Creatina
1. Identidad
Nombre químico y estructura
La creatina se conoce comúnmente desde el punto de vista químico como N-(amidino-N-metilglicina), metilglicosiamina, o ácido N-metil-guanidinoacético. La creatina y la creatina fosforilada están generalmente presentes en el tejido muscular, el cerebro y otros órganos de muchos vertebrados. Su fórmula molecular es C₄H₉N₃O₂ (PubChem CID 586). La creatina es un ácido orgánico nitrogenado, derivado de la glicina, la L-arginina y la S-adenosil-L-metionina, que interviene en la transferencia de energía en forma de fosfocreatina (PCr) y que se metaboliza a creatinina para ser excretada por el riñón.
Fuentes naturales
La mayor parte de la creatina se almacena en el músculo, de ahí el nombre de la creatina, derivado de la palabra griega para carne (κρέας). El cuerpo de los mamíferos obtiene aproximadamente la mitad de sus reservas de creatina de fuentes de carne en la alimentación; la otra mitad se produce en el riñón y el hígado. La creatina se biosintetiza principalmente en el hígado y los riñones a partir de tres aminoácidos: la glicina, que proporciona el esqueleto de carbono; la arginina, que libera el grupo amidino; y la metionina, que libera el grupo metilo. Fuentes alimentarias naturales como la carne roja, las aves y el pescado también aportan creatina, pero solo en pequeñas cantidades. Para obtener 10 gramos diarios de creatina únicamente a partir de la alimentación, sería necesario consumir aproximadamente 2.5 kg de carne. El aporte exógeno y la biosíntesis endógena deben compensar el recambio diario de creatina a creatinina, que en un sujeto masculino de 70 kg puede estimarse en aproximadamente dos gramos por día.
Más del 95% del total de creatina del cuerpo humano se localiza aproximadamente en el músculo esquelético y el cerebro.
Formas y preparaciones comunes
Las principales formulaciones de creatina incluyen la creatina monohidratada, la creatina anhidra y la creatina monohidratada micronizada; la creatina monohidratada es la forma más común y mejor estudiada. Otras variantes incluyen el clorhidrato de creatina, la creatina líquida, la creatina tamponada (Kre-Alkalyn), el éster etílico de creatina, la creatina quelada con magnesio y el nitrato de creatina, aunque no se ha demostrado que muchas de estas sean más eficaces que la creatina monohidratada.
- Creatina monohidratada: El término "monohidratada" simplemente significa que la molécula de creatina está unida a una molécula de agua para garantizar la estabilidad química. Es la forma más popular y se considera asequible, segura y la más investigada.
- Creatina monohidratada micronizada: El mismo compuesto procesado en partículas más pequeñas para mejorar la disolución en líquidos sin alterar la molécula subyacente.
- Clorhidrato de creatina (HCl): El HCl de creatina está unido al ácido clorhídrico, lo que aumenta su solubilidad en agua aproximadamente 38 veces en comparación con la forma monohidratada. Sus defensores afirman que esto permite dosis más bajas y una reducción de los efectos secundarios gastrointestinales. Sin embargo, si bien la afirmación sobre la solubilidad es correcta, la solubilidad y la biodisponibilidad no son lo mismo. Una revisión de 2022 no encontró evidencia de que el HCl de creatina produzca una mayor carga de creatina muscular ni mejores resultados de rendimiento en comparación con la forma monohidratada cuando ambas se toman en dosis eficaces.
- Éster etílico de creatina (CEE): Los fabricantes del éster etílico de creatina promocionan su producto por su capacidad de evitar el transportador de creatina debido a una mejor permeabilidad sarcolemal. Sin embargo, un estudio que analizó los efectos de un protocolo de carga de 5 días seguido de una fase de mantenimiento de 42 días mostró que el éster etílico no fue tan eficaz como la creatina monohidratada para aumentar las reservas séricas y musculares de creatina.
- Creatina tamponada (Kre-Alkalyn): La creatina tamponada tiene un nivel de pH más alto que la creatina monohidratada, lo cual se logra añadiendo polvo alcalino a la creatina. Se promociona como capaz de potenciar los efectos de la creatina monohidratada. Sin embargo, esta afirmación no ha sido demostrada científicamente. De hecho, un estudio de 2012 que comparó la creatina tamponada con la creatina monohidratada en 36 personas entrenadas en resistencia no encontró diferencias significativas entre ambas en cuanto a la acumulación de creatina en el tejido muscular, las adaptaciones al entrenamiento o los efectos adversos.
- Creatina líquida: Se ha comprobado que la creatina líquida es menos eficaz que la creatina monohidratada. La reducción del efecto probablemente se debe a la degradación pasiva de la creatina en creatinina durante un período de días, lo cual ocurre cuando la creatina se mantiene suspendida en solución.
- Creatina efervescente: Otra forma es la creatina efervescente, que consiste en citrato de creatina o creatina monohidratada con ácido cítrico y bicarbonato. El ácido cítrico y el bicarbonato reaccionan para producir un efecto efervescente. Al mezclarse con agua, la creatina se separa de su portador, dejando una creatina de carga neutra y permitiendo que se disuelva en mayor medida en agua.
En los suplementos, la creatina se produce sintéticamente en laboratorios a partir de sarcosina y cianamida mediante reacciones químicas controladas. Tanto la creatina natural como la sintética tienen la misma estructura química. La diferencia clave radica en el origen (alimentación/cuerpo frente a síntesis de laboratorio) y en el nivel de pureza alcanzable mediante los procesos de fabricación modernos.
2. Descubrimiento histórico y uso
Descubrimiento científico (1832-1927)
La creatina se identificó por primera vez en 1832, cuando Michel Eugène Chevreul aisló el precipitado a partir del extracto acuoso alcalinizado de músculo esquelético. Posteriormente, nombró al precipitado cristalizado según la palabra griega para carne, κρέας (kreas).
En 1847, el químico alemán Justus von Liebig replicó los hallazgos de Chevreul de que la creatina puede extraerse de la carne animal. A partir de esta conclusión, pudo descubrir que los animales salvajes tienen más creatina en sus músculos que sus equivalentes domésticos.
En 1912, los investigadores de la Universidad de Harvard Otto Folin y Willey Glover Denis encontraron evidencia de que la ingesta de creatina puede aumentar drásticamente el contenido de creatina del músculo. En 1928, se demostró que la creatina existe en equilibrio con la creatinina. Estudios de la década de 1920 mostraron que el consumo de grandes cantidades de creatina no resultaba en su excreción, lo cual apuntaba a la capacidad del cuerpo para almacenar creatina, sugiriendo su uso como suplemento dietético.
En 1927, la fosfocreatina (PCr) fue descubierta por Eggleton y Eggleton, y por Fiske y Subbarow. En la década de 1960, se demostró que la enzima creatina cinasa fosforila el ADP mediante fosfocreatina para generar ATP y así regular el equilibrio ATP/ADP.
Era previa a la suplementación: usos anecdóticos y tradicionales
Durante el período posterior al descubrimiento científico temprano, se dice que algunos culturistas y levantadores de pesas recurrieron a la "carne sudada", un método para extraer creatina de la carne mediante vapor caliente, que producía un jugo de carne altamente enriquecido con creatina que, según relatos anecdóticos, era beneficioso para el crecimiento muscular y el rendimiento. También destaca la llamada "medicina judía", una sopa de pollo concentrada elaborada a partir de un pollo fresco hervido a la perfección, utilizada como una panacea tradicionalmente heredada que servía para "curar" casi todo. Estos relatos representan prácticas informales y no clínicas, y no deben equipararse con un uso científicamente validado.
Entrada en el uso deportivo y comercial (1992-presente)
Aunque la influencia de la creatina en el rendimiento físico se había documentado desde principios del siglo XX, entró en la esfera pública tras los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona. Un artículo de The Times informó que Linford Christie, el ganador de la medalla de oro en los 100 metros, había utilizado creatina antes de los Juegos Olímpicos. Un artículo de Bodybuilding Monthly señaló a Sally Gunnell, ganadora de la medalla de oro en los 400 metros con vallas, como otra usuaria de creatina. The Times también señaló que el vallista de 100 metros Colin Jackson comenzó a tomar creatina antes de los Juegos Olímpicos. Estos informes de los medios de comunicación desencadenaron un amplio interés público y comercial en la suplementación con creatina.
3. Principales componentes y mecanismos de acción
Fosfocreatina y el sistema energético ATP-PCr
La creatina, cuando es fosforilada por la creatina cinasa con adenosín trifosfato (ATP), forma fosfocreatina de alta energía (fosfato de creatina), que constituye una importante reserva de energía celular, y adenosín difosfato (ADP). La fosforilación por la creatina cinasa es reversible, por lo que la fosfocreatina ayuda a suministrar energía a las células del cuerpo aumentando la formación de ATP según sea necesario. Esta interacción mantiene la concentración de ATP a un nivel constante en los momentos de consumo intenso.
La función principal de la fosfocreatina (PCr) en el metabolismo energético del músculo esquelético es la de un amortiguador energético "temporal" en los sitios de alta translocación de energía, que actúa cuando la tasa de utilización de ATP supera la tasa de producción por respiración mitocondrial. Así, al inicio de la contracción en estado estable, o durante condiciones de estado no estable, la PCr mantiene la homeostasis del ATP en sitios específicos de alto recambio energético.
El sistema de la creatina cinasa tiene una función dual en el metabolismo energético intracelular: actúa como amortiguador energético para restaurar los niveles agotados de ATP en los sitios de alta hidrólisis de ATP, y transfiere energía en forma de fosfocreatina desde las mitocondrias a otras partes de la célula mediante un proceso que involucra portadores de energía intermedios, varias reacciones enzimáticas y difusión a través de diversas estructuras intracelulares.
Funciones neurológicas y celulares más amplias
Los sitios de transferencia de energía de la fosfocreatina incluyen membranas que participan en el transporte de iones, regiones axonales involucradas en el transporte de material a lo largo de microtúbulos hacia y desde las terminales presinápticas, y las terminales presinápticas donde se requiere energía para la neurotransmisión. Las neuronas sintetizan creatina; sin embargo, la cantidad de creatina puede agotarse gravemente durante una lesión. Al igual que en el músculo esquelético y cardíaco, las reservas neuronales de creatina pueden aumentarse en cierta medida mediante la suplementación oral. El sistema de la creatina cinasa también actúa como mecanismo de transporte espacial intracelular de energía.
La creatina puede mejorar la función cognitiva a través de diversos mecanismos, como el aumento del suministro de energía cerebral, la regulación de los niveles de neurotransmisores y la mejora de la función neuronal.
La suplementación con creatina puede aumentar la concentración sérica de creatinina en algunas personas, pero esto no indica necesariamente una disfunción renal, ya que la creatina se convierte espontáneamente en creatinina.
4. Evidencia científica por área de uso
4.1 Ejercicio de alta intensidad y fuerza muscular
La creatina es uno de los suplementos nutricionales más rigurosamente estudiados y eficaces en la ciencia del ejercicio y el deporte, particularmente en lo que respecta a sus efectos ergogénicos durante actividades de alta intensidad y corta duración. El mecanismo principal de la capacidad de la suplementación con creatina para mejorar el rendimiento del ejercicio se atribuye a su papel en el aumento de las reservas intramusculares de fosfocreatina, lo que facilita una mayor capacidad de resintetizar rápidamente el ATP durante períodos cortos de esfuerzos musculares repetidos.
Durante las últimas tres décadas, numerosos ensayos controlados aleatorizados (ECA) y estudios de revisión han investigado los efectos de la suplementación con creatina sobre la fuerza muscular, la potencia y el rendimiento general del ejercicio en diversas poblaciones y niveles de entrenamiento. Una revisión sistemática y metaanálisis incluyó 69 ECA que evaluaban el impacto de la suplementación con creatina en la fuerza de press de banca/pecho, la fuerza de agarre manual, la fuerza de prensa de piernas, el rendimiento en sentadilla, la altura del salto vertical y el rendimiento en la prueba de Wingate.
Un metaanálisis en red de 2025 (PubMed PMID 41901084) que comparó la suplementación con creatina, proteína y omega-3 en 35 ensayos controlados aleatorizados con 1,211 participantes encontró que la suplementación con creatina demostró efectos superiores sobre la fuerza muscular (DME = 0.46, IC del 95%: 0.29 a 0.63, SUCRA = 82.4%).
Independientemente de la forma, se ha demostrado de manera constante que la suplementación con creatina aumenta la fuerza, la masa libre de grasa y la morfología muscular junto con el entrenamiento de resistencia intenso, más que el entrenamiento de resistencia solo.
Fuerza de la evidencia: Sólida. Múltiples metaanálisis a gran escala de ECA demuestran de manera consistente mejoras significativas en la fuerza máxima y repetitiva con la suplementación de creatina monohidratada, particularmente para actividades que dependen del sistema energético ATP-PCr.
4.2 Rendimiento anaeróbico de alta intensidad (sprint, potencia)
Un metaanálisis de nueve estudios (168 futbolistas) encontró que la suplementación con creatina no presentó efectos beneficiosos en las pruebas de rendimiento aeróbico (DME, −0.05; IC del 95%, −0.37 a 0.28; p = 0.78) ni en las pruebas de rendimiento del metabolismo de fosfágenos (fuerza, salto único, sprint único y agilidad: DME, 0.21; IC del 95%, −0.03 a 0.45; p = 0.08). Sin embargo, la suplementación con creatina mostró efectos beneficiosos significativos en las pruebas de rendimiento anaeróbico (DME, 1.23; IC del 95%, 0.55–1.91; p <0.001), con un efecto grande y significativo en el rendimiento de la prueba de Wingate (DME, 2.26; IC del 95%, 1.40–3.11; p <0.001).
La evidencia también muestra que la creatina demostró un efecto más pronunciado durante el ejercicio aeróbico o anaeróbico en comparación con los grupos de placebo. Además, en deportes que exigen una energía acumulada significativa, como las carreras de larga distancia, el ciclismo o los triatlones, algunos atletas han observado mejoras en el rendimiento con la suplementación con creatina.
Fuerza de la evidencia: Sólida para el rendimiento en sprints repetidos/anaeróbico; moderada a mixta para el sprint único y la resistencia aeróbica.
4.3 Hipertrofia muscular (aumento de masa muscular)
La suplementación con creatina es la ayuda ergogénica más popular entre los atletas en los últimos años y se utiliza para mejorar el rendimiento deportivo y el crecimiento muscular. Sin embargo, la suplementación con creatina no siempre es eficaz en todas las poblaciones.
Se ha demostrado de manera constante que la suplementación con creatina aumenta la fuerza, la masa libre de grasa y la morfología muscular junto con el entrenamiento de resistencia intenso, más que el entrenamiento de resistencia solo. La creatina también puede ser beneficiosa en otros modos de ejercicio, como sprints de alta intensidad o entrenamiento de resistencia.
Fuerza de la evidencia: Moderada a sólida. La suplementación con creatina combinada con entrenamiento de resistencia aumenta las ganancias de masa corporal magra en comparación con el entrenamiento de resistencia solo, aunque la magnitud de la hipertrofia varía según la población, la edad y el estado de entrenamiento.
4.4 Adultos mayores: sarcopenia, fuerza y función muscular
La evidencia acumulada indica que la suplementación con creatina, con y sin entrenamiento de resistencia, tiene posibles efectos antisarcopénicos y antidinapénicos. Específicamente, la suplementación con creatina aumenta la masa y la fuerza muscular en el envejecimiento (tren superior e inferior), posiblemente al influir en el metabolismo de fosfatos de alta energía, la cinética de las proteínas musculares y los factores de crecimiento.
Los metaanálisis han revelado que añadir suplementación con creatina al entrenamiento de ejercicio aumenta significativamente los resultados de la prueba de una repetición máxima (1RM) y la fuerza muscular en adultos mayores. Uno de estos metaanálisis incluyó 20 ECA con un total de 1,093 participantes (69% mujeres y 31% hombres), buscados hasta agosto de 2024.
Existe evidencia acumulada de que la creatina monohidratada (≥3 gramos/día) combinada con entrenamiento de resistencia es una intervención viable para mejorar la fuerza, la masa magra de todo el cuerpo, el tamaño y la densidad muscular regional, y determinadas medidas de capacidad funcional en adultos mayores. Investigaciones futuras deberían determinar si la creatina monohidratada, con y sin entrenamiento de ejercicio, proporciona beneficios musculares y funcionales para quienes han sido diagnosticados con sarcopenia y afecciones relacionadas con la edad. La creatina monohidratada durante los programas de entrenamiento de resistencia muestra cierto potencial para mejorar la salud ósea y prevenir caídas, pero falta evidencia de que pueda mejorar la fuerza, la masa corporal magra, la acumulación muscular o la capacidad funcional en personas clasificadas como frágiles.
Fuerza de la evidencia: Moderada a sólida para aumentar los beneficios del entrenamiento de resistencia en adultos mayores no frágiles; insuficiente para poblaciones frágiles o con sarcopenia clínica.
4.5 Función cognitiva y salud cerebral
La creatina, un ácido orgánico nitrogenado que se encuentra de forma natural en los vertebrados, desempeña un papel fundamental en el metabolismo energético de las células cerebrales.
La evidencia actual sugiere que la suplementación con creatina monohidratada puede conferir efectos beneficiosos sobre la función cognitiva en adultos, particularmente en los dominios de la memoria, el tiempo de atención y la velocidad de procesamiento de información. Se justifican ensayos clínicos más amplios y robustos para validar aún más estos hallazgos.
Estudios previos han demostrado que la suplementación aumenta los niveles de creatina cerebral, lo que podría aumentar el rendimiento cognitivo. Los resultados de los estudios que han evaluado el rendimiento cognitivo difieren enormemente, posiblemente debido a las diferentes poblaciones, regímenes de suplementación y tareas cognitivas. Un ECA grande, doble ciego, controlado con placebo, cruzado y preregistrado incluyó suplementación diaria de 5 g durante 6 semanas cada una.
La suplementación con creatina puede aumentar las reservas cerebrales de creatina, lo que puede ayudar a explicar algunos de los efectos positivos en las medidas de cognición y memoria, especialmente en adultos mayores o durante períodos de estrés metabólico, como la privación de sueño. Específicamente, se ha demostrado que la suplementación con creatina mejora las medidas de cognición y memoria, principalmente en adultos mayores, y disminuye los síntomas de la privación de sueño en poblaciones humanas y animales.
La evidencia limitada actual sugiere que la creatina puede estar asociada con beneficios cognitivos en adultos mayores generalmente sanos. Sin embargo, se necesitan ensayos clínicos de alta calidad para validar aún más esta relación.
La evidencia sólida que demuestra claramente la importancia de la creatina en la función cognitiva proviene de individuos con síndromes de deficiencia de creatina, los cuales se sabe que agotan las reservas cerebrales de creatina.
Fuerza de la evidencia: Preliminar a moderada. Existen señales beneficiosas, especialmente en adultos mayores y quienes se encuentran bajo estrés metabólico, pero la evidencia es heterogénea y se necesitan ensayos más grandes y mejor diseñados.
4.6 Lesión cerebral traumática (TBI) y conmoción cerebral
Un ensayo controlado aleatorizado de etiqueta abierta encontró que la suplementación con creatina (0.4 g de creatina/kg/día) durante 6 meses tuvo varios efectos positivos. Específicamente, la creatina redujo la duración de la amnesia postraumática, el tiempo de intubación y la estancia en la unidad de cuidados intensivos, además de mejorar la discapacidad, la buena recuperación, el autocuidado, la comunicación, la locomoción, la sociabilidad, la personalidad y el comportamiento, y la función neurofísica y cognitiva.
Aunque la evidencia actual es limitada, la utilización de la suplementación con creatina para el manejo y protección de conmociones cerebrales y TBI parece prometedora. La seguridad de la suplementación con creatina en humanos está bien establecida, por lo que futuras investigaciones que examinen su uso en ensayos clínicos humanos serían valiosas. Se requiere una mayor exploración de la suplementación con creatina, tanto antes como después de una TBI, para determinar un protocolo de consumo óptimo.
Fuerza de la evidencia: Preliminar. Los datos iniciales de ECA son alentadores, pero no existen suficientes ensayos a gran escala para extraer conclusiones firmes.
4.7 Trastornos del estado de ánimo: depresión y ansiedad
La suplementación con creatina también muestra promesa para aliviar algunos síntomas de la TBI y características de la distrofia muscular en humanos. La eficacia de la creatina para tratar los síntomas de depresión y ansiedad también es alentadora, pero se necesitan ensayos clínicos que examinen los efectos de la creatina independientemente de las intervenciones farmacológicas en estos trastornos del estado de ánimo antes de poder llegar a un consenso.
Fuerza de la evidencia: Preliminar. Señales alentadoras de los primeros trabajos clínicos, particularmente como agente de aumento, pero faltan ensayos de eficacia independiente.
4.8 Enfermedad de Alzheimer y neurodegeneración
En modelos de ratón con enfermedad de Alzheimer (EA), la suplementación con creatina monohidratada mejoró la función cognitiva y el metabolismo energético cerebral, y redujo biomarcadores patológicos como la beta amiloide (Aβ) y la tau fosforilada. A pesar del papel crítico de la creatina en el sostenimiento de la energía cerebral y estos alentadores hallazgos preclínicos, ningún ensayo clínico había investigado la creatina monohidratada como terapia adyuvante para pacientes con EA antes de un trabajo piloto muy reciente.
Debido a que se realizó un ensayo piloto de un solo brazo sin placebo, las mejoras no pueden descartar un artefacto (efectos de test-retest, efectos de placebo, etc.). Estos resultados solo proporcionan apoyo preliminar a la hipótesis de que la creatina monohidratada puede ser beneficiosa para la función cognitiva en la EA y sugieren que se necesitan futuros ensayos de eficacia.
Fuerza de la evidencia: Muy preliminar. Los datos en modelos animales son favorables; la evidencia clínica humana actualmente se limita a estudios piloto/de factibilidad.
5. Sistemas del cuerpo asociados con la creatina
- Sistema musculoesquelético: La suplementación con creatina aumenta la masa y la fuerza muscular en el envejecimiento, posiblemente al influir en el metabolismo de fosfatos de alta energía, la cinética de las proteínas musculares y los factores de crecimiento.
- Sistema nervioso central: La creatina desempeña un papel fundamental en el metabolismo energético de las células cerebrales. Las reservas cerebrales de creatina apoyan la homeostasis del ATP neuronal, particularmente en condiciones de mayor demanda.
- Sistema cardiovascular: El agotamiento celular de las reservas de ATP, como ocurre durante la isquemia tisular, resulta en un deterioro de las funciones tisulares y la muerte celular. De la máxima relevancia médica, las enfermedades cardiovasculares relacionadas con la isquemia, como el accidente cerebrovascular y el infarto de miocardio, siguen siendo una causa principal de muerte y morbilidad. El papel de la fosfocreatina en el mantenimiento de la homeostasis del ATP cardíaco la ha convertido en objeto de investigación en el estudio de la isquemia cardíaca, aunque la evidencia clínica sobre la suplementación con creatina en enfermedades cardiovasculares todavía no está bien establecida.
- Sistema renal: La mayoría (>90%) de la creatina suplementada ingerida es eliminada del plasma por el riñón y excretada en la orina.
- Hueso: La suplementación con creatina ha demostrado potencial para mejorar la densidad mineral ósea en algunos estudios, pero no en todos, y parece afectar la activación de las células involucradas en la remodelación ósea.
6. Formas de dosificación y dosis reportadas
Formas
La creatina está disponible comercialmente en forma de polvos (la monohidratada es la más común), cápsulas, tabletas, tabletas efervescentes y bebidas premezcladas, aunque las preparaciones líquidas premezcladas se asocian con la degradación de la creatina con el tiempo.
Protocolos de dosificación reportados en investigación clínica
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Fase de carga: La creatina monohidratada es un suplemento dietético que aumenta el rendimiento muscular en ejercicios de resistencia de corta duración y alta intensidad. La dosificación eficaz para la suplementación con creatina incluye una carga de 0.3 g/kg/día durante 5 a 7 días, seguida de una dosis de mantenimiento de 0.03 g/kg/día, más comúnmente durante 4 a 6 semanas. Sin embargo, las dosis de carga no son necesarias para aumentar las reservas intramusculares de creatina.
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Carga estándar (dosis absoluta): La suplementación oral con creatina parece ser segura cuando se utiliza en adultos sanos a las dosis de carga recomendadas de 20 g/día durante 5 días.
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Fase de mantenimiento: Las dosis de mantenimiento inferiores a 3 g/día se consideran dosis estándar recomendadas. Algunos estudios han utilizado dosis de mantenimiento de 5 g/día.
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Creatina tamponada (recomendación del fabricante): En un ECA doble ciego, a los participantes se les asignó ya sea creatina monohidratada en dosis de carga normal (4 × 5 g/día durante 7 días) y de mantenimiento (5 g/día durante 21 días), o Kre-Alkalyn a las dosis recomendadas por el fabricante (1.5 g/día durante 28 días), o Kre-Alkalyn en dosis de carga y mantenimiento equivalentes a las de la creatina monohidratada.
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Adultos mayores: La evidencia respalda la creatina monohidratada a ≥3 gramos/día combinada con entrenamiento de resistencia como una intervención viable para mejorar la fuerza y la masa magra corporal total en adultos mayores.
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Salud cerebral / TBI: Un ECA de etiqueta abierta utilizó suplementación con creatina a 0.4 g de creatina/kg/día durante 6 meses en una población con TBI.
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Estudios de dosis alta: Un ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo evaluó los efectos renales de la suplementación con creatina a dosis alta de 10 gramos/día durante 3 meses. Los autores concluyeron que la suplementación diaria con creatina a dosis alta durante 90 días no provoca disfunción renal.
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Síndromes de deficiencia de creatina: La suplementación con creatina a 4-8 g/día durante 25 meses normalizó las concentraciones plasmáticas, urinarias y cerebrales de creatina, así como los síntomas clínicos.
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Administración a largo plazo: Estudios publicados han investigado los efectos de la suplementación con creatina monohidratada de 5 a 20 g/día durante hasta 24 meses sobre la función renal en diversas poblaciones.
7. Consideraciones de seguridad e interacciones
Perfil general de seguridad
La creatina es un suplemento relativamente seguro con pocos efectos adversos reportados. La literatura disponible muestra de manera constante que la creatina monohidratada es segura cuando se toma en las dosis recomendadas, incluso en poblaciones clínicas.
Función renal
A pesar de algunos informes de casos y estudios en animales que sugieren que la creatina puede afectar la función renal, los ensayos clínicos con diseños controlados no respaldan esta afirmación. La suplementación con creatina puede aumentar la concentración sérica de creatinina en algunas personas, pero esto no indica necesariamente una disfunción renal, ya que la creatina se convierte espontáneamente en creatinina. Basándose en estudios que evalúan la función renal mediante métodos confiables, se ha demostrado que los suplementos de creatina son seguros para el consumo humano.
Se han planteado preocupaciones sobre el potencial de la creatina para producir efectos adversos en los riñones, en parte porque la suplementación con creatina puede aumentar la excreción urinaria de creatina y creatinina. En respuesta, Poortmans realizó estudios que mostraron que la suplementación a corto plazo no altera la tasa de filtración glomerular y que la suplementación crónica de hasta cinco años de duración no perjudicó la función renal en atletas sanos.
Las advertencias sobre el potencial daño de la suplementación con creatina en la salud renal surgieron por primera vez a finales de la década de 1990, impulsadas por estudios de casos y ensayos preclínicos en varios modelos animales. Sin embargo, la mayoría de estos informes se basan en datos observacionales retrospectivos de individuos con condiciones renales preexistentes, que realizaban ejercicio de alta intensidad y/o alto volumen, y/o que abusaban de otras sustancias conocidas por afectar la función renal.
En cuanto a la salud renal, los estudios muestran de manera constante ningún efecto adverso sobre la función renal en individuos sanos, aunque se recomienda precaución para aquellos con condiciones renales preexistentes y mujeres embarazadas, ya que la evidencia es insuficiente para estas poblaciones.
Los estudios en animales han indicado que la creatina podría potencialmente exacerbar el deterioro renal en condiciones renales preexistentes. Por consiguiente, las personas con enfermedad renal conocida no deben usar suplementos de creatina sin supervisión médica.
Creatinina sérica como factor de confusión diagnóstica
En los datos de ECA, los niveles de creatinina sérica aumentaron en todos los grupos que recibieron creatina, con dosis más altas que promovían mayores aumentos en la creatinina sérica, pero los aumentos observados (0.1-0.2 mg/dL) se mantuvieron bien dentro de los valores normales para individuos activos. Los médicos que interpretan los marcadores de función renal en usuarios de creatina deben tener presente que la elevación de la creatinina sérica puede reflejar la ingesta exógena de creatina en lugar de patología renal.
Efectos gastrointestinales
En los datos publicados de ECA sobre creatina tamponada frente a creatina monohidratada estándar, no se reportaron efectos secundarios. Se han reportado de manera anecdótica molestias gastrointestinales (hinchazón, cólicos, diarrea) con dosis de carga elevadas; tomar la creatina con alimentos y una hidratación adecuada es una práctica común entre los participantes de los estudios.
Carcinogenicidad
Aunque se han discutido algunos riesgos teóricos, como el potencial de la creatina para formar compuestos carcinogénicos, la investigación disponible no respalda un vínculo entre la suplementación con creatina y el cáncer.
Calidad e impurezas
Como otros suplementos dietéticos, los productos de creatina pueden contener metales pesados como plomo, arsénico y mercurio. Pueden aparecer impurezas como creatinina, diciandiamida y metales pesados en productos fabricados de manera deficiente. La certificación de terceros (por ejemplo, NSF, Informed-Sport, USP) proporciona una garantía adicional de la pureza del producto.
Poblaciones especiales
Se recomienda precaución para aquellos con condiciones renales preexistentes y mujeres embarazadas, ya que la evidencia es insuficiente para estas poblaciones. Se han realizado estudios en niños con TBI; sin embargo, el uso de creatina en poblaciones pediátricas de manera más amplia requiere una evaluación clínica adicional.
Ausencia de evidencia de interacciones
La literatura revisada por pares actual no documenta de manera sólida interacciones farmacocinéticas entre fármacos y nutrientes con la creatina monohidratada a dosis estándar en adultos sanos, más allá del factor de confusión de los biomarcadores renales basados en la creatinina sérica mencionado anteriormente. Las preocupaciones sobre la asociación de la creatina en dosis altas con toxicidad renal se basan exclusivamente en dos informes de casos publicados; en uno de los casos, el paciente tenía una condición renal preexistente documentada. Las revisiones de literatura y los paneles de consenso de expertos han concluido que no hay evidencia que respalde una asociación entre la creatina y la enfermedad renal.
Referencias