Rhodiola (Rhodiola rosea L.): Una referencia integral
1. Identidad y descripción botánica
Nombres taxonómicos y comunes
Rhodiola rosea L. es una planta perenne con flores que se encuentra en regiones árticas de Europa, Asia y América del Norte. Conocida por varios otros nombres —incluidos roseroot, rosenroot, raíz dorada y raíz ártica—, este miembro de la familia Crassulaceae se ha utilizado con fines medicinales durante siglos, y el médico griego Dioscórides describió su aplicación medicinal en el año 77 d. C.
Rhodiola rosea L., conocida principalmente dentro de la industria de plantas medicinales como raíz dorada, raíz ártica o raíz rosada, deriva su nombre de su importancia económica, su morfología distintiva y su distribución geográfica restringida.
El género Rhodiola contiene más de 100 especies diferentes, y al menos 20 de ellas se utilizan en la medicina tradicional asiática. Sin embargo, la mayoría de los estudios en animales y humanos se han realizado con R. rosea, por lo que se desconoce si otras especies aportan los mismos beneficios para la salud.
Parte de la planta utilizada y recolección
Las partes más valiosas de la planta utilizadas en terapia son las raíces y rizomas de R. rosea, de color dorado metálico, cosechados después de un período vegetativo de al menos 5 años.
Raíz ártica es el nombre común del tallo subterráneo (o rizoma) y la raíz de la planta Rhodiola rosea L. La planta se cultiva o recolecta para obtener los órganos subterráneos (raíz y rizoma) con fines medicinales.
Preparaciones y formas de dosificación habituales
Como suplemento dietético, se utilizan numerosas preparaciones de extractos en todo el mundo, incluidas infusiones, preparaciones homeopáticas y tinturas, así como extracto estandarizado. La monografía de la Agencia Europea de Medicamentos especifica el uso de un extracto seco (DER 1,5–5:1), con etanol al 67–70 % V/V como solvente de extracción.
Adulteración de especies y problemas de calidad
El United States Herbal Medicines Compendium identifica varias especies de Rhodiola como potencialmente confundibles en el suministro comercial de Rhodiola rosea, incluidas R. crenulata, R. kirilowii, R. sacra, R. serrata, R. sachalinensis y R. yunnanensis. Los análisis han indicado la sustitución intencional o accidental de R. rosea por R. crenulata en productos comerciales; otra especie adulterante típica es R. sachalinensis, que tiene una composición química similar a la de R. rosea pero contiene menores cantidades de rosavinas y salidrósido.
Rhodiola no es una sustancia regulada según la mayoría de las políticas de los organismos gubernamentales y de salud pública, lo que elimina cualquier requisito de que los productos de Rhodiola deban contener niveles adecuados o estandarizados de compuestos activos.
2. Uso tradicional e histórico
Antigüedad y uso europeo temprano
Este miembro de la familia Crassulaceae se ha utilizado con fines medicinales durante siglos, y el médico griego Dioscórides describió su aplicación medicinal en el año 77 d. C. En la Materia Medica de Linné (1749), se recomienda la raíz de Rhodiola para el tratamiento de dolores de cabeza, histeria, hernias y flujos, y para su uso como astringente. También se encuentra una monografía sobre la raíz en la primera farmacopea nacional sueca.
Medicina popular escandinava y rusa
La hierba se ha utilizado tradicionalmente en Islandia, Noruega, Suecia, Rusia, así como en Europa del Este y Asia, como una "hierba tónica" que se dice combate la fatiga, ayuda en la convalecencia de enfermedades, previene infecciones y mejora la función sexual. En la medicina tradicional y popular rusa, R. rosea se utiliza para aumentar la resistencia física, la productividad laboral, la longevidad y la resistencia al mal de altura, y para tratar la fatiga, la depresión, la anemia, la impotencia, las dolencias gastrointestinales y las infecciones y trastornos del sistema nervioso.
Uso tibetano, chino y centroasiático
R. rosea tiene una larga historia de uso como planta medicinal, y aparece en informes de países asiáticos y europeos. El uso terapéutico de las raíces de Rhodiola rosea se remonta a la Medicina Tradicional Tibetana (MTT), que ha influido en su uso más reciente en la Medicina Tradicional China (MTC), donde se empleaba para tratar el mal de altura, la fatiga y los trastornos del ánimo, así como dolores de cabeza, diarrea, afecciones cutáneas e inflamación, típicamente en forma de infusiones y tinturas.
En Asia Central, el té preparado con R. rosea se utiliza como remedio contra el resfriado y la gripe. Se recomienda para el tratamiento del cáncer y la tuberculosis en Mongolia.
Investigación de la era soviética y el concepto de adaptógeno
El uso tradicional de R. rosea como tónico en la medicina siberiana y rusa estimuló una extensa investigación que llevó a la identificación de R. rosea como un adaptógeno: una sustancia que aumenta de forma inespecífica la resistencia de un organismo y no altera la función biológica normal. En el siglo XX, los médicos soviéticos clasificaron a Rhodiola como un adaptógeno. Rhodiola rosea se ha utilizado durante mucho tiempo en Europa del Este y Asia para mejorar el rendimiento físico y mental.
3. Componentes clave y compuestos activos
Principales clases bioactivas
Los efectos farmacológicos de Rhodiola rosea están vinculados a varios compuestos activos, incluidas las rosavinas (rosavina, rosarina, rosina), el salidrósido, el tirosol y una variedad de flavonoides y taninos. Los dos componentes principales —el salidrósido y el tirosol— exhiben bioactividades adaptogénicas, antifatiga, antidepresivas, antioxidantes, antiinflamatorias, antinociceptivas y anticancerígenas, modulan la función inmunitaria y muestran potencial en la prevención de trastornos cardiovasculares, neuronales, hepáticos y cutáneos.
Se han propuesto ocho compuestos —incluidos la rosarina, la rosavina, la rosina, el salidrósido, el tirosol, la rhodionina, la catequina y el ácido gálico— como marcadores de referencia para distinguir las especies de Rhodiola de otras plantas. El salidrósido está presente en todas las especies del género Rhodiola y en una amplia variedad de especies fuera de este género, mientras que las rosavinas (rosavina, rosina, rosarina) son componentes específicos característicos de R. rosea.
Estandarización de extractos comerciales
La mayoría de los extractos estandarizados contienen al menos 3 % de rosavinas y 1 % de salidrósido para garantizar la consistencia. Esta proporción de 3:1 entre rosavinas y salidrósido refleja la proporción que se encuentra naturalmente en la raíz y es la proporción utilizada en la mayoría de las investigaciones clínicas publicadas.
El salidrósido, un glucósido fenilpropanoide, es el principal componente bioactivo de Rhodiola rosea L. Entre los 28 compuestos diferentes identificados en R. rosea, el p-tirosol, el salidrósido y cinco glucósidos similares al salidrósido (rodiolina, rosiridina, rosarina, rosavina y rosina) poseen fuertes actividades antioxidantes.
4. Mecanismos de acción
Modulación adaptogénica y del eje HHA
Rhodiola ejerce principalmente sus efectos mediante la modulación dependiente de la dosis del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HHA), que regula los niveles séricos de hormonas del estrés como el cortisol. La actividad adaptogénica de la planta está vinculada a su capacidad de influir simultáneamente en varias vías neuroendocrinas, incluidos el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HHA), el sistema simpático-adrenal y sistemas clave de neurotransmisores, entre ellos la serotonina y la dopamina.
Efectos sobre neurotransmisores monoaminérgicos
Varios compuestos activos presentes en los extractos de R. rosea —incluidos el salidrósido, la rosavina, la rosarina, la triandrina y el tirosol— estimulan el cerebro y aumentan la concentración de neurotransmisores como la norepinefrina (NE), la serotonina (5-HT), la acetilcolina (ACh) y la dopamina (DA).
Las rosavinas parecen contribuir a los efectos adaptogénicos, antidepresivos y cognitivos de rhodiola, probablemente a través de interacciones con los sistemas de neurotransmisores monoaminérgicos y la modulación del eje HHA, aunque sus mecanismos siguen estando menos caracterizados por completo que los del salidrósido.
Inducción de proteínas de choque térmico
Sus mecanismos incluyen la regulación positiva de la proteína de choque térmico 70 (HSP-70), la modulación de la señalización inflamatoria NF-kB, la estimulación de la AMPK en tejidos metabólicos y efectos sobre las vías de neurotransmisores monoaminérgicos.
Inhibición de la MAO
Varios estudios que utilizaron Rhodiola rosea, que contiene una mezcla compleja de fitoquímicos, reportaron algunos hallazgos positivos de interacción fármaco-fármaco (IFF) basados en la inhibición de enzimas CYP450 in vitro, la inhibición de la MAO-A y la MAO-B, y estudios farmacocinéticos preclínicos en ratas o conejos.
Actividad antioxidante
Las propiedades antioxidantes de Rhodiola rosea ayudan a neutralizar los radicales libres, reduciendo el estrés oxidativo y protegiendo a las células del daño. El salidrósido, otro compuesto activo presente en Rhodiola, también contribuye a los efectos antioxidantes y neuroprotectores de la planta.
Neuroplasticidad y efectos sinápticos
Se ha demostrado que la rosavina, el salidrósido y el extracto de R. rosea disponible comercialmente aumentan la potenciación a largo plazo (LTP) en experimentos de fisiología de cortes in vitro. La rosavina fue más activa a concentraciones más altas que el salidrósido, mientras que el salidrósido fue más eficaz a concentraciones más bajas.
5. Evidencia científica por área de uso
5.1 Fatiga y estrés
Rhodiola rosea L. tiene una larga historia de uso en la medicina tradicional para estimular el sistema nervioso y tratar la fatiga y la depresión inducidas por el estrés. Además de su uso tradicional bien establecido, en la literatura se puede encontrar un número significativo de publicaciones sobre la eficacia clínica de diversas preparaciones de R. rosea. La mayoría de estos estudios se relacionan con la eficacia de R. rosea en términos de funciones cognitivas y rendimiento mental, incluidos diversos síntomas de estrés vital, fatiga y agotamiento (burnout).
Una revisión sistemática publicada en BMC Complementary and Alternative Medicine (Ishaque et al., 2012) evaluó exhaustivamente la evidencia. De 206 artículos identificados en la búsqueda, 11 cumplieron los criterios de inclusión. Diez se describieron como ECA y uno como ensayo clínico controlado. Dos de seis ensayos que examinaron la fatiga física en poblaciones sanas reportaron que R. rosea era eficaz, así como tres de cinco ECA que evaluaron R. rosea para la fatiga mental. Sin embargo, todos los estudios incluidos presentan un alto riesgo de sesgo o fallas de reporte que dificultan evaluar su verdadera validez. Por lo tanto, la investigación respecto a la eficacia de R. rosea es contradictoria.
Administrado por vía oral durante 2 a 6 semanas, un extracto seco SHR-5 preparado con etanol al 70 % (v/v) y administrado en dosis diarias de 288–680 mg (1–4 tabletas) ha demostrado mejorar el estado de ánimo, el rendimiento cognitivo y la atención, y aliviar la fatiga en condiciones relacionadas con el estrés.
Un ensayo destacado en una revisión de 2022 incluyó a 101 sujetos adultos con síntomas de estrés vital que tomaron 200 mg de extracto de Rhodiola rosea dos veces al día durante cuatro semanas, lo que resultó en mejoras significativas en los síntomas de estrés, la fatiga, el estado de ánimo y la calidad de vida. Además, un ensayo con 118 pacientes con burnout que tomaron 200 mg diarios durante ocho semanas reportó reducciones notables en la fatiga y los síntomas de agotamiento.
Fuerza de la evidencia: Evidencia preliminar moderada proveniente de múltiples ECA pequeños. Los resultados son generalmente positivos para la fatiga inducida por estrés y el rendimiento mental, pero los estudios son heterogéneos, utilizan diferentes preparaciones y medidas de resultado, y no ha sido posible realizar un metaanálisis. Se necesitan más ensayos de replicación grandes y de alta calidad.
5.2 Depresión
La evaluación clínica de los extractos de rizoma de R. rosea en humanos con diversos síndromes depresivos se basa en resultados de dos ensayos aleatorizados, doble ciego, controlados con placebo, con 146 sujetos con trastorno depresivo mayor, y siete estudios abiertos con un total de 714 personas con depresión leve inducida por estrés. En conjunto, los resultados de estos estudios sugieren una posible acción antidepresiva del extracto de R. rosea en humanos adultos.
Según un estudio publicado en la revista Phytomedicine y dirigido por investigadores de la Perelman School of Medicine de la Universidad de Pensilvania, Rhodiola rosea podría ser una opción de tratamiento beneficiosa para el trastorno depresivo mayor. El ensayo de prueba de concepto fue el primer ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, comparativo entre extracto oral de R. rosea y la terapia antidepresiva convencional con sertralina para el trastorno depresivo mayor leve a moderado. Los sujetos con TDM fueron aleatorizados a extracto de R. rosea a 340–1360 mg diarios, sertralina a 50–200 mg diarios, o placebo durante 12 semanas. Aunque R. rosea produjo un efecto antidepresivo menor en comparación con la sertralina, también resultó en significativamente menos eventos adversos y fue mejor tolerado.
Un ensayo revisado con 60 participantes con depresión leve a moderada encontró que dosis diarias de 340–680 mg de Rhodiola rosea mejoraron significativamente los síntomas depresivos y la salud mental general.
Los datos basados en evidencia que respaldan la eficacia de R. rosea para la depresión en adultos son limitados, y se justifica una revisión exhaustiva de los estudios disponibles en animales y humanos.
Fuerza de la evidencia: Preliminar. Se han reportado dos ensayos controlados aleatorizados en humanos con depresión diagnosticada. Los resultados son alentadores pero no concluyentes. El ensayo de la Universidad de Pensilvania encontró que R. rosea era inferior a la sertralina en el efecto antidepresivo, pero con un perfil de tolerabilidad superior. Falta replicación a gran escala.
5.3 Rendimiento cognitivo y agudeza mental
Pertenece a la familia Crassulaceae, con notoriedad por estimular la resistencia física, la capacidad de atención, la memoria y la productividad laboral. Rhodiola rosea es un adaptógeno moderadamente bien estudiado que favorece la resiliencia al estrés y reduce la fatiga mediante la modulación del eje HHA, mejorando así la actividad de neurotransmisores clave y confiriendo protección contra el estrés oxidativo. La evidencia de estudios tanto clínicos como observacionales respalda el papel de Rhodiola en la mejora del rendimiento cognitivo, la mejora del estado de ánimo y el aumento de la resistencia física, especialmente en personas expuestas a entornos frecuentes y de alto estrés.
En un estudio con 80 estudiantes sanos, un régimen de 14 días con 400 mg de extracto de raíz de R. rosea redujo significativamente la ansiedad, el estrés, la ira y la confusión, mientras mejoraba el estado de ánimo.
Fuerza de la evidencia: De preliminar a moderada. La mayoría de los estudios sobre cognición se han realizado en poblaciones sanas bajo condiciones de estrés (por ejemplo, períodos de examen, trabajo en turno nocturno), con resultados generalmente positivos para la atención y la velocidad de procesamiento mental. La calidad de los estudios es variable.
5.4 Rendimiento en el ejercicio físico
Los efectos beneficiosos de R. rosea en la mejora del rendimiento físico se han evaluado en atletas profesionales y en personas no entrenadas.
En una prueba de rendimiento en ejercicio de resistencia, 24 voluntarios sanos tratados con 100 mg de extracto de R. rosea (que contiene 3 % de rosavina y 1 % de salidrósido) mostraron aumentos significativos en el tiempo hasta el agotamiento, el VO₂, el VCO₂, el consumo máximo de O₂ y la producción máxima de CO₂.
Una investigación de Noreen et al. examinó la eficacia de una dosis de 3 mg·kg⁻¹ de masa corporal de R. rosea sobre el rendimiento en una prueba de tiempo de ciclismo de 6 millas en 18 mujeres activas. Reportaron que R. rosea disminuyó significativamente la frecuencia cardíaca durante el ejercicio submáximo, redujo la escala de esfuerzo percibido (RPE) y mejoró el tiempo de rendimiento en la prueba contrarreloj.
Dos de seis ensayos que examinaron la fatiga física en poblaciones sanas reportaron que R. rosea era eficaz. Ninguno de los estudios que examinaron R. rosea para la fatiga física o mental midió los resultados de manera consistente —ningún par de estudios reportó los mismos resultados— y, por lo tanto, no se pudo realizar un metaanálisis.
Fuerza de la evidencia: Débil a moderada. Existen algunas señales positivas para las medidas de resistencia y tiempo hasta el agotamiento, pero los ensayos son pequeños, heterogéneos en su diseño y los resultados no son uniformes entre los estudios. No existe un consenso sólido sobre el beneficio ergogénico.
5.5 Ansiedad
R. rosea exhibe propiedades antidepresivas y ansiolíticas que se han validado en ensayos controlados aleatorizados. Los pacientes con depresión leve a moderada reportaron mejoría del estado de ánimo, reducción de la ansiedad y mejora de la calidad de vida tras la administración de Rhodiola, con un perfil de seguridad favorable.
Fuerza de la evidencia: Preliminar. Los resultados relacionados con la ansiedad se han medido en gran medida como criterios de valoración secundarios en ensayos de estrés o depresión. Los ensayos dedicados específicamente a la ansiedad, con potencia estadística adecuada, son limitados.
5.6 Antienvejecimiento y longevidad (preclínico)
Los extractos de Rhodiola rosea han demostrado fuertes efectos antienvejecimiento en diferentes organismos modelo, como moscas de la fruta, gusanos y levaduras. Los mecanismos de los efectos antienvejecimiento de los extractos de Rhodiola rosea siguen sin estar claros.
Fuerza de la evidencia: Solo preclínica. Los hallazgos antienvejecimiento provienen de organismos modelo. No existe evidencia clínica humana establecida para los efectos sobre la longevidad.
5.7 Efectos cardioprotectores y hepatoprotectores
Los efectos farmacológicos de Rhodiola rosea, incluido su papel en el aumento de la longevidad, la estimulación del sistema nervioso central y la elevación del rendimiento laboral, así como sus efectos cardio-, neuro- y hepatoprotectores, y sus actividades inmunotrópicas, antivirales, antiinflamatorias y antibacterianas, se han estudiado extensamente.
Fuerza de la evidencia: Principalmente preclínica (modelos animales e in vitro). Evidencia humana limitada dirigida específicamente a criterios de valoración cardioprotectores o hepatoprotectores.
6. Estatus regulatorio y monografías oficiales
El Comité de Medicamentos a Base de Plantas (HMPC) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) adoptó una monografía comunitaria a base de plantas sobre Rhodiola rosea L., rhizoma et radix (EMA/HMPC/232091/2011) el 27 de marzo de 2012. En 2011/2012, la Agencia Europea de Medicamentos aprobó su uso para síntomas relacionados con el estrés.
R. rosea es uno de los principales representantes del grupo de adaptógenos vegetales utilizados con fines medicinales relacionados con el estrés y los deterioros de las funciones cognitivas asociados a la edad, como agente terapéutico tónico e inmunomodulador, según lo señalado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, 2012).
La Dirección de Productos Naturales para la Salud de Health Canada también ha publicado una monografía oficial para Rhodiola rosea. Para extractos secos etanólicos no estandarizados, la monografía especifica no exceder 400 miligramos de extracto y un equivalente crudo cuantitativo (QCE) de 2 gramos de raíz seca/raíz y rizoma por día, y no exceder 200 miligramos de extracto y un QCE de 1 gramo de raíz seca/raíz y rizoma por dosis individual.
7. Dosis reportadas en estudios clínicos
Los siguientes rangos de dosis aparecen en estudios humanos publicados; deben entenderse como descriptivos de lo estudiado, no como recomendaciones prescriptivas:
- Se han utilizado dosis diarias de 288–680 mg de extracto seco SHR-5 (etanol al 70 % v/v) administrado por vía oral durante 2 a 6 semanas en estudios que examinaron el estado de ánimo, el rendimiento cognitivo y el alivio de la fatiga.
- Un ensayo utilizó 200 mg dos veces al día (400 mg/día) durante cuatro semanas en sujetos con síntomas de estrés vital.
- Un estudio sobre depresión utilizó dosis diarias de 340–680 mg de Rhodiola rosea.
- El ensayo sobre TDM de la Universidad de Pensilvania administró a los sujetos 340–1360 mg diarios de extracto de R. rosea durante 12 semanas.
- El extracto de Rhodiola rosea WS® 1375 se utilizó a 200 mg dos veces al día durante 4 semanas en sujetos con síntomas de estrés vital. Doscientos miligramos de extracto seco de raíces y rizomas de R. rosea equivalen a 300–1000 mg de raíces y rizomas de R. rosea.
- En una prueba de ejercicio de resistencia, se administraron 100 mg de extracto de R. rosea (que contiene 3 % de rosavina y 1 % de salidrósido) a 24 voluntarios sanos.
- Un estudio con 80 estudiantes sanos utilizó 400 mg de extracto de raíz de R. rosea diariamente durante 14 días.
8. Consideraciones de seguridad e interacciones farmacológicas
Tolerabilidad general
A diferencia de la mayoría de los antidepresivos convencionales, el extracto de R. rosea parece ser bien tolerado en estudios a corto plazo, con un perfil de seguridad favorable. Las preparaciones a base de Rhodiola rosea suelen destacarse por su buena tolerabilidad, lo cual es un factor crítico para el uso a largo plazo.
No se ha reportado ningún caso de sobredosis según la monografía comunitaria a base de plantas de la EMA. La hipersensibilidad a la sustancia activa se enumera como una contraindicación.
Interacciones farmacológicas: enzimas CYP450
Las preparaciones a base de Rhodiola rosea pueden influir en el metabolismo de otros fármacos al inhibir las enzimas del citocromo P450, particularmente CYP2C9, CYP2D6, CYP3A4, y la actividad del transportador P-gp. Las investigaciones farmacocinéticas apuntan a la inhibición del citocromo P450 2C9, lo que sugiere que los fármacos con un índice terapéutico estrecho, así como otros agentes activos sobre el sistema nervioso central, podrían verse afectados al tomarse junto con Rhodiola rosea.
Los estudios del salidrósido aislado no mostraron interacciones significativas con las enzimas CYP450. Sin embargo, los extractos de Rhodiola rosea contienen una mezcla de sustancias biológicamente activas, lo que complica las predicciones precisas de sus efectos y aumenta el riesgo de interacciones no deseadas.
Interacciones farmacológicas: agentes serotoninérgicos
Debe prestarse especial atención a las posibles interacciones de Rhodiola rosea con fármacos psicotrópicos, incluidos los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los antidepresivos tricíclicos, dado el riesgo de síndrome serotoninérgico.
Reportes de casos han documentado síndrome serotoninérgico y otras reacciones graves cuando Rhodiola rosea se combinó con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina u otros fármacos psicotrópicos. Un caso documentado involucró a una mujer de 68 años que sufrió inquietud y temblores 15 días después de comenzar a tomar Rhodiola en una dosis de 400 mg/día junto con paroxetina (un ISRS) a 20 mg/día; los síntomas desaparecieron 2 días después de la interrupción de la hierba. Los investigadores concluyeron que los síntomas probablemente se debieron al síndrome serotoninérgico, debido al efecto farmacodinámico aditivo de la hierba.
Se ha encontrado que Rhodiola modula la transmisión monoaminérgica, además de inhibir la actividad de las enzimas del citocromo P450 CYP2D6 y CYP3A4. Estos hallazgos sugieren que Rhodiola podría aumentar el riesgo de toxicidad serotoninérgica cuando se combina con ciertos medicamentos psicotrópicos, y potencialmente aumentar las concentraciones plasmáticas de los psicotrópicos coadministrados.
Poblaciones con datos de seguridad limitados
Aunque muchas personas no reportan efectos adversos, faltan datos de seguridad exhaustivos, en particular para poblaciones vulnerables como niños y mujeres embarazadas.
9. Sistemas corporales y áreas de salud asociadas con Rhodiola
- Sistema nervioso central: El efecto adaptogénico de rhodiola aumenta la atención y la resistencia en situaciones de rendimiento disminuido causado por la fatiga y la sensación de debilidad, y reduce los deterioros y trastornos inducidos por el estrés relacionados con la función de los sistemas neuroendocrino e inmunitario.
- Neuroendocrino (eje HHA): Modulación del eje HHA, que regula los niveles séricos de hormonas del estrés como el cortisol.
- Cardiovascular: Los efectos cardioprotectores se han estudiado extensamente, principalmente en modelos preclínicos.
- Hepático: Los efectos hepatoprotectores se han estudiado, principalmente en modelos preclínicos.
- Sistema inmunitario: El salidrósido y el tirosol exhiben bioactividades inmunomoduladoras.
- Musculoesquelético/ejercicio: Los efectos beneficiosos de R. rosea en la mejora del rendimiento físico se han evaluado en atletas profesionales y en personas no entrenadas.
- Estado de ánimo y salud mental: R. rosea demuestra efectos multiobjetivo en varios niveles de la regulación de la respuesta celular al estrés, afectando componentes de las redes neuroendocrinas, de receptores de neurotransmisores y moleculares asociados con posibles efectos beneficiosos sobre el estado de ánimo.
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