Adenosina 5′-Trifosfato Disódica (ATP): Una Referencia Integral
1. Identidad: Nombres Químicos, Fuentes y Preparaciones
1.1 Identidad Química y Sistemática
La adenosina trifosfato (ATP) es el compuesto principal que proporciona energía para impulsar muchos procesos en las células vivas, incluyendo la contracción muscular, la neurotransmisión y la función cardíaca. Como ingrediente de suplemento dietético, se presenta más comúnmente en forma de su sal disódica. El nombre químico sistemático completo es sal disódica de adenosina 5′-trifosfato (también escrito adenosina-5′-trifosfato disódica). Sinónimos adicionales incluyen ATP disódico, ATP-Na₂ y sal disódica del ácido adenosina 5′-trifosfórico. El compuesto lleva el Número de Registro CAS 51963-61-2 para la forma disódica. Estructuralmente, el ATP consiste en el nucleósido purínico adenosina (base de adenina más azúcar ribosa) unido a una cadena de tres grupos fosfato; la forma disódica reemplaza dos protones intercambiables en la cadena de fosfato con cationes de sodio, mejorando la solubilidad acuosa y la estabilidad.
La adenosina trifosfato (ATP) fue descubierta por primera vez en 1929 por el químico alemán Karl Lohmann, quien aisló el ATP de extractos de músculo e hígado. Presente en cada célula del cuerpo humano, el ATP ha sido denominado la "moneda de energía" que afecta prácticamente todo proceso fisiológico que requiere energía.
1.2 Presencia Natural y Fuentes Biológicas
El ATP no es un ingrediente derivado de plantas, sino una molécula que ocurre naturalmente y está presente en todos los organismos vivos: animales, plantas, hongos y bacterias. En los alimentos, se encuentra en concentraciones significativas en el músculo esquelético (carne y pescado) y en las células de todos los tejidos vegetales comestibles, aunque el ATP dietético proveniente de los alimentos se cataboliza rápidamente durante la digestión. Como ingrediente de suplemento, la sal disódica no se extrae de tejido natural en cantidades comerciales. El ATP disódico está disponible comercialmente y generalmente se produce mediante un proceso de fermentación patentado. La forma comercial predominante y de marca registrada, PEAK ATP® (TSI Group Ltd., Missoula, MT, EE. UU.), se produce mediante fermentación.
1.3 Formas de Dosificación y Preparaciones Comunes
La administración oral de ATP suele ser en forma de adenosina-5′-trifosfato disódica. Se han estudiado múltiples formatos de administración y están disponibles comercialmente:
- Cápsulas o gránulos con recubrimiento entérico: Investigaciones anteriores usaron recubrimientos entéricos diseñados para proteger el ATP del ácido gástrico y permitir su liberación en el intestino delgado. La investigación inicial usó ATP con recubrimiento entérico que no mostró eficacia aparente.
- Formulaciones sin recubrimiento entérico (sublinguales u orales): La suplementación con ATP disódico ha demostrado una biodisponibilidad mejorada y beneficios agudos y crónicos para la salud cardiovascular, el rendimiento muscular, la composición corporal y la recuperación, mientras atenúa la degradación muscular y la fatiga. Los estudios humanos más recientes usan predominantemente ATP disódico sin recubrimiento entérico.
- Polvo saborizado (sobre monodosis): PeakATP (400 mg de adenosina 5′-trifosfato disódica, maltodextrina, sílice coloidal anhidra, ácido cítrico anhidro, sucralosa y goma guar) se suministró en sobres monodosis preporcionados en forma de polvo saborizado, similares en sabor y apariencia.
- Soluciones de infusión intravenosa: Se usan exclusivamente en entornos clínicos y de investigación para el cáncer y otras afecciones médicas; no constituyen una forma de suplemento dietético.
La composición del suplemento dietético puede ser en polvo, gel, líquido, o puede estar en forma de tabletas o cápsulas.
2. Uso Tradicional e Histórico
El ATP disódico en su forma aislada y suplementaria no tiene un uso etnobotánico tradicional ni premoderno. Es un producto de la ciencia bioquímica del siglo XX. Como compuesto farmacéutico o nutracéutico puro, su historia de uso comienza con la farmacología clínica a mediados y finales del siglo XX, particularmente en Europa y Japón.
Se ha demostrado que la administración oral de ATP tiene un efecto de acción temprana en el dolor lumbar subagudo, y ha sido aprobado en Francia como coadyuvante en el tratamiento del dolor lumbar. Esto representa el precedente documentado más claro de su reconocimiento clínico o regulatorio fuera del contexto de los suplementos deportivos: una aprobación farmacéutica en Francia para el dolor musculoesquelético, anterior a su uso generalizado como ingrediente de rendimiento deportivo en la década de 2010.
La administración intravenosa de ATP en pacientes con cáncer se estudió a partir de la década de 1990 en los Países Bajos, particularmente por Agteresch y colegas en el Centro Médico de la Universidad Erasmus de Rotterdam, estableciendo una historia temprana de investigación clínica para el compuesto. En estudios no aleatorizados que involucraron pacientes con diferentes tipos de tumores, incluyendo el cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPCNP), la infusión de ATP pareció inhibir la pérdida de peso y el deterioro de la calidad de vida y el estado funcional. Estas primeras aplicaciones clínicas fueron distintas del uso oral como suplemento dietético y se llevaron a cabo como una intervención farmacéutica paliativa.
3. Componentes Clave y Mecanismos de Acción
3.1 Compuesto Activo: ATP y sus Metabolitos
La única entidad química activa en los suplementos de ATP disódico es el anión adenosina 5′-trifosfato (ATP⁴⁻) junto con los metabolitos de adenosina liberados tras su catabolismo. Cuando el ATP entra en el entorno extracelular o se hidroliza en la luz intestinal, genera adenosina difosfato (ADP), adenosina monofosfato (AMP), adenosina, inosina, hipoxantina y finalmente ácido úrico a través de la cascada catabólica de las purinas.
3.2 Señalización Purinérgica: La Vía Mecanística Principal
Además de su papel intracelular como portador de energía, el ATP y sus metabolitos funcionan extracelularmente como los principales ligandos involucrados en la señalización purinérgica. La señalización purinérgica es importante para la regulación de la inflamación, la contracción muscular, la neurotransmisión y la nocicepción. El ATP extracelular y sus metabolitos son los principales ligandos de estos receptores.
Una fracción del ATP liberado activa los receptores P2 de manera autocrina/paracrina. El ATP extracelular restante se hidroliza para producir nucleótidos difosfato, que activan varios receptores P2Y, o se descompone aún más para producir adenosina, activando así los receptores P1. En términos prácticos para la suplementación, el mecanismo propuesto no es que el ATP ingerido reemplace directamente el ATP intracelular, sino que el ATP extracelular actúa sobre receptores purinérgicos de la superficie celular.
Los aumentos transitorios del ATP extracelular y su metabolito, la adenosina, tienen funciones de señalización importantes; y, actuando a través de receptores purinérgicos, pueden aumentar el flujo sanguíneo y la oxigenación de los tejidos; y actuar como neurotransmisores.
El ATP también tiene funciones extracelulares extensas que se mediarán principalmente a través de receptores de membrana purinérgicos (P2Y y P2X), presentes de manera ubicua en muchos tipos de células. Una función mediada extracelularmente del ATP incluye la modificación de la excitabilidad muscular (es decir, el aumento de la permeabilidad al calcio del músculo esquelético y el bloqueo del flujo de salida de cloruro) y la vasodilatación.
El epitelio intestinal desempeña un papel específico en esta vía. Las células epiteliales intestinales desempeñan funciones importantes en la absorción de nutrientes, la secreción de electrolitos y la digestión de alimentos. La función de estas células está fuertemente influenciada por la señalización purinérgica activada por el ATP extracelular (ATPe) y otros nucleótidos. La actividad de varias ecto-enzimas determina la regulación dinámica del ATPe.
Tras la degradación extracelular: después de ser liberado en el medio extracelular, el ATP se hidroliza a adenosina mediante una serie secuencial de reacciones enzimáticas catalizadas por varias ecto-nucleotidasas: las ecto-nucleósido trifosfato difosforilasas (CD39), la ecto-5′-nucleotidasa (CD73), las ecto-nucleótido pirofosfatasas/fosfodiesterasas (NPP) y las fosfatasas alcalinas (FA). Los nucleósidos extracelulares son luego captados por las células a través de transportadores de nucleósidos equilibrantes (ENT) y transportadores de nucleósidos concentradores (CNT), y finalmente se interconvierten para generar nucleótidos púricos mediante síntesis de novo o a través de la vía de rescate de purinas.
Se han observado aumentos circulantes de ATP tras una lesión, los cuales pueden activar directamente el receptor purinérgico P2Y, mejorando la recuperación del tejido muscular esquelético. Se ha propuesto que este mecanismo sustenta los efectos anabólicos y anticatabólicos observados en los estudios de ejercicio.
3.3 Papel como Moneda de Energía Intracelular
Se hipotetiza que la mejora en la renovación del ATP (por ejemplo, la prevención de la disminución del ATP o la mejora en la relación ATP:ADP) mediante la suplementación oral con ATP podría permitir a los deportistas mantener el rendimiento durante períodos más prolongados de esfuerzo y, en consecuencia, retrasar la aparición de la fatiga. En teoría, este rendimiento incrementado permitiría completar un mayor volumen de trabajo, lo que sentaría las bases para mayores adaptaciones al entrenamiento de ejercicio.
4. Biodisponibilidad: La Controversia Central
La biodisponibilidad del ATP disódico administrado por vía oral es uno de los temas más debatidos en este campo. La literatura científica se divide en dos posturas opuestas, y la forma del ATP (con recubrimiento entérico frente a sin recubrimiento entérico) parece ser un determinante crítico.
4.1 Evidencia en Contra de la Biodisponibilidad Sistémica (Formas con Recubrimiento Entérico)
Los investigadores examinaron si la suplementación aguda con ATP oral administrado como gránulos con recubrimiento entérico llevaba a un aumento de las concentraciones de ATP o sus metabolitos en la circulación. Ocho voluntarios sanos participaron en un estudio cruzado. Los participantes recibieron, en orden aleatorio, dosis únicas de 5000 mg de ATP o placebo. Para evitar la degradación del ATP en el ambiente ácido del estómago, el suplemento se administró mediante dos tipos de gránulos sensibles al pH y con recubrimiento entérico.
La suplementación con ATP durante 4 semanas no llevó a cambios en las concentraciones de ATP en sangre o plasma. De todos los metabolitos del ATP, solo los niveles de ácido úrico en plasma aumentaron significativamente tras la administración de 5000 mg de ATP. La administración prolongada de ATP fue segura, según lo evidenciado por los parámetros hepáticos y renales. Los investigadores concluyeron que la administración oral de ATP únicamente resultó en un aumento de las concentraciones de ácido úrico y, con base en estos hallazgos, cuestionaron seriamente la eficacia declarada del ATP oral incluso a dosis inferiores a las utilizadas en el presente estudio.
Se ha propuesto una posible explicación de fisicoquímica para el fracaso de las formulaciones con recubrimiento entérico: una posible explicación para la falta de cambio en los niveles de ATP tras la administración oral de ATP con recubrimiento entérico podría ser la capacidad amortiguadora del ATP como sal disódica a un pH de 4.0–4.5. El recubrimiento entérico del ATP disódico requiere un pH de 5.5 para su disolución. El recubrimiento entérico podría disolverse solo parcialmente y permitir que el contenido duodenal y el agua penetren en el momento de la desintegración. Como resultado, el ATP disódico podría mantener el pH por debajo de 5.5, lo que limitaría el grado en que se produce la disolución, comprometiendo su descomposición y, por consiguiente, la liberación del ATP disódico en el duodeno, donde podría absorberse hacia el torrente sanguíneo.
4.2 Evidencia a Favor de la Biodisponibilidad y los Efectos Extracelulares (Forma Disódica)
La administración oral de adenosina-5′-trifosfato (ATP) no ha logrado aumentar los niveles plasmáticos de ATP; sin embargo, se ha demostrado que la suplementación crónica con ATP aumenta la potencia, la fuerza, la masa corporal magra y el flujo sanguíneo en atletas entrenados. Esta distinción —que el ATP plasmático sistémico no aumente mientras mejoran los resultados fisiológicos periféricos— sustenta la hipótesis de que el mecanismo relevante opera localmente en el intestino o a través de la señalización purinérgica esplácnica, en lugar de mediante la entrega directa de ATP a la circulación sistémica.
Los hallazgos divergentes en torno a la suplementación con ATP y un mecanismo de acción no identificado continúan impidiendo que, por el momento, se puedan extraer conclusiones más sólidas.
5. Evidencia Científica por Área de Salud
5.1 Rendimiento del Músculo Esquelético, Fuerza e Hipertrofia
Esta es la aplicación más ampliamente estudiada. Múltiples ensayos controlados aleatorizados (ECA) y una revisión sistemática con metaanálisis han examinado el ATP disódico oral en poblaciones entrenadas en resistencia.
5.1.1 Revisión Sistemática y Metaanálisis (2024)
Los criterios de inclusión requerían artículos publicados entre 2000 y 2022, con variables anaeróbicas (fuerza máxima, repeticiones máximas y potencia anaeróbica máxima) medibles en adultos sanos con experiencia en entrenamiento de resistencia, únicamente ensayos clínicos controlados con placebo y aleatorizados (ECA), y con suplementación oral aguda y/o crónica de ATP. Se incluyeron un total de cinco ECA con 121 hombres adultos. La suplementación oral con ATP logró ganancias significativamente mayores en la fuerza máxima en comparación con el placebo (DM = 8.13 kg, IC del 95% [3.36–12.90], p < 0.001). Aun así, no se observaron diferencias en el número máximo de repeticiones ni en la potencia anaeróbica máxima. Además, 400 mg de ATP mostraron una mejora en el ejercicio anaeróbico independientemente de la duración del protocolo de suplementación. En conclusión, la suplementación con dosis de 400 mg de ATP puede mejorar la fuerza muscular máxima en hombres entrenados en resistencia.
5.1.2 Wilson et al. (2013) — El ECA de 12 Semanas de Referencia
La masa muscular, la fuerza y la potencia se examinaron en las semanas 0, 4, 8 y 12. Hubo efectos de tiempo y de grupo × tiempo para el aumento de la fuerza corporal total (+55.3 ± 6.0 kg ATP frente a +22.4 ± 7.1 kg placebo, p < 0.001); el aumento de la potencia de salto vertical (+796 ± 75 ATP frente a 614 ± 52 vatios placebo, p < 0.001); y un mayor grosor muscular determinado por ultrasonido (+4.9 ± 1.0 ATP frente a 2.5 ± 0.6 mm placebo, p < 0.02) con la suplementación de ATP. Durante el ciclo de sobreentrenamiento, hubo efectos de grupo × tiempo para la fuerza y la potencia, las cuales disminuyeron en mayor medida en el grupo placebo. La degradación de proteínas también fue menor en el grupo ATP. Los resultados sugieren que la suplementación oral con ATP puede potenciar las adaptaciones musculares tras 12 semanas de entrenamiento de resistencia, y prevenir disminuciones en el rendimiento tras el sobreentrenamiento. No se observaron cambios estadísticamente ni clínicamente significativos en la química sanguínea o la hematología.
Wilson et al. (2013) reportaron una menor (p = 0.007) degradación de proteínas (determinada mediante 3-metilhistidina urinaria) y mayores ganancias en la masa libre de grasa (4 kg frente a 2.5 kg, p = 0.009) y el grosor muscular del cuádriceps (4.9 mm frente a 2.5 mm, p = 0.020) en el grupo suplementado con ATP en comparación con el grupo placebo a las 12 semanas. La dosis utilizada fue de 400 mg/día de ATP disódico (PEAK ATP®).
5.1.3 Atenuación del Sobreentrenamiento
Se ha demostrado que doce semanas de suplementación oral con ATP (400 mg/día) en hombres jóvenes entrenados en resistencia atenúan las pérdidas de fuerza y potencia durante un período de sobreentrenamiento de dos semanas (Wilson et al., 2013). En el estudio combinatorio con HMB-FA: durante el ciclo de sobreentrenamiento, la fuerza disminuyó en el grupo placebo (−4.5%), pero esta disminución se atenuó tanto en el grupo ATP (−2%) como en el grupo HMB-FA (−0.5%). Sorprendentemente, el grupo HMB-FA+ATP continuó ganando fuerza (+1.2%).
5.1.4 Estudios de Respuesta a la Dosis
Una dosis única de 400 mg de suplementación oral con ATP mejoró el rendimiento del entrenamiento de resistencia de la parte inferior del cuerpo y el gasto energético en hombres entrenados en resistencia de forma recreativa; sin embargo, la dosis mínima efectiva actualmente se desconoce. Veinte hombres entrenados recreativamente consumieron una dosis única de 400 mg, 200 mg o 100 mg de ATP (PEAK ATP®), o un placebo, en un diseño cruzado aleatorizado y controlado con placebo, separado por un período de lavado de una semana entre tratamientos.
La duración de los estudios en el metaanálisis varió de 1 día (una dosis única de ATP 30 minutos antes de las pruebas) a 12 semanas. La dosis diaria ingerida de ATP varió de 100 a 400 mg, administrada como sal disódica.
5.1.5 Hallazgos Contradictorios y Nulos
No todos los estudios han encontrado beneficios para el rendimiento anaeróbico. Los resultados de un estudio indicaron que no hubo efectos significativos de la suplementación oral con PeakATP en el rendimiento de la prueba de esfuerzo máximo de 3 minutos ("3-minute all-out test") en comparación con el placebo, mientras que los tamaños del efecto para las variables de rendimiento fueron triviales a pequeños. Estos hallazgos son consistentes con otros estudios que no han mostrado un efecto beneficioso del ATP exógeno sobre el rendimiento anaeróbico. Estos hallazgos indican que el rendimiento en la prueba 3MT no se vio significativamente afectado por la suplementación con PeakATP®. Esto puede deberse en parte a la naturaleza continua de la prueba 3MT, ya que se ha demostrado que el ATP disódico es beneficioso para actividades de series repetidas.
Jordan et al. examinaron los efectos de una dosis baja (150 mg) y una dosis alta (225 mg) de suplementación con ATP sobre el rendimiento en una prueba Wingate única, tanto de forma aguda (75 minutos después de la ingestión de ATP) como tras 14 días de suplementación, en 27 hombres activos recreativamente que se encontraban en entrenamiento de fuerza. Demostraron que la suplementación con 225 mg de ATP con recubrimiento entérico por día durante 15 días proporcionó un aumento en el volumen total de levantamiento en press de banca.
Evaluación de la evidencia: La evidencia de ganancias en la fuerza máxima con dosificación crónica de 400 mg/día es moderada, basada en un metaanálisis de cinco ECA (n = 121). Todos los estudios hasta la fecha se han realizado exclusivamente en hombres adultos entrenados en resistencia, lo que limita la generalización. La mayoría de la investigación proviene de un mismo grupo de investigación, y se ha declarado financiamiento de la industria en varios estudios. Los beneficios sobre la potencia anaeróbica y el rendimiento en tareas continuas no cuentan con respaldo consistente.
5.2 Rendimiento en Series Repetidas de Sprint y Recuperación
Quince días de suplementación con 400 mg de ATP disódico resultaron en un mejor mantenimiento del rendimiento durante las últimas series de un rendimiento máximo repetido en ciclismo, en comparación con la suplementación con placebo (Purpura et al., 2017).
La suplementación oral con ATP evitó una caída en los niveles de ATP, adenosina-5′-difosfato (ADP) y adenosina-5′-monofosfato (AMP) después del ejercicio (p < 0.05). Este estudio de Purpura et al. (2017) inscribió a atletas entrenados en un diseño aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, examinando 400 mg de ATP administrados durante 15 días antes y de forma aguda antes de una serie repetida de sprints.
5.3 Flujo Sanguíneo y Salud Cardiovascular
En un estudio piloto, 12 sujetos de edad universitaria entrenados en resistencia recibieron 400 mg de ATP (Peak ATP®) diariamente durante 12 semanas, y antes de una serie aguda de ejercicio de brazo en las semanas 1, 4, 8 y 12. La administración oral de ATP puede aumentar el flujo sanguíneo posterior al ejercicio, y puede ser particularmente eficaz durante la recuperación del ejercicio.
Después de 0, 1, 4, 8 y 12 semanas de suplementación, se evaluaron los cambios en el flujo sanguíneo de la arteria braquial mediante dilatación mediada por flujo, junto con un protocolo de ejercicio agudo del brazo superior. El flujo sanguíneo y el diámetro de la arteria braquial aumentaron significativamente cuando se proporcionó la suplementación con ATP, pero la falta de un grupo control en este estudio compromete la capacidad de comprender más plenamente el potencial del ATP para afectar el flujo sanguíneo.
En una población hipertensa: se han reportado beneficios agudos y a largo plazo de la suplementación con ATP en la salud cardiovascular en poblaciones no atléticas. La suplementación oral con adenosina 5′-trifosfato mejoró los parámetros hemodinámicos y autonómicos después del ejercicio en mujeres hipertensas, en un estudio publicado en el Journal of Exercise Rehabilitation (2018).
Evaluación de la evidencia: Las mejoras en el flujo sanguíneo son mecánicamente plausibles a través de la señalización purinérgica vasodilatadora. Los primeros datos en humanos son positivos, pero provienen predominantemente de estudios pequeños, no controlados o piloto. Faltan ensayos más grandes y adecuadamente controlados diseñados específicamente para evaluar variables cardiovasculares.
5.4 Dolor Lumbar
La suplementación oral con ATP a una dosis de 90 mg/día redujo significativamente la autoevaluación de los participantes sobre sus niveles de discapacidad y redujo el uso de analgésicos de rescate en 181 hombres y mujeres con dolor lumbar subagudo de categoría 1 o 2 (Bannwarth et al., 2005). En una publicación separada del mismo grupo de investigación, los pacientes que se suplementaron con ATP tuvieron tres veces menos probabilidades de reportar una afección que hubiera empeorado o permanecido sin mejora, y usaron menos fármacos de rescate (Rossignol et al., 2005).
Este programa clínico se llevó a cabo en Francia en entornos de atención primaria. El objetivo era estudiar el efecto del consejo de las guías de práctica clínica de permanecer activo, solo y junto con la adición del fármaco adenosina trifosfato (ATP), en pacientes con dolor lumbar subagudo. Se llevó a cabo un ensayo de efectividad de guías con fármaco simultáneamente a un ensayo experimental controlado con placebo de eficacia del fármaco en pacientes con dolor lumbar no específico subagudo (4–12 semanas).
Los pacientes en el grupo que recibió las guías más ATP tuvieron tres veces menos probabilidades de reportar una afección que hubiera empeorado o permanecido sin mejora a los 90 días (p = 0.02). Este ensayo de efectividad de guías con fármaco mostró una ventaja modesta de los tratamientos farmacológicos y no farmacológicos combinados sobre la mejora absoluta. Se observó una reducción de tres veces en el riesgo de cronicidad, un objetivo importante en las guías de práctica clínica para el dolor lumbar.
Evaluación de la evidencia: Dos ensayos clínicos publicados en Francia respaldan un beneficio a 90 mg/día para el dolor lumbar subagudo. Esto condujo a un reconocimiento regulatorio en Francia. El mecanismo propuesto involucra la activación de receptores purinérgicos musculoesqueléticos y el aumento del flujo sanguíneo tisular. La evidencia se limita a esta indicación específica a una dosis sustancialmente menor que la utilizada en los estudios deportivos.
5.5 Caquexia por Cáncer y Calidad de Vida (Vía Intravenosa)
Múltiples ensayos clínicos investigaron la infusión intravenosa de ATP en pacientes con cáncer avanzado. Estos no son estudios de suplementos orales, sino que representan los primeros datos clínicos controlados en humanos sobre la administración de ATP.
En estudios no aleatorizados que involucraron pacientes con diferentes tipos de tumores, incluyendo el cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPCNP), la infusión de ATP pareció inhibir la pérdida de peso y el deterioro de la calidad de vida y el estado funcional. Agteresch y colegas llevaron a cabo un ensayo clínico aleatorizado para evaluar los efectos del ATP en pacientes con CPCNP avanzado (estadio IIIB o IV). Cincuenta y ocho pacientes fueron asignados aleatoriamente para recibir ya sea 10 infusiones intravenosas de ATP de 30 horas, administradas en intervalos de 2 a 4 semanas, o ningún ATP. Los parámetros de resultado se evaluaron cada 4 semanas hasta la semana 28.
En este ensayo aleatorizado posterior en pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas avanzado (estadio IIIB o IV), el ATP intravenoso redujo la pérdida de peso (de 1.0 kg a 0.2 kg/mes) y revirtió las disminuciones en la albúmina sérica, la fuerza del músculo flexor del codo y las mediciones de calidad de vida.
La caquexia por cáncer se asocia con una lipólisis, proteólisis y gluconeogénesis elevadas. Se ha encontrado que la infusión de ATP inhibe significativamente la pérdida de peso corporal, masa grasa y masa libre de grasa en pacientes con cáncer de pulmón avanzado.
Un estudio previo en pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas avanzado mostró que las infusiones de adenosina 5′-trifosfato (ATP) tuvieron un efecto favorable sobre la fatiga, el apetito, el peso corporal, la fuerza muscular, el estado funcional y la calidad de vida.
La mayoría de los cursos de ATP en este grupo de pacientes con cáncer se realizaron sin efectos secundarios (64%), y los efectos secundarios que ocurrieron en los cursos restantes fueron leves y transitorios, resolviéndose en minutos tras disminuir la velocidad de infusión.
Evaluación de la evidencia: Los datos sobre la caquexia por cáncer con ATP intravenoso constituyen la evidencia humana aleatorizada más rigurosa sobre los efectos fisiológicos del ATP exógeno. Sin embargo, las vías intravenosa y oral son farmacológicamente distintas, y estos resultados no deberían extrapolarse de manera acrítica a la suplementación oral. Se registraron eventos adversos graves en algunos protocolos intravenosos con altas velocidades de infusión.
5.6 Rendimiento en Entrenamiento de Fuerza en una Sola Sesión Aguda
Freitas y colaboradores examinaron el impacto de una dosis única de 400 mg de ATP sin recubrimiento entérico en un diseño de estudio aleatorizado, doble ciego y cruzado en 11 hombres sanos previamente activos. Treinta minutos después de la ingesta, los participantes completaron una serie de repeticiones de media sentadilla con el 80% de su 1RM. El rendimiento se registró como el total de repeticiones completadas, y también se evaluaron el consumo de oxígeno, el lactato y los parámetros hemodinámicos. En comparación con el placebo, el peso total levantado aumentó significativamente (placebo: 3995.7 ± 1137.8 frente a ATP: 4967.4 ± 1497.9 kg, p = 0.005) cuando se proporcionó la dosis de ATP.
5.7 Afecciones Neurológicas (Preliminar)
En un estudio de caso pediátrico de un niño con hemiplejía alternante, un trastorno neurológico intratable, se reportó que la suplementación oral con ATP redujo tanto la frecuencia como la duración de los episodios hemipléjicos. Aunque los resultados de estos estudios tempranos son prometedores, se justifican estudios adicionales sobre la suplementación oral con ATP en condiciones clínicas. Este hallazgo se basa en un único reporte de caso y no puede utilizarse para extraer conclusiones clínicas.
6. Sistemas Corporales y Áreas de Salud Asociadas con la Suplementación de ATP
- Sistema musculoesquelético: rendimiento del músculo esquelético, fuerza, hipertrofia, catabolismo proteico (atenuación) y resistencia a la fatiga durante el ejercicio de resistencia de alta intensidad.
- Sistema cardiovascular: el ATP está involucrado en todos los aspectos de la biosíntesis en las células y actúa como la principal fuente de energía intracelular. El ATP extracelular y sus metabolitos participan en la regulación de una variedad de procesos biológicos, incluyendo la función cardíaca, la neurotransmisión, el metabolismo del glucógeno hepático, la contracción muscular y el flujo sanguíneo. La vasodilatación y el flujo sanguíneo braquial se han estudiado tanto en atletas como en mujeres hipertensas.
- Sistema del dolor musculoesquelético: dolor lumbar subagudo, con evidencia clínica proveniente de ECA franceses.
- Vías metabólicas/anabólicas: vías de rescate de purinas, señalización anabólica mediada por receptores purinérgicos en el tejido del músculo esquelético.
- Oncología / cuidados de apoyo: caquexia por cáncer y mantenimiento de la calidad de vida en pacientes con cáncer de pulmón avanzado (vía intravenosa).
- Señalización inmunitaria e inflamatoria (preclínica): la desregulación de la señalización purinérgica se ha asociado con afecciones fisiopatológicas importantes, incluyendo enfermedades neurodegenerativas, cáncer, inflamación y trastornos metabólicos como la obesidad. Estas son asociaciones mecanísticas provenientes de la literatura sobre señalización purinérgica y no se han traducido en resultados clínicos de suplementación.
7. Dosis Reportadas en Estudios Clínicos
Las siguientes dosis se reportan exactamente como se documentan en la investigación clínica publicada:
- 90 mg/día (oral): la suplementación oral con ATP a una dosis de 90 mg/día redujo significativamente la autoevaluación de los participantes sobre sus niveles de discapacidad y redujo el uso de analgésicos de rescate en 181 hombres y mujeres con dolor lumbar subagudo de categoría 1 o 2 (Bannwarth et al., 2005).
- 150 mg y 225 mg/día (oral, con recubrimiento entérico): Jordan et al. examinaron los efectos de una dosis baja (150 mg) y una dosis alta (225 mg) de suplementación con ATP sobre el rendimiento en una prueba Wingate única, tanto de forma aguda como tras 14 días de suplementación, en 27 hombres activos recreativamente que se encontraban en entrenamiento de fuerza.
- 400 mg/día (oral, sal disódica sin recubrimiento entérico): la dosis más común en los estudios de nutrición deportiva. En un estudio en el que se combinaron 12 semanas de ejercicio de entrenamiento de resistencia con 400 mg de suplementación de ATP disódico en hombres sanos entrenados en resistencia, la suplementación con ATP resultó en aumentos significativamente mayores en la masa magra, el grosor muscular, la fuerza máxima y la potencia de salto vertical, en comparación con el ejercicio solo. También se utilizó en estudios de flujo sanguíneo cardiovascular y en el ensayo de sprints repetidos de Purpura et al. (2017).
- 250 mg, 1250 mg y 5000 mg/día (oral, gránulos con recubrimiento entérico, para evaluación de biodisponibilidad): treinta y dos sujetos sanos fueron aleatorizados para recibir 0, 250, 1250 o 5000 mg de ATP por día durante 28 días mediante gránulos con recubrimiento entérico. Además, en los días 0 y 28, los treinta y dos sujetos recibieron 5000 mg de ATP para determinar si la administración prolongada induciría adaptaciones en la biodisponibilidad del ATP.
- 5000 mg (dosis única aguda, gránulos con recubrimiento entérico): los participantes recibieron, en orden aleatorio, dosis únicas de 5000 mg de ATP o placebo.
- Modelo animal (sonda gástrica en ratas, dosis humanas equivalentes de 100, 400, 1000 y 1600 mg): a ratas Wistar macho se les administró, mediante sonda gástrica, la dosis humana equivalente (DHE) ajustada por área de superficie corporal y especie, de 100 mg (n=4), 400 mg (n=4), 1000 mg (n=5) o 1600 mg (n=5) de ATP oral en forma de sal disódica. Las ratas que no recibieron la administración por sonda se utilizaron como controles. El flujo sanguíneo se monitoreó de manera continua antes, durante y después de un ejercicio de patadas de pierna evocado eléctricamente.
- Intravenoso (solo investigación oncológica, no para suplementación): la infusión intravenosa de ATP durante 96 horas a intervalos de 28 días, a dosis de 50 µg/kg/min, en pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas avanzado, aumentó las reservas de ATP en los glóbulos rojos, inhibió la pérdida de peso, redujo la caquexia y mejoró la supervivencia. Cincuenta y ocho pacientes fueron asignados aleatoriamente para recibir ya sea 10 infusiones intravenosas de ATP de 30 horas, administradas en intervalos de 2 a 4 semanas.
En la investigación clínica deportiva, la duración de los estudios varió de 1 día (una dosis única de ATP 30 minutos antes de las pruebas) a 12 semanas, y la dosis diaria ingerida de ATP varió de 100 a 400 mg, administrada como sal disódica.
8. Consideraciones de Seguridad y Toxicología
8.1 Toxicología Animal Subcrónica
En un estudio de toxicología con dosis repetidas durante 90 días, se administró sal disódica de ATP mediante sonda gástrica a ratas durante 90 días consecutivos a dosis de 0 (control), 500, 1000 y 2000 mg/kg de peso corporal/día (n = 10 por sexo/grupo). Los resultados respaldan la seguridad del ATP como agente alimentario funcional o suplemento dietético.
La administración subcrónica de ATP fue bien tolerada en todos los niveles de dosis. Los pesos corporales, el consumo de alimento y las ganancias de peso corporal fueron similares entre las ratas tratadas con ATP y las ratas control. Se observaron diferencias menores en la hematología y la química sanguínea; sin embargo, estos cambios no estuvieron relacionados con la dosis y, por lo tanto, no tuvieron significancia biológica ni toxicológica. Solo se observó una diferencia en los pesos absolutos de los órganos: las hembras del grupo de dosis alta presentaron un aumento del peso renal y de los pesos relativos del riñón y del hígado; sin embargo, estas diferencias no se observaron en los machos ni parecieron estar relacionadas con la dosis.
8.2 Datos de Seguridad en Ensayos Clínicos con Humanos
En el ECA de 12 semanas de Wilson et al. (2013), no se observaron cambios estadísticamente ni clínicamente significativos en la química sanguínea o la hematología. Este hallazgo es consistente en la literatura clínica más amplia.
La revisión sistemática y el metaanálisis confirmaron que las ingestas diarias de 400 mg de ATP durante períodos de hasta 12 semanas son seguras en sujetos sanos.
La administración prolongada de ATP fue segura, según lo evidenciado por los parámetros hepáticos y renales en el estudio de 4 semanas de Arts et al. (2012) en voluntarios sanos.
8.3 Elevación del Ácido Úrico: Una Preocupación Documentada a Dosis Altas
Debido a que el ATP es un nucleótido púrico, su catabolismo genera ácido úrico a través de la vía de la xantina oxidasa. Este es el efecto secundario metabólico documentado de manera más consistente, específicamente a dosis muy altas. La suplementación con ATP durante 4 semanas no llevó a cambios en las concentraciones de ATP en sangre o plasma. De todos los metabolitos del ATP, solo los niveles de ácido úrico en plasma aumentaron significativamente tras la administración de 5000 mg de ATP. Es importante señalar que esta elevación se observó a 5000 mg/día —muy por encima de la dosis de 400 mg/día utilizada en los estudios de suplementos deportivos— y no se observó a dosis más bajas en estos ensayos. Las personas con gota, hiperuricemia o antecedentes de cálculos renales de ácido úrico deben tener en cuenta esta consideración metabólica dependiente de la dosis.
8.4 Vía Intravenosa — Eventos Adversos Específicos
Los datos de eventos adversos provenientes de estudios de suplementos orales a 400 mg/día son generalmente favorables, pero el contexto de la investigación intravenosa revela señales de seguridad farmacológicamente relevantes a altas velocidades de infusión. Dicho protocolo incluye infusiones intravenosas continuas de ATP durante períodos superiores a 24 horas, durante los cuales el paciente permanece hospitalizado. Las infusiones continuas se administran durante múltiples ciclos de tratamiento cada 2–4 semanas. Durante estos protocolos de infusión se han registrado algunas toxicidades de grado 3 y 4 (graves y potencialmente mortales). Estos hallazgos se aplican exclusivamente a la administración intravenosa a dosis farmacológicas y no son directamente trasladables al uso de suplementos dietéticos orales.
8.5 Posibles Interacciones Farmacológicas
El ATP y su metabolito, la adenosina, tienen efectos electrofisiológicos cardiovasculares conocidos. La adenosina 5′-trifosfato (ATP) extracelular participa en la regulación de una variedad de procesos biológicos, incluyendo la neurotransmisión, la contracción muscular y el metabolismo hepático de la glucosa, a través de receptores purinérgicos. Clínicamente, la adenosina en sí misma (un producto de degradación del ATP) se usa como agente antiarrítmico intravenoso, y los fármacos que afectan el metabolismo de la adenosina o la actividad de los receptores purinérgicos (por ejemplo, las metilxantinas como la cafeína y la teofilina, que son antagonistas de los receptores de adenosina) podrían, en teoría, modular los efectos farmacológicos del ATP exógeno. Sin embargo, no se han identificado en la literatura revisada por pares estudios controlados de interacción farmacológica en humanos para la suplementación oral con ATP disódico.
Las personas que toman inhibidores de la xantina oxidasa (por ejemplo, alopurinol o febuxostat para la gota) podrían presentar perfiles alterados de metabolitos púricos al tomar dosis altas de ATP, aunque esta interacción no se ha estudiado en ensayos controlados a dosis del rango de suplementación.
8.6 Estado Regulatorio y de Clasificación
El ATP disódico oral (adenosina 5′-trifosfato disódica) es un producto disponible comercialmente, tanto de forma individual como como constituyente de varios suplementos deportivos, del que se afirma que mantiene los niveles de ATP y mejora el rendimiento durante el ejercicio de alta intensidad. Se clasifica como ingrediente de suplemento dietético en los Estados Unidos. En Francia, como se señaló, también se ha utilizado como fármaco aprobado para el dolor lumbar subagudo, lo que refleja un estatus regulatorio dual en distintas jurisdicciones.
9. Limitaciones y Vacíos de Investigación
Varias advertencias importantes limitan la confianza en el cuerpo actual de evidencia:
- La investigación predominante sobre los beneficios en el rendimiento deportivo proviene de un pequeño número de grupos de investigación con relaciones declaradas con la industria; la replicación independiente es limitada.
- Casi todos los ECA sobre rendimiento deportivo se realizaron exclusivamente en hombres adultos entrenados en resistencia; los resultados no pueden generalizarse a mujeres, adultos mayores o poblaciones no entrenadas sin evidencia adicional.
- Los hallazgos divergentes en torno a la suplementación con ATP y un mecanismo de acción no identificado continúan impidiendo que, por el momento, se puedan extraer conclusiones más sólidas.
- El contraste entre los estudios que no muestran un aumento en el ATP plasmático (Arts et al., 2012; estudio del British Journal of Nutrition) y, sin embargo, muestran beneficios funcionales en los ensayos de rendimiento y flujo sanguíneo, no se ha resuelto por completo desde el punto de vista mecanístico.
- No se dispone de datos de seguridad a largo plazo (más allá de los estudios en animales de 90 días y los ensayos en humanos de 12 semanas).
- La optimización de la dosis para diferentes resultados (dolor frente a rendimiento frente a salud cardiovascular) no se ha caracterizado sistemáticamente en ensayos controlados en humanos.
Referencias
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- Arts ICW, Coolen EJCM, Bours MJL, et al. Adenosine 5′-triphosphate (ATP) supplements are not orally bioavailable: a randomized, placebo-controlled cross-over trial in healthy humans. Journal of the International Society of Sports Nutrition. 2012;9:16.
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