Salud digestiva infantil
Sinopsis
Salud digestiva infantil: una referencia sobre nutrición y salud natural
1. Definición y alcance
Posiblemente no exista otro grupo de afecciones más frecuente y extenso en los niños que los trastornos gastrointestinales. El término "salud digestiva infantil" abarca toda la gama de afecciones estructurales, funcionales, infecciosas, inflamatorias y relacionadas con el microbioma que afectan al tracto gastrointestinal (GI) desde la infancia hasta la adolescencia. La nutrición y la función intestinal están estrictamente interrelacionadas: la principal función del intestino es digerir y absorber los nutrientes para mantener la vida y el bienestar. Desde una perspectiva nutricional y de salud natural, el tema abarca no solo los trastornos agudos, sino también los trastornos funcionales crónicos, el microbioma intestinal en desarrollo y los factores dietéticos que moldean ambos.
Las afecciones gastrointestinales pediátricas pueden clasificarse en tres grandes categorías: patología infecciosa, inflamatoria e inmunológica; trastornos de la motilidad; y trastornos gastrointestinales funcionales. Las afecciones crónicas que afectan al tracto GI suelen tener un impacto negativo en la nutrición, y esto es especialmente relevante en niños y adolescentes con afecciones GI crónicas, en quienes el crecimiento y el desarrollo son resultados clave.
2. Cómo se presenta: afecciones y síntomas comunes
2.1 Trastornos gastrointestinales funcionales (TGIF)
Los trastornos gastrointestinales funcionales (TGIF) son afecciones que incluyen una combinación de síntomas crónicos o recurrentes que no se explican completamente con las investigaciones estructurales o bioquímicas actuales. El término "funcional" resalta que muchos de los síntomas pueden acompañar al desarrollo normal (por ejemplo, la regurgitación del lactante) o pueden ser una respuesta a estímulos internos o externos por lo demás normales (por ejemplo, el estreñimiento tras una deposición dolorosa).
La afección GI funcional pediátrica más común es el dolor abdominal funcional. Los niños con este trastorno suelen experimentar dolor recurrente en la parte media del abdomen. El dolor puede ser intenso y suele ocasionar que el niño falte a la escuela y a otras actividades. Los trastornos gastrointestinales funcionales relacionados con dolor abdominal (TGIF-DA) se diagnostican en niños con dolor abdominal crónico y recurrente que cumplen los criterios clínicos establecidos en los criterios de Roma IV. Los TGIF-DA afectan aproximadamente al 20% de los niños en todo el mundo e incluyen la dispepsia funcional (DF), el síndrome del intestino irritable (SII), el dolor abdominal funcional (DAF) y la migraña abdominal. El SII representa el 45% de los TGIF-DA pediátricos.
El cerebro y el tracto GI están estrechamente conectados. Las afecciones GI funcionales se deben a una combinación de mayor sensibilidad del tracto GI, junto con cambios en la motilidad o el movimiento del sistema digestivo.
2.2 Gastroenteritis infecciosa
Cada año, entre 3.000 y 5.000 millones de niños desarrollan gastroenteritis infecciosa, el trastorno gastrointestinal pediátrico más frecuente y la segunda causa de muerte a nivel mundial. Esta afección se presenta principalmente como diarrea aguda, vómitos y cólicos abdominales, y con frecuencia es causada por rotavirus, norovirus y patógenos bacterianos entéricos.
2.3 Estreñimiento
Debido a la alta prevalencia y morbilidad de estas afecciones en los niños, es fundamental comprender la eficacia de los tratamientos disponibles para las tres afecciones gastrointestinales pediátricas más comunes: la diarrea, el estreñimiento y el síndrome del intestino irritable (SII). El estreñimiento funcional en niños se define según los criterios de Roma IV y se caracteriza por evacuaciones poco frecuentes, heces duras, defecación dolorosa y, en algunos casos, incontinencia fecal.
2.4 Afecciones crónicas que afectan el estado nutricional
La enfermedad gastrointestinal crónica suele provocar malnutrición y un aumento de la morbilidad y la mortalidad. Además, la malnutrición crónica afecta la función digestiva y de absorción, ya que los alimentos y los nutrientes no solo son los principales factores tróficos del intestino, sino que también contribuyen a la estructura y el funcionamiento de las enzimas digestivas y las células absortivas. Los impactos nutricionales de las afecciones GI crónicas en la infancia incluyen pérdida de peso o reducción del aumento de peso, deterioro del crecimiento lineal y retraso del desarrollo puberal.
3. Sistemas corporales involucrados
La salud digestiva infantil involucra múltiples sistemas biológicos interactuantes:
- El propio tracto gastrointestinal: desde el esófago hasta el colon, como sitio de la digestión, absorción y motilidad.
- El microbioma intestinal: la microbiota intestinal es un entorno complejo y dinámico que contiene entre 10 y 100 billones de microorganismos representados por 1.000 especies, implicados en numerosos procesos biológicos. Ayudan a descomponer los alimentos en metabolitos metabólicamente y funcionalmente importantes, como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) y la vitamina K. También desempeñan un papel en el desarrollo inmunológico y en otras áreas cruciales para la salud futura.
- El eje intestino-cerebro: el SII es un trastorno de la interacción intestino-cerebro (TIIC), cuya etiología exacta sigue sin estar clara. El "eje cerebro-intestino-microbiota" ha demostrado ser un objetivo clave en el manejo del SII.
- El sistema inmunológico: la colonización microbiana del tracto GI está fundamentalmente ligada a la programación metabólica, la maduración inmunológica y el desarrollo gastrointestinal adecuado. Las alteraciones en la colonización durante la infancia se han asociado con un mayor riesgo de padecer múltiples afecciones, incluidas el asma, la dermatitis atópica, las alergias alimentarias, la diabetes, la enfermedad inflamatoria intestinal y la obesidad.
4. El microbioma intestinal pediátrico en desarrollo
El microbioma intestinal preadolescente está dominado, a nivel de filo, por Firmicutes (abundancia relativa promedio ponderada general = 51,1%) y Bacteroidetes (36,0%); a nivel de género, por Bacteroides (16,0%), Prevotella (8,69%), Faecalibacterium (7,51%) y Bifidobacterium (5,47%).
Después del nacimiento, cuando se produce la colonización principal, la diversidad microbiana aumenta y converge hacia una microbiota estable similar a la del adulto hacia el final de los primeros 3 a 5 años de vida. La falta de Bifidobacterias durante la infancia puede provocar la proliferación de bacterias patógenas o una disminución del estado nutricional del lactante. Más adelante en la vida, estos microorganismos pueden desempeñar un papel en el desarrollo o la mediación de varias enfermedades agudas y crónicas.
Los descubrimientos de características clave del microbioma en el metabolismo de carbohidratos y aminoácidos están aportando nuevos conocimientos sobre posibles terapias o estrategias preventivas para la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) y el síndrome del intestino irritable (SII). La disbiosis se ha explorado en el contexto de la alergia y el asma pediátricas, la infección recurrente por C. difficile, la EII, el SII y los trastornos metabólicos. La premisa central es que el microbioma intestinal humano desempeña un papel vital en la salud y la enfermedad, comenzando en el período prenatal y extendiéndose a lo largo de la infancia.
5. Factores contribuyentes y asociados
5.1 Modo de parto
El modo de parto en sí mismo es un determinante mayor de la composición del microbioma intestinal del lactante que la exposición a antibióticos maternos periparto. Sin embargo, tanto el modo de parto como el uso de antibióticos pueden influir en la composición de la microbiota intestinal materna. El parto por cesárea parece disminuir la diversidad de la microbiota intestinal en los neonatos, lo que lleva a disbiosis.
5.2 Lactancia materna
La lactancia materna se reconoce como uno de los factores más influyentes en la composición del microbioma intestinal durante la infancia, con posibles implicaciones para su función. Se han observado de manera consistente diferencias en las comunidades microbianas intestinales entre lactantes amamantados y alimentados con fórmula, y se plantea la hipótesis de que estas diferencias median parcialmente las relaciones entre la lactancia materna y la disminución del riesgo de numerosas enfermedades transmisibles y no transmisibles en la vida temprana. La leche humana ha evolucionado para favorecer a las Bifidobacterium, que a menudo representan entre el 50% y el 70% del microbioma intestinal del lactante en las primeras etapas de la vida gracias a los oligosacáridos de la leche humana (OLH).
5.3 Exposición a antibióticos
El modo de parto, la lactancia materna y el tratamiento con antibióticos durante el parto y en las primeras etapas de la vida tienen los mayores efectos sobre la composición microbiana en la vida temprana. La alteración de la microbiota intestinal (es decir, la disbiosis intestinal) se ha relacionado con la enterocolitis necrotizante en la infancia, así como con algunas enfermedades crónicas más adelante en la vida, incluidas la obesidad, la diabetes, la enfermedad inflamatoria intestinal, el cáncer, las alergias y el asma.
5.4 Patrón dietético y factores geográficos
Los participantes de lugares no occidentales, que tenían menos probabilidades de seguir un patrón dietético occidentalizado, presentaron una mayor diversidad alfa y concentraciones de AGCC más altas en el microbioma intestinal pediátrico. Factores como la dieta y el entorno son moduladores significativos del intestino.
La gran mayoría de los niños pequeños y en edad preescolar no consumen suficiente fibra. Se observó una considerable superposición de valores individuales en la ingesta de fibra entre los grupos con estreñimiento y los grupos control, lo que sugiere que la baja ingesta de fibra actúa en asociación con otros factores en la génesis del estreñimiento en los niños.
5.5 Factores psicosociales y de estrés
Los trastornos gastrointestinales funcionales siguen siendo un conjunto prevalente de afecciones a las que se enfrenta el equipo de salud y tienen un impacto emocional y económico significativo. El eje intestino-cerebro implica que el estrés psicológico, la ansiedad y los eventos vitales adversos en los niños son factores asociados bien reconocidos en los trastornos GI funcionales, como el SII y el dolor abdominal funcional, tal como se analiza extensamente en el marco de Roma IV.
5.6 Obesidad y disbiosis metabólica
La obesidad pediátrica representa una afección multifactorial en la que la disbiosis de la microbiota intestinal, la inflamación sistémica de bajo grado y la disfunción metabólica están intrínsecamente conectadas. La obesidad, la enfermedad inflamatoria intestinal y otras enfermedades metabólicas pueden resultar de un desequilibrio en la composición del microbioma intestinal.
6. Nutrientes estudiados en relación con la salud digestiva infantil
6.1 Zinc
Evidencia científica:
La suplementación con zinc durante la diarrea aguda es recomendada actualmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). En respuesta a la creciente evidencia que respalda la eficacia y efectividad de la suplementación terapéutica con zinc para la diarrea en niños menores de cinco años, la OMS y UNICEF emitieron una recomendación global en 2004, en la que aconsejaban la suplementación con zinc además de la solución de rehidratación oral (SRO) para el tratamiento de todos los episodios de diarrea en niños menores de 5 años.
En niños con diarrea persistente, la suplementación con zinc dio lugar a una mayor proporción de niños que se recuperaron de la diarrea (RR = 1,75; IC del 95% = 1,34, 2,30; certeza baja de la evidencia). Las calificaciones de baja certeza de la evidencia se debieron principalmente a la alta heterogeneidad entre los estudios. El zinc debe seguir recomendándose en niños menores de 10 años con diarrea aguda o persistente, pero con una certeza de evidencia moderada se concluye que la dosis de zinc debería reducirse. Se trata de una recomendación bien respaldada, a nivel de política sanitaria; sin embargo, se aplica de manera más clara a los contextos de países de ingresos bajos y medianos, donde la deficiencia de zinc es prevalente.
6.2 Fibra dietética y prebióticos
Evidencia científica:
Las guías de la Sociedad Norteamericana de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (NASPGHAN) y de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) indican que la evidencia no respalda el uso de suplementos de fibra en el tratamiento del estreñimiento funcional (EF) en niños, y los criterios de Roma IV no recomiendan un aumento del consumo de fibra en niños con SII. A pesar de ello, en la práctica general, se recomienda comúnmente que los niños que experimentan estreñimiento y SII aumenten su ingesta de fibra.
En una revisión sistemática se incluyeron trece artículos con texto completo con un total de 723 participantes pediátricos. Tres ensayos clínicos encontraron efectos positivos de la fibra dietética en el manejo del SII. En contraste, una revisión sistemática y metaanálisis independiente no encontró significación estadística para la frecuencia de las evacuaciones, la consistencia de las heces, el éxito terapéutico, la incontinencia fecal y el dolor abdominal con la ingesta de fibra en pacientes con estreñimiento infantil. Por lo tanto, la base de evidencia para la fibra en el estreñimiento funcional pediátrico es mixta y en gran medida débil.
Otro aspecto funcional del microbioma intestinal es la capacidad de gestionar azúcares fermentables pequeños conocidos como FODMAP (oligosacáridos, di- y monosacáridos, y polioles fermentables), que se digieren de manera inadecuada en el intestino delgado. Los autores de una revisión reciente destacaron el bajo número de estudios que evalúan un cambio dietético bajo en FODMAP en niños, la importancia de un dietista capacitado para guiar de manera segura el uso de la dieta, y el papel potencial de una dieta suave en FODMAP como una intervención menos restrictiva.
6.3 Vitamina D
Evidencia científica:
La primera infancia es una etapa crítica para el establecimiento y el desarrollo del microbioma intestinal, y se requieren grandes cantidades de nutrientes esenciales, como la vitamina D. La raza, el modo de parto, la lactancia materna y los niveles de vitamina D en sangre del cordón umbilical están asociados con la composición del microbioma intestinal del lactante, con posibles implicaciones a largo plazo para la modulación del sistema inmunológico y la incidencia de asma/enfermedad alérgica.
La microbiota intestinal de los lactantes alimentados exclusivamente con leche materna mostró una diversidad de Shannon significativamente menor y una composición de la microbiota intestinal diferente en comparación con los lactantes que no fueron amamantados. Entre los lactantes alimentados exclusivamente con leche materna, los que recibieron suplementos de vitamina D mostraron una diversidad de Shannon significativamente menor y una estructura de composición de la microbiota intestinal diferente en comparación con los lactantes amamantados sin suplementación. Estos hallazgos son preliminares y requieren ensayos confirmatorios más amplios; los mecanismos siguen bajo investigación.
7. Hierbas e ingredientes naturales: uso tradicional y evidencia científica
7.1 Menta piperita (Mentha × piperita)
Uso tradicional:
La menta piperita tiene una historia de uso de siglos en la medicina herbal europea para trastornos digestivos como náuseas, flatulencia, cólicos y dolor abdominal. Se ha empleado en forma de tés e infusiones en la práctica tradicional en los sistemas de medicina popular europeos y asiáticos para aliviar el espasmo intestinal y la hinchazón.
Evidencia científica:
El aceite de menta piperita (AMP) se extrae de hojas frescas de menta piperita mediante destilación al vapor y contiene mentol como ingrediente principal. El AMP tiene un efecto terapéutico en pacientes con trastornos gastrointestinales funcionales debido a sus acciones en varios niveles del eje microbioma-intestino-cerebro. Ejerce un efecto espasmolítico sobre las células del músculo liso al disminuir la entrada de calcio mediante la inhibición de los canales de Ca²⁺ tipo L y la reducción de la liberación de acetilcolina de los nervios entéricos a través de su acción sobre los receptores nicotínicos en el tracto GI.
En un ensayo clínico pediátrico de referencia: en un ensayo controlado, aleatorizado y doble ciego, a 42 niños con síndrome del intestino irritable (SII) se les administraron cápsulas de aceite de menta piperita con recubrimiento entérico dependiente del pH o un placebo. Después de 2 semanas, el 75% de quienes recibieron aceite de menta piperita presentaron una reducción de la gravedad del dolor asociado al SII. El aceite de menta piperita puede utilizarse como agente terapéutico durante la fase sintomática del SII.
Se encontró evidencia a favor del aceite de menta piperita en la disminución de la duración, la frecuencia y la gravedad del dolor en niños que sufren dolor abdominal funcional indiferenciado. En los ensayos con SII en adultos: ocho de 12 estudios controlados con placebo muestran efectos estadísticamente significativos a favor del aceite de menta piperita. Las tasas de respuesta promedio en términos de "éxito general" son del 58% (rango del 39% al 79%) para el aceite de menta piperita y del 29% (rango del 10% al 52%) para el placebo.
La base de evidencia para el aceite de menta piperita en niños con SII y dolor abdominal funcional se encuentra entre las más sólidas de la literatura herbal pediátrica sobre trastornos GI, aunque se basa principalmente en un pequeño número de ensayos. El recubrimiento entérico parece importante para administrar el aceite en el tracto GI inferior sin relajar el esfínter esofágico inferior.
7.2 Hinojo (Foeniculum vulgare)
Uso tradicional:
La semilla de hinojo y su aceite volátil se han utilizado durante siglos en los sistemas de medicina tradicional del Mediterráneo, Oriente Medio y Asia como carminativo para lactantes con cólicos y adultos con hinchazón y flatulencia. Los tés e infusiones de semillas de hinojo eran (y siguen siendo) un remedio popular de primera línea común para el cólico del lactante en muchas culturas.
Evidencia científica:
Se encontró evidencia de eficacia para diferentes preparaciones de hinojo (por ejemplo, aceite, té, compuesto herbal) en el tratamiento de niños con cólico infantil. Una emulsión de aceite de hinojo ayudó al 65% de los lactantes en un ensayo controlado aleatorizado sobre el cólico infantil. En cuanto a los modelos experimentales, el aceite de hinojo puede utilizarse como un tratamiento seguro y eficaz para el cólico infantil, según un estudio de Alexandrovich et al. (2003). La base de evidencia total, aunque prometedora, sigue siendo limitada en cuanto al número de ensayos y a la calidad metodológica.
7.3 Manzanilla (Matricaria chamomilla)
Uso tradicional:
La manzanilla tiene una larga historia de uso para diversos problemas gastrointestinales, incluidos los cólicos, la diarrea, el dolor de estómago, las náuseas, la indigestión, las úlceras y el síndrome del intestino irritable. Es conocida por su capacidad para aliviar los gases, calmar el malestar estomacal y relajar los músculos intestinales. Se ha utilizado en la medicina popular europea durante siglos, preparada como té y administrada a lactantes y niños para el malestar digestivo.
Evidencia científica:
Se encontró evidencia prometedora de eficacia para una preparación herbal compuesta que incluye Matricaria chamomilla en el tratamiento de la diarrea en niños. En un estudio de 2005 con 93 lactantes con cólicos, se probó un extracto de hinojo, manzanilla y melisa frente a un placebo, con resultados positivos reportados. Un té de hierbas que contenía manzanilla, verbena, regaliz, hinojo y menta bálsamo resultó eficaz en un ensayo controlado aleatorizado para el cólico infantil. La evidencia para la manzanilla sola, en contraposición a los productos combinados, sigue siendo limitada en alcance y calidad en la población pediátrica.
7.4 Combinación multiherbal: STW 5 (Iberogast®)
Uso tradicional y antecedentes:
STW-5 es una preparación líquida elaborada a partir de extractos de nueve hierbas bien conocidas, obtenidos mediante alcohol y combinados en una proporción fija. Se ha utilizado clínicamente en países de habla alemana durante varias décadas y se vende en Europa como medicamento de venta libre. STW5 o Iberogast® es una combinación de múltiples hierbas que incluye un extracto de carraspique amargo (Iberis amara), raíz de angélica (Angelica radix), cardo mariano (Silybi mariani fructus), celidonia (Chelidonium majus), fruto de alcaravea (Carvi fructus), raíz de regaliz (Liquiritiae radix), menta piperita (Menthae piperitae folium), hojas de melisa (Melissa folium) y flor de manzanilla (Matricariae flos).
Evidencia científica en niños:
El carraspique amargo (I. amara) inhibe selectivamente la unión a los receptores muscarínicos M3, mientras que los extractos de celidonia y manzanilla inhiben la unión a los receptores 5-HT4 y la raíz de regaliz a los receptores 5-HT3. Hasta la fecha, no existen ensayos clínicos prospectivos, aleatorizados y controlados con placebo que evalúen el uso de STW 5 en niños con trastornos de dolor abdominal funcional y que cumplan con los criterios de inclusión estándar. Dada la escasez de datos, los investigadores se han basado en dos trabajos publicados que incluyen un total de 2.022 niños y que demuestran eficacia del tratamiento. Por lo tanto, la evidencia pediátrica disponible es en gran medida retrospectiva u observacional; la fortaleza de la evidencia para STW 5 en niños específicamente debe considerarse preliminar.
7.5 Jengibre (Zingiber officinale)
Uso tradicional:
La raíz de jengibre se ha utilizado durante milenios en la medicina ayurvédica, la medicina tradicional china y muchos otros sistemas de medicina tradicional como tónico digestivo, carminativo y remedio antinauseoso. El té y las preparaciones de jengibre son ampliamente utilizados en las tradiciones populares de Asia, Oriente Medio y las Américas para las náuseas, los vómitos y el malestar intestinal tanto en niños como en adultos.
Evidencia científica:
Los ensayos controlados con placebo muestran que preparaciones herbales específicas, incluidos el aceite de menta piperita, el jengibre y formulaciones comerciales como STW-5, mejoran significativamente los síntomas gastrointestinales. Sin embargo, la mayoría de los ensayos con jengibre para trastornos digestivos se han realizado en adultos. Faltan ensayos controlados aleatorizados de alta calidad específicos en niños sobre los efectos GI del jengibre, y la evidencia en la población pediátrica debe considerarse indirecta o extrapolada a partir de datos de adultos.
8. Probióticos en la salud digestiva infantil
Los probióticos representan la intervención natural más ampliamente estudiada en la salud GI pediátrica, con un cuerpo de evidencia que abarca múltiples afecciones.
8.1 Diarrea aguda
Los probióticos no han sido establecidos como una opción de manejo recomendada para la enfermedad diarreica por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los metaanálisis de ECA han examinado su utilidad. La base de evidencia de las revisiones sistemáticas es sustancial en volumen, pero heterogénea en calidad, con resultados que varían considerablemente según la cepa probiótica, la dosis y la población de estudio.
8.2 Diarrea asociada a antibióticos
Existe una base de evidencia más consistente para los probióticos en la prevención de la diarrea asociada a antibióticos en niños. Múltiples revisiones sistemáticas han encontrado que la coadministración de ciertas cepas probióticas (en particular Lactobacillus rhamnosus GG y Saccharomyces boulardii) junto con antibióticos reduce la incidencia de diarrea asociada a antibióticos, aunque la calidad de la evidencia sigue siendo variable entre los ensayos.
8.3 Estreñimiento funcional
En una revisión sistemática y metaanálisis se incluyeron diecisiete ECA con 1.504 pacientes. En comparación con el placebo, los probióticos mejoraron significativamente la frecuencia de las evacuaciones (DME 0,40; IC del 95%: 0,10 a 0,70; I²=0%) y la incontinencia fecal (OR 0,53; IC del 95%: 0,29 a 0,96; I²=0%). Sin embargo, no mejoraron significativamente el éxito del tratamiento, la defecación dolorosa ni el dolor abdominal.
La mayoría de la evidencia presentó un nivel de certeza insatisfactorio, según el sistema GRADE. Estos hallazgos son coherentes con la preocupación de que los datos de baja calidad a menudo sugieren que los resultados de las revisiones sistemáticas pueden no coincidir con los resultados reales. Los ECA originales de baja calidad fueron la causa directa común de la evidencia de baja calidad. Aún queda mucho margen de mejora en los ECA publicados sobre probióticos para el tratamiento del estreñimiento funcional en niños en cuanto a la aleatorización, el ocultamiento de la asignación o el sesgo de cegamiento.
8.4 Síndrome del intestino irritable (SII) en niños
Una revisión sistemática y metaanálisis de ECA evaluó los efectos de la suplementación con probióticos en pacientes pediátricos diagnosticados con SII según los criterios de Roma III o IV. Se realizaron búsquedas en Scopus, PubMed y la Cochrane Library hasta febrero de 2025. Se incluyeron seis ECA con 604 participantes. Tres ECA proporcionaron datos a partir de los cuales el metaanálisis demostró que la suplementación con probióticos tiene un efecto significativo en la reducción del dolor abdominal en pacientes con SII (DME −0,95; IC del 95%: −1,63 a −0,27). Aunque este es un hallazgo prometedor, el pequeño número de ensayos calificados y las limitaciones metodológicas hacen que la evidencia se caracterice mejor como moderada.
9. Factores dietéticos y de estilo de vida
9.1 Duración de la lactancia materna e introducción de alimentos sólidos
La lactancia materna y la ingesta de suplementos de vitamina D en lactantes desempeñan un papel importante en la configuración de la microbiota intestinal del lactante. Una madre sana no obesa, el parto vaginal y la lactancia materna estricta contribuyen a la salud del microbioma en un recién nacido y lactante joven. El momento y la composición de la introducción de alimentos sólidos también se reconocen como moduladores clave de la trayectoria de la diversidad microbiana intestinal en la vida temprana.
9.2 Diversidad dietética y la dieta occidental
Los participantes de lugares no occidentales, que tenían menos probabilidades de seguir un patrón dietético occidentalizado, presentaron una mayor diversidad alfa y concentraciones de AGCC más altas en su microbioma intestinal. Las dietas ricas en alimentos de origen vegetal, cereales integrales, legumbres y alimentos fermentados aportan los sustratos fermentables que favorecen la diversidad microbiana. La disbiosis de la microbiota intestinal, la inflamación sistémica de bajo grado y la disfunción metabólica están intrínsecamente conectadas en el contexto de la obesidad pediátrica asociada a patrones dietéticos pobres en nutrientes y densos en energía.
9.3 Ingesta de fibra en la práctica
Aproximadamente la mitad de los niños de familias lo suficientemente conscientes de la salud como para solicitar una evaluación dietética seguían estando por debajo de las pautas de edad + 5 gramos de fibra dietética por día. Los pacientes con estreñimiento consumían menos de un cuarto de la ingesta de fibra recomendada. Esta encuesta subrayó las dificultades para iniciar y mantener dietas altas en fibra en los niños. Cuando las familias recibieron el consejo de administrar una dieta alta en fibra, no lograron cumplirla a menos que recibieran orientación dietética intensiva y continua.
9.4 Consideraciones sobre FODMAP
Un aspecto funcional del microbioma intestinal es la capacidad de gestionar azúcares fermentables pequeños conocidos como FODMAP (oligo-, di- y monosacáridos, y polioles fermentables), que se digieren de manera inadecuada en el intestino delgado. La dieta baja en FODMAP se ha estudiado en el SII pediátrico y en los trastornos de dolor abdominal funcional, pero los autores destacan el bajo número de estudios que evalúan este cambio dietético en niños y la importancia de un dietista capacitado para guiar de manera segura el uso de la dieta.
9.5 Actividad física y hábito intestinal
La actividad física se reconoce en las guías pediátricas generales como un factor que contribuye a hábitos intestinales regulares y a un menor riesgo de estreñimiento. Aunque los datos específicos de ECA de alta calidad en niños son escasos, los estudios observacionales respaldan una relación entre el comportamiento sedentario y el estreñimiento funcional, en consonancia con la fisiología del adulto.
9.6 Uso complementario de tés herbales y suplementos botánicos en lactantes
Las cuatro razones más comunes por las que las madres administraron suplementos botánicos dietéticos y tés a sus lactantes fueron para ayudar con la irritabilidad, la digestión, los cólicos y la relajación. Las preparaciones que contienen jengibre, manzanilla e hinojo son las más comúnmente utilizadas. El uso de plantas medicinales en la atención pediátrica ha ganado popularidad como alternativa o complemento a las opciones de tratamiento convencionales. La medicina herbal, que incluye ingredientes herbales vegetales, preparaciones y productos terminados, se ha vuelto cada vez más popular entre personas de todas las edades. Las hierbas medicinales se han utilizado durante mucho tiempo en la medicina tradicional para tratar enfermedades respiratorias, problemas gastrointestinales, trastornos de la piel, fiebres, infecciones y dificultades de sueño en los niños.
10. Resumen de la calidad de la evidencia
- Suplementación con zinc para la diarrea aguda/persistente en niños (recomendado por la OMS/UNICEF): Evidencia sólida proveniente de múltiples ECA y revisiones sistemáticas en contextos de países de ingresos bajos y medianos; evidencia moderada en contextos de ingresos altos.
- Probióticos para la diarrea asociada a antibióticos: Evidencia moderada; efectos específicos según la cepa; bien respaldada para cepas específicas como LGG y S. boulardii.
- Probióticos para el SII en niños (reducción del dolor abdominal): Evidencia preliminar a moderada a partir de un metaanálisis de 6 ECA pequeños.
- Probióticos para el estreñimiento funcional: Mejora estadísticamente significativa en la frecuencia de evacuaciones y la incontinencia fecal; sin mejora significativa en el éxito del tratamiento o el dolor; certeza general de la evidencia GRADE baja.
- Aceite de menta piperita para el SII/dolor abdominal funcional pediátrico: Evidencia moderada a partir de ECA pequeños; mecanísticamente bien caracterizado; se requiere recubrimiento entérico.
- Hinojo para el cólico infantil: Evidencia preliminar a partir de un número limitado de ECA pequeños; mecanísticamente plausible.
- Manzanilla para el cólico infantil y la diarrea: Evidencia preliminar, principalmente de productos herbales combinados; datos limitados de ECA pediátricos con hierba única.
- STW 5 (Iberogast®) en niños: No hay ECA pediátricos prospectivos controlados con placebo que cumplan con los criterios estándar de calidad; solo datos observacionales retrospectivos.
- Fibra dietética para el estreñimiento funcional pediátrico: Las guías de las sociedades actuales no respaldan la suplementación con fibra; el metaanálisis no encontró beneficio significativo; la evidencia para el SII es más mixta pero ligeramente positiva.
- Vitamina D y microbioma intestinal en la infancia: Evidencia temprana/preliminar a partir de estudios de cohortes pequeños; los mecanismos y la significación clínica aún no están establecidos.
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Ingredientes
- 2'-FucosyllactoseCientífico
La 2'-fucosil-lactosa (2'-FL) es el oligosacárido de la leche humana (HMO) más abundante en la leche materna y funciona como un prebiótico selectivo para la salud intestinal del lactante. Los estudios clínicos sobre fórmulas infantiles suplementadas con 2'-FL demuestran que es segura, bien tolerada, y favorece el desarrollo de la microbiota intestinal al estimular selectivamente las bifidobacterias. Los lactantes alimentados con fórmula con 2'-FL mostraron una mejor tolerancia gastrointestinal y beneficios inmunitarios en comparación con los controles no suplementados.
- Akkermansia muciniphilaCientífico
Akkermansia muciniphila es una bacteria comensal intestinal que desempeña un papel clave en el mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal al metabolizar la mucina y producir propionato y acetato. Si bien la mayor parte de la investigación clínica se ha centrado en adultos, evidencia emergente sugiere que su abundancia en las primeras etapas de la vida se correlaciona con un desarrollo intestinal saludable y un menor riesgo de afecciones gastrointestinales pediátricas, incluida la enfermedad inflamatoria intestinal y la disbiosis intestinal relacionada con la obesidad.
- bacillus clausiiCientífico
Múltiples ECA y un metaanálisis respaldan el beneficio de B. clausii en la salud gastrointestinal infantil, particularmente para la diarrea aguda y persistente. Se ha demostrado que reduce la duración de la enfermedad, la frecuencia de las deposiciones y los efectos secundarios gastrointestinales relacionados con antibióticos en poblaciones pediátricas. Sus propiedades de formación de esporas permiten una liberación intacta en el intestino incluso en niños pequeños.
- bacillus coagulansCientífico
Un estudio multicéntrico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo evaluó W. coagulans MTCC 5856 como terapia adyuvante en niños con diarrea aguda, encontrando buena tolerabilidad sin eventos adversos inesperados. La cepa cuenta con estatus GRAS y datos de seguridad pediátrica. El SII en niños también se ha estudiado con B. coagulans Unique IS-2.
- BifidobacteriumCientífico
Las especies de Bifidobacterium son las bacterias beneficiosas dominantes en el intestino infantil y están bien documentadas en la gastroenterología pediátrica por mejorar la salud digestiva. Más de 100 publicaciones clínicas respaldan su papel en la reducción de la diarrea, la mejora del equilibrio de la microbiota intestinal y el respaldo de la función de barrera intestinal en bebés y niños. Múltiples ECA confirman su eficacia en la gastroenteritis aguda y la diarrea asociada a antibióticos.
- Bifidobacterium adolescentisCientífico
Bifidobacterium adolescentis es un comensal intestinal de origen natural que adquiere una relevancia cada vez mayor en el microbioma digestivo de los niños a medida que hacen la transición hacia alimentos sólidos. Contribuye a la fermentación prebiótica y a la producción de AGCC. Se destaca en la literatura sobre probióticos pediátricos como parte de la base de evidencia más amplia del género Bifidobacterium en relación con la salud intestinal.
- Bifidobacterium animalisCientífico
Bifidobacterium animalis, particularmente la subespecie lactis (BB-12), es una de las cepas probióticas más estudiadas en poblaciones pediátricas. Se ha evaluado en múltiples ECA para diarrea, ECN y síntomas gastrointestinales asociados a antibióticos en niños y lactantes. La evidencia proveniente de guías pediátricas la reconoce como una cepa relevante para la salud digestiva infantil.
- Bifidobacterium bifidumCientífico
Bifidobacterium bifidum es una Bifidobacterium clave en la colonización temprana del intestino infantil y se ha utilizado clínicamente para prevenir la diarrea en lactantes hospitalizados. Un ECA histórico publicado en 1994 en The Lancet demostró que la administración de B. bifidum y Streptococcus thermophilus a lactantes hospitalizados prevenía la diarrea y la eliminación de rotavirus. Está incluido en las guías pediátricas de probióticos para indicaciones gastrointestinales seleccionadas.
- Bifidobacterium breveCientífico
Bifidobacterium breve es una especie dominante de Bifidobacterium en los lactantes amamantados y ha sido estudiada en ECA para el cólico del lactante, la prevención de la ECN (enterocolitis necrosante) y la modulación general de la microbiota intestinal en las primeras etapas de la vida. Un ECA de 2021 confirmó su eficacia para el tratamiento del cólico del lactante. Se encuentra entre las cepas reconocidas en las guías gastrointestinales pediátricas.
- Bifidobacterium infantisCientífico
Bifidobacterium infantis es el colonizador intestinal preeminente en las primeras etapas de vida en lactantes alimentados con leche materna y está singularmente adaptado para metabolizar los oligosacáridos de la leche humana (HMO). La evidencia clínica respalda su uso para mejorar la microbiota intestinal del lactante, reducir los marcadores de inflamación intestinal y favorecer el desarrollo de la barrera intestinal. Se lo considera un probiótico fundamental para la salud digestiva infantil.
- Bifidobacterium lactisCientífico
Bifidobacterium lactis (B. animalis subsp. lactis) es una de las cepas probióticas más ampliamente estudiadas en medicina pediátrica, evaluada en ensayos clínicos para diarrea, ECN (enterocolitis necrosante), diarrea asociada a la erradicación de H. pylori, y tolerancia intestinal en lactantes. Es un componente habitual en fórmulas infantiles y suplementos probióticos pediátricos, con datos de seguridad sustanciales.
- Bifidobacterium longumCientífico
Bifidobacterium longum es una especie clave en el intestino de lactantes y niños, y ha sido estudiada por su papel en la reducción de bacterias intestinales dañinas, la mejora del equilibrio de la microbiota y la disminución de la frecuencia de diarrea en niños. Se ha demostrado que la ingesta de yogur fortificado con B. longum reduce Enterobacteriaceae y C. perfringens, al mismo tiempo que aumenta la microflora benéfica en niños.
- manzanillaCientífico
La manzanilla tiene un largo uso tradicional en molestias digestivas pediátricas y evidencia clínica específica para el cólico infantil. Un ECA encontró que el 57% de los bebés a los que se les dio té a base de manzanilla presentaron alivio del cólico dentro de una semana, frente al 26% con placebo. La manzanilla también forma parte de preparaciones multiherbales con eficacia confirmada para el cólico infantil en ensayos clínicos.
- calostroCientífico
El calostro bovino cuenta con evidencia que respalda la salud intestinal pediátrica, particularmente en la reducción de la diarrea infecciosa en niños. Una revisión de PMC documenta que el calostro bovino muestra resultados prometedores para la prevención y el tratamiento de la diarrea infecciosa en lactantes y niños, con varios estudios en humanos que muestran efectos positivos contra la diarrea causada por rotavirus y E. coli.
- hinojoCientífico
El hinocho tiene tanto una larga historia tradicional como evidencia de ensayos clínicos específicamente para afecciones digestivas infantiles. Un ECA histórico encontró que la emulsión de aceite de semilla de hinojo resolvió los síntomas de cólico en el 65% de los lactantes tratados frente al 24% con placebo. Un metaanálisis de revisión sistemática confirma que las preparaciones a base de hinojo reducen la duración del llanto en lactantes con cólicos en aproximadamente 72 minutos/día.
- FOS (fructooligosacáridos)Científico
Los fructooligosacáridos (FOS) son prebióticos bien establecidos que se añaden ampliamente a las fórmulas infantiles y a los productos nutricionales pediátricos para apoyar el desarrollo de la microbiota intestinal. Estudios clínicos e in vitro en niños confirman que los FOS aumentan las bacterias intestinales beneficiosas (Bifidobacterium, Lactobacillus) y reducen las bacterias nocivas, favoreciendo una función digestiva saludable. Son reconocidos por organismos internacionales como prebióticos seguros y eficaces en la nutrición infantil y pediátrica.
- galactooligosacáridosCientífico
Los galactooligosacáridos (GOS) se encuentran entre los prebióticos con mayor respaldo científico para la salud intestinal de lactantes y niños, y se utilizan ampliamente en fórmulas infantiles. Múltiples estudios clínicos confirman que la suplementación con GOS en lactantes mantiene niveles elevados de bifidobacterias fecales, favorece heces más blandas y modula la microbiota intestinal de manera favorable en comparación con las fórmulas no suplementadas. Los GOS son recomendados en fórmulas infantiles por las guías internacionales de nutrición pediátrica.
- galactosidasaCientífico
Un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en 52 pacientes pediátricos (de 4 a 17 años) demostró que la alfa-galactosidasa redujo significativamente el malestar global (p=0,02), los días con distensión abdominal moderada a grave (p=0,03) y la proporción de niños que experimentaron flatulencia (p=0,02). No se reportaron eventos adversos. Los autores concluyeron que la enzima es un tratamiento seguro y eficaz para los síntomas relacionados con gases en la población pediátrica, aunque señalaron que se necesitan ensayos más amplios.
- inmunoglobulina GCientífico
Un estudio piloto aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en niños de 8 a 18 años con SII de predominio diarreico encontró que la SBI a 10 g/día fue segura y mejoró los síntomas gastrointestinales, incluidos el número de deposiciones y el dolor abdominal. Un reporte de caso pediátrico también documentó la remisión clínica y patológica de colitis ulcerosa pediátrica con SBI añadida al tratamiento estándar.
- inulinaCientífico
La inulina es una fibra prebiótica bien caracterizada, con evidencia clínica que respalda el aumento de bacterias intestinales beneficiosas en niños. Promueve selectivamente el crecimiento de Bifidobacterium, se agrega comúnmente a productos nutricionales pediátricos y favorece una composición saludable de la microbiota intestinal. La inulina es reconocida como segura y eficaz para la salud intestinal pediátrica por parte de las autoridades en nutrición.
- lactasaCientífico
La lactasa es la enzima que hidroliza la lactosa en glucosa y galactosa, lo que permite abordar la intolerancia a la lactosa, una causa común de malestar digestivo en niños (gases, distensión abdominal, diarrea). La suplementación con la enzima lactasa y las fórmulas infantiles fortificadas con lactasa se utilizan clínicamente para manejar la intolerancia a la lactosa y reducir los síntomas gastrointestinales en los niños afectados. La evidencia que respalda el uso de lactasa en la malabsorción de lactosa pediátrica está bien establecida.
- LactobacillusCientífico
El género Lactobacillus (que incluye múltiples especies) cuenta con amplia evidencia clínica en la mejora de la salud digestiva en niños, particularmente en gastroenteritis aguda, diarrea asociada a antibióticos y cólico infantil. Múltiples ECA y revisiones sistemáticas confirman que cepas específicas de Lactobacillus (en particular L. rhamnosus GG y L. reuteri) se encuentran entre los probióticos con mayor respaldo de evidencia en la medicina gastrointestinal pediátrica.
- Lactobacillus acidophilusCientífico
Lactobacillus acidophilus es una cepa probiótica bien conocida, estudiada por su capacidad para reducir los síntomas gastrointestinales en niños, incluyendo la duración y frecuencia de la diarrea durante la gastroenteritis aguda por rotavirus. Se encuentra entre las cepas probióticas evaluadas en ensayos clínicos gastrointestinales pediátricos y se incluye en productos probióticos pediátricos multicepa.
- Lactobacillus caseiCientífico
Lactobacillus casei ha sido evaluado en ensayos clínicos para la prevención y el tratamiento de la diarrea en niños que asisten a centros de cuidado infantil. Un estudio de referencia encontró que la suplementación con L. casei (cepa DN-114 001) en leche fermentada redujo significativamente la diarrea aguda en niños en centros de cuidado infantil. Se encuentra entre las cepas probióticas reconocidas en la literatura gastrointestinal pediátrica.
- Lactobacillus paracaseiCientífico
Se han evaluado cepas de L. paracasei en ECA sobre la salud intestinal infantil, incluido un simbiótico que contiene L. paracasei B21060 para la diarrea aguda y L. paracasei N1115 para el desarrollo intestinal en bebés y niños pequeños. L. paracasei ST11 mejoró la diarrea no causada por rotavirus en niños de Bangladesh. La evidencia es específica de cada cepa y los resultados varían entre los ensayos.
- Lactobacillus reuteriCientífico
Lactobacillus reuteri DSM 17938 cuenta con sólida evidencia clínica específicamente en poblaciones pediátricas para el cólico del lactante (reduciendo el tiempo de llanto en lactantes amamantados), la gastroenteritis aguda (como complemento a la rehidratación) y la prevención de la diarrea asociada a antibióticos. Múltiples ECA y revisiones sistemáticas realizados específicamente en lactantes y niños respaldan su uso.
- Lactobacillus rhamnosusCientífico
Lactobacillus rhamnosus GG (LGG) es una de las cepas probióticas con mejor evidencia respaldada para la salud digestiva infantil a nivel mundial. Múltiples revisiones sistemáticas confirman su eficacia en el tratamiento de la gastroenteritis aguda y en la prevención de la diarrea asociada a antibióticos en niños. Se recomienda específicamente en múltiples guías internacionales de gastroenterología pediátrica.
- LactoferrinaCientífico
La lactoferrina se ha estudiado en niños para la prevención de la sepsis neonatal, la enterocolitis necrosante y la diarrea infecciosa, con resultados positivos en ECA. Una revisión Cochrane confirmó que la lactoferrina bovina reduce la sepsis de inicio tardío y la enterocolitis necrosante en recién nacidos prematuros. Un ECA doble ciego también demostró reducciones en la prevalencia, duración y gravedad de la diarrea en niños pequeños.
- MentaCientífico
El aceite de menta con recubrimiento entérico cuenta con evidencia de eficacia para el dolor abdominal funcional y el SII en niños. Un ECA doble ciego ha demostrado que el aceite de menta (PO) es eficaz en el SII pediátrico y el dolor abdominal funcional. Las guías internacionales sobre el SII reconocen las recomendaciones del aceite de menta en contextos pediátricos.
- MentaCientífico
El aceite de menta cuenta con evidencia clínica específicamente en niños para reducir el dolor abdominal funcional (DAF) y los síntomas relacionados con el SII. Una revisión sistemática de 2017 que incluyó 14 ensayos con 1,927 niños encontró evidencia del aceite de menta en la disminución de la duración, frecuencia y gravedad del dolor abdominal en trastornos gastrointestinales funcionales pediátricos. Las cápsulas de aceite de menta con recubrimiento entérico se utilizan en la práctica gastrointestinal pediátrica.
- psylliumCientífico
El psyllium ha sido estudiado en niños tanto para el dolor abdominal relacionado con el SII como para la constipación funcional. Un ensayo aleatorizado, doble ciego (Shulman et al., 2016; Clinical Gastroenterology and Hepatology; 85 niños de 7 a 18 años) encontró que el psyllium redujo el número medio de episodios de dolor por SII aproximadamente el doble en comparación con el placebo durante 6 semanas. Las revisiones sistemáticas también han documentado la eficacia del psyllium para mejorar la frecuencia y consistencia de las evacuaciones en la constipación funcional pediátrica.
- Saccharomyces boulardiiCientífico
Saccharomyces boulardii es una de las dos intervenciones probióticas más recomendadas en las guías de gastroenterología pediátrica, junto con Lactobacillus rhamnosus GG. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2022 de 10 ECA en 1282 niños menores de 5 años confirmó que reduce la duración de la diarrea y disminuye la estancia hospitalaria en la gastroenteritis aguda. Está respaldado para uso pediátrico por múltiples guías internacionales.
- shen-chuCientífico
Shen-chu (como Líquido Oral Shenqu Xiaoshi) se ha evaluado en múltiples ECA para la dispepsia funcional y la constipación funcional en niños. Un ECA multicéntrico de 2022 (n=356 niños, criterios de Roma IV) demostró no inferioridad frente al jarabe de domperidona para la dispepsia funcional pediátrica. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2026 también encontró que la formulación era eficaz para la constipación funcional pediátrica.
- streptococcus thermophilusCientífico
Las preparaciones que contienen S. thermophilus se han estudiado en niños para la diarrea aguda, la diarrea asociada a antibióticos y el SII. Un estudio clínico encontró que las preparaciones a base de S. thermophilus redujeron los síntomas de diarrea en un 50 % frente a placebo en niños. Las fórmulas infantiles fermentadas con S. thermophilus mostraron cambios favorables en los patrones de deposiciones y en la duración de la diarrea.
- sacarasaCientífico
La sacrasa (como sacrosidasa) cuenta con evidencia clínica sólida específicamente en poblaciones pediátricas con deficiencia congénita de sacarasa-isomaltasa (CSID). Ensayos aleatorizados, doble ciego en niños de 5 meses a 11 años demostraron que la terapia de reemplazo enzimático con sacrosidasa resuelve la diarrea y los síntomas gastrointestinales cuando se consume una dieta normal que contiene sacarosa. La CSID típicamente se manifiesta después del destete, cuando se introducen alimentos que contienen sacarosa, lo que la convierte principalmente en un diagnóstico de la infancia.
- ZincCientífico
El zinc está recomendado por la OMS para el tratamiento de la diarrea aguda en niños menores de cinco años, como parte del manejo estándar junto con la terapia de rehidratación oral. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024, encargado por la OMS (38 ECA), encontró que la suplementación con zinc reduce la duración de la diarrea en aproximadamente 13 horas y mejora las tasas de recuperación en niños con diarrea aguda. Es uno de los micronutrientes con mayor respaldo de evidencia para la salud digestiva infantil.
- ajwainTradicional
El agua de ajwain es uno de los remedios tradicionales caseros más utilizados en el sur de Asia para las molestias digestivas infantiles y de la niñez —incluyendo cólicos, gases, distensión abdominal y calambres estomacales—. Los textos tradicionales ayurvédicos mencionan específicamente su uso para los trastornos digestivos infantiles. No se han realizado ensayos clínicos pediátricos.
- Aloe veraTradicional
El gel de aloe vera tiene una larga historia de uso tradicional para aliviar molestias digestivas en niños, incluidos el estreñimiento y la irritación intestinal. Sus polisacáridos mucilaginosos (acemanano) recubren el revestimiento intestinal y tienen efectos laxantes leves. El uso tradicional en niños para molestias digestivas está documentado en múltiples culturas, aunque los ensayos clínicos pediátricos específicos a gran escala son limitados.
- BacopaTradicional
Bacopa (Bacopa monnieri) se utiliza en la medicina ayurvédica como tónico digestivo, con aplicaciones tradicionales que incluyen el apoyo a la salud digestiva y la motilidad intestinal en niños, además de su reconocido uso como hierba cognitiva. Los textos ayurvédicos tradicionales hacen referencia a Bacopa para molestias gastrointestinales, incluyendo estreñimiento y dispepsia.
- alcaraveaTradicional
La alcaravea tiene un uso tradicional como remedio para los cólicos y como carminativo en lactantes y niños dentro de las tradiciones europea y ayurvédica. La EMA HMPC y Health Canada (NHPID) hacen referencia al uso tradicional en niños para síntomas digestivos. Se señala que el aceite de alcaravea puede usarse de forma tópica como agente anticólico y carminativo en lactantes.
- jengibreTradicional
El jengibre se ha utilizado durante miles de años en la medicina ayurvédica, la medicina tradicional china y sistemas de medicina popular para aliviar molestias digestivas infantiles, incluyendo náuseas, vómitos y dolor de estómago. Sus gingeroles y shogaoles bioactivos estimulan la secreción de enzimas digestivas, aceleran el vaciamiento gástrico y ejercen efectos antiespasmódicos. Si bien la mayor parte de la evidencia de ensayos clínicos proviene de estudios en adultos, el uso pediátrico tradicional está ampliamente extendido en diversas culturas.
- Olmo resbaladizoTradicional
La corteza de olmo resbaladizo (slippery elm) tiene una larga historia de uso en la medicina tradicional y herbolaria de Norteamérica como remedio demulcente para las afecciones digestivas infantiles, incluyendo diarrea, irritación intestinal y afecciones inflamatorias intestinales. Su corteza interna mucilaginosa recubre y calma el tracto gastrointestinal. El uso tradicional está bien documentado, aunque no existen ECA (ensayos clínicos aleatorizados) de gran tamaño específicos en población pediátrica.