Equinácea
1. Identidad y clasificación botánica
Echinacea es un género de plantas con flores de la familia Asteraceae (la familia de las margaritas). Las especies de equinácea son perennes y están estrechamente emparentadas con los girasoles, las margaritas y la ambrosía. Actualmente se cree que existen nueve especies en el género Echinacea. De estas nueve, solo tres se utilizan como plantas medicinales con amplios usos terapéuticos: Echinacea purpurea (L.) Moench, Echinacea pallida (Nutt.) Nutt. y Echinacea angustifolia DC. Las designaciones botánicas completas de estas especies son: Echinacea angustifolia DC, E. pallida (Nutt.) y E. purpurea (L.) Moench.
Aunque hoy en día se cultiva ampliamente, las especies de Echinacea son nativas de las zonas al este de las Montañas Rocosas en los Estados Unidos. El área de distribución de Echinacea abarca la región de drenaje del Atlántico en los Estados Unidos y se extiende hacia el centro-sur de Canadá. Entre los nombres comunes se incluyen equinácea púrpura (para E. purpurea), equinácea de hoja angosta (para E. angustifolia), equinácea pálida (para E. pallida), raíz de serpiente de Kansas y raíz para el dolor de muela.
Aunque E. purpurea, E. pallida y E. angustifolia pertenecen al mismo género, no tienen la misma composición fitoquímica, y existen posibles diferencias en sus perfiles de efectos. Distinguir entre especies de Echinacea mediante métodos moleculares resulta complicado debido a los niveles extremadamente bajos de divergencia molecular.
Formas comerciales y preparaciones
Más de 500 productos que contienen Echinacea figuran en la Base de Datos de Etiquetas de Suplementos Dietéticos de los NIH. Estos productos incluyen tabletas, extractos y tés elaborados con diversas partes de la planta, entre ellas raíces, partes aéreas, flores, o combinaciones de estas, de especies de Echinacea, así como productos combinados que incluyen otras plantas medicinales como el hidrastis (goldenseal) y el saúco.
Las partes de la raíz y las partes aéreas de la planta pueden usarse crudas o en formulaciones, mientras que los remedios homeopáticos pueden incluir la planta entera. La Echinacea está disponible en muchas formas de venta libre, como té, crema, loción y suplemento dietético en forma de cápsulas o tabletas. Las preparaciones incluyen jugo fresco exprimido de la planta (succus), tinturas hidroalcohólicas, extractos secos en polvo, y cremas o geles tópicos. Existen problemas relacionados con la identidad botánica de las especies de Echinacea utilizadas en preparaciones comerciales, y esta falta de estandarización puede contribuir a la escasez de evidencia clínica rigurosa que respalde las diversas afirmaciones implícitas en estos productos.
2. Uso tradicional e histórico
Pueblos indígenas de Norteamérica
La equinácea púrpura, Echinacea angustifolia, fue la planta medicinal más ampliamente utilizada por los indígenas de las Llanuras. Se empleaba para diversas dolencias, entre ellas el dolor de muela, la tos, los resfriados, el dolor de garganta, las mordeduras de serpiente, y como analgésico. Se ha documentado el uso de especies de Echinacea por parte de un total de 19 tribus, siendo Echinacea angustifolia la mejor documentada, principalmente porque se reportó poca etnobotánica de las tribus del este y del sur de los EE. UU.
La evidencia arqueológica de su uso indígena se remonta al siglo XVIII. El uso tradicional incluía la aplicación externa para picaduras de insectos, quemaduras y heridas; masticar las raíces para infecciones de garganta y dientes; y el uso interno para la tos, el dolor, las mordeduras de serpiente y los calambres estomacales. Algunas tribus de las Llanuras usaban la Echinacea para los síntomas del resfriado: los kiowa la usaban para la tos y el dolor de garganta, los cheyenne para el dolor de garganta, los pawnee para los dolores de cabeza, y muchas tribus, incluidos los lakota, la usaban como medicamento para el dolor.
Los estudios etnobotánicos realizados por la OMS mencionan, entre los usos empíricos documentados de la Echinacea, su uso contra las mordeduras de serpiente, para curar heridas y como antibiótico primitivo. La equinácea púrpura (Echinacea angustifolia) y otras especies de Echinacea han sido descritas como las plantas medicinales más utilizadas e importantes entre los pueblos indígenas de las Grandes Llanuras. La planta se sigue cosechando y utilizando tradicionalmente hoy en día en muchas comunidades tribales.
Lewis y Clark conocieron la Echinacea durante su expedición y en 1805 enviaron las raíces y semillas al presidente Jefferson como uno de sus hallazgos más importantes.
Ingreso a la medicina occidental y uso europeo
La Echinacea fue una de las hierbas antimicrobianas básicas de la medicina ecléctica desde mediados del siglo XIX hasta principios del siglo XX, y su uso se documentó para mordeduras de serpiente, ántrax y alivio del dolor. La primera preparación de Echinacea, conocida como Meyers Blood Purifier, llegó al mercado alrededor de 1880, como un elixir para el reumatismo, la neuralgia y las mordeduras de serpiente de cascabel. H. C. F. Meyer la utilizó como medicamento patentado en la década de 1870 y la dio a conocer a la profesión médica.
A partir de 1887, la planta se incorporó a una variedad de medicamentos patentados, y hacia la década de 1920 la Echinacea era el medicamento patentado más vendido en Norteamérica. La Echinacea se incluyó en el National Formulary de los Estados Unidos desde 1916 hasta 1950; sin embargo, tras años de debate sobre su eficacia, su uso disminuyó en la década de 1930. A medida que el interés por la Echinacea disminuía en Norteamérica, aumentaba en Europa.
En el pasado, la Echinacea también se empleó en la medicina ecléctica para tratar afecciones sépticas. A mediados del siglo XIX, los médicos eclécticos estadounidenses comenzaron a usar la Echinacea, y su uso se extendió a Europa, donde ganó aún más popularidad. Para principios del siglo XX, era uno de los medicamentos herbarios de uso más frecuente en los Estados Unidos.
Reconocimiento regulatorio
En marzo de 1989, la Comisión E de la Agencia Federal de Salud alemana (BGA) publicó una monografía de norma de etiquetado para medicamentos autorizados que contienen preparaciones del jugo fresco exprimido (líquido o seco) de las partes aéreas en floración de E. purpurea. La Comisión E alemana aprobó las partes aéreas de la planta Echinacea purpurea, elaboradas como jugo fresco exprimido en un 22 % de etanol por volumen (por ejemplo, Echinacin y Echinaguard), y las raíces de la planta E. pallida, elaboradas como extracto hidroalcohólico, para uso clínico. La raíz de E. purpurea y la raíz de E. angustifolia no fueron aprobadas, debido a la falta de ensayos clínicos.
En 2014, el HMPC (Agencia Europea de Medicamentos) emitió una recomendación para el jugo exprimido de la hierba fresca de la planta E. purpurea para la profilaxis y el tratamiento a corto plazo de infecciones agudas de las vías respiratorias superiores en adolescentes y adultos.
Aunque la raíz de Echinacea (rizoma y raíz de E. angustifolia y/o E. pallida) fue un fármaco oficial monografiado en el National Formulary de los Estados Unidos desde la cuarta edición (NF IV, 1916) hasta su omisión en la novena edición (NF IX, 1950), la historia oficial de la E. purpurea en los compendios no comenzó hasta finales del siglo XX.
3. Principales constituyentes y compuestos activos
Se cree que los constituyentes biológicamente activos de la Echinacea son las poliacetilenas, los polisacáridos, las alcamidas y los fenólicos (por ejemplo, el ácido cafttárico, el ácido clorogénico, el ácido cafeico, la cinarina, el equinacósido y el ácido chicórico), cuya composición puede variar según la especie, la parte de la planta utilizada en las preparaciones y otras condiciones ambientales.
Otros compuestos aislados de las especies de Echinacea incluyen resinas, glicoproteínas, esteroles, minerales y los alcaloides tusilagina e isotusilagina.
Las principales clases de compuestos y sus características incluyen:
- Alcamidas (alquilamidas): Las alcamidas son los principales constituyentes lipofílicos de las preparaciones de Echinacea. En investigaciones anteriores se ha demostrado que poseen efectos estimulantes sobre la fagocitosis. Las isobutilamidas, consideradas responsables del efecto anestésico local de la Echinacea, son constituyentes principales de las raíces de E. angustifolia y E. purpurea. Las amidas de la raíz de E. purpurea presentan principalmente una unidad 2,4-dienoica, como el isobutilamida del ácido dodeca-2E,4E,8Z,10E-tetraenoico, mientras que las de la raíz de E. angustifolia favorecen una estructura monoenoica.
- Derivados del ácido cafeico (fenólicos): Los principales derivados del ácido cafeico en E. purpurea son el ácido chicórico, el ácido clorogénico, el equinacósido, el ácido cafttárico y la cinarina. El equinacósido se concentra particularmente en las raíces de E. pallida y E. angustifolia, mientras que el ácido chicórico predomina en E. purpurea.
- Polisacáridos: Las propiedades antiinflamatorias de la equinácea se atribuyen en gran medida a sus polisacáridos.
- Glicoproteínas: Los constituyentes fitoquímicos incluyen los derivados del ácido cafeico (también llamados fenólicos), las alcamidas, las glicoproteínas y los polisacáridos.
- Poliacetilenas: Se han identificado varias poliacetilenas en las raíces de las tres especies comerciales. La equinolona, aislada de E. angustifolia, ha mostrado actividad insecticida. Se han aislado al menos otras 13 poliacetilenas.
Investigaciones recientes financiadas por el NCCIH sugieren que la actividad de los extractos de Echinacea está influenciada por las condiciones del suelo que afectan la comunidad bacteriana de la planta.
4. Mecanismos de acción
Inmunomodulación
Existen tres vías responsables de la acción inmunoestimulante de las especies o preparaciones de Echinacea: activación de la fagocitosis, estimulación de los fibroblastos y aumento de la actividad respiratoria, todo lo cual contribuye a un aumento de la motilidad leucocitaria. Varias investigaciones in vivo sugieren que la administración de la planta refuerza la inmunidad innata y fortalece la capacidad del sistema inmunitario para combatir infecciones patógenas mediante la activación de neutrófilos, macrófagos, leucocitos polimorfonucleares (PMN) y células asesinas naturales (NK).
Unión de las alcamidas a los receptores cannabinoides
Experimentos recientes han demostrado que las alcamidas son detectables en la sangre humana en concentraciones relevantes después de la administración oral de preparaciones de Echinacea. Las alcamidas muestran similitud estructural con la anandamida, un ligando endógeno de los receptores cannabinoides. En consecuencia, se descubrió que las alcamidas se unen significativamente a los receptores CB2, lo cual actualmente se considera un posible modo de acción molecular de las alcamidas de la Echinacea como agentes inmunomoduladores.
A bajas concentraciones (alrededor de 50 nM), las alcamidas pueden aumentar la producción de interleucina-6 (IL-6) en sangre humana total. Por el contrario, pueden suprimir la producción de citocinas proinflamatorias como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), la interleucina-1 beta (IL-1β) y la interleucina-12p70 (IL-12p70) en células inmunitarias estimuladas con lipopolisacárido. Esta acción dual permite que la Echinacea module con precisión la respuesta inmunitaria, potencialmente reforzándola cuando es necesario mientras previene la inflamación excesiva.
La unión de las alcamidas a los receptores CB2 también activa múltiples vías de transducción de señales. Estas incluyen el aumento de los niveles de AMPc, la activación de las vías de señalización p38/MAPK y JNK, y la activación de factores de transcripción como NF-κB y ATF-2/CREB-1. Estas vías contribuyen en conjunto a los efectos inmunomoduladores generales de las alcamidas de la Echinacea, influyendo en diversos aspectos de la función y proliferación de las células inmunitarias.
Mecanismos antivirales
Estudios recientes han revelado que las preparaciones derivadas de ciertas especies y partes de la planta, pero no todas, poseen potentes actividades antivirales a concentraciones no citotóxicas, particularmente contra virus con envoltura. Todas las cepas de virus de influenza humana y aviar analizadas (incluida una cepa resistente al Tamiflu), así como el virus del herpes simple, el virus sincitial respiratorio y los rinovirus, fueron muy sensibles a una preparación estandarizada de Echinacea purpurea. En estudios mecanísticos, se inhibieron la hemaglutinina y la neuraminidasa específicas del virus de la influenza.
Actividad antibacteriana
La actividad antibacteriana de la Echinacea contra patógenos respiratorios (Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae, Legionella pneumophila) y patógenos cutáneos (Staphylococcus aureus, Propionibacterium acnes) se ha revisado en estudios preclínicos. Estos hallazgos provienen predominantemente de investigaciones in vitro y preclínicas, y su relevancia clínica directa en humanos aún está por establecerse.
5. Evidencia científica por área de uso
5.1 Infecciones de las vías respiratorias superiores y el resfriado común
La aplicación más extensamente estudiada de la Echinacea es la prevención y el tratamiento de las infecciones de las vías respiratorias superiores (IVRS), particularmente el resfriado común. El cuerpo de evidencia es sustancial, pero produce conclusiones mixtas, en parte atribuibles a la amplia heterogeneidad de las preparaciones estudiadas.
La revisión sistemática de referencia es la revisión Cochrane de Karsch-Völk et al. (2014), el metaanálisis más completo disponible: veinticuatro ensayos doble ciego con 4631 participantes, incluyendo un total de 33 comparaciones de preparaciones de Echinacea y placebo, cumplieron con los criterios de inclusión. Se utilizó una variedad de diferentes preparaciones de Echinacea basadas en distintas especies y partes de la planta. La mayoría de los ensayos investigaron si tomar preparaciones de Echinacea después del inicio de los síntomas de resfriado acortaba su duración en comparación con el placebo. Aunque parece posible que algunos productos de Echinacea sean más eficaces que un placebo para tratar los resfriados, la evidencia general de efectos de tratamiento clínicamente relevantes es débil. En general, los ensayos que investigaron la Echinacea para la prevención de resfriados no mostraron reducciones estadísticamente significativas en la ocurrencia de la enfermedad; sin embargo, casi todos los ensayos de prevención apuntaron en la dirección de pequeños efectos preventivos.
Se consideró que diez ensayos tenían un bajo riesgo de sesgo, seis un riesgo de sesgo incierto, y ocho un alto riesgo de sesgo. Diez ensayos con 13 comparaciones investigaron la prevención y 15 ensayos con 20 comparaciones investigaron el tratamiento de los resfriados (un ensayo abordó ambos aspectos). Debido a la fuerte heterogeneidad clínica de los estudios, los revisores se abstuvieron de agrupar los datos para el análisis principal.
Una revisión sistemática anterior publicada en The Lancet Infectious Diseases (Linde et al., Cochrane, 2006) también encontró resultados mixtos, con dos ensayos que investigaron de 8 a 12 semanas de prevención sin mostrar un efecto claro: la mayoría de los ensayos investigaron si tomar preparaciones de Echinacea después del inicio de los síntomas del resfriado acortaba la duración o disminuía la gravedad de los síntomas, en comparación con un placebo inactivo. Dos ensayos que investigaron si tomar preparaciones de Echinacea durante 8 a 12 semanas prevenía los resfriados no encontraron un efecto claro en comparación con el placebo.
Un metaanálisis realizado por investigadores de la Escuela de Farmacia de la Universidad de Connecticut proporcionó resultados más optimistas: se incluyeron ensayos clínicos si eran aleatorizados y controlados con placebo, evaluaban productos que contenían Echinacea en la prevención o el tratamiento de resfriados, y reportaban adecuadamente datos sobre la incidencia o la duración del resfriado. Todos los estudios fueron revisados de forma independiente por tres de los autores. Los autores identificaron 14 estudios que cumplían con los criterios de inclusión. Estos estudios reportaron datos sobre 1356 sujetos para la incidencia de resfriados y 1630 sujetos para la duración de los resfriados.
Una revisión sistemática y metaanálisis de 2019 publicado en Complementary Therapies in Medicine encontró que: la evidencia sugiere que la Echinacea podría tener un efecto preventivo sobre la incidencia de infecciones de las vías respiratorias superiores, pero si este efecto es clínicamente significativo es discutible. Los revisores no encontraron evidencia de un efecto sobre la duración de las infecciones de las vías respiratorias superiores. Con base en los resultados de esta revisión, los usuarios de Echinacea pueden tener la seguridad de que las preparaciones de Echinacea son seguras de consumir a corto plazo; sin embargo, no deberían confiar en que los remedios disponibles comercialmente sean capaces de acortar la duración o prevenir eficazmente las IVRS.
Revisiones narrativas anteriores de ensayos individuales reportaron hallazgos más favorables: se encontraron nueve ensayos de tratamiento y 4 ensayos de prevención. Ocho de los ensayos de tratamiento reportaron resultados generalmente positivos, y 3 de los ensayos de prevención reportaron un beneficio marginal. La calidad metodológica de la mayoría de los ensayos fue modesta. La evidencia de los ensayos publicados sugiere que la Echinacea puede ser beneficiosa para el tratamiento temprano de las IVRS agudas. Se desconoce la influencia del sesgo de publicación en esos resultados. Las preparaciones de Echinacea varían ampliamente en su composición y a menudo se encuentran en combinación con otros constituyentes potencialmente activos, lo que dificulta hacer recomendaciones de dosis específicas.
Un estudio realizado en Alemania en 1993 (publicado en inglés en 1997) ilustró resultados específicos de especie: un ensayo aleatorizado, controlado con placebo y doble ciego estudió a 115 pacientes con IVRS virales y síntomas similares a los de la gripe. El tratamiento para 70 sujetos fue un extracto hidroalcohólico líquido de raíz de E. pallida (dosis = 900 mg de raíz). Redujo las infecciones virales a 9,1 días, en comparación con 13 días para los 45 pacientes que recibieron placebo (P < 0,0001). La reducción de la puntuación general de síntomas de resfriado, debilidad, dolor en las extremidades y dolor de cabeza por el extracto fue igualmente estadísticamente significativa (P < 0,0004).
Un estudio doble ciego alemán también mostró efectos dependientes de la dosis: un estudio de 1992 controlado con placebo y doble ciego mostró que una tintura de fuerza 1:5 de raíz de E. purpurea extraída con etanol al 55 % era eficaz a una dosis diaria de 180 gotas (900 mg de raíz), pero no a la mitad de esta cantidad. Redujo significativamente la duración y la gravedad de los síntomas similares a los de la gripe en comparación con el placebo.
Un ensayo controlado, ciego y aleatorizado de 2023 en adultos con IVR exploró dosis más altas: adultos sanos (n = 409) fueron aleatorizados entre noviembre de 2018 y enero de 2019 a una de cuatro formulaciones de Echinacea tomadas en caso de una IVR durante hasta 10 días. Las nuevas formulaciones A (pastillas) y B (aerosol) proporcionaron una dosis aumentada de 16 800 mg/día de extracto de Echinacea durante los días 1 a 3, y de 2240 a 3360 mg/día posteriormente; como controles, las formulaciones convencionales C (tabletas) y D (gotas) proporcionaron una dosis diaria más baja de 2400 mg, generalmente utilizada para la prevención. En un estudio clínico previo sobre el tratamiento del resfriado común, una preparación con un contenido siete veces mayor de Echinacea (16 800 mg de EF diarios) tuvo un mejor desempeño que el placebo y que las dosis típicamente administradas para la prevención a largo plazo de las IVR (2400 mg de extracto de EF diarios).
Fortaleza general de la evidencia para el resfriado común: débil a moderada, altamente heterogénea. El hallazgo de la revisión Cochrane de que la evidencia es insuficiente para recomendar una preparación específica, combinado con la variabilidad metodológica entre los ensayos, implica que no pueden extraerse conclusiones firmes. Algunas preparaciones específicas —particularmente las que utilizan jugo exprimido de las partes aéreas de E. purpurea— parecen ser más consistentemente positivas en ensayos individuales.
5.2 Prevención de infecciones respiratorias
En 2014, el HMPC de la Agencia Europea de Medicamentos emitió una recomendación para el jugo exprimido de la hierba fresca de la planta E. purpurea para la profilaxis y el tratamiento a corto plazo de infecciones agudas de las vías respiratorias superiores en adolescentes y adultos.
Cinco meses de prevención con extracto de planta fresca de Echinacea (EF) durante la pandemia de COVID-19 (2020-2021) reportaron una reducción de las infecciones por virus con envoltura del 43,2 %, de las infecciones por coronavirus del 48,3 %, y del SARS-CoV-2 del 63,1 % (p < 0,05). Estas cifras provienen de un único estudio clínico publicado y requieren una réplica independiente antes de que puedan extraerse conclusiones definitivas.
5.3 Otras áreas investigadas
Las investigaciones en curso continúan estudiando las propiedades farmacológicas de la Echinacea y sus posibles aplicaciones terapéuticas, incluyendo efectos antiinflamatorios, analgésicos, ansiolíticos y antimicrobianos.
No existen estudios científicos rigurosos que respalden las afirmaciones de que la Echinacea ayuda a prevenir el cáncer o mejora la inmunidad, el azúcar en sangre, la ansiedad y la inflamación, o promueve la cicatrización de heridas, al menos no en el grado en que puedan hacerse recomendaciones clínicas definitivas a partir de los datos disponibles de ensayos en humanos.
En estudios farmacológicos validados experimentalmente y publicados en la literatura especializada, existen reportes de actividad antiviral, anticancerígena y efectos inmunomoduladores, pero la mayor parte de esta evidencia es in vitro o basada en animales y no ha sido confirmada en ensayos clínicos en humanos para la mayoría de estas aplicaciones.
6. Sistemas del cuerpo y áreas de salud
- Sistema inmunitario: Estas especies y sus extractos se utilizan con mayor frecuencia para la prevención y el tratamiento de infecciones de las vías respiratorias superiores, como resfriados y gripe, y como estimulante inmunitario.
- Sistema respiratorio: La equinácea es una planta medicinal comúnmente utilizada en suplementos dietéticos, principalmente para tratar infecciones de las vías respiratorias superiores y apoyar la función inmunitaria.
- Antimicrobiano/antiviral: Las preparaciones derivadas de ciertas especies y partes de la planta poseen potentes actividades antivirales, particularmente contra virus con envoltura, incluidas todas las cepas de virus de influenza humana y aviar analizadas, el virus del herpes simple, el virus sincitial respiratorio y los rinovirus. Estos hallazgos provienen principalmente de estudios in vitro y preclínicos.
- Antiinflamatorio: Se ha demostrado que constituyentes bioactivos como los polisacáridos, las alcamidas, los flavonoides y los derivados de ácidos fenólicos mejoran la función inmunitaria y exhiben propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, antivirales y antibacterianas en estudios de laboratorio.
- Piel/uso tópico: Algunas personas aplican la Echinacea como crema o ungüento para tratar trastornos cutáneos y promover la cicatrización de heridas. La evidencia de estudios in vitro y preclínicos confirma que los constituyentes farmacológicamente activos de Echinacea purpurea, E. angustifolia y E. pallida ejercen un impacto multifacético en la salud de la piel, mediado por una sinergia de mecanismos antioxidantes, antiinflamatorios, inmunomoduladores y regenerativos.
- Ansiolítico: La unión de las alcamidas a los receptores CB2 ha llevado a los investigadores a estudiar posibles efectos ansiolíticos, pero los datos sólidos de ensayos clínicos en humanos en esta área siguen siendo limitados.
7. Formas de dosificación y dosis reportadas en estudios
La dosificación varía considerablemente según el tipo de preparación, la especie de planta y el uso previsto. Las preparaciones de Echinacea varían ampliamente en su composición y a menudo se encuentran en combinación con otros constituyentes potencialmente activos, lo que dificulta hacer recomendaciones de dosis específicas.
Las siguientes dosis han sido citadas en estudios clínicos publicados y documentos regulatorios:
- Extracto hidroalcohólico de raíz de E. pallida: en un ensayo alemán de 1993/1997, la dosis fue de 900 mg de equivalente en raíz por día en forma de extracto líquido, administrada para el tratamiento de IVRS virales.
- Tintura de raíz de E. purpurea (1:5 en etanol al 55 %): una dosis diaria de 180 gotas (equivalente a 900 mg de raíz) fue eficaz en un estudio doble ciego alemán de 1992; la mitad de esta dosis no fue eficaz.
- Cápsulas de hierba seca de E. angustifolia: un ensayo norteamericano trató a 190 estudiantes universitarios de pregrado con una preparación en cápsulas de 250 mg de E. angustifolia seca, tres veces al día.
- Extracto de planta fresca de equinácea (EF), tratamiento agudo en dosis altas: las nuevas formulaciones (pastillas y aerosol) proporcionaron una dosis aumentada de 16 800 mg/día de extracto durante los primeros 1 a 3 días de una IVR, y de 2240 a 3360 mg/día posteriormente.
- Extracto de planta fresca de equinácea (EF), dosis convencional de prevención: las formulaciones convencionales en tabletas y gotas proporcionaron una dosis diaria más baja de 2400 mg, típicamente utilizada para la prevención.
- Extracto de raíz de E. purpurea (estudio de interacción farmacológica con el VIH): se administraron cápsulas de extracto de raíz de Echinacea purpurea a 500 mg cada 6 horas desde el día 1 hasta el día 14.
Aproximadamente el 70 % de los estudios publicados utilizaron preparaciones muy diferentes entre sí en cuanto a especie de planta, parte de la planta o preparación, lo cual es una fuente importante de heterogeneidad en la base de evidencia y hace que las comparaciones entre estudios y las recomendaciones de dosificación uniforme no sean confiables.
8. Consideraciones de seguridad e interacciones farmacológicas
Perfil general de seguridad
Es probablemente seguro que la mayoría de los adultos consuman productos con extractos de E. purpurea, y algunas mezclas de E. purpurea y E. angustifolia, durante períodos cortos de tiempo. La Echinacea generalmente se considera segura, y los efectos secundarios graves son poco frecuentes. La mayoría de los usuarios experimenta pocos efectos adversos, con reacciones leves como malestar gastrointestinal o irritación cutánea que ocurren con poca frecuencia.
La mayoría de los efectos adversos son leves y transitorios; incluyen mareos, fatiga, dolor de cabeza y síntomas gastrointestinales. El número de pacientes que abandonaron el estudio o reportaron efectos adversos no difirió significativamente entre los grupos de tratamiento y control en los ensayos de prevención y tratamiento del análisis Cochrane.
Reacciones alérgicas
Algunas personas presentan reacciones alérgicas a la Echinacea, que pueden ser graves. Existe la posibilidad de reacciones alérgicas, particularmente en personas alérgicas a miembros de la familia Asteraceae, que incluye la ambrosía, los crisantemos, las caléndulas y las margaritas. Los eventos adversos raros incluyen dermatitis y anafilaxia.
Uso en niños
Es posiblemente seguro que los niños consuman extracto de E. purpurea durante períodos cortos de tiempo. Sin embargo, algunos niños que participaron en un ensayo clínico de Echinacea desarrollaron erupciones cutáneas, que pudieron haber sido causadas por una reacción alérgica. Existe la preocupación de que las reacciones alérgicas puedan ser graves en algunos niños.
Poblaciones que requieren precaución
La equinácea debe evitarse en pacientes con trastornos autoinmunes, esclerosis múltiple, infección avanzada por VIH, tuberculosis y trasplantes de órganos, ya que puede estimular los linfocitos T.
Interacciones farmacológicas
Existe evidencia contradictoria sobre si la Echinacea interactúa con algunos fármacos metabolizados por el hígado, y hay razones teóricas para sospechar que la Echinacea podría interactuar con inmunosupresores o cafeína.
La Echinacea puede anular los efectos beneficiosos de los inmunosupresores, que se usan, por ejemplo, para prevenir el rechazo de trasplantes de órganos. La Echinacea puede antagonizar los efectos de los inmunosupresores; sin embargo, se desconoce su relevancia clínica.
La Echinacea puede aumentar los niveles sanguíneos de cafeína hasta en un 30 %.
La Echinacea inhibe algunas enzimas del citocromo P-450 e induce otras; por lo tanto, puede interactuar potencialmente con medicamentos metabolizados por estas vías. La Echinacea tomada durante más de 8 semanas puede interactuar con medicamentos que pueden causar daño hepático, aumentando así el riesgo de daño hepático.
Un estudio farmacocinético clínico en pacientes con VIH proporciona un dato específico: un estudio abierto de secuencia fija en 15 pacientes con VIH que recibían darunavir/ritonavir (600/100 mg dos veces al día) durante al menos 4 semanas, se les agregaron cápsulas de extracto de raíz de Echinacea purpurea (500 mg cada 6 horas) desde el día 1 hasta el día 14. La coadministración con Echinacea purpurea resultó en pocos cambios en los parámetros farmacocinéticos del darunavir, lo que sugiere que no hay una interacción clínicamente significativa en este contexto específico.
In vitro, la Echinacea redujo la formación del fármaco activo oseltamivir y, por lo tanto, podría reducir su eficacia, pero la significancia clínica aún no está determinada.
Se han reportado más de 400 interacciones farmacológicas con la Echinacea, pero la mayoría no se consideran graves. La Echinacea puede afectar los niveles sanguíneos de ciertos medicamentos, lo que puede provocar efectos secundarios. La evidencia actual indica que el riesgo de interacciones farmacológicas entre los suplementos de Echinacea y la mayoría de los medicamentos es bajo, según el NCCIH.
Eventos adversos raros (reportes de casos)
Se han documentado casos de trombocitopenia profunda en un hombre de 61 años con cáncer de pulmón de células no pequeñas que tomaba concurrentemente Echinacea mientras recibía quimiorradiación con cisplatino y etopósido, así como hipereosinofilia en un hombre de 58 años tras el consumo de Echinacea, con mejoría de los síntomas después de suspenderla. Estos representan reportes de casos aislados, y las relaciones causales no pueden establecerse firmemente a partir de dichos reportes por sí solos.
Uso a largo plazo
La seguridad del uso a largo plazo de la Echinacea no se ha establecido bien en ensayos clínicos. El uso prolongado y las dosis altas pueden causar sobreestimulación, reacciones alérgicas o interacciones farmacológicas. A pesar de los efectos clínicos equívocos, los datos de seguridad sobre la Echinacea son relativamente sólidos en comparación con muchos otros medicamentos herbarios, al menos a corto plazo.
9. Desafíos de estandarización y control de calidad
Aunque las alcamidas, los polisacáridos, las glicoproteínas y los fenólicos se han propuesto como posibles ingredientes activos de la Echinacea, la mayoría de los métodos publicados para garantizar la identidad y la potencia se desarrollaron para cuantificar los compuestos marcadores fenólicos, el ácido chicórico, el equinacósido y/o los fenólicos totales.
Los productos disponibles en el mercado se fabrican de diversas maneras, incluyen numerosas especies cosechadas de muchas fuentes, y utilizan diferentes partes de la planta. Además, existen problemas relacionados con la identidad botánica de las especies de Echinacea utilizadas en las preparaciones comerciales. Esta variabilidad constituye un obstáculo importante para extraer conclusiones clínicas firmes a partir de la evidencia agregada.
Probar preparaciones que se hayan estandarizado a componentes específicos parece ser una forma deseable de avanzar, tal como señalan los revisores de Cochrane. Las limitaciones de esta área de investigación incluyen la heterogeneidad clínica —por ejemplo, se probaron muchas preparaciones diferentes—, el riesgo de reporte selectivo, las desviaciones de los protocolos de estudio y la falta de contacto con los autores de los estudios.
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