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alcaparras

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Sinopsis

Alcaparras (Capparis spinosa L.): Una referencia integral

1. Identidad: Clasificación botánica, origen y formas comunes

Identidad botánica y taxonómica

Capparis spinosa L. es un arbusto perenne de la familia Capparaceae, endémico de los países circunmediterráneos. También se conoce por sinónimos como C. rupestris y C. ovata Desf., y es un arbusto perenne dicotiledóneo que se encuentra en toda la región mediterránea de Europa, Asia y el norte de África, donde prefiere el calor seco y la luz solar intensa. También llamada "rosa de Flinders", el estatus taxonómico de la especie es controvertido y no está definido. Las especies dentro del género Capparis son muy variables y los híbridos interespecíficos han sido comunes a lo largo de la historia evolutiva del género. Como resultado, algunos autores han considerado que C. spinosa está compuesta por varias especies distintas, otros que el taxón es una sola especie con múltiples variedades o subespecies, o que es un híbrido entre C. orientalis y C. sicula.

Se cree que las alcaparras son autóctonas de la cuenca mediterránea, pero su probable origen se encuentra en las zonas áridas de Asia occidental y central. Aunque es originaria del Mediterráneo, la planta crece bien en Italia, el norte de África, Grecia, Asia Central, Irán y otras partes del mundo.

Morfología de la planta

La planta arbustiva tiene numerosas ramas, con hojas alternas gruesas, brillantes y de forma redonda a ovada. Las flores son completas, de aroma dulce y llamativas, con cuatro sépalos y cuatro pétalos de color blanco a blanco rosado, numerosos estambres largos de color violeta y un único estigma que suele elevarse por encima de los estambres. Desde mediados de abril hasta finales de septiembre, las alcaparras pueden alcanzar de 1 a 1,5 m de altura, extenderse de 2 a 3 m, y producir flores blancas de hasta 7,6 cm de diámetro. La alcaparra es tolerante a la sal y resistente a la sequía, alcanza hasta 4 m de altura en climas cálidos y secos, y posee sistemas radiculares extensos que pueden llegar a extenderse entre 6 y 10 m.

Qué son las "alcaparras": partes comestibles de la planta

Los botones florales sin abrir de Capparis spinosa L. (alcaparras), utilizados generalmente en la región mediterránea como condimento alimentario, son reconocidos como una buena fuente de compuestos bioactivos. La planta es más conocida por estos botones florales comestibles, usados como condimento o adorno, y por el fruto (alcaparrones), ambos generalmente consumidos salados o en escabeche. Otras especies de Capparis también se recolectan junto con C. spinosa por sus botones o frutos. Otras partes de las plantas de Capparis se utilizan en la fabricación de medicamentos y cosméticos.

Las alcaparras y los alcaparrones son productos distintos. Si un botón inmaduro de alcaparra se deja en la planta, eventualmente madura hasta convertirse en el fruto llamado alcaparrón. Los alcaparrones son más grandes que las alcaparras, generalmente del mismo tamaño que una aceituna, con un tallo largo adherido.

Formas y preparaciones comerciales comunes

Los botones no maduros deben secarse primero al sol y luego encurtirse en vinagre, salmuera, vino o sal para convertirse en el característico condimento salado del tamaño de un guisante verde. El curado le aporta su sabor cítrico y ácido, similar al de las aceitunas verdes. Las alcaparras saladas se recubren de sal para su conservación, lo que intensifica su sabor y les da una textura más firme en comparación con las alcaparras en salmuera, que se conservan en vinagre o salmuera. Las alcaparras saladas generalmente deben enjuagarse antes de usarse, mientras que las alcaparras en salmuera tienen un sabor ligeramente ácido debido al líquido de encurtido y puede que no requieran enjuague.

En la práctica comercial, las alcaparras se clasifican según su tamaño en los mercados. Los botones pequeños tienen mayor valor que los grandes. Non-pareil y surfines son algunos de los tipos de botones pequeños, mientras que capucines, capotes y grusas se ubican en la categoría de tamaño grande.

Más allá del uso culinario, las hojas pequeñas inmaduras también se consumen como verdura o se encurten y se usan en ensaladas y platos de pescado. Los frutos (es decir, alcaparrón, capperone, taperone) se utilizan en salsas o se encurten y se comen de forma similar a los pepinillos pequeños. El sabor intenso de las alcaparras proviene del aceite de mostaza, específicamente el isotiocianato de metilo.

2. Uso histórico y tradicional

Orígenes antiguos

Los alcaparrones silvestres se mencionan en la Epopeya sumeria de Gilgamesh, un poema épico escrito en Mesopotamia hace más de 4.000 años. Se ha encontrado evidencia arqueobotánica de alcaparras en la región mediterránea y en Mesopotamia ya desde el Paleolítico Superior. Se han hallado semillas de alcaparra y raíces secas en tumbas de China, Egipto, India, Irán y Turquía.

Se encuentran referencias en la Biblia, en los escritos de Hipócrates, Aristóteles y Plinio el Viejo, tanto para uso alimentario como medicinal. Desde la antigüedad, una creencia extendida ha atribuido propiedades afrodisíacas a la alcaparra. Ateneo, en Deipnosofistas, dedica considerable atención a la alcaparra, igual que Plinio (NH XIX, XLVIII.163) y Teofrasto.

Uso griego y romano

Los antiguos griegos empleaban las alcaparras como carminativo, las incluían como ingrediente culinario y usaban las raíces y hojas con fines medicinales. Los antiguos griegos y romanos utilizaban las alcaparras para reducir la flatulencia, ayudar a adelgazar y como afrodisíaco. Los romanos también usaban las alcaparras para estimular el apetito y tratar diversas enfermedades, desde el dolor de muelas, la parálisis y las fiebres hasta la disfunción eréctil.

Medicina ayurvédica, árabe y tradicional asiática

Capparis spinosa es llamada la "Planta del Milenio" y posee un valor económico y medicinal muy diverso en diferentes sistemas de medicina, incluidos los tradicionales de Irán, la medicina unani, la china, la ayurvédica y la greco-árabe.

En la antigua Grecia, la alcaparra se usaba como carminativo (para aliviar la flatulencia), mientras que los registros de la medicina ayurvédica incluyen su uso para mejorar la función hepática. Las alcaparras se han utilizado en la medicina tradicional árabe para la diabetes, así como emenagogo. Las alcaparras también se han empleado para la arteriosclerosis, la diuresis, como desinfectante renal y como vermífugo y tónico.

En la medicina tradicional y el conocimiento indígena, las raíces se usan como diurético, astringente y tónico; la corteza de la raíz se ha utilizado como aperitivo. El uso tradicional consolidado de la raíz como remedio contra diversos dolores en humanos es bien conocido desde la antigüedad.

Preparaciones tradicionales

Las semillas de alcaparra se usaban tradicionalmente para conservar el vino y aliviar el dolor de muelas, mientras que las infusiones y decocciones de la corteza de la raíz se empleaban en diversos contextos tradicionales. El alcaparrón era considerado saludable por los griegos, quienes preparaban una infusión de hierbas con las raíces para contrarrestar el reumatismo y la inflamación. También se han usado partes de la alcaparra para aliviar el dolor reumático en medicinas tradicionales. Los frutos encurtidos de alcaparra se consumen en dosis de 2 a 8 g al día como remedio por parte de pacientes diabéticos en Irán.

Contexto judío y bíblico

La Mishná describe las alcaparras, llamadas kahfars o tzalaf, como un tipo de "fruto en brote" y cultivo sujeto a diezmo que se cultivaba ampliamente en Judea. En aquella época, los alcaparrones se empleaban a menudo para producir vino de alcaparra, que era uno de los ingredientes del ketoret, un incienso elaborado con una mezcla de hierbas y bálsamos que se usaba como ofrenda en Yom Kippur.

3. Constituyentes clave y compuestos activos

Clases fitoquímicas principales

Los principales fitoquímicos identificados en la alcaparra fueron flavonoides (rutina, quercetina y catequina), alcaloides (indoles y espermidinas) y glucosinolatos (glucocapparina). Otros constituyentes, como los derivados de furano y pirrol, así como los ácidos grasos poliinsaturados —representados principalmente por el ácido oleico, el ácido linoleico y el ácido palmítico— también se encuentran entre los grupos más importantes de sustancias químicas presentes en la alcaparra.

Los análisis fitoquímicos han revelado que las hojas de C. spinosa son particularmente abundantes en compuestos polifenólicos, especialmente flavonoides como la rutina, la quercetina-3-glucósido y la catequina. El análisis por HPLC también ha revelado compuestos como rutina, resveratrol, cumarina, epicatequina, luteolina, catequina, kaempferol, ácido vanílico y ácido gálico.

Rutina

Las alcaparras también se destacan como una de las fuentes dietéticas más importantes de rutina, la cual también se encuentra en concentraciones mucho menores en las aceitunas y otras frutas y verduras. La rutina es un glucósido flavonol (quercetina-3-rutinósido) que ha sido ampliamente estudiado por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Entre los 24 compuestos detectados mediante HPLC-ESI/MS en alcaparras fermentadas en sal de Pantelleria, se identificaron varios derivados de flavonoles y glucosinolatos. Los niveles de derivados de kaempferol y quercetina variaron considerablemente entre las variedades estudiadas.

Glucosinolatos

El aceite de semilla es rico en lípidos insaturados y poco comunes, como el ácido cis-vacénico, y el principal glucosinolato es la glucocapperina, mientras que el principal flavonoide es la rutina. El intenso sabor picante de la alcaparra proviene del aceite de mostaza, específicamente del isotiocianato de metilo, que es un producto de hidrólisis de estos glucosinolatos.

Alcaloides

Se han aislado alcaloides de las raíces y frutos de la alcaparra. Los constituyentes alcaloides identificados incluyen la estaquidrina, derivados de indol (como los capparilósidos A y B) y compuestos del tipo espermidina, según lo indexado en la literatura de PubMed.

Aceite de semilla y ácidos grasos

La semilla de alcaparra es una fuente económica de omega-6, y su aceite de semilla se considera un aceite oleico-linoleico. Las semillas de alcaparra se han declarado una fuente importante de moléculas antioxidantes para las industrias alimentaria y farmacéutica, ya que son ricas en compuestos fenólicos y presentan una alta actividad antioxidante.

Perfil de vitaminas y minerales

Los resultados de estudios de perfilado fenólico mostraron la riqueza de la alcaparra en compuestos fenólicos, especialmente en los botones florales. Se hallaron tanto α- como γ-tocoferol en los botones, y C. spinosa contenía un nivel apreciable de vitamina C. Las cantidades significativas de estos antioxidantes confirman el valor nutricional y medicinal de la alcaparra. En una porción de 100 gramos de alcaparras en conserva, el contenido de sodio es de 2.350 mg (102% del VD), con niveles apreciables también de vitamina K (21% del VD) y riboflavina (11% del VD).

4. Mecanismos de acción

Mecanismos antioxidantes

Los ensayos in vitro han revelado las fuertes propiedades antioxidantes de los extractos de alcaparra, que protegen eficazmente a las células Caco-2 y HepG2 del estrés oxidativo y reducen significativamente los niveles de especies reactivas de oxígeno (ROS). El pretratamiento con la fracción hidroalcohólica a una dosis de 400 mg/kg y quercetina a una dosis de 20 mg/kg mostró protección hepática frente a la lesión hepática inducida por t-BHP. El posible mecanismo de esta protección puede estar relacionado con la propiedad de eliminar radicales libres debido a la presencia de compuestos fenólicos.

Mecanismos antiinflamatorios

La fracción acuosa de Capparis spinosa pareció inducir una respuesta antiinflamatoria general mediante la inhibición significativa de la IL-17 y la inducción de la expresión génica de IL-4 cuando las PBMC se trataron con dosis no tóxicas de 100 y/o 500 μg/mL. En un estudio con animales, se detectó un edema significativamente reducido en ratones tratados con preparaciones de C. spinosa en comparación con el control, y este efecto fue dependiente de la dosis y estadísticamente similar al observado con indometacina.

Mecanismos antidiabéticos

Los mecanismos putativos involucrados en los efectos antihiperglucémicos de C. spinosa incluyen la reducción de la absorción de carbohidratos en el intestino delgado, la inhibición de la gluconeogénesis hepática, el aumento de la captación de glucosa por los tejidos, y la protección/regeneración de las células beta.

Mecanismos neuroprotectores

Se demostró que un extracto acuoso de alcaparra rico en rutina y quercetina atenúa el deterioro cognitivo y reduce la inflamación mediante la modulación de genes relacionados con el Alzheimer, como BACE1, APP, PSEN1 y PSEN2. La β-secretasa (BACE1) desempeña un papel central en la generación de péptidos Aβ y se considera un objetivo terapéutico clave en la enfermedad de Alzheimer. En análisis de farmacología de redes, se predijo que BACE1 es objetivo del kaempferol, la apigenina y la ginkgetina entre los compuestos derivados de C. spinosa.

5. Evidencia científica por área de uso

5.1 Control glucémico y diabetes tipo 2

El área de investigación clínicamente más avanzada para la alcaparra se relaciona con la modulación de la glucosa en sangre. Se realizó un ensayo clínico aleatorizado en 54 pacientes con diabetes tipo 2. Dos grupos de 28 y 26 pacientes, respectivamente, con terapia antidiabética estándar, recibieron 400 mg de extracto de fruto de alcaparra o cápsulas de placebo tres veces al día durante dos meses. Los resultados mostraron una disminución significativa de los niveles de glucosa en sangre en ayunas (p=0,037) y de la hemoglobina glucosilada (p=0,043) en los pacientes tratados con alcaparra en comparación con el grupo de control al final del período de estudio. Las conclusiones indicaron que el extracto de fruto de alcaparra podría ser un agente antihiperglucémico y antihipertrigliceridémico seguro para pacientes con diabetes tipo 2.

Un segundo estudio en humanos también empleó una preparación a base de alcaparra: el objetivo de ese ensayo clínico aleatorizado, triple ciego y controlado con placebo fue investigar la seguridad y eficacia del oximel de C. spinosa sobre la glucosa en sangre, el perfil lipídico y otros índices diagnósticos del síndrome metabólico en pacientes con diabetes tipo 2 mal controlada. El oximel de C. spinosa se preparó añadiendo extracto hidroalcohólico de fruto de C. spinosa a oximel simple (una mezcla de vinagre de uva y lactulosa). Treinta pacientes diabéticos con síndrome metabólico cuyo estado glucémico no estaba controlado a pesar de recibir dosis plenas de hipoglucemiantes orales, y que no deseaban iniciar terapia con insulina, fueron asignados aleatoriamente a los grupos.

Un estudio adicional en humanos utilizó una preparación mixta de plantas: se empleó una mezcla de materiales vegetales que incluía alcaparra para evaluar la eficacia en pacientes con diabetes mellitus tipo 2; la mezcla vegetal redujo la glucosa plasmática en ayunas y la hemoglobina glucosilada (HbA1c) en comparación con el placebo, y mostró resultados similares en comparación con los pacientes tratados con metformina. Sin embargo, los resultados de este estudio no pueden atribuirse únicamente a la alcaparra, ya que involucró múltiples ingredientes vegetales.

Fuerza de la evidencia: Preliminar. Existe un pequeño número de ensayos controlados aleatorizados con tamaños de muestra limitados (30–60 pacientes). Si bien los resultados son prometedores, aún no constituyen evidencia suficiente para una recomendación clínica. Varios estudios han demostrado las actividades antihiperglucémica e hipolipidémica de C. spinosa, aunque se necesita replicación en ensayos más amplios e independientes.

5.2 Hepatoprotección (protección hepática)

Los estudios han investigado los efectos antioxidantes y hepatoprotectores de Capparis spinosa L. y la quercetina en el daño hepático agudo inducido por hidroperóxido de terc-butilo (t-BHP). El pretratamiento con la fracción hidroalcohólica a 400 mg/kg mostró protección hepática frente a la lesión hepática inducida por t-BHP, evidenciada por una disminución significativa de los marcadores enzimáticos séricos. Los abundantes compuestos flavonoides, como la quercetina, se consideran el principal factor hepatoprotector en el extracto hidroalcohólico de C. spinosa.

Se evaluó la acción protectora del extracto etanólico de corteza de raíz de C. spinosa en un modelo animal de hepatotoxicidad inducida por tetracloruro de carbono. El extracto de corteza de raíz de C. spinosa mostró una actividad hepatoprotectora significativa contra el daño hepático inducido por CCl4 en ratones. El estudio empleó dosis de 100, 200 y 400 mg/kg, siendo la de 400 mg/kg la más eficaz. Los niveles séricos de ALT y AST disminuyeron significativamente en los grupos tratados, indicando una mejora de la función hepática, y el análisis histopatológico reveló una reducción de la necrosis y la inflamación.

Un ensayo clínico que investigó la eficacia de una preparación mixta que contenía extracto de alcaparra combinado con otros extractos encontró una mejora en los valores de laboratorio de la función hepática, aunque, nuevamente, la contribución de la alcaparra como agente único no puede aislarse en este contexto. La terapia combinada Liv-52® (Himalaya Herbals, India), que contiene óxido férrico, alcaparras y varios otros ingredientes herbales, podría ser un tratamiento eficaz para la cirrosis. Sin embargo, la eficacia de las alcaparras solas para la cirrosis u otras afecciones sigue sin demostrarse.

Fuerza de la evidencia: Predominantemente datos de animales e in vitro. La evidencia clínica en humanos es indirecta (preparaciones multiingrediente), y ningún ensayo clínico en humanos con suficiente poder estadístico ha evaluado el extracto de alcaparra como agente hepatoprotector aislado.

5.3 Efectos antiinflamatorios

Un estudio in vitro tuvo como objetivo evaluar las propiedades inmunomoduladoras de extractos de hojas de Capparis spinosa sobre células mononucleares de sangre periférica humana (PBMC) de individuos sanos. La fracción acuosa de C. spinosa pareció inducir una respuesta antiinflamatoria general mediante la inhibición significativa de la IL-17 y la inducción de la expresión génica de IL-4 cuando las PBMC se trataron con dosis no tóxicas de 100 y/o 500 μg/mL.

Un estudio in vivo evaluó la capacidad de una preparación de Capparis spinosa para orientar la respuesta inmune mediada por linfocitos T CD4+ hacia una respuesta antiinflamatoria, utilizando el modelo de hipersensibilidad de contacto en ratones Swiss. Los estudios de histología revelaron que C. spinosa indujo una disminución significativa de la infiltración de células inmunitarias y de la vasodilatación.

Se sabe que los flavonoides de la alcaparra poseen propiedades antialérgicas, antidiabéticas, antiinflamatorias, antibacterianas y antihepatotóxicas. También se ha informado que el extracto de alcaparra exhibe una actividad notable en la protección contra el estrés oxidativo y en la interrupción del bucle de señalización ROS-ERK1/2-Ha-Ras en la esclerosis sistémica. Los investigadores también han reportado un efecto condroprotector del extracto de alcaparra en enfermedades articulares inflamatorias.

Fuerza de la evidencia: Predominantemente datos in vitro y de modelos animales. No se han publicado ensayos clínicos en humanos independientes que examinen específicamente criterios de valoración antiinflamatorios. Los estudios en células humanas ofrecen plausibilidad mecanística, pero no constituyen evidencia clínica.

5.4 Actividad antimicrobiana

Los extractos de alcaparra han mostrado actividades antimicrobianas prometedoras en diferentes modelos experimentales. Por ejemplo, el extracto metanólico de los frutos mostró un grado de inhibición del "quorum sensing" dependiente de la dosis, expresando un 70–79% de inhibición de biopelícula y una reducción del 46–67% en la producción de exopolisacáridos en Serratia marcescens, Pseudomonas aeruginosa y Escherichia coli.

Fuerza de la evidencia: Solo in vitro. Ningún estudio clínico en humanos ha evaluado las alcaparras para indicaciones de enfermedades infecciosas. Esta área de evidencia sigue siendo completamente preclínica.

5.5 Efectos neuroprotectores

La investigación ha demostrado que los extractos de C. spinosa poseen propiedades neuroprotectoras. Por ejemplo, se demostró que un extracto acuoso de alcaparra rico en rutina y quercetina atenúa el deterioro cognitivo y reduce la inflamación mediante la modulación de genes relacionados con el Alzheimer, como BACE1, APP, PSEN1 y PSEN2.

Fuerza de la evidencia: Preclínica (animal e in vitro). Ningún ensayo clínico en poblaciones humanas ha examinado criterios de valoración neuroprotectores o cognitivos.

5.6 Actividad antioxidante

La alcaparra posee un reconocido valor nutricional, especialmente en términos de vitaminas y antioxidantes relacionados con la presencia de flavonoides, alcaloides y glucosinolatos como principales metabolitos secundarios. La administración de extracto hidroalcohólico de frutos de alcaparra demostró efectos protectores sobre la función tisular a través del alivio del estrés oxidativo y la restauración de mecanismos antioxidantes en modelos animales.

Fuerza de la evidencia: Datos in vitro y en animales bien establecidos. Los datos de intervención en humanos sobre resultados antioxidantes específicos de la alcaparra son limitados; sin embargo, los compuestos constituyentes (rutina, quercetina, kaempferol) están individualmente bien caracterizados como antioxidantes en líneas independientes de investigación.

5.7 Actividad anticancerígena

C. spinosa posee diversas actividades biológicas, entre ellas antioxidante, antidiabética, anticancerígena, hepatoprotectora, neuroprotectora, antiinflamatoria, antiartrítica, antibacteriana e insecticida, basadas en evidencia in vitro y animal revisada en la literatura científica. Los estudios indican que la alcaparra y sus compuestos bioactivos pueden ayudar a manejar condiciones metabólicas como la diabetes y la hiperlipidemia, además de exhibir efectos anticancerígenos, hepatoprotectores y cardioprotectores.

Fuerza de la evidencia: Completamente preclínica. Todas las observaciones anticancerígenas sobre C. spinosa son in vitro o en modelos animales. No se han realizado ensayos clínicos en humanos que examinen resultados relacionados con el cáncer.

5.8 Protección renal

Capparis spinosa se usa tradicionalmente para tratar enfermedades hepáticas y renales. Un estudio exploró los efectos antioxidantes, nefroprotectores y hepatoprotectores del extracto metanólico de hojas de Capparis spinosa (MECS) asociados con su contenido fitoquímico. El tratamiento con MECS redujo significativamente los niveles plasmáticos elevados de creatinina, urea y ácido úrico, redujo los niveles elevados de MDA, y restauró el daño renal provocado por el tratamiento con cisplatino en un modelo animal.

Fuerza de la evidencia: Solo datos de modelos animales. Ningún ensayo clínico en humanos ha evaluado criterios de valoración de protección renal.

6. Sistemas corporales y áreas de salud asociadas

Con base en la literatura revisada por pares, Capparis spinosa se ha asociado con efectos en los siguientes sistemas corporales:

  • Sistema metabólico: Regulación glucémica, reducción de lípidos y manejo de parámetros del síndrome metabólico — respaldado por la evidencia clínica en humanos más robusta (aunque aún limitada).
  • Sistema hepático: Normalización de enzimas hepáticas, protección de los hepatocitos frente a la agresión oxidativa, atenuación de la inflamación y fibrosis hepática — principalmente evidencia animal e in vitro, con datos indirectos limitados en humanos.
  • Sistema inmunitario e inflamatorio: Modulación de citocinas (inhibición de IL-17, inducción de IL-4), inhibición de la infiltración de células inflamatorias — datos de cultivo celular humano (PBMC) y de animales.
  • Sistema nervioso central: Atenuación del deterioro cognitivo, modulación de vías génicas asociadas al Alzheimer — solo preclínico.
  • Sistema renal: Nefroprotección, reducción de marcadores de daño renal — solo datos de modelos animales.
  • Sistema cardiovascular: Se han demostrado efectos hipocolesterolémicos, antioxidantes y antiinflamatorios de C. spinosa en animales. La investigación ha encontrado que el extracto de C. spinosa puede reducir significativamente los niveles de azúcar en sangre y colesterol en ratas diabéticas.
  • Sistema musculoesquelético: Uso tradicional para el dolor reumático y evidencia in vitro de efectos condroprotectores.
  • Sistema gastrointestinal: Uso tradicional como carminativo y estimulante del apetito.

7. Formas de dosificación y dosis reportadas en estudios

Existe evidencia clínica adecuada limitada para orientar la dosificación. Las siguientes dosis se extraen específicamente de los estudios citados:

  • Diabetes (ECA en humanos): Se utilizó 1.200 mg (400 mg tres veces al día) de extracto de fruto de alcaparra administrados durante 2 meses en un pequeño ensayo clínico.
  • Diabetes (práctica etnobotánica): El uso medicinal etnobotánico para la diabetes incluye dosis de 2 a 8 g de fruto de alcaparra consumidos por día.
  • Diabetes (ECA en humanos — preparación de oximel): Un ensayo clínico aleatorizado, triple ciego y controlado con placebo investigó el oximel de C. spinosa — un extracto hidroalcohólico de fruto de C. spinosa añadido a oximel simple (vinagre de uva y lactulosa).
  • Hepatoprotección (estudio animal): Dosis de 100, 200 y 400 mg/kg en ratones, siendo la de 400 mg/kg la más eficaz.
  • Hepatoprotección (estudio animal — fracción hidroalcohólica): El pretratamiento con la fracción hidroalcohólica a la dosis de 400 mg/kg y quercetina a la dosis de 20 mg/kg mostró protección hepática frente a la lesión hepática inducida por t-BHP.
  • Inmunomodulación in vitro: Dosis no tóxicas de 100 y/o 500 μg/mL de la fracción acuosa de Capparis spinosa indujeron una respuesta de citocinas antiinflamatoria en las PBMC.
  • Antidiabético (animal): Una dosis menor de extracto acuoso (20 mg/kg) mostró una disminución del nivel de glucosa en sangre de 19,81 a 5,59 mM tras una administración oral única en ratas.

Ninguna forma de dosificación estandarizada ha sido aprobada por las principales agencias regulatorias (EMA, FDA) específicamente para Capparis spinosa como producto medicinal.

8. Consideraciones de seguridad e interacciones notables

Perfil de seguridad general

Las alcaparras se reconocen generalmente como seguras (GRAS) cuando se usan como alimento. Existe evidencia limitada de efectos adversos con el uso de alcaparras.

El contenido de sodio como preocupación práctica

En una porción de 100 gramos de alcaparras en conserva, el contenido de sodio es de 2.350 mg, es decir, el 102% del valor diario. Este alto nivel de sodio se debe principalmente a la adición de sal marina (cloruro de sodio) en la salmuera. Esta es una consideración dietética importante para las personas que siguen dietas bajas en sodio o que manejan hipertensión o enfermedades cardíacas o renales.

Dermatitis de contacto alérgica

El uso tópico de alcaparras puede provocar dermatitis de contacto. También se ha reportado alergia alimentaria. Las plantas de la familia de la alcaparra (Capparaceae), pariente tropical de la familia de la mostaza (Cruciferae), producen "aceite de mostaza" (isotiocianato). Una revisión de los efectos reportados sobre la piel y las mucosas de estas plantas y de su distribución geográfica encontró que las plantas que producen isotiocianatos pueden causar dermatitis irritante, y que algunas probablemente pueden producir dermatitis de contacto alérgica. Se ha reportado erupción cutánea cuando se aplicaron alcaparras sobre la piel en una compresa húmeda.

Sensibilidad cruzada

Es posible que exista sensibilidad cruzada con el aceite de mostaza. Esto es coherente desde el punto de vista mecanístico con la química compartida de isotiocianatos entre las familias Capparaceae y Brassicaceae (mostaza).

Alergia alimentaria

Se ha documentado alergia alimentaria a la alcaparra (Capparis spinosa) en la literatura revisada por pares (J Investig Allergol Clin Immunol, 2013;23(1):67–69).

Uso en el embarazo

Las alcaparras se han utilizado en la medicina tradicional árabe como emenagogo y deben evitarse durante el embarazo según contraindicaciones tradicionales, aunque faltan estudios clínicos formales sobre esta preocupación específica.

Contenido de histamina

Las alcaparras se consideran un alimento con alto contenido de histamina. Las histaminas son compuestos que se presentan de forma natural en diversos alimentos, incluidos los alimentos fermentados o conservados como las alcaparras. Esto puede potencialmente causar problemas en personas con intolerancia a la histamina, una condición en la que el cuerpo no puede descomponer eficazmente las histaminas, lo que provoca síntomas como dolores de cabeza, picazón en la piel y problemas gastrointestinales.

Interacciones farmacológicas

No se han establecido interacciones farmacológicas bien documentadas con las alcaparras. Sin embargo, con base en los hallazgos farmacológicos, son plausibles efectos aditivos o sinérgicos con los hipoglucemiantes orales, lo cual fue una consideración de diseño en los ensayos clínicos descritos anteriormente, donde los pacientes ya recibían terapia antidiabética estándar. Podrían existir interacciones teóricas con anticoagulantes dado el contenido de vitamina K, aunque esto no se ha estudiado específicamente.

Riesgo de hipoglucemia

Con base en el hallazgo del ensayo clínico de una reducción significativa de la glucosa en sangre en ayunas en pacientes que ya recibían medicamentos antidiabéticos, los resultados sugieren que el fruto de la alcaparra mejora de forma segura la hiperglucemia y la hipertrigliceridemia en pacientes con diabetes tipo 2 cuando se usa de forma complementaria, pero esto también implica el potencial de hipoglucemia aditiva si no se monitorea la glucosa en sangre.

Referencias

Condiciones de Salud

Condiciones de salud que alcaparras puede ayudar a apoyar.

  • No hay condiciones disponibles.

Sistemas Corporales

Sistemas corporales que alcaparras puede ayudar a apoyar.

  • No hay sistemas corporales disponibles.
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