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cloruro de cromo

Condiciones de Salud10
Tabla de contenidos

Otros Nombres

Chromic chloride anhydrousChromic chloride hexahydrateChromium 3+ chlorideChromium chlorideChromium chloride (CrCl3)Chromium trichlorideChromium(III) chlorideChromium(III) chloride anhydrousChromium(III) chloride hexahydrateChromium(III) trichlorideCr(III) chlorideCrCl3TrichlorochromiumTrivalent chromium chloride

Sinopsis

Cloruro Crómico (Cloruro de Cromo(III)): Una Referencia Integral

1. Identidad y Caracterización Química

Nombres Químicos y Sinónimos

El cloruro crómico, la forma en suplemento dietético del cromo, es la sal inorgánica trivalente del cromo. Su nombre sistemático formal es cloruro de cromo(III) (también escrito tricloruro de cromo). El compuesto tiene el número CAS 10025-73-7, el número CE 233-038-3, una masa molar de 158.35 g/mol y la fórmula molecular CrCl₃. La forma hexahidratada — hexahidrato de cloruro crómico — es la preparación biológicamente relevante utilizada en aplicaciones nutricionales y soluciones intravenosas. Otros términos relacionados que se encuentran en las etiquetas de suplementos dietéticos incluyen "cloruro Cr.", "cloruro crómico" y "hexahidrato de cloruro crómico".

En su estado anhidro, el cloruro crómico es un sólido cristalino altamente corrosivo, de color azul o verdoso a negro, con un peso molecular de 158.35 g/mol, un punto de fusión de 1,152 °C y un punto de ebullición (con descomposición) de aproximadamente 1,300 °C. La forma anhidra tiene una solubilidad muy baja en agua pura, pero se disuelve fácilmente en presencia de iones Cr²⁺. En contraste, el hexahidrato tiene una densidad de 1.76 g/cm³, un punto de fusión de 83 °C, y es soluble en agua y alcohol.

Estados de Oxidación y Diferenciación Toxicológica

El cromo es un elemento metálico cuyos estados de oxidación varían ampliamente, pero dos predominan en la naturaleza y el comercio. El cromo es un elemento metálico con estados de oxidación que van desde cromo(−II) hasta cromo(+VI), siendo los estados trivalente (III) y hexavalente (VI) los más predominantes. Las formas más estables son el cromo trivalente [Cr(III)] y el cromo hexavalente [Cr(VI)]. Estos dos estados de valencia difieren dramáticamente en toxicología: el Cr(VI) es más soluble en agua que el Cr(III) y 100 veces más tóxico. El cromo hexavalente es un subproducto tóxico del acero inoxidable y de la industria manufacturera, dañino para los humanos, mientras que el cromo trivalente es la forma disponible en los alimentos y suplementos.

Los compuestos de cromo son más estables en el estado trivalente bajo condiciones ambientales y se encuentran en la naturaleza en minerales, como la ferrocromita (FeCr₂O₄). El estado de oxidación más estable del cromo en los sistemas biológicos es el cromo trivalente (Cr³⁺), el cual forma complejos relativamente inertes con proteínas y ácidos nucleicos.

Formas Comunes en Suplementos

Los suplementos dietéticos contienen muchas formas de cromo, incluyendo picolinato de cromo, nicotinato de cromo, polinicotinato de cromo, cloruro de cromo e histidinato de cromo. El cloruro crómico — específicamente su hexahidrato — es una de las formas inorgánicas de suplemento más antiguas y ampliamente utilizadas, y también se usa en preparaciones nutricionales intravenosas (IV). El cloruro de cromo, la forma utilizada en muchos multivitamínicos, se absorbe peor que los complejos orgánicos. Los suplementos de cromo están disponibles con mayor frecuencia como Cr-III en forma de sal de cloruro o picolinato.

2. Fuentes Naturales y Presencia en la Dieta

El cromo es un mineral esencial que el cuerpo necesita en cantidades traza. Está presente de forma natural en una amplia variedad de alimentos, aunque solo en pequeñas cantidades, y también está disponible como suplemento. Las fuentes más concentradas son la levadura de cerveza (no la levadura nutricional ni la levadura torula) y el hígado de ternera; dos onzas de levadura de cerveza o cuatro onzas de hígado de ternera proporcionan entre 50 y 60 microgramos (mcg) de cromo. Otras buenas fuentes incluyen granos enteros, cerveza y queso.

El cromo está presente en muchos alimentos, incluyendo carnes, productos de granos, frutas, verduras, nueces, especias, levadura de cerveza, cerveza y vino; sin embargo, las cantidades de cromo varían ampliamente dependiendo de las condiciones del suelo, los métodos de cultivo y los procesos de fabricación. El cromo también se encuentra en el agua potable, especialmente en agua dura, pero las concentraciones varían ampliamente. Muchas buenas fuentes de cromo, como el trigo integral, se ven privadas de este mineral durante el procesamiento. El equipo de acero inoxidable también puede transferir cromo a los alimentos durante el procesamiento y la cocción.

La ingesta dietética de cromo no puede determinarse de manera confiable porque el contenido del mineral en los alimentos se ve afectado sustancialmente por los procesos agrícolas y de fabricación, y quizás por la contaminación durante el análisis de los alimentos. Las bases de datos de composición de alimentos generalmente solo proporcionan valores aproximados.

3. Descubrimiento Histórico y Científico

Reconocimiento Temprano de la Relevancia Nutricional

El elemento cromo en sí fue aislado por primera vez en 1798 por el químico francés Nicolas-Louis Vauquelin, quien recibió cristales de crocoíta y en 1798 obtuvo cromo metálico puro calentando ácido crómico con carbono en un crisol de grafito. Sin embargo, su importancia nutricional no fue reconocida hasta mediados del siglo XX.

En 1957, Schwarz y Mertz observaron una tolerancia a la glucosa alterada en ratas alimentadas con ciertas dietas y postularon que la condición se debía a una deficiencia de un nuevo agente dietético, designado factor de tolerancia a la glucosa (GTF). El descubrimiento de que el cromo afectaba el metabolismo de la glucosa fue reportado formalmente por K. Schwarz y W. Mertz en 1959. Schwarz y Mertz (1959) identificaron al cromo como el elemento que restauraba la tolerancia a la glucosa en ratas.

El Factor de Tolerancia a la Glucosa (GTF)

Según se definió originalmente, el factor de tolerancia a la glucosa (GTF) es un material ausente en la levadura Torula que, cuando se administra a ratas con dieta de levadura Torula, revierte la aparente intolerancia a la glucosa en dichas ratas. Posteriormente, se demostró que el cromo es una parte integral y activa del GTF, cuya estructura exacta no se comprende bien, pero se cree que contiene dos moléculas de ácido nicotínico por átomo de cromo y posiblemente contiene residuos de cisteína, glicina y ácido glutámico.

Sin embargo, el concepto de GTF se volvió posteriormente científicamente controvertido. Estudios tempranos equipararon el término GTF con el ion crómico; más tarde el término se aplicó a un material extraído y parcialmente purificado de la levadura de cerveza. Se demostró que aquellos estudios originales tenían fallas metodológicas, y se demostró que el material de levadura de cerveza era un artefacto. Dada la considerable confusión sobre este nombre y su historia, los términos "factor de tolerancia a la glucosa" y "GTF" ya no deberían utilizarse en la investigación nutricional y bioquímica del cromo.

Aplicaciones Clínicas Tempranas del Cloruro Crómico

La tolerancia a la glucosa alterada en lactantes desnutridos respondió a una dosis oral de cloruro de cromo (Hopkins y Majaj, 1967; Hopkins et al., 1968); posteriormente, se reportaron beneficios del cloruro de cromo en un paciente que recibía nutrición parenteral total (NPT) (Jeejeebhoy et al., 1977). Estos primeros reportes de caso — estados de deficiencia de cromo revertidos mediante suplementación con cloruro de cromo — formaron la base clínica inicial del interés en el cromo como mineral traza esencial.

El cromo es un elemento traza nutricionalmente esencial; la necesidad del cromo dietético fue establecida en 1959 por Schwartz. La depleción de cromo se caracteriza por la alteración del metabolismo de glucosa, lípidos y proteínas, y por una esperanza de vida reducida. El cromo es esencial para una actividad óptima de la insulina en todos los sistemas conocidos dependientes de insulina.

4. Esencialidad: Una Designación Controvertida

Si el cromo trivalente es verdaderamente un nutriente esencial sigue siendo una de las preguntas sin resolver más importantes en la nutrición de minerales traza. La cuestión de si el cromo es verdaderamente "esencial" es más controvertida que para la mayoría de los minerales traza. En 2001, la Junta de Alimentos y Nutrición (FNB) de las Academias Nacionales consideró al cromo como esencial basándose en sus efectos sobre la acción de la insulina y estableció niveles de Ingesta Adecuada (AI); sin embargo, investigaciones posteriores han cuestionado esta clasificación.

Se cuestiona la esencialidad del cromo trivalente, y su función propuesta en el cuerpo sigue siendo poco comprendida. En 2014, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluyó que no se puede establecer un requerimiento dietético — ni siquiera una ingesta adecuada — para el cromo trivalente, ya que no existe evidencia concluyente de que el cromo sea esencial en ningún nivel de ingesta dietética. El cromo trivalente parece tener efectos sobre la salud solo en dosis farmacológicas, y no se ha observado una deficiencia dietética del mineral.

La FNB de EE. UU. lo considera esencial (2001), pero la EFSA concluyó en 2014 que no hay evidencia convincente de esencialidad.

5. Constituyentes Clave y Mecanismos de Acción Propuestos

Cromodulina (Sustancia de Bajo Peso Molecular que Une Cromo, LMWCr)

El modelo molecular principal sobre cómo funciona el Cr(III) en el cuerpo se centra en un oligopéptido que une cromo. La cromodulina (también conocida como sustancia de bajo peso molecular que une cromo, LMWCr) es un oligopéptido que une cromo, propuesto para desempeñar un papel en la señalización de la insulina y el transporte de cromo en mamíferos. Las moléculas de LMWCr son oligopéptidos ricos en aspartato y glutamato que poseen ensamblajes multinucleares de cromo.

El mecanismo propuesto opera como un bucle de autoamplificación para la señalización de la insulina: según la evidencia disponible, la apocromodulina se almacena en células sensibles a la insulina. En respuesta a aumentos en las concentraciones sanguíneas de insulina, la insulina se une a su receptor, provocando un cambio conformacional que resulta en la autofosforilación de residuos de tirosina en el lado interno del receptor, transformando al receptor en una tirosina cinasa activa. En respuesta a la insulina, el cromo se desplaza de la sangre hacia las células sensibles a la insulina. El flujo de cromo resulta en la carga de la apocromodulina con cromo; la holocromodulina se une entonces al receptor, presumiblemente ayudando a mantener al receptor en su conformación activa y amplificando su actividad de cinasa.

El LMWCr no afecta la actividad de la tirosina proteína cinasa de fragmentos de membrana adipocítica de rata en ausencia de insulina; sin embargo, la actividad de cinasa estimulada por insulina se incrementa hasta 8 veces por el oligopéptido. Utilizando receptores de insulina de rata aislados, se ha demostrado que el LMWCr se une al receptor de insulina activado por insulina con una constante de disociación de aproximadamente 250 pM, lo que resulta en un aumento de su actividad de tirosina proteína cinasa. Esta capacidad depende del contenido de cromo del LMWCr.

Es importante destacar que este mecanismo tiene limitaciones significativas: aunque este modelo está respaldado por estudios in vitro, este modo de acción de la cromodulina no ha sido confirmado hasta la fecha por estudios in vivo. Además, no se conoce la composición y estructura precisas de la forma biológicamente activa del cromo. Un modelo postula que el cromo trivalente podría ser el cofactor del LMWCr o cromodulina, el cual se ha demostrado que desempeña un papel en el transporte del cromo desde los tejidos hacia la sangre para su eliminación final en la orina.

Potenciación del Receptor de Insulina

El cromo potencia la acción de la insulina tanto in vivo como in vitro. Cuando se consume cromo en niveles altos, como a partir de suplementos dietéticos, los niveles de cromodulina en los tejidos aumentan; a estos niveles altos, se propone que la cromodulina mejora la cascada de eventos de señalización inducida por la unión de la insulina a la subunidad α extracelular del receptor de insulina. Tras la unión de la insulina, el dominio de tirosina cinasa de la subunidad β intracelular se activa y provoca la fosforilación de residuos de tirosina en la propia subunidad β, desencadenando una serie de reacciones de fosforilación rápidas que activan muchos efectores posteriores, lo que finalmente resulta en un aumento de la captación y almacenamiento de glucosa.

Transporte de Cromo

En el tracto gastrointestinal, el cromo actúa de manera muy similar al hierro. Diferentes sales de cromo, así como diferentes formas de cromo, tienen diversas solubilidades que potencialmente afectan la absorción. Además, la cantidad de cromo en una dosis afecta la absorción, con un porcentaje menor siendo absorbido a partir de dosis más altas.

6. Absorción, Biodisponibilidad y Farmacocinética

El cromo tiene una biodisponibilidad bastante baja; solo se absorbe entre el 0.4 y el 2.5% del cromo ingerido en el tracto intestinal, aunque el cuerpo humano contiene aproximadamente 4–6 mg de este mineral traza. La gran mayoría del cromo se excreta en la orina y las heces, hasta 0.4 μg/día, con una excreción aumentada en aquellos con dietas altas en carbohidratos simples.

El cloruro crómico es específicamente una de las formas de suplemento menos biodisponibles. La investigación sugiere que la proporción de cromo absorbida a partir del picolinato de cromo es de aproximadamente 1.2%, mientras que la del cloruro de cromo es de aproximadamente 0.4%. Las formas orgánicas se absorben mejor que las formas inorgánicas. Tanto el picolinato de cromo como el polinicotinato de cromo se absorben mejor que el cloruro de cromo; sin embargo, la absorción absoluta de todas las formas sigue siendo baja (generalmente entre 0.4 y 2.5%). El cloruro de cromo trivalente no se absorbe bien, y no se ha observado toxicidad in vivo.

Varios factores dietéticos y farmacológicos modulan la absorción de cromo: el consumo de vitamina C y niacina, así como la ingesta de insulina y medicamentos antiinflamatorios, parecen aumentar la absorción de cromo, mientras que la ingesta de antiácidos e inhibidores de la bomba de protones puede bloquear la absorción de cromo o aumentar su excreción. Las dietas altas en azúcar aumentan la excreción urinaria de cromo, lo que potencialmente empeora el estado del cromo.

7. Ingestas Dietéticas de Referencia

No hubo evidencia suficiente para establecer un Requerimiento Promedio Estimado (EAR) para el cromo; por lo tanto, se estableció una Ingesta Adecuada (AI) basada en ingestas medias estimadas. El AI es de 35 μg/día y 25 μg/día para hombres y mujeres jóvenes, respectivamente. Los hombres y mujeres mayores de 50 años requieren un poco menos, 30 y 20 microgramos diarios respectivamente; para el embarazo y la lactancia, el AI es de 30 y 45 microgramos diarios.

Se han asociado pocos efectos adversos graves con el exceso de ingesta de cromo proveniente de alimentos; por lo tanto, no se estableció un Nivel Máximo Tolerable de Ingesta (UL).

8. Evidencia Científica por Área de Uso

8.1 Regulación de la Glucemia y Diabetes Tipo 2

Esta es la aplicación más ampliamente estudiada de la suplementación con cromo en humanos. La mayoría de los ensayos clínicos han utilizado picolinato de cromo, mientras que el cloruro de cromo se ha usado con menor frecuencia. La evidencia es mixta y su significancia clínica sigue siendo incierta.

Una revisión de 2019 sobre cromo y control glucémico incluyó ocho metaanálisis y revisiones sistemáticas de un total de 58 ensayos clínicos. Los ensayos duraron entre 3 semanas y 6 meses y administraron entre 1.28 y 1,000 mcg de cromo al día. La forma más frecuentemente utilizada fue el picolinato de cromo, seguida de levaduras que contienen cromo y cloruro de cromo. En general, cuando se utilizó como tratamiento adyuvante, el cromo redujo ligeramente los niveles de glucosa plasmática en ayunas y de HbA1c en personas con diabetes. Sin embargo, la significancia clínica de estos hallazgos no está clara.

Una revisión sistemática de 2007 en Diabetes Care que analizó 41 ensayos controlados aleatorizados reportó un efecto estadísticamente significativo pero modesto: entre los participantes con diabetes tipo 2, la suplementación con cromo mejoró los niveles de hemoglobina glucosilada en −0.6% (IC 95% −0.9 a −0.2) y la glucosa en ayunas en −1.0 mmol/L. Casi la mitad de los 41 ensayos elegibles fueron de calidad deficiente.

Una revisión de 2016 que examinó 20 ECA en pacientes con diabetes tipo 2 aplicó umbrales de tratamiento clínicamente significativos: utilizando criterios de búsqueda sistemática, se identificaron 20 ensayos controlados aleatorizados de suplementación con cromo en pacientes con DT2. Los objetivos de tratamiento clínicamente significativos se definieron como una FPG ≤7.2 mmol/dL, una disminución de la HbA1c a ≤7%, o una disminución de ≥0.5% en la HbA1c. Solo en unos pocos ensayos controlados aleatorizados la FPG (5 de 20), la HbA1c (3 de 14), o ambas (1 de 14) alcanzaron los objetivos de tratamiento con la suplementación con cromo. La HbA1c disminuyó en ≥0.5% en 5 de 14 estudios. Con base en la baja fortaleza de la evidencia existente, los suplementos de cromo tienen una efectividad limitada, y hay poca justificación para recomendar su uso en el control glucémico en pacientes con diabetes tipo 2 ya diagnosticada.

Un metaanálisis de 2020 de 28 ECA que examinó el control glucémico mostró resultados estadísticamente significativos pero altamente heterogéneos: veintiocho estudios reportaron la glucosa plasmática en ayunas (FPG), insulina, hemoglobina A1C (HbA1C) y HOMA-IR como medidas de desenlace. Los resultados revelaron una reducción significativa en la FPG (diferencia de medias ponderada: −19.00 mg/dl, IC 95%: −36.15, −1.85, P = 0.030; I²: 99.8%). La heterogeneidad extremadamente alta (I² = 99.8%) limita sustancialmente la interpretabilidad de este hallazgo.

La posición actual de las principales autoridades en diabetes es clara: la posición de la Asociación Estadounidense de Diabetes (ADA) en 2024 es que "no hay evidencia suficiente para respaldar el uso rutinario de suplementos herbales y micronutrientes, como el cromo, para mejorar la glucemia en personas con diabetes". Una revisión de 2016 concluyó de manera similar que no hay justificación suficiente para recomendar suplementos de cromo a personas con diabetes tipo 2, y que los suplementos de cromo no ayudan a moderar los niveles de glucosa en individuos sanos.

Respecto a poblaciones sanas, no diabéticas: un metaanálisis no mostró asociación entre el cromo y las concentraciones de glucosa o insulina entre sujetos no diabéticos. La suplementación en individuos sanos sin desregulación de la insulina parece no aportar beneficio alguno y puede ser contraproducente en dosis altas.

8.2 Metabolismo Lipídico y Marcadores de Riesgo Cardiovascular

Se ha reportado que la suplementación dietética con cromo en individuos normales conduce a mejoras en la tolerancia a la glucosa, las concentraciones de lípidos séricos, incluido el colesterol de lipoproteínas de alta densidad, la insulina y la unión a la insulina. Sin embargo, la evidencia clínica de efectos significativos de reducción de lípidos específicamente por el cloruro crómico sigue siendo limitada.

Una revisión sistemática y metaanálisis encontró que la suplementación con cromo puede mejorar significativamente el perfil lipídico en pacientes con DT2 al disminuir los triglicéridos (TG) y el colesterol total (TC) y aumentar el HDL; sin embargo, el cromo no logró afectar el LDL, y las propiedades de reducción de lípidos fueron pequeñas y podrían no alcanzar importancia clínica.

Un estudio temprano citado en la literatura de investigación — Riales y Albrink (1981) — examinó específicamente el cloruro de cromo: investigó el efecto de la suplementación con cloruro de cromo sobre la tolerancia a la glucosa y los lípidos séricos, incluida la lipoproteína de alta densidad, en hombres adultos (Am J Clin Nutr 34(12):2670-2678, 1981). La base general de evidencia sobre desenlaces lipídicos cardiovasculares derivados del cromo es preliminar, y la mayoría de los datos proceden del picolinato de cromo y no del cloruro crómico.

8.3 Composición Corporal y Manejo del Peso

Los suplementos de cromo se promocionan para suprimir el apetito, descomponer la grasa y estimular la termogénesis, causando un leve aumento en el uso de calorías; sin embargo, no se ha encontrado que los suplementos de cromo produzcan una pérdida de peso significativa. La mayoría de los ensayos clínicos disponibles son de corta duración (seis meses o menos) y no controlan factores de confusión como la ingesta dietética y la actividad física.

Una revisión sistemática y metaanálisis de 2023 de 14 ECA específicamente en pacientes con diabetes tipo 2 examinó la composición corporal: los resultados mostraron que la suplementación con cromo no tuvo ningún efecto significativo sobre la masa grasa (DMP = −0.43%; IC 95% −0.94, 0.09) ni sobre el IMC (DMP: 0.09 kg/m², IC 95%: −0.03, 0.2).

La evidencia general sobre el cromo como intervención independiente para el manejo del peso es débil. La evidencia sobre el cromo como herramienta independiente de pérdida de peso es modesta — los estudios muestran reducciones pequeñas pero consistentes en el peso corporal, con efectos más significativos observados en la insulina y los marcadores metabólicos.

8.4 Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP)

El SOP involucra la resistencia a la insulina como característica central, lo que proporciona una justificación teórica para la suplementación con cromo. Sin embargo, la evidencia clínica de los ECA y metaanálisis es inconsistente y en general negativa.

Un metaanálisis de 2017 de 6 ECA que incluyó a 351 mujeres con SOP encontró resultados mixtos: no se encontró diferencia significativa en los índices de metabolismo de la insulina (índice de masa corporal, insulina en ayunas, glucosa en sangre en ayunas y el índice cuantitativo de sensibilidad a la insulina), estado hormonal (hormona luteinizante, hormona folículo estimulante y prolactina), o perfiles lipídicos (colesterol y triglicéridos) entre los grupos de cromo y placebo. La conclusión fue que la suplementación con cromo puede no tener beneficios significativos para las mujeres con SOP, y se requieren más ECA con baja heterogeneidad.

Una revisión sistemática de 2018 llegó a conclusiones similares: la suplementación con cromo tiene efectos limitados sobre la reducción de peso, el control glucémico, el perfil lipídico y las alteraciones hormonales de las mujeres con SOP; sin embargo, se necesitan más estudios debido a los cambios clínicos observados en algunas pacientes con SOP tras la suplementación con cromo.

Un metaanálisis de 2025 de 10 ECA que incluyó a 683 mujeres con SOP encontró que la suplementación con picolinato de cromo en una dosis de 200 μg puede proporcionar beneficios similares a la metformina en cuanto a glucosa en sangre en ayunas, insulina en sangre en ayunas, ovulación e incidencia de embarazo, con menos efectos secundarios en pacientes con SOP. Sin embargo, esta evidencia proviene del picolinato de cromo, no específicamente del cloruro crómico, y en gran medida falta evidencia de que el cromo suplementario pueda ayudar a tratar el síndrome metabólico o el síndrome de ovario poliquístico.

8.5 Nutrición Parenteral Total (NPT) — Uso Clínico Establecido

La aplicación clínica mejor documentada del cloruro crómico específicamente es su uso como aditivo en soluciones de nutrición parenteral total (NPT). Este uso se basa en casos documentados de intolerancia a la glucosa inducida por deficiencia de cromo en pacientes que reciben nutrición IV a largo plazo sin cromo. Se reportaron beneficios del cloruro de cromo en un paciente que recibía nutrición parenteral total (NPT) que desarrolló intolerancia a la glucosa asociada a deficiencia de cromo (Jeejeebhoy et al., 1977). La forma hexahidratada (cloruro crómico 6H₂O) es una preparación de grado farmacéutico utilizada en mezclas intravenosas para este propósito.

9. Sistemas Corporales y Áreas de Salud

Sistema Endocrino y Metabólico

El foco principal de la actividad biológica propuesta del cromo es el eje endocrino-metabólico. Varios de los signos y síntomas de la diabetes se comparten con la deficiencia de cromo; estos incluyen tolerancia a la glucosa alterada, hiperglucemia en ayunas, glucosuria, hipoglucemia, insulina circulante elevada, disminución del número de receptores de insulina y neuropatía periférica. La depleción de cromo se caracteriza por la alteración del metabolismo de glucosa, lípidos y proteínas, y por una esperanza de vida reducida.

Sistema Cardiovascular

El cromo suplementario en forma trivalente, por ejemplo el cloruro crómico, se ha asociado con mejoras en los factores de riesgo asociados con la diabetes de inicio en la edad adulta (tipo 2) y la enfermedad cardiovascular. Estas asociaciones se basan en mejoras en los perfiles lipídicos y la sensibilidad a la insulina, ambos factores de riesgo cardiovascular establecidos. La evidencia sigue siendo indirecta y preliminar.

Sistema Reproductivo (SOP)

Como se discutió anteriormente, la influencia del cromo en la señalización de la insulina tiene relevancia teórica para el SOP, donde la hiperinsulinemia impulsa la producción ovárica de andrógenos. Sin embargo, los datos de ensayos clínicos hasta la fecha muestran una eficacia limitada de la suplementación con cromo sobre los parámetros hormonales y reproductivos del SOP.

10. Formas de Dosificación y Dosis Reportadas en Estudios

La dosis de cromo utilizada en los estudios varía de 200 a 1,000 mcg al día, principalmente en forma de picolinato de cromo. Estas y todas las demás dosis citan la cantidad del ion de cromo real en el suplemento ("cromo elemental"), sin contar el peso de las sustancias unidas a él.

En la revisión de 2019 de 58 ensayos clínicos: los ensayos duraron entre 3 semanas y 6 meses y administraron entre 1.28 y 1,000 mcg de cromo al día.

En el metaanálisis de 2016 de 13 ECA: las dosis totales de suplementación con cromo variaron de 42 a 1,000 μg/día, y la duración de la suplementación varió de 30 a 120 días.

La mayoría de las personas alcanzan la Ingesta Adecuada solo con la dieta. El AI para hombres adultos jóvenes es de 35 μg/día y para mujeres adultas jóvenes es de 25 μg/día. Las dosis de suplementos utilizadas en la investigación clínica están muy por encima de los valores de AI dietéticos, generalmente en el rango de 200–1,000 mcg/día.

En estudios centrados en el SOP, se ha examinado el picolinato de cromo en una dosis de 200 μg en comparación directa con la metformina.

El hexahidrato de cloruro crómico también se utiliza como aditivo farmacéutico en formulaciones intravenosas de NPT; las dosis en este contexto se determinan según la necesidad clínica y se calculan para reemplazar deficiencias demostradas en lugar de lograr efectos farmacológicos.

11. Consideraciones de Seguridad e Interacciones Farmacológicas

Tolerabilidad General

Debido a su baja biodisponibilidad, la toxicidad aguda del Cr(III) por ingestión es poco probable. No se han reportado efectos tóxicos significativos del cloruro de cromo. Se han asociado pocos efectos adversos graves con el exceso de ingesta de cromo proveniente de alimentos. La Junta de Alimentos y Nutrición revisó la evidencia y concluyó que las altas ingestas de la forma nutricional del cromo (cromo trivalente, o cromo III) no se han vinculado con efectos adversos, por lo que no se estableció un Nivel Máximo Tolerable de Ingesta.

Efectos Adversos con Dosis Altas

A pesar de la ausencia de un UL establecido, se han documentado eventos adversos con dosis más altas de suplementos. En dosis grandes, el Cr(III) puede reducir la absorción de hierro y causar síntomas de anemia y rabdomiólisis. La hepatotoxicidad por ingestión puede presentarse como ictericia, hiperbilirrubinemia, deshidrogenasa láctica elevada y transaminitis, y la nefrotoxicidad puede manifestarse como insuficiencia renal aguda, proteinuria, hematuria y anuria tanto con toxicidad por Cr(III) como por Cr(VI), ya que los riñones son los órganos principales de excreción de los compuestos de cromo.

En estudios en animales: la ingestión de 1,000 μg/mL de cromo en forma de cloruro de cromo en el agua potable durante 12 semanas provocó reducciones significativas en el peso de los testículos y las vesículas seminales de la rata. Otros efectos adversos observados después de ingestas altas de cromo incluyen rabdomiólisis.

Interacciones Farmacológicas

Medicamentos antidiabéticos e insulina: Tomar cromo junto con insulina podría causar niveles bajos de azúcar en la sangre. Si se toma medicamento antidiabético, tomar suplementos dietéticos de cromo también podría causar niveles bajos de azúcar en la sangre.

Levotiroxina: La levotiroxina es un medicamento utilizado para tratar el hipotiroidismo. Tomar suplementos dietéticos de cromo junto con levotiroxina podría reducir la cantidad de levotiroxina que el cuerpo absorbe, por lo que puede no obtenerse el efecto completo del medicamento. Esta interacción está respaldada por datos farmacocinéticos clínicos: un estudio en siete voluntarios sanos que evaluó el efecto del uso concomitante de l-T4 (1,000 μg) y picolinato de cromo (1 mg) reveló que la suplementación con cromo disminuye la biodisponibilidad de la l-T4 en un 17%.

AINE y aspirina: La ingesta de insulina y medicamentos antiinflamatorios parece aumentar la absorción de cromo. El mecanismo propuesto implica la inhibición de la ciclooxigenasa y la reducción del pH intestinal.

Antiácidos e inhibidores de la bomba de protones: La ingesta de antiácidos e inhibidores de la bomba de protones puede bloquear la absorción de cromo o aumentar su excreción.

Carbonato de calcio: El carbonato de calcio interfiere con la absorción del cromo.

Vitamina C: La vitamina C mejora la absorción del cromo. Aunque generalmente es beneficioso, esto podría en teoría aumentar la exposición al cromo cuando ambos suplementos se toman juntos.

Consideraciones Específicas por Población

La deficiencia de cromo es rara, y el informe reciente de la EFSA pone en duda si una ingesta baja en humanos resulta en consecuencias fisiológicas. Aquellos potencialmente en riesgo son quienes pueden excretar niveles más altos de cromo o que son incapaces de absorber cromo de la dieta. Esta categoría incluye a pacientes con nutrición parenteral total a largo plazo sin suplementación de cromo.

Un estudio encontró que dosis altas de cromo (1,000 mcg/día) empeoraron la sensibilidad a la insulina en adultos sanos. Este hallazgo enfatiza que la ausencia de un UL formal no debe interpretarse como evidencia de seguridad a cualquier dosis.

12. Estado Regulatorio y Consideraciones de Calidad

El cloruro crómico como ingrediente de suplemento dietético está listado en la Base de Datos de Etiquetas de Suplementos Dietéticos de la Oficina de Suplementos Dietéticos de los NIH. El uso de suplementos dietéticos está muy extendido en los Estados Unidos; más de la mitad de la población adulta de EE. UU. consume suplementos nutricionales, y más de un cuarto consume cromo suplementario. Los pacientes que utilizan suplementos de cromo suelen reportar que lo hacen para la pérdida de peso o la regulación de la glucosa; estas preparaciones contienen picolinato de cromo o cloruro de cromo, formas de cromo trivalente.

Referencias

Condiciones de Salud

Condiciones de salud que cloruro de cromo puede ayudar a apoyar.

  • La suplementación con cromo se ha estudiado específicamente para los antojos de carbohidratos, tanto en ensayos clínicos sobre depresión atípica como en estudios de ingesta alimentaria en adultos con sobrepeso. Dos ECA publicados demuestran reducciones en los antojos de carbohidratos y en el comportamiento alimentario impulsado por carbohidratos con el cromo. El mecanismo está vinculado a la sensibilización a la insulina y a la modulación de las vías de serotonina/dopamina.

  • La investigación clínica sugiere que el cromo podría suprimir modestamente el apetito y reducir la ingesta de alimentos, particularmente en personas con antojos de carbohidratos. Un ECA doble ciego encontró que el picolinato de cromo redujo la ingesta de alimentos, el hambre y los antojos de grasa en mujeres con sobrepeso. El mecanismo propuesto implica la sensibilización de los glucorreceptores cerebrales y efectos sobre las vías de la serotonina y la dopamina.

  • El cloruro crómico (cromo trivalente) se ha estudiado en múltiples ensayos clínicos para el control glucémico. Los metaanálisis muestran reducciones inconsistentes pero en ocasiones significativas de la glucosa en ayunas y la HbA1c, principalmente en personas con diabetes tipo 2. Los efectos en individuos sanos son mínimos. El cloruro de cromo específicamente mostró un efecto no significativo sobre la glucosa en ayunas en análisis de subgrupos en comparación con otras formas.

  • ColesterolCientífico

    Varios metaanálisis han examinado los efectos del cromo sobre el colesterol total, el LDL y el HDL con resultados inconsistentes. Un metaanálisis de 24 ECA en pacientes con DMT2 encontró reducciones significativas en el colesterol total y aumentos en el HDL. Un metaanálisis general (umbrella meta-analysis) de ocho metaanálisis previos no encontró efectos lipídicos globales significativos. La literatura temprana incluye un estudio específico sobre la suplementación con cloruro de cromo y los lípidos séricos en hombres adultos.

  • DepresiónCientífico

    Varios ensayos clínicos han investigado el picolinato de cromo específicamente en la depresión atípica, un subtipo caracterizado por reactividad del estado de ánimo, antojos de carbohidratos e hipersomnia. Un ECA piloto en la Universidad de Duke (n=15) y un ECA multicéntrico de 8 semanas (n=113) encontraron mejoras en los síntomas de depresión atípica, particularmente en pacientes con altos antojos de carbohidratos. Los mecanismos propuestos incluyen la regulación negativa (downregulation) de los receptores 5-HT2A y una mayor sensibilidad a la insulina.

  • Peso saludableCientífico

    Múltiples metaanálisis y una revisión Cochrane han examinado la suplementación con cromo para el control de peso en adultos con sobrepeso y obesidad. Los resultados muestran de manera consistente una reducción pequeña pero estadísticamente significativa del peso corporal y del porcentaje de grasa corporal, aunque la magnitud se considera clínicamente insignificante. La revisión Cochrane caracterizó el efecto como de 'relevancia clínica cuestionable', con una calidad general de evidencia baja.

  • El cloruro crómico y otras formas trivalentes de cromo se han investigado para mejorar la sensibilidad a la insulina, principalmente en poblaciones con resistencia a la insulina. El mecanismo propuesto implica la activación de la tirosina cinasa del receptor de insulina mediada por cromodulina y una mayor translocación de GLUT-4. Los resultados son mixtos: algunos estudios muestran beneficios en sujetos con resistencia a la insulina, mientras que otros, incluido un riguroso estudio con técnica de clamp en sujetos sanos, no encontraron mejoría.

  • La suplementación con cromo se ha estudiado en el síndrome metabólico dado que la resistencia a la insulina es una característica compartida. Un estudio de cohorte prospectivo encontró que concentraciones más bajas de cromo en las uñas de los pies se asociaban con una mayor incidencia de síndrome metabólico. Sin embargo, un ensayo controlado en 65 pacientes con síndrome metabólico no encontró beneficio en los parámetros de glucosa, insulina o lípidos, y tanto el NIH ODS como el Linus Pauling Institute concluyen que la evidencia actual no respalda el uso de cromo para tratar el síndrome metabólico.

  • Varios ECA y metaanálisis han examinado la suplementación con cromo en mujeres con SOP, dado el papel central de la resistencia a la insulina en esta condición. Una revisión sistemática de cinco ECA encontró que el cromo redujo significativamente una medida de resistencia a la insulina, y un ensayo mostró una mejora en la función de las células beta, aunque los efectos sobre la insulina en ayunas y la sensibilidad a la insulina en sí no fueron significativos. La evidencia global es mixta y de relevancia clínica incierta.

  • TriglicéridosCientífico

    La suplementación con cromo se ha evaluado en múltiples metaanálisis en cuanto a sus efectos sobre los triglicéridos séricos, con resultados contradictorios. Un metaanálisis de 2021 que incluyó 24 ECA en pacientes con DMT2 encontró una reducción pequeña pero estadísticamente significativa en los triglicéridos, mientras que un metaanálisis general (umbrella meta-analysis) de ocho metaanálisis previos (2022) no encontró un efecto global significativo. Examine.com concluye que el cromo no parece afectar los triglicéridos.

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