Sangrado nasal
Sinopsis
Hemorragias nasales (epistaxis): una referencia de nutrición y salud natural
Definición y panorama clínico
La epistaxis se define como el sangrado proveniente de la cavidad nasal. Es una de las urgencias más frecuentes en otorrinolaringología, que afecta a personas de todas las edades y que va desde sangrados leves y autolimitados hasta hemorragias graves que pueden poner en riesgo la vida. Aproximadamente el 60% de las personas experimenta al menos un episodio a lo largo de su vida, aunque solo un pequeño porcentaje requiere intervención médica. La epistaxis no es una enfermedad en sí misma; es un síntoma de una patología local, sistémica, ambiental o vascular subyacente.
La epistaxis presenta una distribución bimodal por edad, siendo más frecuente antes de los 10 años y entre los 45 y 65 años. Puede clasificarse en anterior, que es la más común, y posterior, que es menos frecuente pero a menudo más grave y con mayor probabilidad de requerir intervención médica.
Anatomía y presentación
La nariz es un órgano altamente vascularizado con una gran superficie debido a las intensas necesidades de calentamiento y humidificación, lo cual también la predispone al sangrado. El suministro sanguíneo nasal proviene tanto del sistema de la arteria carótida interna como de la externa. El sistema de la carótida externa aporta suministro sanguíneo a través de la arteria maxilar hacia la arteria esfenopalatina, que ingresa a la nariz cerca del extremo posterior del cornete medio y se divide para irrigar tanto el tabique como la pared lateral. Estas ramas se anastomosan con ramas de las arterias etmoidales anterior y posterior, que provienen de la carótida interna a través de la arteria oftálmica.
El origen del 90% de las hemorragias nasales anteriores se encuentra dentro del plexo de Kiesselbach (también conocido como área de Little), en el tabique nasal anterior. Existen cinco vasos con nombre propio cuyas ramas terminales irrigan la cavidad nasal, y sus áreas de confluencia («watershed») convergen en el tabique nasal anterior, formando el plexo de Kiesselbach. Este se ubica en la entrada de la cavidad nasal y está sometido a extremos de calor, frío y humedad alta y baja; se traumatiza con facilidad, y la mucosa que recubre el tabique en esta zona es frágil, lo que convierte a esta área en el sitio más frecuente de epistaxis.
La epistaxis representa la manifestación clínica final de la disrupción vascular dentro de la mucosa nasal en condiciones en las que la integridad de los vasos locales, los mecanismos sistémicos de coagulación o la estabilidad hemodinámica se ven comprometidos. Aunque en muchos casos es clínicamente sencilla, su base biológica es compleja e involucra la anatomía vascular, la biología endotelial, mediadores inflamatorios, la regulación neurovascular y factores hematológicos sistémicos.
Clínicamente, las hemorragias nasales se presentan de diversas formas. Por lo general afectan una sola fosa nasal, pero en ocasiones ambas se ven involucradas. Si una fosa nasal queda parcialmente obstruida por un coágulo de sangre, la sangre puede fluir por la otra fosa nasal o descender por la parte posterior de la garganta. En una hemorragia nasal posterior, grandes cantidades de sangre suelen fluir por la parte posterior de la garganta, y las hemorragias posteriores generalmente sangran de manera significativamente mayor que las anteriores.
Sistemas corporales involucrados
- Sistema vascular: El plexo de vasos conocido como plexo de Kiesselbach es particularmente vulnerable tanto al trauma digital como al trauma contuso directo. Estos vasos se ubican debajo de una mucosa delicada que está sostenida y firmemente adherida a una estructura rígida de hueso y cartílago que ofrece poco amortiguamiento ante fuerzas traumáticas.
- Sistema hematológico/de coagulación: Las diátesis hemorrágicas hereditarias, incluidas la hemofilia y la enfermedad de von Willebrand, así como las coagulopatías adquiridas —frecuentemente secundarias a medicamentos o enfermedad hepática— pueden causar epistaxis inicial o recurrente.
- Sistema cardiovascular: Una asociación significativa de la epistaxis con la hipertensión resalta con fuerza el papel de la fragilidad vascular y de las presiones sistólicas no reguladas en la mucosa nasal.
- Sistema inmunológico y respiratorio: Afecciones como la rinitis alérgica y la sinusitis crónica se asocian con una mayor probabilidad de epistaxis.
- Sistema endocrino/metabólico: La hipertensión y la diabetes mellitus pueden inducir cambios ateroscleróticos en los vasos nasales, haciéndolos frágiles y con mayor riesgo de sangrado.
- Tejido conectivo: La integridad estructural de la mucosa nasal depende del colágeno, cuya síntesis depende de nutrientes —particularmente de la vitamina C—, lo que hace de la salud del tejido conectivo un dominio biológico relevante.
Factores contribuyentes y asociados
Factores locales
Las causas de la epistaxis pueden dividirse en causas locales (p. ej., traumatismo, irritación de la mucosa, anomalías del tabique, enfermedades inflamatorias, tumores) y causas sistémicas (p. ej., discrasias sanguíneas, arteriosclerosis, telangiectasia hemorrágica hereditaria). El traumatismo local es la causa más frecuente, seguida del traumatismo facial, cuerpos extraños, infecciones nasales o de los senos paranasales, y la inhalación prolongada de aire seco.
La sequedad estacional durante el invierno es un factor ambiental importante que predispone al agrietamiento de la mucosa y al sangrado espontáneo, mientras que la epistaxis relacionada con traumatismos y el tabique nasal desviado han surgido como factores contribuyentes frecuentes al alterar el flujo de aire nasal y el contacto con la mucosa. El tabique desviado suele generar un flujo de aire turbulento, que seca la mucosa sobre la convexidad y provoca erosión de la mucosa y sangrado.
Factores sistémicos y demográficos
El sexo masculino, la edad avanzada, la enfermedad vascular periférica, la enfermedad cardiovascular y un antecedente previo de epistaxis fueron identificados como predictores independientes de epistaxis que requiere ingreso al departamento de urgencias en un estudio prospectivo (sexo masculino: OR=2,57; enfermedad cardiovascular: OR=3,91; antecedente previo: OR=5,53).
En un estudio transversal de 500 pacientes, la asociación más alta de la epistaxis se encontró con la hipertensión (42,8%), y los varones mostraron una frecuencia mayor. Otras razones para la asociación con la edad avanzada incluyen la fragilidad vascular, el adelgazamiento de la mucosa nasal, el mayor uso de medicamentos y la prevalencia de hipertensión y afecciones de salud crónicas.
Las condiciones sistémicas, entre ellas la hipertensión, los trastornos de la coagulación, la diabetes, la insuficiencia cardíaca, la anemia y los trastornos hepáticos, pueden desempeñar un papel en el desarrollo de la epistaxis, así como el uso de anticoagulantes y medicamentos intranasales.
Factores ambientales
Un estudio de gran tamaño (20.234 pacientes) encontró que la temperatura, la humedad, la velocidad máxima del viento y la duración de la luz solar se asociaron con la epistaxis en niños en edad preescolar, mientras que la velocidad promedio del viento, el material particulado, la temperatura, la humedad, la duración de la luz solar y la concentración de dióxido de azufre se asociaron con la epistaxis en niños en edad escolar.
Un estudio alemán encontró que la tasa de pacientes que recibieron un primer diagnóstico de epistaxis en una consulta otorrinolaringológica fue más baja en verano, con un pico entre febrero y abril. El estudio, que involucró a 114 consultas otorrinolaringológicas, reportó una tasa de 7,22 pacientes con epistaxis por consulta en agosto frente a una tasa máxima de 14,89 pacientes por consulta en febrero.
Telangiectasia hemorrágica hereditaria (THH)
La telangiectasia hemorrágica hereditaria (THH) es un trastorno autosómico dominante heterogéneo de la angiogénesis con una prevalencia estimada de 1:5.000 a 1:10.000. Resulta de variantes patogénicas en uno de cuatro genes (ENG, ACVRL1, SMAD4, GDF2) que codifican proteínas de la vía de señalización BMP/TGF-beta, lo que da lugar a telangiectasias mucocutáneas y malformaciones arteriovenosas viscerales. La epistaxis recurrente, que con frecuencia provoca anemia por deficiencia de hierro y deterioro de la calidad de vida, es la complicación más frecuente de la THH.
Deficiencias nutricionales asociadas con la epistaxis
Vitamina C (ácido ascórbico)
La justificación de la relación entre la vitamina C y las hemorragias nasales proviene de su papel establecido en el apoyo a la síntesis de colágeno y en el mantenimiento de la integridad de las paredes de los vasos sanguíneos. La deficiencia de vitamina C puede debilitar los capilares, haciéndolos más propensos a romperse y sangrar, un fenómeno observado en el escorbuto, donde el sangrado espontáneo (incluido el nasal) es un síntoma clásico.
En niños, la epistaxis recurrente no es infrecuente, y en la mayoría de los casos resulta difícil identificar las causas subyacentes. Los investigadores han considerado el deterioro o la debilidad de la integridad vascular de la pared del vaso capilar nasal como un factor importante en la epistaxis recurrente, y han señalado que la vitamina C, que desempeña un papel importante en la síntesis de fibras de colágeno, podría influir en este proceso.
Aunque existe plausibilidad biológica, la evidencia clínica sobre la suplementación con vitamina C específicamente para tratar o prevenir hemorragias nasales en personas por lo demás sanas es limitada. Algunos informes de casos y estudios observacionales pequeños sugieren que la suplementación con vitamina C podría reducir la frecuencia de las hemorragias nasales, especialmente en niños o personas con tendencia a la fragilidad capilar. Algunas series de casos pediátricos señalan una mejoría en la epistaxis recurrente con vitamina C, pero no se trata de ensayos controlados de gran tamaño. En general, faltan ensayos clínicos robustos y a gran escala que confirmen la eficacia de la vitamina C para las hemorragias nasales.
Vitamina K
La vitamina K es esencial para la síntesis de proteínas de la coagulación. Es un cofactor de la carboxilación dependiente de vitamina K, que permite que los factores de coagulación se unan a iones de calcio y facilita aún más las vías en cascada. La deficiencia de vitamina K altera el proceso de coagulación, provocando problemas de sangrado.
La vitamina K es esencial para la síntesis de varios factores de coagulación en el hígado, incluidos los factores II, VII, IX y X. Su deficiencia altera la coagulación de la sangre y aumenta el riesgo de sangrado espontáneo, incluido el proveniente de la mucosa nasal. La literatura médica y las guías clínicas señalan que la suplementación con vitamina K está indicada en pacientes con tendencia al sangrado debido a deficiencia de vitamina K, que puede estar causada por malabsorción, ciertos medicamentos (como la warfarina), enfermedad hepática o insuficiencia dietética.
Sin embargo, la mayoría de las hemorragias nasales no se deben a una deficiencia de vitamina K, sino a traumatismos locales, aire seco o fragilidad vascular subyacente. En estos casos típicos, la suplementación con vitamina K no proporciona ningún beneficio. En adultos, la deficiencia de vitamina K es poco común, pero puede presentarse con una ingesta inadecuada, malabsorción o alteración del metabolismo. Una ingesta dietética deficiente, particularmente en personas con dietas restringidas, malnutrición o períodos prolongados sin ingesta oral, es un factor contribuyente frecuente.
Hierro
La investigación en pacientes con THH sugiere que aquellos con hemorragias nasales que ocurren con una frecuencia menor a diaria podrían razonablemente lograr su ingesta adicional de hierro solo mediante la dieta, pero las hemorragias nasales diarias probablemente requieran suplementos formales de hierro, con o sin pérdidas hemorrágicas adicionales. Esto es importante para los médicos, ya que la epistaxis no se considera una pregunta clínica relevante al evaluar a personas con deficiencia de hierro.
En pacientes con THH, la ingesta media diaria de hierro fue de 8,46 ± 2,78 mg. En el manejo integral de la THH, se debe fomentar una dieta saludable y equilibrada, con un mayor consumo de alimentos con alto contenido de hierro.
Nutrientes, hierbas e ingredientes naturales: resumen de la evidencia
Bioflavonoides cítricos (diosmina, hesperidina, rutina, naringenina)
Uso tradicional
Los bioflavonoides cítricos y sustancias relacionadas se han utilizado ampliamente en Europa para tratar enfermedades de los vasos sanguíneos y del sistema linfático, incluidas las hemorroides, la insuficiencia venosa crónica, las úlceras de las piernas, los hematomas fáciles, las hemorragias nasales y el linfedema tras cirugía de cáncer de mama. Estas sustancias fueron conocidas históricamente como «vitamina P» debido a su papel en el mantenimiento de la permeabilidad y la integridad vascular.
Evidencia científica
La eficacia y seguridad de una fracción flavonoide venoactiva (S 5682) compuesta por diosmina micronizada (90%) y hesperidina (10%) se estudió en 100 pacientes con fragilidad capilar sintomática en un ensayo doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo. El tratamiento duró 6 semanas (dos tabletas diarias). En comparación con el placebo, la resistencia capilar fue significativamente mayor en el grupo S 5682 en la semana 4 (219 ± 10 mmHg frente a 159 ± 8 mmHg; p < 0,001) y en la semana 6 (261 ± 12 mmHg frente a 163 ± 9 mmHg; p < 0,001). Esto resultó en una mejoría significativa de los síntomas de fragilidad capilar —incluidos equimosis espontánea, epistaxis, púrpura, petequias, gingivorragia, metrorragia y hemorragia conjuntival— en los pacientes tratados (p < 0,001).
Un estudio doble ciego controlado con placebo con 96 personas con capilares frágiles encontró que una combinación de los bioflavonoides diosmina y hesperidina disminuía los síntomas de fragilidad capilar, como las hemorragias nasales y los hematomas. En este ensayo de seis semanas, los participantes (el 41% de los cuales tenían problemas de hemorragias nasales) tomaron dos tabletas diarias de la combinación de bioflavonoides o placebo.
La evidencia científica sugiere que ciertos bioflavonoides, particularmente la rutina, la hesperidina y la quercetina, pueden ayudar a fortalecer las paredes capilares y reducir la permeabilidad y la fragilidad capilar. Estos efectos se han demostrado tanto en estudios en animales como en humanos, especialmente en afecciones como la insuficiencia venosa crónica y las hemorroides. A nivel mecanístico, se cree que los bioflavonoides actúan estabilizando el colágeno y la elastina en las paredes de los vasos sanguíneos, reduciendo el estrés oxidativo y modulando la inflamación.
Solidez de la evidencia: Moderada; un ensayo controlado aleatorizado de tamaño pequeño a mediano (n=100) demostró directamente una mejoría en la epistaxis como parte de un síndrome de fragilidad capilar. La población del estudio no se limitó a pacientes con epistaxis, y no existe replicación en ensayos más grandes y específicos para epistaxis. La evidencia sobre la rutina y la quercetina específicamente es en gran medida mecanística o derivada de estudios en afecciones relacionadas (insuficiencia venosa crónica, hemorroides).
Proantocianidinas oligoméricas (OPC) y arándano (bilberry)
Uso tradicional
Sustancias químicas relacionadas llamadas antocianósidos están presentes en altas concentraciones en la hierba arándano (bilberry). Al igual que los OPC, los antocianósidos pueden fortalecer los capilares mediante sus efectos sobre el colágeno.
Evidencia científica
Un estudio doble ciego bastante mal diseñado con 37 personas, la mayoría de las cuales tenían capilares frágiles, encontró que los OPC eran más eficaces que el placebo en la reducción de la fragilidad capilar; sin embargo, los autores del estudio dejaron muchas preguntas sin responder en su informe, lo que dificulta determinar cuán en serio deben tomarse sus resultados, y no abordaron específicamente las hemorragias nasales.
Otros tratamientos sugeridos incluyen el arándano (bilberry) y los OPC, que pueden fortalecer el colágeno y apoyar la integridad de los vasos sanguíneos, aunque la evidencia sólida que los vincule específicamente con la prevención de hemorragias nasales es limitada.
Solidez de la evidencia: Preliminar y débil; los datos existentes se relacionan con la fragilidad capilar en general, no con la epistaxis específicamente. No existen ensayos en humanos de alta calidad que evalúen directamente los OPC o el arándano para la reducción de hemorragias nasales.
Bolsa de pastor (Capsella bursa-pastoris)
Uso tradicional
En la antigua Grecia, la bolsa de pastor se usaba comúnmente para curar heridas, mientras que en China su uso se remonta a más de 2000 años con fines culinarios y medicinales. La bolsa de pastor se ha aplicado por vía tópica o se ha tomado internamente para detener las hemorragias nasales y acelerar la curación de heridas debido a su capacidad de constreñir los vasos sanguíneos. La hierba contiene compuestos como flavonoides, glucósidos y taninos, que tienen propiedades astringentes y coagulantes. Estas propiedades se asocian con la detención de hemorragias nasales, la reducción del sangrado menstrual abundante y el tratamiento de cortes y heridas menores. Se puede preparar una infusión simple de la hierba seca para aplicación tópica o toma interna.
Evidencia científica
La bolsa de pastor se usa para hemorragias nasales, síndrome premenstrual (SPM), sangrado anormalmente abundante durante los períodos menstruales y otras afecciones, pero no existe buena evidencia científica que respalde estos usos. Se han realizado estudios sobre la bolsa de pastor por sus acciones hemostáticas y coleréticas, pero están en ruso y no han sido traducidos al inglés. No existen estudios en humanos que respalden los usos clínicos y tradicionales de la bolsa de pastor.
Los estudios respaldan su uso tradicional como agente hemostático, particularmente para el sangrado menstrual abundante, pero se necesitan ensayos clínicos más robustos. Los estudios en animales y en modelos in vitro indican efectos antimicrobianos y antiinflamatorios prometedores, que justifican una investigación adicional.
Solidez de la evidencia: Débil; el uso tradicional es extenso en múltiples culturas, pero no existen ensayos clínicos controlados en humanos para la epistaxis específicamente. Los datos preliminares in vitro y en animales son prometedores, pero no suficientes para caracterizar el beneficio clínico.
Milenrama (Achillea millefolium)
Uso tradicional
La milenrama tiene una larga historia en las tradiciones herbales europeas e indígenas de Norteamérica como agente hemostático aplicado directamente sobre heridas y tejidos que sangran, incluidas las fosas nasales. La acción hemostática de la milenrama se describe como refrescante, adecuada para condiciones en las que la sangre es roja y hay hemorragia. Las preparaciones tradicionales incluyen la aplicación tópica de la hoja fresca y el uso interno de té o tintura.
Evidencia científica
No se han identificado ensayos clínicos en humanos que evalúen específicamente la milenrama para la epistaxis en la literatura revisada por pares. Su uso hemostático tradicional se apoya en investigación in vitro sobre sus flavonoides y taninos constitutivos, pero faltan datos clínicos controlados para las hemorragias nasales.
Solidez de la evidencia: Uso tradicional bien documentado; la evidencia clínica para la epistaxis específicamente está ausente.
Bromelina y enzimas proteolíticas
Uso tradicional y propuesto
Se cree que las enzimas proteolíticas (como la bromelina) ayudan a estabilizar los capilares. La bromelina, derivada de la piña (Ananas comosus), se utiliza en algunas tradiciones naturopáticas para apoyar la integridad vascular y del tejido conectivo.
Evidencia científica
Ningún estudio ha abordado directamente el posible valor de la bromelina para las hemorragias nasales. Existe plausibilidad mecanística a través de sus efectos sobre el tejido conectivo, pero faltan datos clínicos específicos sobre la epistaxis.
Solidez de la evidencia: Solo mecanística/teórica; no existe evidencia clínica para la epistaxis.
Ingredientes naturales que podrían agravar las hemorragias nasales
Varias sustancias naturales con propiedades antiplaquetarias o anticoagulantes aparecen en la literatura como posibles contribuyentes al aumento del sangrado, incluidas las hemorragias nasales.
Algunos suplementos dietéticos contienen sustancias químicas que pueden prolongar el sangrado. Ejemplos incluyen dong quai, matricaria (feverfew), ajo, jengibre, ginkgo biloba, ginseng y vitamina E.
En una encuesta dietética de pacientes con THH, los elementos más frecuentemente reportados que agravaban la epistaxis fueron el alcohol y las especias. El resto de los alimentos reportados como agravantes de la epistaxis resultaron ser altos en salicilatos (incluidos el vino rojo, las especias, el chocolate, el café y ciertas frutas), con actividad antiplaquetaria natural (ajo, jengibre, ginseng, ginkgo biloba y vitamina E), o ácidos omega-3 (pescados grasos, salmón).
Una revisión exhaustiva de la evidencia sobre los riesgos de sangrado de los suplementos dietéticos encontró que la suplementación con ajo y espino blanco (hawthorn) se asocia fuertemente con el sangrado quirúrgico de manera independiente de los anticoagulantes. Cordyceps sinensis, equinácea y aloe vera se asocian de manera menos definida con el sangrado quirúrgico. En pacientes que toman anticoagulantes, el ginkgo biloba, la combinación condroitina-glucosamina, la melatonina, la cúrcuma, el arándano (bilberry), la manzanilla, el fenogreco, el cardo mariano y la menta se asocian con el riesgo de sangrado.
Es importante señalar que la evidencia relativa a estos agentes y la epistaxis específicamente proviene en gran medida de poblaciones con THH (que presentan vasos estructuralmente anormales) o de la farmacología antiplaquetaria general, no de estudios en personas con hemorragias nasales idiopáticas típicas. Extrapolar estos datos a personas sanas requiere precaución.
Factores dietéticos y de estilo de vida
Humedad y ambiente húmedo
Los factores dietéticos y de estilo de vida fueron generalmente perjudiciales para la epistaxis en pacientes con THH, pero la humidificación de las habitaciones, la lubricación nasal y los tratamientos salinos se reportaron como beneficiosos (intervalos de confianza del 95% mayores que cero). Se ha demostrado que la solución salina tópica reduce la puntuación de gravedad de la epistaxis, en comparación con el valor basal, en un ensayo controlado aleatorizado de múltiples terapias tópicas.
Patrones dietéticos y alimentos
Entre 149 pacientes con THH evaluados mediante un cuestionario de frecuencia de alimentos, 26 (18%) reportaron alimentos que mejoraban la epistaxis (principalmente arándanos y frutos rojos, verduras de hoja verde y legumbres), mientras que 38 (26%) reportaron algunos alimentos que agravaban la epistaxis (especias, chocolate, alcohol, fresas y jengibre). Se reportaron modificaciones dietéticas en hasta el 58% de los casos.
Además, la mayoría de las frutas —especialmente los frutos del bosque y las frutas secas—, muchas verduras, el té y la miel contienen salicilato, aunque en general no se ha reportado hasta la fecha evidencia funcional de actividades antiplaquetarias.
Alcohol
En las encuestas dietéticas, el alcohol fue el elemento más frecuentemente reportado como agravante de la epistaxis, citado por 45 participantes (6,8% de una población de estudio de pacientes con THH). El alcohol induce vasodilatación periférica y, en dosis más altas, altera la función plaquetaria, ambos mecanismos plausibles para el aumento del sangrado de la mucosa nasal.
Adecuación de hierro y anemia
La epistaxis recurrente, que con frecuencia provoca anemia por deficiencia de hierro y deterioro de la calidad de vida, es la complicación más frecuente de la THH. Los pacientes con epistaxis recurrente también pueden ser más susceptibles a desarrollar anemia. La relación entre la epistaxis y el hierro es, por lo tanto, bidireccional: la deficiencia de hierro puede alterar la reparación tisular y la hemostasia, mientras que la epistaxis crónica puede a su vez causar o agravar el agotamiento de hierro.
Tabaquismo y calidad del aire
La velocidad promedio del viento, el material particulado, la temperatura, la humedad, la duración de la luz solar y la concentración de dióxido de azufre se asociaron con la epistaxis en niños en edad escolar, lo que resalta el papel que desempeñan la calidad del aire y los contaminantes en la irritación de la mucosa y la frecuencia de las hemorragias nasales. Se sabe que el tabaquismo seca e irrita la mucosa nasal, y se incluye entre los factores de estilo de vida discutidos en la literatura sobre rinitis atrófica, donde la higiene, una dieta bien equilibrada, el abandono del tabaco y otros enfoques conservadores son centrales para el manejo.
Higiene nasal e hidratación
Mantener las fosas nasales húmedas —mediante una hidratación sistémica adecuada y ambientes interiores humidificados— es un principio ampliamente respaldado en la literatura de otorrinolaringología y salud natural para reducir la frecuencia de la epistaxis anterior inducida por la sequedad. Entre los eventos traumáticos que contribuyen a la epistaxis se incluyen hurgarse la nariz, la inserción de cuerpos extraños, la desecación debido a la respiración de aire poco humidificado (común en los meses de invierno), la inhalación de cocaína y el traumatismo contuso directo.
Resumen de los niveles de evidencia
- Vitamina K: Papel bien establecido en la coagulación (NIH/StatPearls, literatura revisada por pares). La suplementación está basada en evidencia únicamente cuando se documenta una deficiencia, incluida la inducida por medicamentos (p. ej., warfarina). Evidencia para el uso rutinario en epistaxis idiopática: no respaldada.
- Vitamina C: Base mecanística sólida a través de la síntesis de colágeno y la integridad capilar. La deficiencia contribuye claramente a la fragilidad capilar (como en el escorbuto). Pequeños estudios observacionales pediátricos sugieren beneficio en la epistaxis idiopática recurrente, pero no existen ECA de gran tamaño. Evidencia: modesta/preliminar.
- Diosmina + hesperidina (bioflavonoides): Un ECA de tamaño pequeño a mediano (n=100) demuestra una reducción significativa de los síntomas de fragilidad capilar, incluida la epistaxis (Galley y Thiollet, Int Angiol, 1993). Es la base de evidencia más amplia y directa en el ámbito de la salud natural para esta afección. Evidencia: moderada, con limitaciones importantes (muestra pequeña, ensayo antiguo, población con síntomas mixtos).
- OPC / arándano (bilberry): Plausibilidad mecanística; un ensayo pequeño y mal diseñado sobre fragilidad capilar en general. Evidencia: débil.
- Bolsa de pastor: Uso tradicional robusto en múltiples culturas; no existen ensayos clínicos en humanos que califiquen para la epistaxis. Evidencia: solo tradicional/anecdótica.
- Milenrama: Uso hemostático tradicional bien documentado; la evidencia de ensayos clínicos para la epistaxis está ausente. Evidencia: solo tradicional/anecdótica.
- Ajo, ginkgo, jengibre, ginseng, vitamina E, omega-3: La evidencia apunta hacia posibles efectos que favorecen el sangrado a través de la actividad antiplaquetaria. Las personas propensas a las hemorragias nasales, especialmente con fragilidad vascular subyacente (p. ej., THH), podrían beneficiarse de restringir estos suplementos y alimentos. Evidencia: encuestas observacionales y datos farmacológicos; faltan ECA específicos para epistaxis.
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Remedios Naturales
Ingredientes
- PantenolCientífico
El dexpantenol tópico se utiliza en el manejo de la epistaxis recurrente, principalmente al promover la cicatrización y la hidratación de la mucosa nasal. Un estudio clínico pediátrico encontró que un gel nasal que contenía pantenol (entre otros ingredientes) logró una tasa de éxito del 71.6% en detener las hemorragias nasales recurrentes. Investigaciones in vitro sobre una fórmula que contenía D-pantenol mostraron propiedades antioxidantes y de soporte procoagulante relevantes para la epistaxis.
- MilenramaCientífico
La milenrama (Achillea millefolium) se conoce tradicionalmente como la "planta de las hemorragias nasales" y se ha utilizado por vía tópica para detener el sangrado nasal en tradiciones europeas y nativas americanas durante siglos. Un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo con 50 pacientes con epistaxis idiopática recurrente evaluó una pomada intranasal de Achillea millefolium durante 10 días, respaldando su eficacia hemostática. Sus taninos, flavonoides y el alcaloide achilleína le confieren actividad astringente y estíptica.
- AgrimoniaTradicional
La agrimonia (Agrimonia eupatoria) se utiliza en las tradiciones herbales occidentales y naturopáticas como astringente tópico para las hemorragias nasales, junto con la milenrama y el hamamelis. Se considera que su alto contenido de taninos favorece la vasoconstricción y detiene el sangrado de la mucosa nasal cuando se aplica mediante un tapón de algodón. No se han realizado ensayos clínicos que la evalúen específicamente para la epistaxis.
- índigo de assamTradicional
El añil natural (Qingdai), derivado de S. cusia, es una de las indicaciones históricamente documentadas en la MTC (medicina tradicional china) para la epistaxis (hemorragia nasal). Esta indicación tradicional se cita en múltiples textos farmacopeicos clásicos chinos que abarcan las dinastías Tang, Song, Ming y Qing.
- arándanoTradicional
El arándano europeo (Vaccinium myrtillus) contiene antocianósidos que se ha propuesto que fortalecen los capilares nasales al proteger el colágeno, lo que ofrece un fundamento para reducir las hemorragias nasales recurrentes debidas a la fragilidad capilar. Las referencias de medicina complementaria lo incluyen entre los tratamientos naturales propuestos para la epistaxis, aunque no se han realizado ensayos clínicos que lo evalúen directamente para esta indicación.
- bayas de gojiTradicional
La medicina tradicional china (MTC) documenta la corteza de la raíz de cambronera como útil para detener hemorragias nasales atribuidas a patrones de 'exceso de calor'. Plinio el Viejo y Dioscórides también describieron la cambronera como una planta medicinal para la inflamación. El uso hemostático es una documentación clásica de la MTC sin evidencia clínica controlada moderna.
- bromelainaTradicional
La bromelina, una enzima proteolítica extraída de la piña, se incluye entre los tratamientos naturales propuestos para las hemorragias nasales, con base en la hipótesis de que las enzimas proteolíticas podrían ayudar a estabilizar los capilares. No existen ensayos clínicos que hayan evaluado directamente la bromelina para la epistaxis; la evidencia es indirecta y de carácter mecanístico.
- CaléndulaTradicional
La caléndula está registrada en la literatura etnobotánica como una hierba estíptica utilizada para controlar el sangrado, incluida la epistaxis. Las propiedades astringentes y estípticas de la flor se destacan en múltiples sistemas tradicionales. No existen ensayos clínicos para esta aplicación específica.
- capsicumTradicional
La pimienta de cayena (capsicum) figura en referencias autorizadas de medicina complementaria entre los tratamientos naturales propuestos para las hemorragias nasales, y se propone la aplicación tópica (capsicum diluido en agua, aplicado con un hisopo de algodón) para favorecer la hemostasia en casos de epistaxis leve. Los efectos vasomotores de la capsaicina y los taninos de la planta ofrecen un fundamento mecanístico. No se han realizado ensayos clínicos que evalúen este uso.
- cola de caballoTradicional
La cola de caballo tiene un uso tradicional de larga data como agente hemostático para controlar las hemorragias nasales (epistaxis), documentado en la medicina tradicional china y en la herbolaria occidental. Se considera que los taninos astringentes y la sílice presentes en la planta son responsables de promover la hemostasia local. No se han realizado ensayos clínicos que evalúen esta indicación específica.
- OrtigaTradicional
La ortiga (Urtica dioica) es una hierba hemostática y astringente tradicional utilizada para las hemorragias nasales, aplicada tópicamente como un taponamiento de algodón empapado o tomada como infusión. Sus taninos favorecen la vasoconstricción de la mucosa nasal, y su contenido de vitamina K y bioflavonoides favorece la integridad capilar y la coagulación. Ningún ensayo clínico ha evaluado específicamente su uso para la epistaxis.
- Proantocianidinas oligoméricasTradicional
Las proantocianidinas oligoméricas (OPC, por sus siglas en inglés), presentes en la semilla de uva y la corteza de pino, se proponen como tratamiento natural para las hemorragias nasales. Inhiben las enzimas que degradan el colágeno y reducen la fragilidad capilar; un pequeño ensayo doble ciego, de diseño deficiente, encontró que las OPC eran superiores al placebo en cuanto a la fragilidad capilar, aunque las hemorragias nasales no se evaluaron directamente.
- árbol de la vida orientalTradicional
Platycladi cacumen está específicamente documentado en textos clásicos de la Medicina Tradicional China y en la Farmacopea China como tratamiento de la epistaxis (hemorragias nasales) como parte de sus indicaciones hemostáticas. Este es uno de los usos tradicionales de la planta que se registra con mayor consistencia.
- raíz de ruibarboTradicional
El carbón de ruibarbo (ruibarbo procesado mediante carbonización) se utiliza en la medicina tradicional china como agente hemostático para la epistaxis (hemorragias nasales) y otros tipos de sangrado. Este uso está documentado en monografías de la MTC y en textos farmacopeicos.
- Rubia cordifoliaTradicional
R. cordifolia se usa tradicionalmente en el Ayurveda y la medicina tradicional china como hierba hemostática para afecciones hemorrágicas. La MTC la emplea para la "hematorrea" y la hemorragia renal, y la hierba se describe como aquella que elimina el "calor de la sangre" causante del sangrado, lo cual conceptualmente incluye la epistaxis. Los textos clásicos ayurvédicos señalan su uso para el "Asra" (viciación de la sangre) y afecciones hemorrágicas.
- rutinaTradicional
La rutina es un glucósido bioflavonoide que fortalece las paredes capilares al inhibir las enzimas que degradan el colágeno y reducir la permeabilidad vascular. Los protocolos naturopáticos recomiendan específicamente la rutina (500 mg una o dos veces al día) para las hemorragias nasales recurrentes debidas a la fragilidad capilar. Está químicamente relacionada con la diosmina y la hesperidina, que cuentan con la evidencia clínica directa más sólida en esta área.
- schizonepetaTradicional
La Schizonepeta calcinada (carbonizada) es un agente hemostático clásico de la medicina tradicional china (MTC) utilizado para las hemorragias nasales. El texto de la dinastía Qing Bencao Beiyao documenta específicamente este uso. Estudios de laboratorio confirman que la forma carbonizada acorta el tiempo de coagulación y posee mecanismos hemostáticos, aunque no existen ensayos clínicos en humanos.
- bolsa de pastorTradicional
La bolsa de pastor tiene un uso tradicional ampliamente documentado como hemostático tópico para las hemorragias nasales (epistaxis), utilizada como compresa o algodón empapado en infusión insertado en la fosa nasal. Sus taninos astringentes y propiedades vasoconstrictoras proporcionan el mecanismo propuesto. No existen ensayos clínicos en humanos que evalúen específicamente su uso para la epistaxis.
- SophoraTradicional
S. japonica se ha utilizado en la medicina tradicional china para tratar la hemorrinia (sangrado nasal) junto con otras afecciones hemorrágicas. Este uso está documentado en farmacopeas clásicas de la MTC y en revisiones etnofarmacológicas. Las propiedades hemostáticas y fortalecedoras de los capilares de la rutina ofrecen un mecanismo plausible, aunque faltan ensayos clínicos específicos sobre la epistaxis.
- vitamina CTradicional
La vitamina C es esencial para la síntesis de colágeno y la integridad de las paredes capilares; la deficiencia clásica de vitamina C (escorbuto) causa hemorragias nasales como síntoma principal. Se propone la suplementación para la epistaxis recurrente causada por fragilidad capilar, pero no existen ensayos clínicos sólidos específicamente sobre hemorragias nasales en personas sin deficiencia.
- vitamina KTradicional
La vitamina K es necesaria para la síntesis de los factores de coagulación II, VII, IX y X; su deficiencia altera la coagulación y constituye una causa reconocida de epistaxis. La suplementación está médicamente indicada cuando la epistaxis es atribuible a una deficiencia de vitamina K o a una coagulopatía, aunque no existe evidencia que respalde la suplementación de rutina en individuos sin deficiencia.
- BetónicaTradicional
La betónica se utiliza tradicionalmente como hierba estíptica (para detener el sangrado) en hemorragias nasales, tomada internamente en combinación con milenrama o aplicada de forma tópica. Esto está documentado en textos de herbolaria popular.