Boro: Un Artículo de Referencia Integral
1. Identidad y Naturaleza Química
Nombre químico y símbolo: El boro (símbolo: B) es el elemento número 5 de la tabla periódica. Es un semimetal (metaloide) del Grupo principal 13 (IIIa, o grupo del boro) de la tabla periódica, esencial para el crecimiento de las plantas y de amplia aplicación industrial. Como metaloide, exhibe propiedades tanto de metales como de no metales.
Formas físicas: El boro cristalino puro es un semiconductor negro y brillante; conduce electricidad como un metal a altas temperaturas y es casi un aislante a bajas temperaturas. Es suficientemente duro (9.3 en la escala de Mohs) para rayar algunos abrasivos, como el carborundo, pero demasiado frágil para su uso en herramientas. Tiene alótropos en forma de polvo amorfo y tres formas cristalinas principales.
Isótopos: El boro presente en la naturaleza tiene dos isótopos estables con números de masa 10 y 11. El boro-11 es el isótopo más prevalente, con una abundancia del 80%, mientras que el 20% restante corresponde completamente al boro-10.
Presencia en la naturaleza: El boro no se encuentra en su estado elemental en la Tierra, pero se hallan diversos minerales de borato en depósitos naturales alrededor del mundo. Constituye aproximadamente el 0.001 por ciento en peso de la corteza terrestre. Se concentra en la Tierra debido a la solubilidad en agua de sus compuestos naturales más comunes, los minerales de borato. El boro aparece como ácido ortobórico en algunas aguas de fuentes volcánicas, y como boratos en los minerales bórax y colemanita. A una concentración de 4.6 ppm, el agua de mar contiene trazas de boro.
Fuentes minerales importantes: El boro se encuentra combinado como bórax, kernita y tincalconita (boratos de sodio hidratados), los principales minerales de boro comercial, especialmente concentrados en las regiones áridas de California, y como minerales ampliamente dispersos, tales como colemanita, ulexita y turmalina. Existen más de 200 minerales que contienen boro, pero solo unos pocos, como la colemanita y el bórax, tienen importancia comercial. Por mucho, la fuente más importante de boro es la rasorita (kernita), que se encuentra en el Desierto de Mojave, en California, Estados Unidos.
Producción global: Los depósitos más grandes de bórax a nivel mundial se encuentran en el centro y occidente de Turquía. Las reservas mundiales comprobadas de minerales de boro superan los mil millones de toneladas métricas, frente a una producción anual de aproximadamente cuatro millones de toneladas. Turquía y Estados Unidos son los mayores productores de productos de boro.
2. Formas Dietéticas Comunes y Preparaciones de Suplementos
En los suplementos dietéticos, el boro está presente en muchas formas diferentes, incluyendo borato de sodio, tetraborato de sodio, quelato de boro con aminoácidos, ascorbato de boro, aspartato de boro, citrato de boro, gluconato de boro, glicinato de boro, picolinato de boro y fructoborato de calcio.
Los científicos no saben si una forma de boro es mejor que otras. En un pequeño estudio en humanos, el boro en forma de tetraborato de sodio aumentó significativamente los niveles plasmáticos de boro dentro de las 4 a 6 horas posteriores al consumo, pero no hay datos disponibles sobre la biodisponibilidad relativa de las distintas formas suplementarias de boro.
Fuentes dietéticas: Los alimentos vegetales —incluyendo frutas, tubérculos y legumbres— contienen las mayores cantidades de boro. El vino, la sidra y la cerveza también contienen boro. Las principales fuentes de boro en la dieta de las personas en Estados Unidos son el café, la leche, las manzanas, los frijoles secos y cocidos, y las papas, principalmente porque las personas tienden a consumir grandes cantidades de estos alimentos. La mayoría de los adultos en Estados Unidos obtienen aproximadamente 1 miligramo (mg) de boro al día a través de los alimentos. Las personas que consumen más alimentos vegetales tienden a obtener más boro que aquellas que consumen menos alimentos vegetales.
El boro es un mineral que se absorbe fácilmente a través del epitelio gastrointestinal, y puede alcanzar una tasa de absorción de aproximadamente el 90%. Cuando ingresa al cuerpo, se hidroliza a ácido bórico, el cual es absorbido por los enterocitos y transportado. El boro dietético, derivado principalmente de alimentos de origen vegetal, se absorbe eficientemente y se excreta predominantemente por los riñones, mostrando una fuerte correlación entre la ingesta y los niveles urinarios.
3. Uso Histórico y Tradicional
Los compuestos de boro pueden haber sido conocidos desde hace aproximadamente 6,000 años, comenzando con los babilonios. El boro puede haberse utilizado por primera vez hace miles de años en las antiguas sociedades babilónica y egipcia en forma de bórax. La primera evidencia definitiva del uso del boro fue en forma del mineral bórax (tincal), importado a La Meca, Medina y China por comerciantes árabes.
El bórax se descubrió por primera vez en lechos de lagos secos del Tíbet. El tincal nativo del Tíbet, Persia y otras partes de Asia se comerciaba a través de la Ruta de la Seda hacia la Península Arábiga en el siglo VIII d.C. El bórax se extrajo por primera vez de lechos de lagos secos en Persia y el Tíbet, y se comerciaba hacia Arabia e India hace más de mil años.
Se ha informado que los egipcios, chinos, tibetanos y árabes utilizaron compuestos de boro. La palabra árabe para bórax, baurach, que también representa a varios otros minerales, se encuentra en antiguos manuscritos de Persia y Arabia. Existen hoy en día ejemplares de cerámica china que utilizan vidriados de bórax de colores, elaborados en el siglo III.
Los egipcios usaban bórax en la momificación, y se dice que Marco Polo trajo algo de bórax de sus viajes al Lejano Oriente en el siglo XIII. Las civilizaciones antiguas, como los egipcios y los romanos, utilizaron el bórax para diversos propósitos, incluyendo como agente de limpieza, como fundente para ayudar en la soldadura de metales, y como conservante de alimentos. También se utilizó en la medicina tradicional y en la producción de vidrio y cerámica.
En la antigüedad, el bórax no era un material industrial a granel; era un bien de lujo, accesible solo para reyes, artesanos y comerciantes ricos. Durante la Edad Media y el Renacimiento, el bórax se volvió esencial para la artesanía europea, la fabricación de vidrio y la alquimia. Desde tiempos antiguos, el bórax ha sido una materia prima importante, utilizada particularmente en las industrias metalúrgica y cerámica, primero para soldadura y fusión, y en segundo lugar como fundente para dar a ciertos vidriados una fusibilidad adecuada.
El bórax es un fármaco de origen mineral que pertenece al sistema tradicional de medicina. A finales del siglo XIX, los compuestos de boro eran un producto básico del hogar, utilizados en medicamentos, aditivos alimentarios y productos de limpieza doméstica.
El elemento en sí fue aislado por primera vez como sustancia distinta de sus compuestos minerales a comienzos del siglo XIX. En 1808, Louis-Josef Gay-Lussac y Louis-Jacques Thénard, trabajando en París, y Sir Humphry Davy, en Londres, extrajeron de forma independiente el boro calentando bórax con metal de potasio. El primer boro casi puro fue producido en 1909 por el químico estadounidense Ezekiel Weintraub, el cual resultó tener propiedades muy diferentes a las previamente reportadas.
4. Estado Nutricional y Esencialidad
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha concluido que el boro es un nutriente "probablemente esencial" en humanos. Sin embargo, esto no se ha demostrado de manera concluyente, porque no se ha identificado ninguna función bioquímica específica del boro.
Aunque el boro no ha sido formalmente reconocido por muchas organizaciones como un elemento esencial para los humanos, y no existe una IDR oficial, se han establecido ciertos límites de ingesta segura. La Junta de Alimentos y Nutrición (Food and Nutrition Board, FNB) determinó que los datos existentes eran insuficientes para derivar una IDR, una IA o un EAR para el boro.
La Organización Mundial de la Salud estima que un rango seguro y aceptable de ingesta de boro para adultos es de 1 a 13 mg/día. La ingesta mediana de boro a través de suplementos en adultos fue de aproximadamente 0.14 mg/día. La ingesta mediana de boro dietético y suplementario fue de aproximadamente 1.0 a 1.5 mg/día en adultos.
Aunque solo se requieren trazas, el boro es un nutriente esencial para las plantas. En las plantas, el boro se considera ampliamente un elemento esencial: estabiliza las paredes celulares mediante la esterificación con pectinas, regula el transporte de iones e influye en el crecimiento meristemático. Su deficiencia produce deformación tisular, inhibición del crecimiento radicular y deterioro de la estructura de la pared celular, mientras que un exceso de boro puede ser tóxico, lo que indica un margen estrecho de homeostasis.
5. Constituyentes Clave y Mecanismos de Acción
Aunque presente en los organismos en concentraciones muy bajas, el boro participa en procesos fisiológicos clave, incluyendo el metabolismo mineral, la homeostasis ósea, la regulación hormonal, la modulación inmunitaria y el balance redox. Su estructura electrónica particular —caracterizada por la deficiencia de electrones y la capacidad de formar enlaces multicéntricos— da lugar a diversas químicas alotrópicas, de clústeres y de coordinación, permitiendo la formación de complejos biológicamente activos y agentes terapéuticos.
5.1 Química de Ácido de Lewis y Unión a cis-Dioles
El boro puede formar enlaces covalentes reversibles con azúcares, aminoácidos y ácidos hidroxámicos —una característica que le permite actuar como ácido de Lewis en reacciones químicas, catalizando diversos procesos. El mecanismo biológico primario del boro es la complejación reversible de tipo ácido de Lewis con biomoléculas que contienen cis-dioles (incluyendo el NAD⁺ y los azúcares de ribosa) — no se une a receptores hormonales clásicos, pero modula de manera indirecta las enzimas esteroidogénicas, las vías de activación de la vitamina D y la señalización inflamatoria del NF-κB.
5.2 Modulación de Hormonas Esteroides
Datos experimentales han sugerido que los niveles de hormonas esteroides en el plasma cambian tras la administración de ácido bórico, pero no se ha establecido un mecanismo claro detrás de estas variaciones. Una hipótesis es que el ácido bórico interrumpe las interacciones entre las hormonas esteroides y varios transportadores en el plasma. En particular, se propone que existe un desacoplamiento de las interacciones entre la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG) y los estrógenos y la testosterona, y que hay alteraciones en la unión de ligandos hidrofóbicos por parte de otras proteínas transportadoras en el plasma.
5.3 Metabolismo de la Vitamina D
Una revisión indica que el boro influye en la actividad de la 25-hidroxivitamina D y puede modificar el metabolismo del calcio al influir en la secreción de la hormona paratiroidea y la calcitonina. Los hallazgos sugieren que el boro puede desempeñar un papel en el grado de hidroxilación o la vida media de la vitamina D3, con base en su capacidad de formar complejos con grupos hidroxilo en compuestos orgánicos. Por lo tanto, el boro podría afectar el metabolismo óseo y mejorar la resistencia ósea. La influencia de la vitamina D3 sobre la mineralización del cartílago y el hueso está mediada en parte por su papel como regulador de la utilización de sustratos energéticos. Existe evidencia considerable de que el boro dietético alivia las perturbaciones en el metabolismo mineral características de la deficiencia de vitamina D3.
5.4 Metabolismo del Calcio y el Magnesio
La interacción del boro con el calcio sugiere que la suplementación con boro produce una reducción en la excreción urinaria de calcio y un aumento de los niveles de calcio ionizado en el plasma. Aproximadamente el 60% del magnesio presente en el cuerpo humano se encuentra en el hueso, donde actúa como cofactor de numerosas enzimas que regulan el metabolismo del calcio. El boro parece mejorar significativamente la absorción de magnesio y su depósito a nivel óseo, según lo sugerido por un estudio realizado en ratas en el que se observó un aumento significativo en el contenido óseo de magnesio en animales alimentados con una dieta baja en vitamina D pero suplementada con boro, en comparación con aquellos alimentados con una dieta baja tanto en vitamina D como en boro.
5.5 SAM-e y Vías de Metilación
El respaldo para la hipótesis de que la bioactividad del boro podría estar asociada con la S-adenosilmetionina (SAM-e) incluye hallazgos de que la homocisteína plasmática aumentó y la S-adenosilmetionina y la S-adenosilhomocisteína hepáticas disminuyeron en ratas privadas de boro, en comparación con ratas suplementadas con boro.
5.6 Efectos Antioxidantes e Inmunitarios
El boro aparentemente tiene diversos efectos al influir en un sistema de señalización celular o en la formación y/o actividad de una entidad involucrada en muchos procesos bioquímicos. El boro ejerce sus propiedades curativas a través de múltiples vías, incluyendo efectos antiinflamatorios, antimicrobianos, antioxidantes y proproliferativos. La inflamación es un componente crucial del proceso de cicatrización de heridas, y se ha demostrado que el boro modula las respuestas inflamatorias al inhibir citocinas proinflamatorias y promover la resolución de la inflamación.
6. Evidencia Científica por Área de Uso
6.1 Salud Ósea y Metabolismo Mineral
Las revisiones de literatura indican que la suplementación con boro puede afectar positivamente la densidad mineral ósea al modular el metabolismo del calcio, la vitamina D y las hormonas sexuales. El boro, un mineral traza, favorece la salud ósea al influir en el metabolismo del calcio, el magnesio y la vitamina D, y muestra potencial para reducir la inflamación y potenciar las enzimas antioxidantes.
Un estudio fundamental en humanos, descrito en la literatura científica, es el estudio en sala metabólica de Nielsen et al. En este estudio fundamental en sala metabólica de Nielsen et al., la suplementación con boro (3 mg/día) en mujeres posmenopáusicas redujo la excreción urinaria de calcio en un 44% y la excreción urinaria de magnesio, mientras elevaba significativamente las concentraciones séricas de 17β-estradiol. Un ensayo clínico demostró que tanto los niveles de 17-beta-estradiol como de testosterona aumentaron significativamente en mujeres posmenopáusicas que consumieron 3 mg/día de boro durante 7 semanas. En este estudio, la suplementación con boro causó un aumento al doble en las concentraciones de testosterona y un incremento significativo en la retención de calcio.
Un estudio piloto de 2024 en mujeres posmenopáusicas jordanas (n = 66) investigó el boro dietético y la osteoporosis. El estudio mostró una correlación fuerte entre la ingesta de boro y la densidad mineral ósea en estas mujeres con osteoporosis, y una correlación negativa entre la ingesta de boro y el calcio sérico (p < .05). Sin embargo, no se encontró una correlación significativa entre la ingesta de boro y la vitamina D sérica, los hábitos dietéticos, el IMC, la circunferencia de la cintura u otros parámetros del estilo de vida. Se encontró un vínculo significativo entre la ingesta de boro y la densidad mineral ósea, destacando la importancia de los factores nutricionales y de estilo de vida que afectan la salud ósea.
Una revisión narrativa en Journal of Trace Elements in Medicine and Biology (2020), que abarcó 11 estudios elegibles —7 sobre suplementación con boro solo y 4 sobre boro combinado con otros nutrientes— concluyó: Considerando la evidencia actualmente disponible, parece razonable asumir que el boro también desempeña un papel favorable en el metabolismo del calcio, un factor de gran importancia para la prevención de la osteoporosis y la pérdida ósea.
Fuerza de la evidencia: Aunque los estudios en animales han mostrado efectos positivos en la mineralización ósea, los estudios en humanos siguen siendo limitados. El papel potencial del boro en la salud ósea está respaldado por múltiples líneas de evidencia, aunque los datos siguen siendo preliminares. Los mecanismos propuestos incluyen la reducción de la excreción urinaria de calcio, la modulación del metabolismo de la vitamina D, la influencia sobre la actividad de osteoblastos y osteoclastos, y la afectación de los niveles de hormonas esteroides relevantes para el mantenimiento óseo. Todavía faltan ensayos controlados aleatorizados en humanos con suficiente poder estadístico.
6.2 Regulación Hormonal (Testosterona, Estrógeno, SHBG)
Un estudio piloto de 2011 frecuentemente citado (Naghii et al., Journal of Trace Elements in Medicine and Biology) administró boro a sujetos masculinos sanos. Los sujetos consumieron una cápsula de 10 mg de boro todos los días con el desayuno, y después de una semana se les extrajo sangre. El boro plasmático aumentó significativamente tras el consumo horario y semanal. A las seis horas de suplementación se observó una disminución significativa en la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG), la PCR de alta sensibilidad (hsCRP) y los niveles de TNF-α. Después de una semana, la testosterona libre plasmática media aumentó y el estradiol plasmático medio disminuyó significativamente. La dihidrotestosterona, el cortisol y la vitamina D se elevaron. Además, las concentraciones de los tres biomarcadores inflamatorios disminuyeron después de la suplementación.
En otro estudio, hombres que recibieron 10 mg de boro al día durante 4 semanas experimentaron un aumento significativo en los niveles de 17-beta-estradiol y un incremento en la testosterona plasmática.
Fuerza de la evidencia: Existe evidencia contradictoria que respalde el uso de boro en la regulación hormonal. Los estudios sobre resultados hormonales son pequeños, de corta duración, y no se han replicado de manera consistente en ensayos controlados aleatorizados con suficiente poder estadístico. El mecanismo propuesto de desacoplamiento de la SHBG con las hormonas esteroides es plausible, pero no se ha confirmado de manera definitiva en humanos.
6.3 Osteoartritis
La observación epidemiológica ha señalado que en regiones del mundo donde las personas consumen cantidades relativamente altas de boro —entre 3 y 10 mg al día— la incidencia de osteoartritis es inferior al 10 por ciento. Sin embargo, en regiones con menos boro en la dieta —1 mg o menos al día— la incidencia de artritis es mucho mayor. Se trata de correlaciones ecológicas, no de causalidad.
La evidencia clínica incluye un pequeño estudio piloto doble ciego (Travers et al., Journal of Nutritional Medicine, 1990) y ensayos aleatorizados que utilizaron fructoborato de calcio. Las acciones beneficiosas reportadas del boro incluyen el alivio de la artritis o la reducción de su riesgo, el crecimiento y mantenimiento óseo, la función del sistema nervioso central, la reducción del riesgo de cáncer, la facilitación hormonal, y la modulación de la respuesta inmunitaria, la inflamación y el estrés oxidativo.
Fuerza de la evidencia: Aunque los estudios que evalúan el uso del boro para la osteoartritis y la osteoporosis se encuentran en etapas preliminares, los informes son prometedores. En ocasiones se recomienda el boro como tratamiento para la artritis reumatoide, pero no existe evidencia que respalde este uso. La evidencia para la osteoartritis específicamente se basa principalmente en ensayos pequeños y datos epidemiológicos; se necesitan ensayos controlados aleatorizados más grandes.
6.4 Función Cognitiva y Salud Cerebral
La investigación de Penland (publicada en Environmental Health Perspectives, 1994) encontró asociaciones entre el boro dietético y el rendimiento cognitivo. Los cambios se revirtieron cuando se restableció el boro a 3 mg/día. El mismo programa de investigación encontró que las dietas bajas en boro y bajas en magnesio se asociaron con un peor rendimiento en tareas que medían la coordinación mano-ojo, la atención y la percepción, la destreza, y tanto la memoria a corto como a largo plazo, en comparación con dietas más altas en boro (3 mg/día) y magnesio. Es importante señalar que los déficits cognitivos se observaron cuando tanto el boro como el magnesio eran bajos, lo que dificulta atribuir los efectos únicamente al boro.
En cuanto a la función cognitiva, existen datos experimentales y observacionales que sugieren que un estado bajo de boro podría estar asociado con un deterioro del rendimiento cognitivo y la función neurológica.
Fuerza de la evidencia: La evidencia sobre los beneficios cognitivos es preliminar y se basa principalmente en estudios de privación dietética y ensayos pequeños en humanos. Existe evidencia contradictoria que respalde el uso de boro en la función cognitiva. No se han realizado ensayos controlados aleatorizados a gran escala que examinen la suplementación con boro y los resultados cognitivos como parámetro principal.
6.5 Cicatrización de Heridas
Las heridas crónicas representan un desafío clínico significativo debido a su prolongado tiempo de cicatrización y su susceptibilidad a infecciones. El boro, un elemento traza con diversas funciones biológicas, ha surgido como un agente terapéutico prometedor en la cicatrización de heridas. Una revisión de 2024 investigó de manera integral los mecanismos subyacentes a los efectos beneficiosos de los compuestos de boro en la cicatrización de heridas. Se ha demostrado que el boro modula las respuestas inflamatorias al inhibir citocinas proinflamatorias y promover la resolución de la inflamación. Además, el boro exhibe actividad antimicrobiana contra una amplia gama de patógenos comúnmente asociados con heridas crónicas. Las propiedades antioxidantes del boro ayudan a proteger a las células del estrés oxidativo, una característica común de las heridas crónicas que puede afectar la cicatrización. Adicionalmente, el boro estimula la proliferación y migración celular, así como los procesos esenciales de regeneración tisular y cierre de heridas.
Fuerza de la evidencia: Gran parte de la evidencia sobre cicatrización de heridas proviene de modelos in vitro y animales. Otros usos terapéuticos sugeridos que requieren estudios adicionales incluyen el uso del boro como potenciador del sistema inmunitario y como ayuda en la cicatrización de heridas. Los datos de ensayos clínicos en humanos siguen siendo limitados.
6.6 Reducción del Riesgo de Cáncer
Los datos epidemiológicos han asociado una mayor ingesta de boro con un menor riesgo de ciertos cánceres. El boro se explora en ocasiones como un suplemento natural para reducir el riesgo de cáncer de próstata, aunque se necesita más investigación para confirmar estas afirmaciones. Un gran estudio observacional sugiere que una mayor ingesta de boro puede reducir el riesgo de cáncer de próstata.
Los hallazgos han mostrado que el boro está asociado con un menor riesgo de ciertos cánceres. Un área separada de la investigación médica involucra la terapia de captura de neutrones por boro (BNCT), un tratamiento de radiación dirigida que aprovecha el conocido uso del isótopo estable y no radioactivo boro-10 como agente captador de neutrones.
Fuerza de la evidencia: La evidencia sobre el boro en la reducción del riesgo de cáncer es principalmente observacional y epidemiológica. Ningún ensayo clínico de intervención ha establecido a la suplementación con boro como agente preventivo del cáncer. La aplicación de BNCT es un procedimiento radiológico especializado, distinto de la suplementación dietética.
6.7 Inflamación y Estrés Oxidativo
Seis horas de suplementación con 10 mg de boro mostraron una disminución significativa en la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG), la PCR de alta sensibilidad (hsCRP) y los niveles de TNF-α en el estudio de Naghii et al. de 2011 citado anteriormente. El boro impactó beneficiosamente el uso corporal de estrógeno, testosterona y vitamina D; y mejoró significativamente la absorción y el depósito de magnesio en el hueso. En un ensayo en humanos, un aumento significativo en las concentraciones plasmáticas de boro tras la suplementación estuvo acompañado de niveles reducidos de biomarcadores inflamatorios y niveles aumentados de enzimas antioxidantes.
En cuanto al sistema inmunitario, se ha demostrado que el boro y los compuestos de boro modulan tanto las respuestas inmunitarias innatas como las adaptativas.
Fuerza de la evidencia: La evidencia en humanos sobre los efectos antiinflamatorios se limita a estudios pequeños y de corta duración. Los hallazgos son consistentes y mecanísticamente plausibles, pero requieren confirmación en ensayos más grandes y adecuadamente controlados.
6.8 Usos con Evidencia Insuficiente o Negativa
Existe evidencia razonablemente negativa respecto al uso del boro como anticoagulante, como ayuda para el culturismo, para los síntomas de la menopausia, o para la psoriasis. Se justifican futuros ensayos controlados aleatorizados para la mayoría de las aplicaciones de salud propuestas para el boro.
7. Sistemas Corporales Asociados con el Boro
- Sistema esquelético: El boro es un elemento traza capaz de favorecer un crecimiento y desarrollo óseo adecuado, e influye positivamente en minerales como el calcio, el fósforo y el magnesio, actuando en sinergia con la vitamina D.
- Sistema endocrino/reproductivo: El boro influye en los niveles de hormonas esteroides (por ejemplo, estrógeno, testosterona), así como en funciones inmunológicas y metabólicas.
- Sistema nervioso central: Los estudios han demostrado que la privación de boro afecta a dos órganos, el hueso y el cerebro, y la respuesta a la privación se intensifica cuando también se ven afectados otros nutrientes que alteran las funciones metabólicas, como el magnesio, el calcio y la vitamina D.
- Sistema inmunitario: El boro, en concentraciones fisiológicas, induce la proliferación de linfocitos y aumenta la síntesis y secreción de mediadores proinflamatorios por macrófagos activados con LPS. El estudio implica al boro como regulador de las reacciones inmunitarias e inflamatorias y de la polarización de macrófagos, desempeñando así un papel importante en el aumento de la defensa del huésped contra infecciones.
- Sistema tegumentario (cicatrización de heridas): El boro generalmente afecta a varios órganos y sistemas corporales, incluyendo los órganos y sistemas de la piel, el cerebro, el sistema digestivo, el esquelético y el inmunitario.
- Riñones/sistema renal: El boro se excreta predominantemente a través de los riñones. El boro dietético, derivado principalmente de alimentos de origen vegetal, se absorbe eficientemente y se excreta predominantemente por los riñones, mostrando una fuerte correlación entre la ingesta y los niveles urinarios.
8. Formas de Dosificación y Dosis Reportadas en Estudios
En los suplementos dietéticos, el boro está presente en muchas formas diferentes, incluyendo borato de sodio, tetraborato de sodio, quelato de boro con aminoácidos, ascorbato de boro, aspartato de boro, citrato de boro, gluconato de boro, glicinato de boro, picolinato de boro y fructoborato de calcio.
Las siguientes dosis han sido reportadas en estudios clínicos y en humanos, según lo documentado en las fuentes consultadas:
- 3 mg/día (oral): Un ensayo clínico demostró que tanto los niveles de 17-beta-estradiol como de testosterona aumentaron significativamente en mujeres posmenopáusicas que consumieron 3 mg/día de boro durante 7 semanas. Esta es también la dosis de restablecimiento utilizada en los estudios cognitivos de Penland.
- 10 mg/día (oral): A los sujetos del estudio de Naghii et al. se les solicitó consumir una cápsula de 10 mg de boro todos los días con el desayuno. En otro estudio, a hombres se les administraron 10 mg de boro al día durante 4 semanas.
- 600 mg de ácido bórico (intravaginal): Para infecciones vaginales, 600 mg de polvo de ácido bórico una o dos veces al día; para la prevención de infecciones recurrentes por Candida (levadura), 600 mg dos veces por semana.
- Nutrición parenteral: Una revisión de 2009 recomendó que los pacientes bajo nutrición parenteral recibieran 1 mg/día de boro, ya que es poco probable que esta cantidad se esté suministrando en la mayoría de las soluciones parenterales, las cuales aportan boro únicamente a través de la contaminación de los ingredientes.
- Dieta baja en boro (modelo de privación): Las dietas consideradas bajas en boro proporcionan 0.25 mg de boro por cada 2,000 kcal/día.
- Fructoborato de calcio (suplemento novel food evaluado por la EFSA): Está destinado a comercializarse como suplemento alimenticio dirigido a la población adulta general, excluyendo a mujeres embarazadas y en período de lactancia, en un nivel máximo de 220 mg/día (ingesta máxima de boro de 6.4 mg al día).
No está claro si los suplementos de boro se toman mejor con alimentos o con el estómago vacío. No existe un requerimiento para tomar boro junto con una comida que contenga grasa, y las dosis relativamente pequeñas utilizadas (1–6 mg) implican que las diferencias en la absorción entre las distintas formas podrían no ser clínicamente significativas.
9. Consideraciones de Seguridad
9.1 Niveles Máximos Tolerables de Ingesta (UL)
El Nivel Máximo Tolerable de Ingesta (UL, por sus siglas en inglés) —la dosis máxima a la cual no se esperarían efectos dañinos— es de 20 mg al día para adultos y mujeres embarazadas o en período de lactancia mayores de 19 años. Para adolescentes de 14 a 18 años y mujeres embarazadas o en período de lactancia de 14 a 18 años, el UL es de 17 mg al día. Para niños de 9 a 13 años, el UL es de 11 mg al día; para niños de 4 a 8 años, de 6 mg al día; y para niños de 1 a 3 años, de 3 mg al día. No se ha establecido un UL para lactantes.
Los datos son limitados respecto a los efectos adversos del boro cuando se utiliza en dosis inferiores al nivel máximo de ingesta. Las recomendaciones sobre la dosis oral por debajo de la cual es poco probable que se presenten reacciones adversas oscilan entre 10 mg/día y 20 mg/día.
9.2 Signos de Toxicidad y Riesgos de Dosis Altas
El boro es posiblemente inseguro para adultos y niños cuando se toma por vía oral en dosis altas. Grandes cantidades de boro pueden causar intoxicación. Los signos de intoxicación incluyen inflamación y descamación de la piel, irritabilidad, temblores, convulsiones, debilidad, dolores de cabeza, depresión, diarrea, vómitos, y otros síntomas.
El uso prolongado de ácido bórico por vía oral a 1 g/día o de tartrato bórico a 15 g/día puede causar dermatitis, alopecia, anorexia, letargo e indigestión. A nivel sistémico, la toxicidad aguda grave puede inducir acidosis metabólica e insuficiencia renal debido a la acumulación de ácido bórico, que excede la capacidad de depuración renal.
9.3 Toxicidad Reproductiva
Existe cierta preocupación de que dosis superiores a 20 mg al día, el UL para adultos, puedan perjudicar la capacidad de un hombre para engendrar hijos. En términos de toxicidad reproductiva —el criterio de valoración más sensible en estudios con animales— el exceso de boro afecta específicamente a las células de Sertoli en los testículos. El mecanismo implica la interrupción de la síntesis de ADN y la inhibición de las histona desacetilasas (HDAC), lo que conduce a la apoptosis de células germinales y a la atrofia testicular.
El ácido bórico intravaginal, cuando se utiliza durante los primeros 4 meses de embarazo, se ha asociado con defectos de nacimiento. Tanto la deficiencia como el exceso de boro pueden alterar cascadas de señalización delicadas, dando lugar a efectos teratogénicos (por ejemplo, malformaciones esqueléticas y cardiovasculares) observados en estudios toxicológicos a dosis altas.
9.4 Aplicación Tópica/Vaginal
El ácido bórico, una forma común de boro, es probablemente seguro cuando se utiliza vía vaginal durante hasta seis meses. Puede causar una sensación de ardor vaginal. Aunque el ácido bórico, los boratos y otros compuestos que contienen boro se utilizan con fines medicinales, pueden ser tóxicos si se ingieren en dosis altas o se absorben a través de piel no intacta.
9.5 Interacciones con Medicamentos y Nutrientes
No se sabe que el boro interactúe o interfiera con ningún medicamento o suplemento dietético. Sin embargo, la suplementación puede producir cambios en los niveles plasmáticos de fósforo y magnesio. El Instituto de Medicina ha establecido un Nivel Máximo Tolerable de Ingesta (UL) de 20 mg de boro elemental al día para adultos; exceder este nivel de forma crónica aumenta el riesgo de efectos adversos gastrointestinales, dermatológicos y potencialmente reproductivos, mientras que las exposiciones agudas a nivel de gramos se asocian con toxicidad sistémica.
Una interacción específica señalada en la literatura involucra a las formulaciones vaginales de progesterona: los agentes antifúngicos vaginales de ácido bórico pueden disminuir el efecto terapéutico de la progesterona, y esta combinación debe evitarse.
9.6 Contexto Regulatorio para el Fructoborato de Calcio (EFSA)
La ingesta combinada de boro proveniente de la dieta de base y de un suplemento novel food de fructoborato de calcio se encuentra en el rango de 9.6 a 9.9 mg/día (correspondiente a hasta 0.14 mg/kg de peso corporal al día, considerando un peso corporal predeterminado de 70 kg). Esto se encuentra dentro del rango de la ingesta diaria admisible (IDA) de 0.16 mg/kg de peso corporal al día. Bajo condiciones que simulan el entorno gastrointestinal, el novel food se hidroliza completamente. El Panel de la EFSA considera que no existe preocupación respecto a la genotoxicidad del fructoborato de calcio.
10. Resumen de la Fuerza de la Evidencia
- Metabolismo mineral óseo (excreción de calcio/magnesio): Evidencia preliminar en humanos (pequeños estudios en sala metabólica, datos observacionales); respaldada mecanísticamente, pero carente de grandes ECA.
- Modulación hormonal (testosterona, estradiol, SHBG): Existe evidencia contradictoria que respalde el uso de boro en la regulación hormonal y la función cognitiva. Aunque los estudios que evalúan el uso del boro para la osteoartritis y la osteoporosis se encuentran en etapas preliminares, los informes son prometedores.
- Osteoartritis: Pequeños ensayos piloto muestran resultados prometedores; las correlaciones ecológicas son sugerentes; no existen grandes ECA definitivos.
- Función cognitiva: Estudios preliminares de privación; con factores de confusión debido a la depleción simultánea de magnesio; no existen grandes ECA.
- Cicatrización de heridas: Principalmente datos in vitro y en animales, con ensayos clínicos en humanos limitados.
- Reducción del riesgo de cáncer: Únicamente epidemiológica y observacional; no existen datos de ensayos de intervención en humanos.
- Efectos antiinflamatorios: Pequeños estudios en humanos muestran reducciones en hsCRP y TNF-α; se necesita confirmación.
- Anticoagulante, culturismo, síntomas de la menopausia, psoriasis: Evidencia razonablemente negativa respecto a estos usos.
Referencias
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