Salud vaginal (pH y flora)
Sinopsis
Salud vaginal: pH y flora microbiana
1. Definición y panorama general
"Flora vaginal", "microbiota vaginal" y "microbioma vaginal" se refieren todos a los microorganismos que colonizan la vagina. Fueron descritos por primera vez por el ginecólogo alemán Albert Döderlein en 1892 y forman parte de la flora humana en un sentido más amplio. La cantidad y el tipo de bacterias presentes tienen implicaciones significativas para la salud general de una persona.
El microbioma vaginal humano está dominado por bacterias del género Lactobacillus, que crean un entorno ácido que se considera protector para las mujeres frente a patógenos de transmisión sexual e infecciones oportunistas. Sorprendentemente, la dominancia de Lactobacillus parece ser exclusiva de los seres humanos; mientras que la abundancia relativa de lactobacilos en la vagina humana suele ser superior al 70%, en otros mamíferos los lactobacilos raramente constituyen más del 1% de la microbiota vaginal.
El pH vaginal normal se considera inferior a 4.5, con un rango de 3.8 a 4.4. Los estados de alto nivel de estrógeno, como los que se observan durante la pubertad y el embarazo, favorecen la preservación de un microambiente vaginal homeostático (eubiótico) al estimular la maduración y proliferación de las células epiteliales vaginales y la acumulación de glucógeno. Un ambiente vaginal rico en glucógeno constituye un entorno propicio para la proliferación de Lactobacilli, favorecida por la producción de ácido láctico y la disminución del pH. Los Lactobacilli y sus productos antimicrobianos y antiinflamatorios, junto con los componentes de la barrera mucosa epitelial, proporcionan una defensa eficaz de primera línea contra patógenos invasores, incluidos la vaginosis bacteriana, bacterias asociadas a la vaginitis aeróbica, virus, hongos y protozoos.
2. El ecosistema microbiano: composición y función
2.1 Especies clave
Las bacterias colonizadoras principales de una persona sana son del género Lactobacillus (90–95%), siendo las más comunes L. crispatus, L. iners, L. jensenii y L. gasseri. Estos microorganismos actúan como probióticos e inhiben el sobrecrecimiento de otras especies bacterianas mediante varios mecanismos antipatógenos directos e indirectos: directamente, mediante la producción de componentes activos como el ácido láctico y el peróxido de hidrógeno (H₂O₂), que eliminan o inhiben a los patógenos; e indirectamente, mediante la formación de microcolonias que se adhieren a las células epiteliales y crean una barrera física contra la adhesión de ciertos microorganismos, a la vez que promueven la estimulación de los mecanismos de defensa del huésped contra infecciones y enfermedades de transmisión sexual.
En la pubertad, el aumento de los niveles de estrógeno favorece la maduración, proliferación y acumulación de glucógeno en las células epiteliales vaginales. El glucógeno es catabolizado por la α-amilasa humana en maltosa, maltotriosa y α-dextrinas, que luego son metabolizadas a ácido láctico por especies de Lactobacillus. Esto crea un entorno ácido (pH 3.5–4.5) propicio para el crecimiento de Lactobacilli a expensas de otras especies bacterianas anaerobias.
No todas las especies de Lactobacillus confieren igual protección. Mientras que L. crispatus se vincula de manera constante con una baja inflamación genital y un menor riesgo de resultados adversos, L. iners se asocia con frecuencia a un microbioma inestable. Cada vez hay más evidencia que sugiere que L. iners es una especie transicional que coloniza después de que el ambiente vaginal ha sido perturbado y ofrece, en general, menor protección contra la disbiosis vaginal, lo que posteriormente puede conducir a vaginosis bacteriana, infecciones de transmisión sexual y resultados adversos del embarazo. En consecuencia, bajo ciertas condiciones, L. iners es un simbionte vaginal genuino, pero también parece ser un patógeno oportunista.
2.2 Tipos de estado comunitario (CST, por sus siglas en inglés)
La microbiota vaginal puede clasificarse en cinco tipos principales de estado comunitario (CST) según su contenido bacteriano. El CST I está dominado por L. crispatus, el CST II por L. gasseri, el CST III por L. iners y el CST V por L. jensenii. El CST IV es excepcional, ya que no está dominado por ninguna especie de Lactobacillus; en su lugar, consiste en diferentes especies anaerobias, como Gardnerella vaginalis y especies de Prevotella. El CST I es común en personas sanas, mientras que los CST III y IV se asocian con disbiosis e infección; los subtipos CST III-B, IV-A, IV-B y IV-C0 son prevalentes en pacientes con vaginosis bacteriana (VB).
2.3 Otros habitantes microbianos
En la vagina también se encuentran con frecuencia otras especies bacterianas, como cocos grampositivos, entre ellos Atopobium vaginae, especies de Peptostreptococcus, especies de Staphylococcus, especies de Streptococcus, y especies de Bacteroides, especies de Fusobacterium, Gardnerella vaginalis, Mobiluncus, especies de Prevotella, así como organismos entéricos gramnegativos como Escherichia coli. Mycoplasma y Ureaplasma también se encuentran con frecuencia en la vagina. Algunas bacterias anaerobias obligadas y facultativas se asocian con la VB.
La composición microbiana de la vagina humana difiere de la de todos los demás mamíferos, probablemente como consecuencia de la composición única de los constituyentes vaginales que favorecen el mantenimiento selectivo y la proliferación de especies bacterianas específicas. De igual manera, las variaciones genéticas, ambientales y médicas entre mujeres sanas también modifican la composición del lumen vaginal.
3. Sistemas corporales involucrados
El pH y la flora vaginales no son regulados por el tracto reproductivo de manera aislada; están determinados por la interacción de múltiples sistemas fisiológicos:
- Sistema endocrino: En particular, la abundancia de Lactobacillus varía según el nivel de glucógeno, el cual se deposita en las células epiteliales por estimulación estrogénica. Tanto las niñas premenárquicas como las mujeres posmenopáusicas tienen menos probabilidades de presentar comunidades dominadas por Lactobacillus; una característica común entre estos dos grupos de edad es su tendencia a presentar niveles más bajos de estrógeno circulante en comparación con las mujeres en edad reproductiva.
- Sistema inmunitario: Los lactobacilos y sus productos antimicrobianos y antiinflamatorios, junto con los componentes de la barrera mucosa epitelial, proporcionan una defensa eficaz de primera línea contra patógenos invasores. La vitamina D promueve la expresión de péptidos antimicrobianos al activar el receptor de vitamina D (VDR), mejora la función de la barrera epitelial e inhibe la colonización de patógenos.
- Sistemas de transporte ácido-base: En la vagina, la marcada compartimentalización en términos de pH puede depender no solo de la microbiota vaginal, sino también de transportadores ácido-base, como los cotransportadores de Na⁺/HCO₃⁻, los intercambiadores de Na⁺/H⁺ y las bombas de protones epiteliales, que son abundantes en todo el epitelio vaginal.
- Eje intestino-vagina: Las fluctuaciones en la microbiota intestinal derivadas de la ingesta de carbohidratos dietéticos pueden alterar la microbiota vaginal.
4. Disbiosis: definición y presentaciones clínicas
Los niveles reducidos de Lactobacillus pueden dar lugar a disbiosis, asociada a complicaciones como la vaginosis bacteriana, el parto prematuro y un mayor riesgo de infecciones de transmisión sexual.
La vaginosis bacteriana (VB), la infección vaginal más común entre las mujeres en edad fértil, se caracteriza por la alteración de la flora vaginal, que pasa de estar dominada por especies fisiológicas de Lactobacillus a estarlo por especies bacterianas patológicas, anaerobias y facultativas, como Gardnerella vaginalis, Prevotella bivia y Atopobium vaginae. La prevalencia estimada de la VB en la población general se sitúa entre el 23 y el 26% a nivel mundial, y alcanza hasta el 33% y el 31% en mujeres afroamericanas e hispanas, respectivamente.
La vaginosis bacteriana en sí misma es un factor de riesgo de enfermedad pélvica inflamatoria, VIH, otras infecciones de transmisión sexual y otros trastornos obstétricos. La alteración del nicho vaginal con una microbiota no lactobacilar se asocia con susceptibilidad a ciertas enfermedades, como alteraciones obstétricas e infertilidad, lo que resulta en fallas en embarazos naturales y una mayor demanda de tratamientos de reproducción asistida.
La atrofia vulvovaginal (AVV) implica el adelgazamiento del epitelio vaginal, una menor exfoliación de células hacia la vagina y un aumento del pH vaginal entre 5 y 7.5, lo que finalmente resulta en una pérdida de lactobacilos y un sobrecrecimiento de bacterias patógenas como los estafilococos.
5. Factores contribuyentes y asociados
5.1 Edad y etapa hormonal de vida
Durante la infancia, el microbioma vaginal es muy diverso, dominado por anaerobios como Bacteroides, Prevotella, Actinomyces y Fusobacterium, así como por algunas bacterias aerobias como Staphylococcus aureus y Staphylococcus epidermidis. La ausencia de producción de estrógeno durante la fase prepuberal resulta en un pH vaginal alcalino y una concentración reducida de lactobacilos protectores, creando un entorno propicio para el sobrecrecimiento de bacterias fecales u orofaríngeas.
La composición general del microbioma vaginal está fuertemente vinculada a la edad, el parto y la fase del ciclo menstrual. Existen asociaciones significativas entre la etapa de la menopausia y el CST, y entre la atrofia vulvovaginal y el CST. Las mujeres perimenopáusicas tienen más probabilidades de clasificarse dentro del CST IV-A o del CST dominado por L. gasseri, mientras que las mujeres posmenopáusicas suelen clasificarse dentro del CST IV-A. Los CST dominados por L. crispatus y L. iners son más prevalentes en mujeres premenopáusicas.
5.2 Raza y etnicidad
Se encontraron comunidades bacterianas vaginales dominadas por especies de Lactobacillus en el 80.2% y el 89.7% de las mujeres asiáticas y blancas, respectivamente, pero solo en el 59.6% y el 61.9% de las mujeres afroamericanas e hispanas, respectivamente. La ocurrencia de comunidades con proporciones bajas o sin especies detectables de Lactobacillus fue mayor en mujeres hispanas (38.1%) y afroamericanas (40.4%) en comparación con mujeres asiáticas (19.8%) y blancas (10.3%). También se encontró que el pH vaginal difiere entre grupos étnicos, siendo la mediana global del pH vaginal de las mujeres afroamericanas e hispanas ligeramente más elevada de lo que se considera normal. Los determinantes biológicos, sociales y ambientales de estas diferencias siguen siendo un área activa de investigación.
5.3 Factores de estilo de vida y de comportamiento
Los factores de estilo de vida, incluidos la dieta, el comportamiento sexual, las prácticas de higiene, los anticonceptivos, el tabaquismo, el estrés y la obesidad, afectan todos la composición del microbioma vaginal.
- Ducha vaginal: La ducha vaginal durante la menstruación aumentó significativamente el riesgo de disbiosis, con un odds ratio de 2.6 (IC del 95%: 1.0–6.5), en comparación con pacientes sin menstruación. Además, la ducha vaginal pareció favorecer las infecciones por Candida albicans, probablemente debido a un entorno inmunitario vaginal proinflamatorio.
- Tabaquismo: El tabaquismo se ha asociado tanto con el diagnóstico de vaginosis bacteriana como con una microbiota vaginal carente de especies protectoras de Lactobacillus.
- Alcohol: El consumo de alcohol se asoció positivamente con el CST IV y se correlacionó específicamente con niveles más altos de Gardnerella y Ureaplasma.
- Comportamiento sexual: Se encontró que el uso de anticonceptivos orales y tener una pareja sexual masculina estable favorecen la colonización por Lactobacillus, actuando como factor protector. Por el contrario, el uso de anticonceptivos no hormonales y la actividad sexual sin protección o no pene-vaginal aumentaron la incidencia de inflamación vaginal y vaginosis bacteriana al alterar la microbiota vaginal y reducir la abundancia de Lactobacillus.
- Estrés psicosocial: Los comportamientos sexuales, el tabaquismo, el consumo de alcohol y el estrés psicosocial se asociaron con una mayor susceptibilidad a la vaginosis bacteriana, las infecciones de transmisión sexual y las enfermedades pélvicas inflamatorias graves debido a una microbiota vaginal alterada.
- Uso de antibióticos: Algunos posibles factores de riesgo para la vaginosis bacteriana incluyen la ducha vaginal, múltiples parejas sexuales, el uso reciente de antibióticos, el tabaquismo y el uso de un dispositivo intrauterino.
5.4 Elección de anticonceptivos
Tanto los anticonceptivos hormonales como los no hormonales pueden desempeñar un papel en la aparición de la VB. Un estudio transversal a gran escala (N = 16,314) encontró que la VB es más común en mujeres que usan el dispositivo intrauterino de cobre no hormonal (14.8%) que en mujeres con DIU hormonal (9.7%) y mujeres que no usan DIU (11.1%). El módulo que contiene taxones de Lactobacillus crispatus, Lactobacillus jensenii y Limosilactobacillus se vinculó positivamente con los niveles de estrógeno y el uso de anticonceptivos.
6. Nutrientes, hierbas e ingredientes naturales
6.1 Cepas probióticas de Lactobacillus
Antecedentes tradicionales e históricos
La microbiota vaginal fisiológica normal fue descrita inicialmente en 1892 por Albert Döderlein como homogénea, compuesta únicamente de bacilos grampositivos (bacilos de Döderlein), que se creía originarios del intestino y que actualmente se sabe que forman parte del género Lactobacillus. El consumo de productos lácteos fermentados como el yogur, como remedio popular para las infecciones vaginales, tiene una larga historia informal en múltiples culturas, anterior a la comprensión microbiológica moderna.
Evidencia científica
Una revisión sistemática de 2024 que incluyó ensayos controlados aleatorizados (ECA) de 2014 a 2024 sobre el tratamiento probiótico para la vaginosis bacteriana incorporó 16 ECA. Los hallazgos revelaron que Lactobacillus rhamnosus TOM 22.8 (10×10⁹ UFC/día durante 10 días) fue la cepa y dosis más eficaz, mejorando significativamente las puntuaciones de Nugent, el pH vaginal y la composición de la microbiota, y reduciendo la tasa de recurrencia de la VB.
Lactobacillus rhamnosus GR-1 y Lactobacillus reuteri RC-14 son cepas probióticas bien caracterizadas que se utilizan en combinación para prevenir y tratar la VB. El uso de cápsulas probióticas que contienen Lacticaseibacillus rhamnosus GR-1 y Limosilactobacillus reuteri RC-14, junto con antibióticos, se ha vinculado a mejores tasas de curación de la VB.
Sin embargo, los resultados no son uniformemente positivos. Un ensayo controlado paralelo con 126 mujeres chinas con VB las asignó a metronidazol solo o al probiótico adjunto (GR-1 y RC-14 vía oral durante 30 días). No hubo diferencia significativa en la tasa de curación total a los 30 días entre el grupo con probiótico adjunto (57.69%) y el grupo con metronidazol (59.57%). Esta evidencia mixta subraya la naturaleza específica según la cepa, la población y la dosis de los efectos probióticos sobre el microbioma vaginal.
En un estudio de referencia, el uso vaginal del probiótico L. crispatus CTV-05 después del tratamiento con metronidazol condujo a una reducción del 34% en el riesgo de VB recurrente durante 12 semanas. Este hallazgo destaca la posible superioridad de la administración por vía vaginal y de especies compatibles con la flora vaginal nativa.
Fortaleza de la evidencia: Moderada. Múltiples ECA respaldan el beneficio, pero los resultados son heterogéneos según la cepa, la vía de administración, la población y el tratamiento adjunto. Las revisiones sistemáticas exigen ensayos más grandes y estandarizados.
6.2 Vitamina D
Antecedentes tradicionales e históricos
El papel de la vitamina D en la salud vaginal es un hallazgo científico moderno más que una afirmación tradicional herbal o nutricional. Su relevancia surgió de observaciones epidemiológicas a principios del siglo XXI, en particular al notar tasas más altas de VB en poblaciones con mayor deficiencia de vitamina D.
Evidencia científica
La vitamina D, obtenida tanto de fuentes dietéticas como de la radiación UV-B, puede desempeñar un papel en la aparición de la VB. Los investigadores han examinado sus efectos con resultados contradictorios. Múltiples estudios en mujeres embarazadas han encontrado que la deficiencia de vitamina D se correlaciona con un mayor riesgo de VB; sin embargo, un estudio longitudinal a gran escala (N = 2,337) no encontró una relación significativa entre la deficiencia de vitamina D y la VB en mujeres no embarazadas. Además, un ensayo aleatorizado de suplementación con vitamina D que demostró un aumento significativo de la vitamina D sérica en las participantes tratadas no demostró una reducción significativa en la incidencia de VB frente al placebo (65% frente a 48%).
Un ensayo clínico aleatorizado controlado con placebo encontró una tasa de curación de la VB asintomática del 63.5% en el grupo de intervención con vitamina D, en comparación con el 19.2% en el grupo control (P <0.001).
Fortaleza de la evidencia: Preliminar y mixta. Los datos observacionales en mujeres embarazadas sugieren una asociación entre niveles bajos de vitamina D y el riesgo de VB. Estudios de intervención individuales muestran resultados prometedores, pero los estudios longitudinales más grandes en mujeres no embarazadas no confirman esta asociación. Se necesitan más ECA de alta calidad.
6.3 Fibra dietética
Antecedentes tradicionales e históricos
La fibra dietética ha sido promovida durante mucho tiempo en diversos marcos tradicionales y naturopáticos como promotora de la salud intestinal. Su extensión a la salud vaginal es producto de la investigación contemporánea sobre el microbioma intestino-vagina más que de la tradición histórica.
Evidencia científica
Dos estudios recientes demostraron que las dietas ricas en fibra se correlacionan significativamente con un menor riesgo de VB, con odds ratios de 0.22 y 0.49. Una mayor ingesta de carbohidratos totales, proteínas vegetales, fibra y almidón se correlacionó negativamente con especies de Gardnerella, lo que sugiere que estos nutrientes pueden ayudar a proteger contra la disbiosis vaginal.
Un estudio que encuestó a 104 mujeres en edad reproductiva encontró que las dietas más ricas en fibra se asociaban con un menor riesgo de VB; sin embargo, los investigadores no pudieron aislar la fuente de fibra que impulsaba esta asociación, ya que los resultados fueron nulos al examinar por separado la fibra proveniente de frijoles, cereales y frutas/verduras.
Fortaleza de la evidencia: Preliminar. Los datos transversales y observacionales muestran asociaciones direccionales consistentes, pero la causalidad no está establecida, y el tipo o tipos específicos de fibra más relevantes siguen sin estar claros.
6.4 Betaína
Evidencia científica
Las deficiencias del micronutriente betaína, presente en el pescado y las espinacas, también pueden correlacionarse con la incidencia de la VB.
Fortaleza de la evidencia: Muy preliminar. Datos observacionales limitados. No se identificaron ensayos clínicos.
6.5 Ácidos grasos omega-3
Evidencia científica
Una mayor ingesta de ácido α-linolénico (un ácido graso omega-3 de fuentes vegetales como nueces y semillas) se asoció negativamente con el CST III, lo que sugiere un entorno más saludable dominado por L. crispatus. Este hallazgo surgió de un estudio con 113 mujeres jóvenes sanas con una edad mediana de 21 años, y representa una asociación dietética en etapa temprana.
Fortaleza de la evidencia: Preliminar, basada en datos correlacionales observacionales. No se identificaron ECA específicos sobre la suplementación con omega-3 y la composición de la flora vaginal en la literatura revisada por pares consultada.
6.6 Vitaminas A, C y E
Evidencia científica
Se ha demostrado que las deficiencias de las vitaminas A, C, E y D pueden aumentar la susceptibilidad a la VB debido a sus funciones en la inmunidad, la defensa antioxidante y la salud del epitelio vaginal. Un mayor consumo de frutas y verduras, que proporciona estas vitaminas esenciales junto con fitoquímicos como la betaína, se correlaciona con un menor riesgo de VB.
Fortaleza de la evidencia: Preliminar. La evidencia proviene principalmente de estudios observacionales y epidemiológicos; los estudios de intervención dirigidos específicamente a estas vitaminas para la salud vaginal son limitados.
6.7 Ácido bórico
Uso tradicional
El ácido bórico se ha utilizado como agente antiséptico intravaginal desde principios del siglo XX, particularmente para la candidiasis vulvovaginal (CVV) recurrente y la VB. No es un remedio herbal o nutricional en el sentido convencional, pero tiene una historia bien documentada como compuesto natural de aplicación tópica.
Evidencia científica
El ácido bórico se comparó con múltiples agentes antifúngicos; como monoterapia, se estudió en siete estudios. Las tasas de curación micológica variaron del 40% al 100% en pacientes tratadas con ácido bórico; cuatro de las nueve series de casos incluidas informaron resultados estadísticamente significativos con respecto a las tasas de curación. Ninguno de los estudios incluidos informó diferencias estadísticamente significativas en las tasas de recurrencia. En cuanto a los efectos adversos, se identificaron sensación de ardor vaginal (en menos del 10% de los casos), secreción acuosa durante el tratamiento y eritema vaginal en siete estudios.
Se ha sugerido que el ácido bórico es una opción segura, alternativa y económica para mujeres con síntomas recurrentes y crónicos de vaginitis cuando el tratamiento convencional falla debido a la presencia de especies de Candida distintas de albicans.
Fortaleza de la evidencia: Moderada para la CVV recurrente causada por cepas no albicans o resistentes a los azoles. Las series de casos y los estudios comparativos respaldan su uso. La evidencia clínica para la VB es más limitada. La ingestión oral de ácido bórico es tóxica; solo se estudia como preparación intravaginal.
6.8 Ajo (Allium sativum)
Uso tradicional
El ajo se ha utilizado en múltiples sistemas de medicina tradicional —incluidos el ayurveda, la herbolaria tradicional europea y la medicina popular del sur y este de Asia— como agente antimicrobiano. La inserción vaginal de dientes de ajo crudo y el consumo de extractos de ajo para infecciones vaginales representan prácticas de autotratamiento de larga data.
Evidencia científica
El ajo tiene propiedades antibacterianas fuertes y se ha utilizado durante mucho tiempo como remedio casero para la vaginosis bacteriana. Un estudio de 2014 comparó el uso de tabletas de ajo y metronidazol oral en el tratamiento de esta afección, con resultados que mostraron que tomar una tableta suplementaria de ajo podría ser una opción para tratar la vaginosis bacteriana. Sin embargo, esto representa un único estudio pequeño con importantes limitaciones metodológicas.
El ajo ha demostrado eficacia antimicrobiana en varios estudios, pero falta evidencia directa de ensayos clínicos de alta calidad sobre su efecto específico en el pH y la composición del microbioma vaginal. La investigación in vitro y en animales no puede extrapolarse directamente al uso vaginal en humanos.
Fortaleza de la evidencia: Muy preliminar. Existe una única comparación clínica pequeña; falta evidencia sólida de ECA para preparaciones vaginales u orales de ajo dirigidas específicamente a la flora vaginal. El uso tradicional está muy extendido culturalmente, pero no está validado por la base de evidencia clínica actual.
6.9 Aceite de árbol de té (Melaleuca alternifolia)
Uso tradicional
El aceite de árbol de té proviene de la planta nativa australiana Melaleuca alternifolia y se ha utilizado en la medicina tradicional aborigen australiana y, posteriormente, en la naturopatía occidental como agente antimicrobiano tópico. Su uso para infecciones vaginales ha circulado en contextos populares y naturopáticos durante décadas.
Evidencia científica
Según investigaciones más antiguas, afirmaciones anecdóticas limitadas sugieren que el aceite de árbol de té podría ayudar a tratar la vaginosis bacteriana. Sin embargo, no existe evidencia científica de que el aceite de árbol de té o los productos que lo contienen puedan ayudar con esta afección. Los tratamientos con aceite de árbol de té pueden causar reacciones alérgicas en algunas personas y no son seguros para su uso durante el embarazo.
Los aceites esenciales como el aceite de árbol de té se han explorado por sus propiedades antifúngicas y antibacterianas, pero la validación científica es limitada.
Fortaleza de la evidencia: Muy débil para aplicaciones vaginales. Los estudios in vitro y en animales muestran efectos antimicrobianos contra Candida; falta evidencia de ensayos clínicos en humanos para uso vaginal. La aplicación tópica conlleva riesgos documentados de dermatitis de contacto alérgica.
7. Factores dietéticos y el microbioma vaginal
7.1 Patrón dietético general
Un entorno vaginal saludable suele estar dominado por especies de Lactobacillus, que mantienen un pH bajo que inhibe el crecimiento de bacterias patógenas. La evidencia emergente sugiere que la dieta puede influir significativamente en la composición y función de la microbiota vaginal, lo que ofrece un factor de riesgo modificable para la VB.
En los últimos años, los investigadores han comenzado a teorizar que la nutrición es otro factor reconocido de la VB. Aunque se sabe poco sobre cómo la nutrición puede afectar la homeostasis vaginal, los estudios del microbioma intestinal han revelado el sorprendente efecto de la dieta sobre la composición y función de las comunidades bacterianas, lo cual parece tener un profundo impacto en el bienestar humano y en enfermedades relacionadas.
7.2 Carga glucémica e ingesta de azúcar
Se encontró que el desarrollo de flora vaginal anormal era favorecido por la ingesta dietética de azúcares simples, y que mantener una carga glucémica dietética baja beneficiaría al área vaginal al prevenir el establecimiento de microorganismos patógenos y reducir la respuesta inflamatoria.
Las dietas con alto índice glucémico parecen favorecer la VB a través de un aumento del estrés oxidativo.
7.3 Alimentos fermentados y yogur
En una cohorte de mujeres embarazadas caucásicas, una microbiota vaginal dominada por lactobacilos se correlacionó negativamente con una mayor ingesta de proteínas de origen animal previa al embarazo, mientras que un mayor consumo de carbohidratos totales y azúcares previo al embarazo parecía ser un factor protector para la salud vaginal. No obstante, todavía faltan datos exhaustivos sobre el impacto de la ingesta de macronutrientes dietéticos en la composición del entorno vaginal, y muchos aspectos siguen sin dilucidarse por completo.
7.4 Proteína animal y composición dietética
L. crispatus se vinculó a compuestos protectores específicos, incluidos aminoácidos de cadena ramificada (leucina, isoleucina) y el antioxidante 4-hidroxifenillactato, lo que sugiere posibles funciones más allá de la simple producción de ácido láctico.
7.5 Alcohol
Los estudios han vinculado una mayor ingesta de alcohol con un mayor riesgo de vaginosis bacteriana y con un desplazamiento hacia una microbiota vaginal no dominada por Lactobacillus.
8. Factores de estilo de vida analizados en fuentes autorizadas
Los factores de riesgo para la VB incluyen algunos factores sociodemográficos, como la raza, y factores de estilo de vida o comportamiento, como el tabaquismo, el uso de anticonceptivos, la ducha vaginal, el comportamiento sexual y el estrés.
- Ducha vaginal: Se ha señalado la ducha vaginal como factor de riesgo para el desarrollo posterior de enfermedad pélvica inflamatoria e infecciones de transmisión sexual. Un estudio con 72 personas sugirió que aquellas con VB que se duchaban tenían más probabilidades de presentar una firma inmunitaria proinflamatoria que aquellas con VB que no se duchaban. Asimismo, la ducha vaginal asociada a la VB se relacionó con niveles más altos de citocinas en comparación con personas sin VB, independientemente del comportamiento de ducha. En conjunto, estos estudios presentan evidencia circunstancial de que se debería desalentar la ducha vaginal.
- Anticoncepción hormonal: Se encontró que la anticoncepción hormonal favorece la eubiosis de la microbiota vaginal.
- Estrés psicosocial: El microbioma vaginal es un ecosistema dinámico importante para la salud de la mujer. Su composición se ha asociado con el riesgo de síntomas menopáusicos, infecciones de transmisión sexual, cáncer ginecológico y parto prematuro. Los factores de riesgo convencionales para un microbioma vaginal vinculado a estos resultados adversos de salud incluyen los comportamientos sexuales, las prácticas de higiene, los factores sociales individuales y los niveles de estrés.
- Vestimenta e higiene: Diversos factores pueden contribuir al desarrollo de vaginosis bacteriana, incluidos el baño frecuente, la ducha vaginal, el tabaquismo, múltiples parejas sexuales, el uso de productos de higiene intravaginal de venta libre, altos niveles de estrés y una mayor frecuencia de actividad sexual.
- Estado nutricional y obesidad: Un cuerpo creciente de evidencia respalda una correlación entre el bajo estado nutricional, así como la obesidad, con mayores riesgos de VB e infecciones coincidentes.
9. Consideraciones específicas del embarazo
El embarazo altera la microbiota, con una reducción en la diversidad de especies/géneros. Las mujeres embarazadas pueden ser más susceptibles a la VB que la población general, particularmente durante el embarazo temprano. Además de causar infecciones urogenitales y enfermedades pélvicas inflamatorias, tener VB durante el embarazo puede provocar numerosos resultados obstétricos adversos, como parto prematuro, aborto tardío y muerte fetal intrauterina.
Los ensayos han explorado la suplementación probiótica basada en Lactobacillus para la eliminación del virus del papiloma humano de alto riesgo y la mejora de los resultados de fertilidad, lo que indica que el tratamiento probiótico puede tener beneficios que van más allá de la eliminación de la VB.
10. Límites de la evidencia actual
La dirección y magnitud de las reacciones inmunitarias frente a los microorganismos presentes en la vagina, las respuestas al estrés y a estímulos no infecciosos, junto con la historia médica y de embarazo y las exposiciones ambientales, pueden diferir considerablemente entre mujeres. Las adaptaciones tanto a las presiones internas como a las externas determinarán la capacidad de ciertas bacterias vaginales residentes para dominar numéricamente, y por lo tanto la definición de una microbiota vaginal "normal" diferirá sustancialmente entre mujeres sanas individuales.
La composición microbiana de la vagina en algunas mujeres es muy dinámica debido a varios factores predisponentes del huésped que finalmente afectan la interacción huésped-microbio. Hasta la fecha, la causa raíz única de la disbiosis vaginal —de existir una sola— sigue sin identificarse.
Los hábitos diarios y el estilo de vida pueden influir en la composición de la microbiota vaginal, afectando así la salud vaginal. Las alteraciones en la microbiota vaginal podrían ser factores asociados a las infecciones de transmisión sexual y la vaginosis. Sin embargo, gran parte de la evidencia proviene de estudios observacionales en poblaciones específicas, lo que hace prematuras las recomendaciones dietéticas o de suplementación generalizadas.
Referencias
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Remedios Naturales
Ingredientes
- 10-Ácido undecenoicoCientífico
El ácido 10-undecenoico (ácido undecilénico) es un ácido graso antifúngico de origen natural derivado del aceite de ricino, con actividad in vitro documentada contra la formación de biopelículas de Candida albicans, lo cual es directamente relevante para la candidiasis vulvovaginal (CVV). Inhibe el crecimiento de células fúngicas y la formación de biopelículas en estudios de laboratorio. Se utiliza en preparaciones antifúngicas tópicas relevantes para las infecciones vaginales por hongos.
- bacillus coagulansCientífico
Un estudio clínico de B. coagulans SNZ 1969 combinado con metronidazol en 120 mujeres con vaginosis bacteriana mostró una tasa de éxito del 86.6% en el tratamiento y la minimización de la recurrencia. Se ha demostrado que B. coagulans LMG S-24828 afecta la virulencia de Candida y protege a las células epiteliales vaginales contra la infección in vitro. Existe evidencia clínica documentada para el tratamiento de la vaginosis bacteriana.
- agracejoCientífico
Las pomadas que contienen agracejo (berberina) y metronidazol se han utilizado clínicamente para infecciones vaginales (vaginosis bacteriana), con evidencia de que esta combinación reduce la recurrencia. Se ha propuesto la berberina como antiséptico tópico para infecciones vaginales, con respaldo clínico preliminar.
- Bifidobacterium bifidumCientífico
Bifidobacterium bifidum W28 fue un componente de una cápsula vaginal multicepa que restauró la microbiota vaginal dominada por Lactobacillus y redujo significativamente la incidencia de vaginosis bacteriana (VB) en un estudio clínico. B. bifidum se encuentra entre las especies probióticas mejor estudiadas para el tratamiento de la VB y la vaginitis, y posee propiedades antimicrobianas contra patógenos urogenitales.
- Bifidobacterium longumCientífico
Bifidobacterium longum figura entre los probióticos comerciales bien estudiados para el tratamiento de la vaginosis bacteriana (VB) y la vaginitis, y las formulaciones probióticas orales que incluyen B. longum junto con lactobacilos vaginales han demostrado restauración del microbioma vaginal en estudios clínicos. Modula la inmunidad de las mucosas y posee propiedades antimicrobianas relevantes para la salud vaginal.
- cohosh negroCientífico
La cimicífuga (black cohosh) ha sido estudiada por sus efectos sobre la mucosa vaginal en mujeres posmenopáusicas. Un ensayo clínico encontró cambios beneficiosos, incluyendo un aumento de las células superficiales y una mejora en los síntomas relacionados con la atrofia vaginal. Sin embargo, el ECA del Estudio HALT no encontró ningún efecto sobre el epitelio vaginal ni sobre las hormonas reproductivas.
- boroCientífico
El ácido bórico intravaginal restaura el pH vaginal ácido, altera las biopelículas patógenas y favorece una flora dominada por Lactobacillus. La evidencia clínica muestra eficacia en la candidiasis vulvovaginal recurrente y un beneficio adyuvante en la vaginosis bacteriana (VB), con un ECA de gran tamaño en curso. El mecanismo incluye propiedades antimicrobianas, antibiopelícula y acidificantes del pH, independientes de la suplementación sistémica con boro.
- CaléndulaCientífico
La caléndula está reconocida en la monografía de ESCOP para su uso clínico en la candidiasis vaginal. Se han realizado un ensayo clínico en mujeres con vaginitis y un estudio aleatorizado en vaginosis bacteriana. Sus propiedades antifúngicas, antibacterianas y de cicatrización de las mucosas respaldan su uso para el equilibrio de la flora vaginal.
- DHEA (dehidroepiandrosterona)Científico
La DHEA (prasterona) intravaginal está aprobada por la FDA para la dispareunia asociada a la menopausia y se ha demostrado en múltiples ECA que mejora la sequedad vaginal, el pH, la maduración de las células epiteliales y los marcadores generales de salud vaginal. Actúa localmente mediante la conversión intracrina a estradiol y andrógenos en el tejido vaginal, sin elevar significativamente los niveles hormonales sistémicos.
- FOS (fructooligosacáridos)Científico
Los fructooligosacáridos (FOS) son prebióticos que estimulan selectivamente el crecimiento de bacterias beneficiosas, incluidas especies de Lactobacillus, en el entorno vaginal. Los prebióticos, incluidos los FOS, forman parte de formulaciones validadas para la salud vaginal, y las revisiones sistemáticas reconocen su capacidad para restaurar y mantener el pH ácido y el ecosistema vaginal. Los productos que contienen FOS se utilizan comercialmente en duchas vaginales, óvulos y suplementos orales para la salud femenina.
- ácido hialurónicoCientífico
Los estudios clínicos muestran que el ácido hialurónico (HA) aplicado vaginalmente reduce el pH vaginal elevado y mejora el índice de maduración vaginal, favoreciendo un entorno mucoso más propicio para una flora dominada por Lactobacillus. Estos efectos se han demostrado en mujeres posmenopáusicas, mujeres en posparto y sobrevivientes de cáncer de endometrio. Las propiedades de retención de agua del HA restauran la salud epitelial, favoreciendo indirectamente la ecología vaginal normal.
- inulinaCientífico
La inulina es una fibra prebiótica bien establecida que promueve selectivamente el crecimiento de especies beneficiosas de Lactobacillus y Bifidobacterium relevantes para la salud vaginal. Se utiliza en formulaciones probióticas vaginales para potenciar la colonización de Lactobacillus y favorecer un entorno vaginal ácido. Los oligosacáridos prebióticos, incluida la inulina, son reconocidos en la literatura sobre la VB por su capacidad de restaurar la microbiota vaginal.
- ácido lácticoCientífico
El ácido láctico producido por los lactobacilos vaginales es el mecanismo principal que mantiene el pH vaginal por debajo de 4.5, creando un entorno antimicrobiano. Los ensayos clínicos con geles tópicos de ácido láctico han demostrado reducciones significativas en el pH vaginal y en las puntuaciones de Nugent en mujeres con vaginosis bacteriana. Los geles vaginales de venta libre (OTC) que contienen ácido láctico se utilizan clínicamente para tratar y prevenir la recurrencia de la vaginosis bacteriana (VB).
- Lactobacillus acidophilusCientífico
Las cepas de Lactobacillus acidophilus (W70, KS400, DDS-1) se encuentran entre los probióticos clínicamente validados para el tratamiento de la vaginosis bacteriana y la restauración de la flora vaginal. Múltiples ECA demuestran que las cápsulas vaginales que contienen acidophilus restauran la microbiota dominada por Lactobacillus y reducen la recurrencia de la vaginosis bacteriana. Sus mecanismos incluyen la producción de ácido láctico y peróxido de hidrógeno, la inhibición de la adhesión de patógenos y la modulación inmunitaria.
- Lactobacillus brevisCientífico
Lactobacillus brevis (cepas W63, CV8LAC) es una especie de Lactobacillus vaginal nativa con efectos antimicrobianos documentados contra patógenos vaginales. L. brevis W63 fue incluida en una formulación de cápsulas vaginales multicepa que restauró una microbiota dominada por Lactobacillus y redujo significativamente la incidencia de vaginosis bacteriana (VB) en un estudio clínico. La cepa CV8LAC ha sido estudiada específicamente por sus efectos inhibitorios sobre patógenos vaginales.
- Lactobacillus bulgaricusCientífico
Las especies de Lactobacillus, incluida L. bulgaricus, han sido estudiadas para la salud vaginal mediante la producción de ácido láctico y la inhibición de patógenos. Las revisiones indexadas en la WGO y en PMC confirman que los lactobacilos (con estatus GRAS) son ampliamente utilizados como alternativas al tratamiento antimicrobiano para infecciones vaginales y la restauración de la flora. Se ha señalado que L. bulgaricus, en particular, presenta efectos antivirales, antioxidantes, anti-biofilm e inmunomoduladores relevantes para la salud vaginal.
- Lactobacillus caseiCientífico
L. casei Shirota ha demostrado actividad inhibitoria in vitro contra especies de Candida causantes de candidiasis vulvovaginal, incluidos aislados resistentes a antifúngicos. También se ha estudiado en el contexto de la disbacteriosis vaginal inducida por antibioticoterapia, junto con el tratamiento de H. pylori. El género Lactobacillus constituye la flora vaginal saludable predominante, y cepas como L. casei pueden acidificar el entorno vaginal.
- Lactobacillus crispatusCientífico
Lactobacillus crispatus es la especie dominante en el tipo de estado comunitario del microbioma vaginal más protector y estable (CST I, por sus siglas en inglés), y produce ácido láctico y peróxido de hidrógeno para mantener el pH vaginal por debajo de 4.5. La cepa clínica CTV-05 ha sido evaluada en ensayos aleatorizados que demuestran una colonización vaginal efectiva y la prevención/tratamiento de la vaginosis bacteriana recurrente. Una revisión sistemática confirmó que las cepas DSM y LMG S-29995 reducen los síntomas de la vaginosis bacteriana y previenen su recurrencia.
- Lactobacillus delbrueckiiCientífico
Lactobacillus delbrueckii figura entre las especies nativas de Lactobacillus vaginales que se encuentran en mujeres sanas y se incluye entre los probióticos bien estudiados y disponibles comercialmente para el tratamiento de la vaginosis bacteriana (VB) y la vaginitis. Forma parte del grupo más amplio de bacterias del ácido láctico cuyas actividades acidificantes y antimicrobianas mantienen la salud vaginal.
- Lactobacillus fermentumCientífico
Lactobacillus fermentum (cepa LF15) cuenta con evidencia clínica para la salud vaginal; una tableta vaginal que combina L. fermentum LF15 con L. plantarum LP01 restauró la acidez del pH vaginal y redujo los puntajes de Nugent en pacientes con vaginosis bacteriana (VB). L. fermentum es un aislado vaginal nativo de mujeres sanas y se incluye entre los lactobacilos con propiedades antimicrobianas contra infecciones urogenitales. Se encuentra en el microbioma vaginal saludable junto con otros lactobacilos clave.
- Lactobacillus gasseriCientífico
Lactobacillus gasseri (CST II) es una de las cuatro especies de Lactobacillus que dominan naturalmente el microbioma vaginal saludable y se asocia con la estabilidad de la microbiota y la protección contra la BV, la VVC y las ITS. Los estudios clínicos confirman que L. gasseri CECT 30648 administrado por vía oral coloniza la vagina tras la administración oral. Se han probado combinaciones que incluyen cepas de L. gasseri (DSM 14869, CECT 30648) con otros lactobacilos en ECA sobre BV.
- Lactobacillus helveticusCientífico
Lactobacillus helveticus es un aislado vaginal nativo que se encuentra en mujeres sanas y ha demostrado in vitro que reduce la viabilidad de G. vaginalis y Prevotella bivia (bacterias asociadas a la vaginosis bacteriana) y que interfiere con la adhesión de patógenos a la superficie urovaginal. Fue un componente de una cápsula vaginal multicepa (cepa W74) que restableció una microbiota vaginal dominada por Lactobacillus en un estudio clínico. L. helveticus fue la especie dominante observada durante el tratamiento con lactoferrina en un ECA sobre vaginosis bacteriana.
- Lactobacillus jenseniiCientífico
Lactobacillus jensenii es una de las cuatro especies que definen el microbioma vaginal saludable (CST V), asociada con la modulación del pH y la protección contra la vaginosis bacteriana (VB) y las infecciones de transmisión sexual (ITS). Se han probado combinaciones de L. jensenii con otros lactobacilos vaginales en formulaciones clínicas para el tratamiento de la VB. In vitro, el crecimiento de L. jensenii se promueve específicamente con aceite de arándano rojo (cranberry) a concentraciones tan bajas como 0.1%.
- Lactobacillus paracaseiCientífico
Lactobacillus paracasei es un aislado vaginal nativo identificado en el microbioma vaginal de mujeres sanas y se incluye entre los lactobacilos con potencial probiótico para la salud vaginal. Ha sido aislado de muestras vaginales de mujeres sanas y evaluado como candidato probiótico por sus propiedades antimicrobianas contra patógenos vaginales. La evidencia proviene principalmente de estudios in vitro y de perfilado del microbioma.
- Lactobacillus pentosusCientífico
Lactobacillus pentosus KCA1 fue estudiado en una investigación clínica que demostró que disminuyó la microbiota vaginal e intestinal asociada con la vaginosis bacteriana y reguló a la baja la citocina proinflamatoria IL-1β en mujeres en edad fértil. La cepa moduló genes bacterianos relacionados con funciones metabólicas y redujo la disbiosis asociada a la VB.
- Lactobacillus plantarumCientífico
Las cepas de Lactobacillus plantarum (57B, MG989, PBS067, LP01) cuentan con evidencia clínica para la restauración de la flora vaginal y el tratamiento de la vaginosis bacteriana (VB), incluyendo una formulación en tableta vaginal (LF15+LP01) que restauró el pH vaginal ácido y redujo los puntajes de Nugent. L. plantarum mejora la integridad de la barrera epitelial vaginal y modula las respuestas inmunitarias mediante citocinas antiinflamatorias. Es una de las seis especies probióticas más eficaces en los ensayos sobre VB, según una revisión sistemática.
- Lactobacillus reuteriCientífico
Lactobacillus reuteri RC-14 se encuentra entre las cepas probióticas orales mejor documentadas para la restauración de la flora vaginal, particularmente en combinación con L. rhamnosus GR-1. Múltiples ensayos controlados aleatorizados muestran que RC-14 por vía oral aumenta la colonización vaginal de Lactobacillus y reduce los patógenos asociados a la vaginosis bacteriana (VB). La PCR específica de especie confirma que la administración oral resulta en colonización vaginal.
- Lactobacillus rhamnosusCientífico
Las cepas GR-1 y BMX 54 de Lactobacillus rhamnosus se encuentran entre los probióticos orales y vaginales más ampliamente estudiados para el tratamiento y la prevención de la vaginosis bacteriana. GR-1 oral (combinado con L. reuteri RC-14) restaura el predominio vaginal de Lactobacillus y reduce las bacterias asociadas a la vaginosis bacteriana mediante la producción de ácido láctico y bacteriocinas. Una revisión sistemática de múltiples ECA confirmó la eficacia de GR-1 para restaurar el pH y la flora vaginales.
- Lactobacillus salivariusCientífico
Lactobacillus salivarius es un aislado vaginal nativo (encontrado en ~20% de los aislados vaginales saludables) y se ha utilizado como componente de cápsulas probióticas vaginales que restauraron la microbiota dominada por Lactobacillus y redujeron la incidencia de VB en estudios clínicos. Se encuentra listado entre los lactobacilos con propiedades antimicrobianas contra patógenos urogenitales.
- LactoferrinaCientífico
La lactoferrina (LF) es una glicoproteína multifuncional que se une al hierro, con actividad antimicrobiana, antiinflamatoria y prebiótica documentada en el tracto reproductivo femenino. Un ensayo prospectivo, aleatorizado y abierto demostró que el tratamiento intravaginal con lactoferrina para la vaginosis bacteriana (VB) incrementó la colonización por Lactobacillus, con L. helveticus como especie dominante emergente. La lactoferrina inhibe patógenos asociados a la VB, incluyendo G. vaginalis y especies de Candida.
- MonolaurinaCientífico
El GML intravaginal se ha evaluado en un estudio piloto aleatorizado y controlado con placebo (n=36 mujeres) para el tratamiento de la vaginosis bacteriana; el gel al 5% aumentó el recuento de Lactobacillus en comparación con el placebo, aunque no logró tasas de cura clínica estadísticamente superiores. Estudios en animales y modelos de SIV en macacos también aportan a la base de evidencia sobre el GML vaginal.
- ácidos grasos omega-7Científico
El aceite de espino amarillo (rico en ácido palmitoleico omega-7) fue evaluado en un ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo (Larmo et al., Maturitas 2014, n=116 mujeres posmenopáusicas) y se descubrió que mejoraba la integridad del epitelio vaginal y mostraba una tendencia beneficiosa en el índice de salud vaginal. El estudio también encontró que el omega-7 mejoró la integridad del epitelio vaginal en un 50% y la hidratación/elasticidad vaginal en un 33% en un análisis de subgrupo.
- phellodendron amurenseCientífico
La berberina de P. amurense inhibe la adhesión de Candida albicans a las células epiteliales vaginales y modula las citocinas inflamatorias relevantes para la candidiasis vulvovaginal. La MTC utiliza P. amurense para la "leucorrea con picazón vaginal", algo directamente relevante para la desregulación del pH vaginal y la infección. Los efectos anti-Candida y antiinflamatorios favorecen el equilibrio de la flora vaginal.
- progesteronaCientífico
La progesterona influye en el epitelio vaginal y el pH, y las preparaciones vaginales de progesterona pueden alterar transitoriamente el microbioma vaginal. Algunos estudios sugieren que el uso prolongado de progesterona vaginal puede reducir la abundancia de especies de Lactobacillus, mientras que los efectos hormonales sistémicos pueden ayudar a mantener el trofismo vaginal de forma indirecta.
- trébol rojoCientífico
Los ensayos clínicos muestran que las isoflavonas de trébol rojo mejoran los índices de citología vaginal en mujeres posmenopáusicas, lo que refleja un efecto estrogénico local sobre el epitelio vaginal. Un ECA aleatorizado cruzado (n=60) mostró una mejora significativa en los índices cariopicnótico, de cornificación y de maduración de células basales. Una monografía de ScienceDirect confirma los efectos positivos sobre la citología vaginal como un resultado documentado del ensayo.
- SoyaCientífico
Los ensayos clínicos y una revisión sistemática de ECA indican que las isoflavonas de soya mejoran la sequedad vaginal en mujeres menopáusicas, y un metaanálisis de 2025 (13 ECA, n=1325) encontró una mejora significativa en la sequedad vaginal (DME=−1.88, p=0.006) y en los síntomas urogenitales. Los efectos sobre la histología del tejido vaginal y la maduración epitelial están documentados, aunque son inconsistentes.
- isoflavonas de soyaCientífico
Los ensayos clínicos muestran que las isoflavonas de soya mejoran modestamente los síntomas de sequedad vaginal en mujeres posmenopáusicas mediante efectos estrogénicos sobre el epitelio vaginal. Una revisión sistemática encontró una reducción significativa de la sequedad vaginal, aunque las mejoras en el índice de maduración vaginal fueron estadísticamente no significativas.
- achioteTradicional
Una decocción de hojas de achiote se usa tradicionalmente como ducha antiséptica vaginal en la medicina herbal peruana y latinoamericana. Este uso está documentado en múltiples fuentes etnobotánicas y se atribuye a las propiedades antimicrobianas de los extractos de achiote. No existe evidencia de ensayos clínicos en humanos.
- vinagre de sidra de manzanaTradicional
Los baños de asiento y las duchas o enjuagues tópicos con ACV (vinagre de manzana) son un remedio tradicional para el desequilibrio del pH vaginal y las molestias relacionadas con hongos, basado en el pH ácido del ACV y en su actividad antifúngica in vitro. No existen ECA en humanos que hayan validado el uso tópico o interno del ACV para el mantenimiento del pH vaginal o para la vaginosis bacteriana. Las fuentes ginecológicas señalan el riesgo de irritación en caso de uso inadecuado.
- baya de arrayánTradicional
El arayán (bayberry) tiene un uso tradicional documentado como ducha para el flujo vaginal (leucorrea), mencionado en múltiples referencias farmacológicas y textos de herbolaria popular. Se propone que los taninos astringentes reducen el exceso de flujo y tonifican la mucosa vaginal. No existe evidencia clínica.
- ácido caprílicoTradicional
Las propiedades antifúngicas del ácido caprílico contra Candida albicans —la causa principal de la candidiasis vulvovaginal— se han comprobado in vitro. Los profesionales de la medicina tradicional e integrativa lo utilizan para el manejo de las infecciones vaginales por hongos. No existen ensayos clínicos controlados en humanos publicados que evalúen el ácido caprílico por vía intravaginal; la relación se fundamenta en su mecanismo antifúngico documentado y en su uso tradicional.
- arándano rojoTradicional
El arándano rojo (cranberry) se ha utilizado tradicionalmente para apoyar la salud urogenital, y la evidencia in vitro muestra que las PAC del arándano rojo inhiben la adhesión de uropatógenos al epitelio urogenital. La evidencia preliminar in vitro también indica que el aceite de arándano rojo podría inhibir Candida albicans y Gardnerella vaginalis, mientras favorece el crecimiento de Lactobacillus. Faltan ECA dedicados en humanos sobre la modulación del pH vaginal o de la flora mediante la suplementación oral con arándano rojo.
- sello de oroTradicional
El sello dorado (goldenseal) se usa tradicionalmente como ducha vaginal para infecciones y desequilibrios de la flora, registrado en la práctica herbal histórica. Se ha evaluado un dispositivo de ensayo clínico (óvulos Cerviron) que contiene sello dorado para la vaginitis. El uso tradicional está bien documentado, aunque la evidencia proveniente de ensayos en humanos es muy limitada.
- judía jacintoTradicional
En la Medicina Tradicional China (MTC), Lablab Semen Album es un tratamiento reconocido para la leucorrea excesiva (flujo vaginal anormal), documentado en farmacopeas chinas clásicas y contemporáneas. Se trata de un uso tradicional consistente y bien codificado, aunque no se han realizado ensayos clínicos sobre la flora vaginal o el pH.
- melaleuca alternifoliaTradicional
La evidencia sobre el aceite de árbol de té (TTO) en la salud vaginal se limita a un único informe de caso publicado sobre el autotratamiento exitoso de la vaginosis bacteriana con óvulos de TTO, y un modelo animal (rata) que respalda su uso para la candidiasis vaginal. No se han publicado ensayos clínicos controlados en humanos.
- PolyporusTradicional
P. umbellatus está registrado tanto en la Farmacopea China como en textos clásicos de la MTC para el tratamiento del flujo vaginal. Este uso se enmarca como la eliminación de la 'humedad-calor' del jiao inferior. No se han realizado ensayos clínicos modernos que aborden específicamente el pH vaginal o el microbioma.
- sello de SalomónTradicional
El sello de Salomón se utiliza en las tradiciones herbales occidental y ayurvédica para tratar la sequedad vaginal, la leucorrea y la salud general de la mucosa vaginal. Herbal Reality (2026) documenta su acción emoliente sobre la mucosa vaginal. Las propiedades humectantes y antimicrobianas de la hierba respaldan este uso.
- vid de la liebreTradicional
La squawvine tiene un uso tradicional documentado para la leucorrea (flujo vaginal patológico) tanto en la medicina ecléctica como en la herbolaria naturopática, atribuido a su contenido de taninos astringentes que actúan sobre la mucosa vaginal. RxList también registra su uso para flujos vaginales. No existe evidencia clínica.