en Información sobre Suplementos Dietéticos de la Farmacopea de los Estados Unidos (USP) examinó más de 200 casos relacionados con productos de té verde, 27 informes de daño hepático se consideraron posible o probablemente causados por toxicidad inducida por el GTE.
Las personas con una variante específica de un gen que desempeña un papel importante en la función inmunitaria parecen ser especialmente susceptibles al daño hepático inducido por el té verde, y entre el 5 y el 15 por ciento de los estadounidenses tienen esta variante. La investigación ha identificado el alelo HLA-B*35:01 como un marcador de susceptibilidad genética. Se han documentado pacientes con este alelo en reportes de casos de hepatotoxicidad por té verde.
La investigación sugiere que las personas no deberían seguir una dieta con restricción calórica mientras consumen EGCG para la pérdida de peso, ya que la combinación aumenta significativamente el riesgo de daño hepático.
8.4 Interacciones farmacológicas
Se ha demostrado que el té verde en dosis altas reduce los niveles sanguíneos y, por lo tanto, la eficacia del nadolol, un betabloqueante utilizado para la presión arterial alta y los problemas cardíacos.
El extracto de té verde puede reducir los niveles sanguíneos del medicamento para reducir el colesterol atorvastatina.
Las catequinas polifenólicas constituyen el componente químicamente activo del extracto de té verde (GTE). La estructura polifenólica de las catequinas se aprovecha por su potencial antioxidante, pero probablemente también sea responsable del daño hepático, una naturaleza dual que complica el perfil de riesgo-beneficio de la suplementación en dosis altas.
8.5 Consideraciones relacionadas con la cafeína
Dado que el té verde contiene cafeína (tanto en la bebida como en la mayoría de los extractos no descafeinados), aplican las consideraciones estándar respecto a la cafeína, incluidos los posibles efectos sobre la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la calidad del sueño y la sensibilidad a la cafeína. La interacción entre la cafeína y la L-teanina es característica del té verde; el efecto reductor del estrés de la teanina se suprime fuertemente por la presencia de cafeína y EGCG. Existen preparaciones descafeinadas específicamente para mitigar los efectos relacionados con la cafeína mientras se conserva el contenido de polifenoles.
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