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Sinopsis

Zarzamora (Rubus fruticosus L. agregado): Una referencia integral

1. Identidad y clasificación botánica

Nombres botánicos y químicos

La zarzamora lleva el nombre botánico Rubus fruticosus L. agregado, perteneciente a la familia Rosaceae (familia de las rosas). El término "agregado" se utiliza porque la zarzamora comprende una serie de plantas estrechamente relacionadas que, por conveniencia, se agrupan bajo un mismo nombre latino. A escala mundial, R. fruticosus incluye aproximadamente 2,000 especies, subespecies y variedades nombradas, denominadas colectivamente taxones. La zarzamora también se conoce como zarzamora europea; este término se utiliza para distinguirla de las especies norteamericanas de Rubus estrechamente relacionadas.

El género Rubus L., originario de seis continentes, incluye las zarzamoras, las frambuesas y sus híbridos, y comúnmente se les denomina zarzas o moras silvestres. La zarzamora está estrechamente relacionada con la frambuesa (Rubus idaeus).

Descripción botánica

La zarzamora (Rubus fruticosus) es un arbusto caducifolio común que produce tallos arqueados y espinosos de hasta 3–5 m de largo, los cuales a su vez enraízan. Las plantas de R. fruticosus están ampliamente distribuidas en los países del norte del mundo. Diversos factores agrogeoclimáticos, como el cultivar, las condiciones ambientales de la zona, las prácticas agronómicas empleadas, el momento de la cosecha, el almacenamiento posterior a la cosecha y las técnicas de procesamiento, influyen en la composición nutricional del fruto de la zarzamora.

Formas comunes y preparaciones

Además de su uso como fruta fresca, la zarzamora también se utiliza como ingrediente en platos cocinados, ensaladas y productos de panadería, como mermeladas, snacks, postres y conservas de frutas. Como suplemento dietético o preparación herbal, se utilizan distintas partes de la planta. Las zarzamoras se pueden conservar mediante congelación, fermentarse en vino o convertirse en cordiales; las bayas también pueden usarse como fuente de levadura para fermentar y saborizar bebidas alcohólicas, y las hojas frescas o secas se utilizan para infusiones. Las preparaciones a base de corteza de raíz —particularmente las decocciones— también han sido una forma medicinal tradicional utilizada históricamente en muchas culturas (ver la sección de Uso tradicional a continuación).

2. Uso tradicional e histórico

Mundo antiguo

Las especies de Rubus fueron fuente de alimento y de medicina para los pueblos originarios poco después de la Edad de Hielo. Las zarzas fueron documentadas en los escritos de los antiguos griegos —incluyendo a Esquilo, Hipócrates, Krataeus, Dioscórides y Galeno— así como por romanos como Catón, Ovidio y Plinio el Viejo; también figuraron en las tradiciones medicinales asiáticas, la medicina tradicional china y la tradición ayurvédica de la India. Las tradiciones populares de pueblos originarios de todo el mundo también han aplicado Rubus para múltiples usos medicinales.

Los antiguos griegos conocían bien las zarzamoras y las consideraban un remedio para la gota. Hipócrates recomendaba tallos y hojas de zarzamora remojados en vino blanco para aliviar las dificultades del parto y como cataplasma astringente sobre heridas. Los romanos trataban diversas enfermedades con el uso de la infusión de hojas de zarzamora, y también hay evidencia de que la zarzamora se usaba como alimento hace unos 8,000 años y como planta medicinal poco después de la Edad de Hielo.

Tradiciones herbales europeas

Las hojas de zarzamora se han utilizado durante siglos en Europa Occidental y en la medicina tradicional de los pueblos originarios de América del Norte, con una larga historia de uso para tratar trastornos femeninos como el sangrado menstrual abundante y el dolor menstrual. Las hojas y la raíz son fuertemente astringentes y se han utilizado para controlar el sangrado, la disentería y la diarrea; también son diuréticas, tónicas y vulnerarias.

Se dice que las hojas todavía se utilizan en Inglaterra como remedio para quemaduras y escaldaduras. Las flores y el fruto se utilizaron desde tiempos muy antiguos como remedio para mordeduras venenosas. La corteza de la raíz se preparaba como una decocción específica para dolencias gastrointestinales: una onza hervida en 1½ pintas de agua o leche hasta reducirse a una pinta era una decocción tradicional, tomándose media taza de té cada una o dos horas para la diarrea. También se utilizaba una onza de raíz machacada, hervida de manera similar en agua. Se decía que la misma decocción era útil contra la tos ferina en la etapa espasmódica, y las hojas también se empleaban con el mismo propósito.

El reconocido herbolario Nicholas Culpeper recomendaba la raíz —preparada en decocción o en forma de polvo— para ayudar a disolver o expulsar depósitos de los riñones, a los que denominaba "reins" (riñones). Por separado, el herbolario germano-estadounidense del siglo XVIII Christopher Sauer destacó la aplicación de la zarzamora en el tratamiento de cálculos renales en niños, aunque estos usos tradicionales carecen de evidencia contemporánea sólida.

Tradiciones de los pueblos originarios de América del Norte

Los ojibwa utilizaban la zarzamora para tratar la diarrea, mientras que los meskwaki la utilizaban para tratar problemas estomacales y ojos irritados. Los cherokee usaban una infusión de raíces u hojas de zarzamora o mora de zarza, tomada internamente, para tratar la diarrea y el reumatismo; una infusión similar se usaba como lavado externo para tratar las hemorroides, y se combinaba con miel para preparar un lavado para el dolor de garganta.

Como medicina, las zarzamoras se utilizaron en el tratamiento del cáncer, la disentería, la diarrea, la tos ferina, la colitis, el dolor de muelas, la anemia, la psoriasis, el dolor de garganta, las úlceras bucales, las hemorroides y sangrados menores. Se tomaba una infusión de las raíces, en ocasiones mezclada con hojas de zarzamora, para tratar la diarrea.

Resumen de preparaciones tradicionales

  • Infusiones de hojas (tés): Utilizadas para la diarrea, el dolor de garganta, las úlceras bucales, las irregularidades menstruales y como lavados para heridas.
  • Decocciones de corteza de raíz: Utilizadas para la disentería, la diarrea, la tos ferina y las hemorroides.
  • Cataplasmas: Aplicadas de forma tópica para heridas, escaldaduras y quemaduras.
  • Consumo de fruta: Utilizado con fines nutricionales y para la gota en la tradición griega antigua.
  • Preparaciones remojadas en vino: Como las descritas por Hipócrates para usos obstétricos y en heridas.

3. Componentes clave y compuestos activos

Polifenoles y flavonoides

R. fruticosus contiene vitaminas, esteroides y lípidos en el aceite de semilla, y minerales, flavonoides, glucósidos, terpenos, ácidos y taninos en las partes aéreas, que poseen diversas actividades farmacológicas como antioxidante, anticarcinogénica, antiinflamatoria, antimicrobiana, antidiabética, antidiarreica y antiviral.

El color del fruto de la zarzamora está determinado por la presencia de antocianinas (glucósidos de antocianidina), que son el grupo principal de flavonoides en las bayas y su principal componente bioactivo. Otros compuestos fenólicos presentes en las zarzamoras cuya bioactividad ha sido reportada por un gran número de pruebas in vitro incluyen flavonoides y elagitaninos.

El análisis por LC-MS/MS ha identificado hasta 28 compuestos fenólicos en las zarzamoras, incluyendo la cinamtanina A2. Los estudios han establecido el papel de las antocianinas dominantes —cianidina-3-O-glucósido y cianidina-3-O-rutinósido— así como las contribuciones únicas de los elagitaninos y las catequinas a la capacidad antioxidante de las zarzamoras.

La evaluación de muestras de fruto silvestre de zarzamora mediante análisis LC/MS de cuadrupolo con tiempo de vuelo detectó 34 compuestos fenólicos, incluyendo 8 antocianinas, 15 flavonoles, 3 ácidos hidroxicinámicos, 6 derivados del ácido elágico y 2 flavonas. El contenido de compuestos fenólicos se correlacionó significativamente con la actividad antioxidante de las muestras analizadas.

En el jugo de zarzamora se han identificado y cuantificado los siguientes polifenoles: cianidina 3-glucósido, cianidina 3-dioxalilglucósido, ácido elágico, ácido p-cumárico, ácido cafeico, ácido clorogénico, ácido gálico, quercetina y rutina.

Perfil fenólico de las hojas

Los compuestos fenólicos más importantes en las hojas de zarzamora son los elagitaninos, que muestran una elevada actividad antioxidante y de captación de radicales libres. Por esta razón, se han estudiado ampliamente sus posibles efectos en la prevención de enfermedades relacionadas con el estrés oxidativo, como las enfermedades cardiovasculares. Se detectaron treinta y tres compuestos fenólicos en hojas silvestres de zarzamora (15 flavonoles, 13 ácidos hidroxicinámicos, 3 derivados del ácido elágico y 2 flavonas). Los derivados del ácido elágico fueron los compuestos predominantes, especialmente la sanguiína H-6, los elagitaninos, la lambertianina C y la casuarinina.

Las raíces contienen saponinas y taninos, mientras que las hojas contienen taninos, flavonoides y ácidos frutales. Las hojas de zarzamora y frambuesa contienen una cantidad notable de compuestos flavonoides, incluyendo derivados de kaempferol y quercetina, ácidos fenólicos, triterpenos, sales minerales y vitamina C.

Carotenoides

Los carotenoides son un grupo importante de pigmentos naturales liposolubles. Se han aislado del fruto de R. fruticosus luteína, β-criptoxantina, licopeno, zeaxantina, β-caroteno y α-caroteno. Se ha investigado el efecto de la madurez sobre el contenido de carotenos en la pulpa del fruto de la zarzamora, observándose que el contenido de carotenos disminuye con la etapa de madurez del fruto.

Macro y micronutrientes

La planta de zarzamora (R. fruticosus) contiene taninos, ácido gálico, villosina y hierro; el fruto contiene vitamina C, niacina (ácido nicotínico), pectina, azúcares y antocianinas, y las bayas también contienen albúmina, ácido cítrico, ácido málico y pectina. Los minerales identificados en el fruto y las hojas de R. fruticosus incluyen cromo, zinc, manganeso, calcio, cobre, hierro y níquel. Las zarzamoras son una excelente fuente de fibra dietética insoluble, vitamina C, vitamina K, manganeso y cobre. La zarzamora destaca por su alto contenido de manganeso, aportando el equivalente a aproximadamente el 55% de los valores de referencia diarios (1.10 mg por 100 g), y se considera, junto con la mora negra, entre las frutas con mayor contenido de manganeso.

Terpenoides

Menos estudiados, pero no menos importantes, son los derivados terpenoides. Los terpenoides son, junto con los compuestos fenólicos, una de las familias de metabolitos secundarios más abundantes y diversas que se encuentran en la naturaleza, con estructuras y bioactividades diversas. Han demostrado eficacia como compuestos antitumorales, antibacterianos, antivirales, antioxidantes e inmunomoduladores.

4. Mecanismos de acción establecidos

Actividad antioxidante y captación de radicales libres

La alta diversidad de polifenoles en la zarzamora, en términos de estructura química, los hace aptos para interactuar con moléculas como enzimas, capturar radicales libres en procesos oxidativos o quelar metales, teniendo el potencial de modular y participar en una amplia gama de procesos biológicos.

Un estudio in vitro midió la actividad antioxidante de un extracto de polifenoles de zarzamora. La actividad antioxidante medida mediante la capacidad de absorción de radicales de oxígeno (ORAC) fue mayor para el extracto de zarzamora (4,339 ± 144 μM TE/g) que para la quercetina y el ácido elágico. Los compuestos fenólicos de la zarzamora protegieron a los liposomas y a los homogeneizados hepáticos contra la peroxidación lipídica. El extracto inhibió la producción de superóxido por la NADPH oxidasa en células THP-1 y la producción de nitrito en células J774A.1 estimuladas con LPS + IFNγ, disminuyendo la producción de nitrito tras 4 horas de incubación principalmente mediante una fuerte actividad de captación. Tras 24 horas de tratamiento, los nitritos se redujeron (IC₅₀ = 45.6 ± 1.2 μg/mL) debido a una regulación negativa de la expresión de la proteína iNOS, demostrada mediante Western blot.

Mecanismos antiinflamatorios

Los estudios in vitro muestran que los elagitaninos de la zarzamora, en concentraciones en el rango de 10–100 µM, muestran efectos relevantes antiaterogénicos, antitrombóticos, antiinflamatorios y antiangiogénicos, respaldando los mecanismos moleculares de los beneficios para la salud vascular.

Mecanismos antidiabéticos

Los compuestos derivados de la zarzamora ofrecen un papel antidiabético y antiobesidad al inhibir enzimas digestivas (α- y β-glucosidasa, aldosa reductasa, lipasa y α-amilasa) y exhibir capacidades antiglicación. Se encontró que la actividad inhibitoria de la α-glucosidasa y la α-amilasa de la zarzamora era superior a la de los compuestos de referencia, la acarbosa y la 1-desoxinojirimicina (1-DNJ). Los glucósidos de citidina de extractos de hojas y frutos redujeron la actividad de la aldosa reductasa, responsable de la acumulación de productos finales de glicación avanzada (AGE) en pacientes diabéticos. La actividad antiglicación registrada de los extractos de fruto de zarzamora fue de IC₅₀ = 1.87 mg/mL, identificándose a los elagitaninos y flavonoles como los agentes antiglicación más destacados.

Mecanismos anticancerígenos (preclínicos)

Se ha detectado actividad de la telomerasa en más del 80% de las neoplasias malignas humanas, lo que convierte a esta enzima en un objetivo prometedor para el tratamiento anticancerígeno. Según investigaciones, el impacto antiproliferativo de los frutos de zarzamora está mediado en parte por su actividad antitelomerasa. El extracto de zarzamora inhibió significativamente el crecimiento de seis líneas celulares de cáncer colorrectal (CCR) de manera dependiente de la dosis. La actividad de la telomerasa de las células de CCR incubadas con la concentración IC₅₀ durante 48 y 72 horas disminuyó en un 15%–37.5% y un 43.23%–62.5% respectivamente (p < 0.05). En ensayos libres de células, el tratamiento con tan solo 7 µL/mL de jugo de baya bloqueó por completo la actividad de la telomerasa en lisados de células de CCR.

Las zarzamoras también han demostrado actividades quimiopreventivas y antioxidantes significativas al inhibir el crecimiento, la proliferación y la migración de la línea celular de carcinoma pulmonar humano A549, así como fuertes efectos inhibitorios sobre el crecimiento celular de las células HS578T de cáncer de mama altamente metastásico, induciendo alteraciones significativas en los reguladores del ciclo celular y provocando detenciones en la fase G2/M.

Modulación de la microbiota intestinal y el eje neurológico

Las antocianinas son flavonoides presentes en las bayas que exhiben propiedades antineuroinflamatorias en el contexto de la obesidad. Se ha demostrado que un extracto de zarzamora rico en antocianinas (BE) modula la composición de la microbiota intestinal y contrarresta las características de disbiosis inducida por una dieta alta en grasas. Además, las modificaciones en el entorno microbiano intestinal parecen estar parcialmente vinculadas con las propiedades antineuroinflamatorias del BE.

Según los estudios, las antocianinas pueden atravesar la barrera hematoencefálica y podrían prevenir el deterioro cognitivo asociado a la edad. Más allá de la neuroprotección, las antocianinas están emergiendo como potenciales agentes terapéuticos para trastornos crónicos del SNC debido a sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Además, los estudios indican que las antocianinas pueden modular la microbiota intestinal, ofreciendo beneficios adicionales en la prevención de enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas.

Mecanismos antimicrobianos

El extracto de hojas y todos los polifenoles aislados de las hojas de zarzamora han mostrado efectos antibacterianos contra H. pylori. R. fruticosus inhibió a Mycobacterium tuberculosis con una CIM de 1 mg/mL en una prueba de dilución en agar. También se reportó que los cordiales de fruta eran bacteriostáticos.

5. Evidencia científica por área de uso

5.1 Actividad antioxidante

Tradicionalmente, las actividades antioxidante, antiinflamatoria, antidiabética y antimicrobiana de los frutos y extractos de zarzamora se han atribuido a los compuestos fenólicos. Han demostrado beneficios relacionados con la prevención del estrés oxidativo, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares, como la enfermedad coronaria y el accidente cerebrovascular.

El contenido de compuestos fenólicos en hojas silvestres de zarzamora se correlacionó significativamente con la actividad antioxidante en todas las muestras analizadas. Las hojas silvestres de zarzamora pueden considerarse una buena fuente de compuestos antioxidantes.

Nivel de evidencia: La evidencia antioxidante in vitro y en modelos animales es sólida y consistente. Los datos clínicos en humanos específicamente sobre el impacto de la zarzamora en biomarcadores sistémicos de antioxidación son limitados; una revisión sistemática de ensayos clínicos de suplementación con bayas señaló un rango de eficacia entre los estudios incluidos y una calidad inconsistente entre los ensayos paralelos y cruzados, concluyendo que se justifican futuras investigaciones para determinar reducciones agudas y sostenidas de los biomarcadores de estrés oxidativo a partir del consumo dietético de bayas.

5.2 Salud gastrointestinal (efectos antidiarreicos y astringentes)

El mejor uso de las hierbas astringentes como la hoja de zarzamora es para restaurar el tono en mucosas calientes y flácidas. El alto contenido de taninos de las hojas de zarzamora es responsable de estas acciones. La presencia de grandes cantidades de taninos otorga a las raíces y hojas de zarzamora un efecto astringente útil para tratar la diarrea y aliviar el dolor de garganta.

Nivel de evidencia: El mecanismo de acción (astringencia mediada por taninos en el intestino) se comprende bien bioquímicamente. Sin embargo, no se han identificado ensayos clínicos controlados sólidos en humanos que aíslen específicamente a la zarzamora para resultados antidiarreicos en la literatura revisada por pares. La base de evidencia para esta aplicación sigue siendo principalmente tradicional, con datos in vitro y mecanísticos de apoyo.

5.3 Actividad antimicrobiana

Se realizó un estudio in vitro para investigar la eficacia de extractos metanólicos de hojas, raíces y tallos de zarzamora. El extracto de hojas de R. fruticosus mostró inhibición bacteriana a dosis mínima, especialmente contra E. coli, B. subtilis, S. aureus y P. mirabilis.

Los microorganismos más sensibles a los extractos de zarzamora fueron bacterias Gram-positivas, como E. faecalis y B. cereus, y la Gram-negativa E. coli (concentración bactericida mínima de 12.5 mg/mL).

Una revisión sistemática que explora los efectos antioxidantes y antimicrobianos de las hojas de zarzamora —evaluando numerosos estudios, incluidos in vitro e in vivo— concluyó que los efectos de captación de radicales libres, antimicrobianos y antiinflamatorios están bien demostrados.

Nivel de evidencia: La evidencia de actividad antimicrobiana es principalmente in vitro. No se han identificado ensayos controlados aleatorizados en humanos que investiguen la eficacia antimicrobiana clínica de la zarzamora. La evidencia es actualmente preliminar y únicamente in vitro.

5.4 Efectos antidiabéticos y metabólicos

En una revisión sistemática, se evaluaron numerosos estudios para explorar las aplicaciones y acciones terapéuticas de la zarzamora. Los estudios in vitro e in vivo confirmaron los efectos antidiabéticos y antihiperglucémicos de la hoja de zarzamora y sus constituyentes.

Un estudio en animales examinó los efectos del extracto de zarzamora sobre variables lipídicas y de glucosa en ratas. Se administró a ratas Sprague Dawley una dieta estándar en pellets o una dieta de cafetería, suplementada o no con extracto de Rubus, durante 80 días. Las ratas hembra que recibieron la dieta estándar suplementada con extracto de Rubus tuvieron menor peso corporal y hepático; ambos sexos mostraron menores niveles de glucosa e insulina plasmáticas, y el modelo de homeostasis de resistencia a la insulina (HOMA) fue menor en las ratas suplementadas. No se observaron efectos del extracto de Rubus en las ratas con dieta de cafetería. En conclusión, el extracto de Rubus, en ratas con dieta estándar, disminuyó la glucemia y aumentó la sensibilidad a la insulina.

Se ha investigado que el extracto de zarzamora posee cualidades hipoglucemiantes y antidiabéticas, disminuyendo los niveles de glucosa en sangre y mejorando la sensibilidad a la insulina en ratas diabéticas.

Nivel de evidencia: Los datos in vitro y preclínicos en animales respaldan los mecanismos antidiabéticos, particularmente a través de la inhibición enzimática y la actividad antiglicación. No se han identificado ensayos clínicos amplios y con poder estadístico adecuado en humanos sobre la suplementación específica con zarzamora para el manejo de la diabetes. La evidencia es actualmente preliminar (in vitro y modelo animal).

5.5 Salud cardiovascular

Los compuestos fenólicos más importantes en las hojas de zarzamora son los elagitaninos, que muestran una elevada actividad antioxidante y de captación de radicales libres. Se han estudiado ampliamente sus posibles efectos en la prevención de enfermedades relacionadas con el estrés oxidativo, como las enfermedades cardiovasculares. Los estudios in vitro muestran que los elagitaninos, en concentraciones en el rango de 10–100 µM, muestran efectos relevantes antiaterogénicos, antitrombóticos, antiinflamatorios y antiangiogénicos, respaldando los mecanismos moleculares de los beneficios para la salud vascular.

La zarzamora se propuso en estudios etnobotánicos para diferentes tratamientos cardiovasculares con base en sus efectos clínicos. Los frutos de zarzamora contienen altos niveles de fenoles, flavonoles y antocianinas, y son reconocidos como captadores e inhibidores de radicales libres.

Nivel de evidencia: La evidencia mecanística e in vitro es prometedora. Faltan ensayos controlados definitivos en humanos que demuestren desenlaces cardiovasculares derivados de la suplementación con zarzamora. Actualmente se clasifica como evidencia preliminar e in vitro/mecanística.

5.6 Propiedades anticancerígenas

La investigación en quimioprevención del cáncer con bayas del género Rubus se ha realizado de manera más extensa utilizando frambuesas negras; la evidencia clínica directa para la zarzamora (R. fruticosus) en humanos es mucho más limitada. Lo siguiente representa lo documentado específicamente para la zarzamora, junto con especies de Rubus estrechamente relacionadas.

La actividad antitelomerasa del extracto crudo de zarzamora se analizó en seis líneas celulares humanas de cáncer colorrectal (CCR) mediante el ensayo TRAP. Se utilizaron células mononucleares de sangre periférica de un donante sano como controles normales. Los investigadores también examinaron el efecto de la zarzamora sobre el nivel de ARNm del ARN de la telomerasa humana (hTR) y sobre la expresión y metilación del promotor de la transcriptasa inversa de la telomerasa humana (hTERT) en células de CCR. La actividad de la telomerasa de las células de CCR incubadas con la concentración IC₅₀ durante 48 y 72 horas disminuyó en un 15%–37.5% y un 43.23%–62.5% (p < 0.05) respectivamente. En ensayos libres de células, el tratamiento con tan solo 7 µL/mL de jugo de baya bloqueó por completo la actividad de la telomerasa en lisados de células de CCR. La baya fue mucho menos eficaz para inhibir la actividad de la telomerasa en PBMC normales que en células de CCR. El tratamiento con baya también redujo la expresión de hTERT, lo que indica que la inhibición de la telomerasa es un mecanismo clave por el cual la zarzamora ejerce efectos anticancerígenos en células de CCR. Este es únicamente un estudio in vitro.

No se han asociado efectos negativos con la administración de zarzamoras en estos estudios, lo que indica que esta fruta tiene el potencial de ser eficaz para un plan dietético destinado a reducir el riesgo de cáncer y asistir a los pacientes con cáncer en su pronóstico de enfermedad.

Se registraron valores de IC₅₀ frente a líneas celulares de tumores de colon: HT-29 (4.9 ± 0.2 mg/mL), T-84 (5.9 ± 0.3 mg/mL) y SW-837 (5.9 ± 0.2 mg/mL). Estos son únicamente resultados in vitro.

Nivel de evidencia: Los datos preclínicos e in vitro específicos para R. fruticosus son prometedores. La mayoría de los datos de intervención clínica en esta área provienen de la investigación con frambuesa negra (Rubus occidentalis), que no puede extrapolarse directamente a la zarzamora. La evidencia sobre los efectos anticancerígenos de la zarzamora en humanos sigue siendo preliminar.

5.7 Efectos neurológicos y cognitivos

Se ha demostrado que la ingesta de zarzamora atenúa los procesos degenerativos cerebrales en roedores, atribuyéndose los beneficios a los componentes polifenólicos. La zarzamora es una fruta popular que tiene una alta concentración de compuestos fenólicos. Las investigaciones farmacológicas han demostrado acciones neuroprotectoras del extracto de zarzamora.

Se ha demostrado que un extracto de zarzamora rico en antocianinas modula la composición de la microbiota intestinal y contrarresta las características de disbiosis inducida por una dieta alta en grasas, encontrándose que las modificaciones en el entorno microbiano intestinal están parcialmente vinculadas con las propiedades antineuroinflamatorias del extracto.

Nivel de evidencia: La evidencia de beneficios neurológicos y cognitivos se basa en modelos animales y datos in vitro. No hay ensayos clínicos publicados en humanos específicamente sobre la zarzamora para resultados cognitivos. La evidencia es preliminar y mecanística en esta etapa.

5.8 Salud bucal

Un ensayo controlado aleatorizado cruzado examinó chicles que contenían xilitol y polvo de zarzamora: Miller y colaboradores (2022) evaluaron el efecto de chicles que contenían xilitol y polvo de zarzamora sobre las bacterias orales en un ensayo controlado aleatorizado cruzado, publicado en Archives of Oral Biology. Este representa uno de los pocos ensayos controlados en humanos que involucra a la zarzamora como componente de una intervención evaluada, aunque examinó un producto combinado en lugar de la zarzamora sola.

Nivel de evidencia: Evidencia humana muy limitada para aplicaciones de salud bucal; el único ECA identificado evaluó un producto combinado. Los mecanismos antimicrobianos contra patógenos orales están respaldados por datos in vitro, pero la evidencia específica en humanos sobre la zarzamora para la salud bucal es escasa.

6. Sistemas corporales y áreas de salud asociadas

  • Sistema digestivo: Sus propiedades astringentes se han entendido desde hace mucho tiempo como un remedio para tonificar y restaurar tejidos, y se han referenciado a lo largo de la historia para la diarrea y en la cicatrización de heridas como cataplasma o lavado.
  • Sistema cardiovascular: La hoja de zarzamora es notablemente rica en antioxidantes, alta en vitamina C y flavonoides, lo que la convierte en una excelente hierba para la salud celular y cardiovascular.
  • Sistema endocrino/metabólico: En una revisión sistemática, los estudios in vitro e in vivo confirmaron efectos antidiabéticos y antihiperglucémicos de la hoja de zarzamora y sus constituyentes.
  • Sistema inmunológico: Las zarzamoras son ricas en fitoquímicos, como compuestos fenólicos y volátiles, y micronutrientes como vitaminas —todos compuestos bien conocidos por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, anticancerígenas, antivirales y medicinales/farmacológicas cardiovasculares.
  • Sistema nervioso: Las antocianinas de las zarzamoras están emergiendo como potenciales agentes terapéuticos para trastornos crónicos del SNC debido a sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.
  • Sistema reproductivo: Las hojas de zarzamora se utilizan para tonificar tejidos en los sistemas digestivo y reproductivo. Son ricas en antioxidantes y más recientemente se ha descubierto que tienen potentes acciones antibacterianas.
  • Piel/cicatrización de heridas: Las hojas se utilizaban a menudo para lavar heridas y ayudar a detener el sangrado excesivo.
  • Sistema respiratorio: Las acciones astringentes y tonificantes hicieron que la hoja de zarzamora fuera útil para toses con flema y afecciones que involucran secreciones excesivas.

7. Formas de dosificación y dosis reportadas

No existe una dosis estandarizada universalmente establecida para la zarzamora como suplemento dietético. Las siguientes son formas de dosificación y cantidades mencionadas específicamente en fuentes documentadas:

  • Decocción tradicional de corteza de raíz: Una onza hervida en 1½ pintas de agua o leche reducida a una pinta; media taza de té tomada cada una o dos horas para la diarrea.
  • Estudio en animales — suplementación con extracto: Se suplementó a ratas Sprague Dawley con extracto de Rubus durante 80 días como parte de una dieta estándar o de cafetería; no se establecieron dosis específicas equivalentes en humanos en este estudio animal.
  • Estudio en animales — extracto para enfermedad hepática alcohólica: En un modelo in vivo de enfermedad hepática alcohólica aguda y subaguda, se administró vía intragástrica extracto de zarzamora (BBE) a ratones machos a dosis de 25, 50 y 100 mg/kg de peso corporal en los grupos de tratamiento.
  • Anticancerígeno in vitro: La actividad de la telomerasa en células de CCR se redujo significativamente a la concentración IC₅₀ del extracto de baya durante 48–72 horas; en ensayos libres de células, 7 µL/mL de jugo de baya bloqueó por completo la actividad de la telomerasa en lisados de células de CCR.
  • Antiinflamatorio in vitro: El extracto de zarzamora inhibió la producción de nitrito en células J774A.1 con un IC₅₀ de 45.6 ± 1.2 μg/mL tras 24 horas de tratamiento.

No se ha establecido una dosis clínica estandarizada en humanos para la zarzamora como suplemento en la literatura revisada por pares identificada. Se necesita más trabajo en la identificación, cuantificación y descifrado de los constituyentes bioactivos del fruto, las semillas, la pulpa y la cáscara de estas bayas, y debe explorarse su impacto en la salud humana. Deberían realizarse ensayos comunitarios para validar las afirmaciones nutracéuticas.

8. Consideraciones de seguridad e interacciones

Tolerabilidad general

No se han asociado efectos negativos con la administración de zarzamoras en los estudios experimentales realizados, lo que indica que esta fruta tiene el potencial de ser eficaz para un plan dietético destinado a reducir el riesgo de cáncer. La fruta fresca se consume ampliamente sin efectos adversos graves reportados a niveles de ingesta dietética normales.

Interferencia en la absorción de hierro mediada por taninos

Los compuestos fenólicos —incluyendo monómeros fenólicos, polifenoles y taninos— se consideran interferentes de la absorción de hierro al formar complejos con el hierro en el lumen gastrointestinal, haciendo que el hierro esté menos disponible para su absorción. El ácido gálico, presente en la zarzamora, inhibe la absorción de hierro en el mismo grado que el ácido tánico, en base al grupo galoílo por mol.

Se sabe que los taninos inhiben la absorción de hierro mediante la formación de complejos insolubles tanino-mineral, por lo que se les ha denominado "antinutricionales". A pesar de esto, existe evidencia de que es posible la adaptación a factores antinutricionales similares cuando se consumen a lo largo del tiempo. Una revisión sistemática y metaanálisis encontró que, in vivo, las reservas hepáticas de hierro y la absorción de hierro no hemínico no se vieron afectadas de manera significativa por el consumo de taninos en general (d = −0.64–1.84; −2.7–0.13 respectivamente). Esto sugiere que la interacción teórica entre taninos y hierro podría ser menos clínicamente significativa de lo que comúnmente se asume en condiciones dietéticas habituales, aunque las personas con anemia por deficiencia de hierro o con alta dependencia de fuentes vegetales de hierro no hemínico podrían tener una preocupación clínicamente relevante.

Alergia a la familia Rosaceae

La zarzamora es miembro de la familia Rosaceae. Las personas con hipersensibilidad conocida a las Rosaceae podrían estar en riesgo de respuestas alérgicas cruzadas, aunque los datos clínicos publicados que cuantifican específicamente la incidencia de alergia a la zarzamora son escasos.

Interacciones con fármacos antidiabéticos

Los estudios in vitro e in vivo confirman los efectos antidiabéticos y antihiperglucémicos de la hoja de zarzamora y sus constituyentes. Dada la actividad reductora de la glucosa en sangre documentada en modelos preclínicos, se ha demostrado que el extracto de Rubus disminuye la glucemia y aumenta la sensibilidad a la insulina en estudios en animales. Esto plantea la posibilidad teórica de efectos hipoglucemiantes aditivos en personas que toman medicamentos antidiabéticos, particularmente si consumen extractos concentrados de hoja o corteza de raíz, aunque no se han identificado estudios de interacción farmacocinética o farmacodinámica en humanos en la literatura.

Astringencia y precaución gastrointestinal

El mejor uso de las hierbas astringentes como la hoja de zarzamora es para restaurar el tono en mucosas calientes y flácidas. El alto contenido de taninos de las hojas de zarzamora es responsable de estas acciones, y su astringencia también ayudará en estados flemáticos a reducir el exceso de secreciones. Esta misma astringencia podría, en teoría, empeorar el estreñimiento en personas susceptibles si la preparación se toma en exceso.

Variabilidad del contenido bioactivo

Diversos factores agrogeoclimáticos, como el cultivar, las condiciones ambientales de la zona, las prácticas agronómicas empleadas, el momento de la cosecha, el almacenamiento posterior a la cosecha y las técnicas de procesamiento, influyen en la composición nutricional del fruto de la zarzamora. Esta variabilidad implica que el contenido bioactivo de los productos comerciales de suplementos de zarzamora puede diferir sustancialmente de los valores reportados en los estudios de investigación.

Referencias

Condiciones de Salud

Condiciones de salud que mora puede ayudar a apoyar.

  • Las moras se encuentran entre las frutas con mayor capacidad antioxidante debido a sus altas concentraciones de antocianinas (principalmente cianidina-3-O-glucósido), elagitaninos, ácido elágico y proantocianidinas. Estudios in vitro y en humanos confirman una captura significativa de radicales libres y una reducción de los biomarcadores de estrés oxidativo. Un pequeño ECA cruzado en voluntarios sanos que consumieron jugo de mora microfiltrado con una dieta alta en grasas demostró una mejora en la capacidad antioxidante. Los metabolitos intestinales de las antocianinas de la mora —particularmente el ácido protocatecuico— parecen mediar los beneficios antioxidantes in vivo.

  • La zarzamora (Rubus ulmifolius) ha sido validada farmacológicamente por su actividad vasodilatadora y antihipertensiva, y estudios nutrigenómicos han identificado genes marcadores y moléculas bioactivas que median los efectos hipotensores. Las antocianinas de las bayas muestran, en general, tendencias antihipertensivas en datos clínicos, y el té de hojas de zarzamora tiene uso tradicional para este propósito.

  • Las antocianinas y la fibra de la mora reducen las excursiones de glucosa posprandial y mejoran la sensibilidad a la insulina en modelos preclínicos. La literatura humana y clínica sobre antocianinas en general (incluyendo la C3G relevante en mora) demuestra efectos regulatorios sobre la glucosa sanguínea en ayunas y la HbA1c en poblaciones diabéticas y prediabéticas. Las moras también tienen un índice glucémico bajo y un alto contenido de fibra que retarda la absorción de azúcar.

  • Densidad óseaCientífico

    Las moras son una fuente destacada de vitamina K, la cual favorece la mineralización ósea y se asocia con un menor riesgo de fracturas en estudios prospectivos. Los compuestos fenólicos de la mora (ácido elágico, antocianinas) han demostrado protección in vivo contra la pérdida ósea. Un metaanálisis de 13 ECA encontró que el consumo de alimentos ricos en antocianinas aumentó significativamente la densidad mineral ósea de la columna lumbar.

  • ColesterolCientífico

    El consumo de bayas ricas en antocianinas, relevante para las moras como fruta con alto contenido de antocianinas, se asocia con reducciones estadísticamente significativas del colesterol total en datos combinados de ECA. Los compuestos fenólicos de la mora también inhiben la oxidación de LDL in vitro. El alto contenido de fibra soluble contribuye a la reducción del colesterol mediante la unión a ácidos biliares.

  • Los polifenoles de la mora, especialmente las antocianinas y el ácido elágico, suprimen vías proinflamatorias clave, incluyendo NF-κB, la activación del inflamasoma NLRP3, y la producción de TNF-α, IL-6 e IL-1β, según se ha demostrado en estudios celulares y animales. Los metaanálisis de ECA con intervenciones de bayas ricas en antocianinas en humanos documentan reducciones significativas en la proteína C-reactiva circulante y el TNF-α. Los estudios celulares específicos de mora que utilizan modelos de macrófagos (RAW 264.7 y THP-1) confirman la modulación de la expresión génica antioxidante e inflamatoria.

  • Los compuestos fenólicos de la mora demuestran efectos neuroprotectores en estudios celulares, incluyendo la reducción de ROS neuronales, la modulación de los niveles de glutatión, y la inhibición de caspasas apoptóticas en células neuronales sometidas a estrés oxidativo. Las antocianinas de bayas en general se asocian con un mejor rendimiento cognitivo y motor en modelos animales de envejecimiento, y los datos longitudinales en humanos asocian el consumo de bayas con una desaceleración del deterioro cognitivo.

  • Un estudio cruzado aleatorizado de 2022 encontró que masticar goma de mascar que contenía 50 mg de polvo de mora liofilizada redujo significativamente la carga bacteriana salival total y la abundancia relativa de seis de nueve patógenos bacterianos orales objetivo, en comparación con la goma de mascar que contenía únicamente xilitol. El uso tradicional de la mora como enjuague bucal para encías esponjosas e inflamación oral también está bien documentado.

  • La fibra y los polifenoles de la mora actúan como prebióticos, enriqueciendo las bacterias beneficiosas (Bifidobacterias, Lactobacilos) y promoviendo la diversidad microbiana. Las antocianinas de la mora son metabolizadas por las bacterias intestinales en urolitinas bioactivas y otros metabolitos. El ácido elágico de las moras promueve selectivamente a los Bacteroidetes y modula a los Firmicutes en modelos animales.

  • Los polifenoles de la mora, en particular las antocianinas, se asocian con efectos cardioprotectores a través de mecanismos antioxidantes, antiinflamatorios y moduladores de lípidos. Un extenso metaanálisis de ECA sobre bayas ricas en antocianinas encontró reducciones significativas en el colesterol total y la PCR. La vitamina C y la fibra presentes en las moras también contribuyen a la reducción del riesgo cardiovascular, como se documenta en la literatura epidemiológica.

  • MemoriaCientífico

    Las antocianinas de la mora son parte de la clase de polifenoles de bayas asociada de manera consistente con un mejor rendimiento cognitivo, particularmente la memoria, en modelos animales de envejecimiento y estudios observacionales en humanos. Los estudios celulares confirman que los polifenoles de la mora protegen a las células neuronales del daño oxidativo relevante para las regiones cerebrales asociadas con la memoria.

  • El extracto de hoja de zarzamora se ha caracterizado como un "activo antienvejecimiento multifuncional" en la ciencia cosmética, con una alta capacidad antioxidante que protege contra la degradación del colágeno y el daño oxidativo de la piel. La vitamina C de la zarzamora favorece la síntesis de colágeno, y la vitamina E proporciona protección de la capa lipídica. Los estudios in vitro confirman la actividad antihialuronidasa de los fenólicos de la hoja de zarzamora, lo que respalda la preservación de la matriz cutánea.

  • TriglicéridosCientífico

    Los polifenoles y la fibra de la mora modulan el metabolismo lipídico, y los modelos animales muestran que el extracto de mora reduce los parámetros lipídicos plasmáticos. Los datos metaanalíticos sobre bayas ricas en antocianinas muestran tendencias beneficiosas en marcadores cardiometabólicos, incluidos los triglicéridos, aunque los efectos son menos consistentes que los observados para el colesterol total.

  • AftasTradicional

    Las infusiones de hoja y raíz de zarzamora tienen un uso tradicional documentado como enjuagues bucales para las úlceras bucales (aftas), referenciado en herbarios históricos y en la medicina nativa americana. Se considera que los taninos astringentes reducen la irritación de la mucosa y favorecen la cicatrización de las lesiones orales.

  • DiarreaTradicional

    La corteza de raíz, las hojas y el fruto de la zarzamora se han utilizado como remedios antidiarreicos desde la antigüedad, según lo documentado por Dioscórides y en la medicina popular europea y de los pueblos originarios de América del Norte. La Comisión E alemana y las referencias herbarias modernas atribuyen este efecto al alto contenido de taninos, que ejerce una acción astringente sobre la mucosa intestinal. Numerosas tribus indígenas de América del Norte utilizaban decocciones de zarzamora específicamente para la diarrea.

  • La zarzamora se ha utilizado para la gota desde que los médicos de la antigua Grecia la prescribían para esta afección, lo que la convierte en uno de los usos herbales documentados más antiguos de la planta. El contenido de vitamina C y quercetina de la zarzamora ofrece un fundamento mecanístico para la reducción del ácido úrico, y su uso tradicional está reconocido en múltiples registros históricos y etnobotánicos.

  • La zarzamora tiene una historia documentada de uso en la medicina herbal de Europa Occidental y de los nativos americanos para la menstruación abundante (menorragia), atribuida a su contenido de taninos astringentes, que podría reducir el sangrado excesivo. Herbal Reality y otras fuentes etnobotánicas señalan específicamente esta aplicación tradicional.

  • HemorroidesTradicional

    La raíz y las hojas de zarzamora se han aplicado por vía tópica como lavados astringentes para las molestias hemorroidales en las tradiciones de medicina popular cherokee y europea. Se considera que el contenido de taninos reduce la inflamación y la hinchazón locales. A Modern Herbal (Gerard) menciona específicamente las hojas de zarzamora como "una aplicación de lo más útil para las hemorroides".

  • La herbolaria tradicional europea y de los nativos americanos incluye a la mora entre los remedios para el dolor menstrual, con un uso documentado señalado en múltiples fuentes etnobotánicas. El contenido de magnesio de la mora y sus polifenoles antiinflamatorios ofrecen una plausibilidad mecanística para la reducción de los cólicos.

  • La zarzamora se ha utilizado como gargarismo para el dolor de garganta desde Dioscórides (siglo I d. C.), y este uso persiste en la tradición herbolaria europea, la medicina nativa americana y la fitoterapia moderna. Los taninos y flavonoides presentes en las hojas de zarzamora y en el fruto verde ejercen una acción astringente y calmante sobre la mucosa faríngea. Tanto la monografía de la Comisión E alemana como la fitoterapia tradicional europea reconocen este uso.

  • Las hojas y raíces de la zarzamora se han aplicado de manera tópica en heridas dentro de la medicina popular europea y las tradiciones nativas americanas desde tiempos antiguos, atribuyéndose este uso a su contenido de taninos astringentes, que se cree que reduce la inflamación y promueve la cicatrización de los tejidos. El contenido de vitamina C de la zarzamora (esencial para la síntesis de colágeno) y sus polifenoles antimicrobianos ofrecen plausibilidad mecanística.

Sistemas Corporales

Sistemas corporales que mora puede ayudar a apoyar.

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