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Sinopsis

Cardo mariano (Silybum marianum): una referencia integral

1. Identidad: nombres botánicos, origen y formas comunes

Identidad botánica y química

El nombre botánico del cardo mariano es Silybum marianum (L.) Gaertn. Conocido científicamente como Silybum marianum, el cardo mariano pertenece a la familia Asteraceae, un grupo diverso de plantas con flores que incluye los girasoles, las margaritas y los dientes de león. Originaria de la región mediterránea, esta robusta hierba bienal se caracteriza por sus hojas grandes y brillantes con un veteado blanco distintivo y llamativas cabezuelas florales de color púrpura-rosado. La planta es originaria de Europa, pero también se puede encontrar en los Estados Unidos y Sudamérica.

El cardo mariano también se conoce por diversos nombres comunes, entre ellos cardo santo, cardo de María, cardo lechero, cardo de Nuestra Señora, cardo de Santa María, alcachofa silvestre, Mariendistel (en alemán) y Chardon-Marie (en francés). Debe su epíteto botánico marianum al veteado blanco de sus hojas. Según la tradición, las venas blanco lechosas de las hojas se originaron a partir de la leche de la Virgen María, que en cierta ocasión cayó sobre una planta de cardo, dando origen a los nombres cardo de Santa María y cardo de Nuestra Señora, así como a los epítetos marianus y marianum.

Partes medicinales y componente activo

Los frutos en forma de semilla (aquenios) del cardo mariano son la parte medicinal de la planta. El componente activo del cardo mariano es la silimarina, una mezcla compleja de flavonoides y derivados flavonoides, los flavonolignanos. La silimarina representa entre el 1,5 % y el 3 % del peso seco del fruto y es una mezcla isomérica de complejos flavonoides singulares: los flavonolignanos. Gracias a sus propiedades hepatoprotectoras, la silimarina —un extracto de los frutos del cardo mariano— fue clasificada por la OMS en la década de 1970 como un medicamento oficial con propiedades hepatoprotectoras.

Principales flavonolignanos constituyentes

Los principales componentes de la silimarina son los tres pares diastereoméricos: silibina A y B (también llamada silibinina), isosilibina A y B, silicristina, isosilicristina y silidianina. El componente principal del extracto del fruto de S. marianum (silimarina) es un flavonolignano llamado silibina, que no solo es el principal elemento de la silimarina, sino también el ingrediente más activo de este extracto, según se ha confirmado en diversos estudios. La estructura de la silibina consta de dos unidades principales: la primera basada en taxifolina, y la segunda, una unidad fenilpropanoide (alcohol coniferílico), unidas entre sí en una sola estructura mediante un anillo de oxirano.

La composición de flavonolignanos dentro del complejo de silimarina está determinada genéticamente. Según la bibliografía, se reconocen dos quimiotipos de Silybum marianum: el quimiotipo A, caracterizado por un predominio de silibina y silicristina, y el quimiotipo B, en el que la silidianina es el componente dominante. El contenido total de silimarina en las semillas puede variar entre 12,69 y 20,28 mg·g⁻¹ de peso seco, siendo la silicristina, la silibina A y la silibina B los principales componentes.

La composición química del fruto del cardo mariano, además de los flavonolignanos, también incluye otros flavonoides (como taxifolina, quercetina, dihidrokaempferol, kaempferol, apigenina, naringina, eriodictiol y crisoeriol), 5,7-dihidroxicromona, alcohol dehidroconiferílico, aceite fijo (60 % ácido linoleico; 30 % ácido oleico; 9 % ácido palmítico), tocoferol, esteroles (colesterol, campesterol, estigmasterol y sitosterol), azúcares (arabinosa, ramnosa, xilosa y glucosa) y proteínas.

Preparaciones comunes y formas comerciales

Las cápsulas oscilan entre 100 y 250 mg de concentración, y la mayoría están estandarizadas para contener un 80 por ciento de silimarina. Dado que Silybum ha sido tan ampliamente estudiado, los productos medicinales y los estudios clínicos suelen estandarizarse a aproximadamente un 80 % de contenido de silimarina. La mayoría de los suplementos se estandarizan según su contenido de silibina. Tradicionalmente, las hojas también se han utilizado en ensaladas, y el fruto de la flor se ha tostado como sustituto del café.

La aplicación clínica de las terapias basadas en silimarina sigue estando limitada por su escasa solubilidad acuosa, baja biodisponibilidad oral, metabolismo rápido e inestabilidad fisicoquímica. Entre las innovaciones clave para abordar esto se encuentran los sistemas de administración basados en nanotecnología, los vehículos lipídicos, los derivados hidrosolubles, los potenciadores de la biodisponibilidad, las formulaciones parenterales y transdérmicas, así como las tecnologías de liberación controlada y sincrónica. En Europa, las preparaciones intravenosas de silibinina purificada están aprobadas como antídoto contra la Amanita phalloides, una toxina de hongo que causa daño hepático grave.

2. Uso tradicional e histórico

Uso grecorromano antiguo

Desde hace más de 2000 años, el Silybum marianum (cardo mariano) se ha utilizado para tratar diversas complicaciones, como la ictericia, la hepatitis y los cánceres. El médico y botánico griego Dioscórides (40-90 d. C.) fue el primero en documentar las propiedades curativas del cardo mariano, y este reconocimiento temprano de su potencial valor medicinal sentó las bases para siglos de uso en la medicina tradicional. El naturalista romano Plinio el Viejo (23-79 d. C.) escribió sobre el jugo de la planta y sus virtudes para "arrastrar la bilis", lo cual en su época se refería a una descripción general de cualquier fluido interno. Los antiguos romanos y griegos recurrían a menudo a esta hierba como remedio para problemas relacionados con el hígado, creyendo que podía limpiar la sangre y restaurar el órgano.

Uso europeo medieval

Durante la Edad Media, los herbolarios y sanadores ampliaron su uso, aplicándolo para tratar afecciones como la ictericia, la congestión hepática y las picaduras de insectos. Hacia la Edad Media, el cardo mariano se había extendido por toda Europa, donde se convirtió en un elemento habitual de los jardines monásticos, y los herbolarios lo prescribían para la melancolía (depresión) y la congestión hepática. Plinio el Viejo recomendaba el jugo de la planta mezclado con miel para "arrastrar la bilis". El cardo mariano se utilizó por primera vez como antídoto contra toxinas hepáticas en la Edad Media, y posteriormente el herbolario británico Culpepper lo empleó para aliviar las "obstrucciones del hígado".

Uso europeo de los siglos XVIII y XIX

En el siglo XVIII, el cardo mariano se utilizaba para afecciones hepáticas. En Europa Central, y especialmente en Prusia, la planta se cultivó en los siglos XVII y XVIII. A mediados del siglo XIX, el cardo mariano se empleaba para enfermedades hepáticas, así como para la flatulencia, el estreñimiento y las hemorroides. Cuando se descubrió la silimarina en los extractos del fruto y se confirmó su efecto protector sobre el hígado en ensayos científicos, el papel del cardo mariano en la terapéutica volvió a cobrar relevancia.

Otras tradiciones etnobotánicas

Los médicos eclécticos estadounidenses utilizaban una tintura de semillas para la falta de menstruación, el sangrado, la disuria (dificultades para orinar), los cálculos biliares, la hiperemia, la hematuria, las enfermedades hepáticas, los vómitos crónicos y el síndrome nefrótico. El Silybum marianum es una planta medicinal ancestral que se ha utilizado durante siglos para el tratamiento de diversas enfermedades, como los trastornos hepáticos y de la vesícula biliar, la protección del hígado frente a mordeduras de serpiente y picaduras de insectos, la intoxicación por hongos y el abuso de alcohol. Históricamente, el cardo mariano también se utilizó para trastornos hepáticos y para aumentar la producción de leche materna.

3. Componentes clave y mecanismos de acción

Mecanismos antioxidantes

La silimarina es un potente eliminador de especies reactivas de oxígeno (ROS, por sus siglas en inglés), subproductos nocivos del metabolismo celular que pueden provocar estrés oxidativo y daño celular. La actividad hepatoprotectora y antioxidante de la silimarina se debe a su capacidad de inhibir los radicales libres producidos por el metabolismo de sustancias tóxicas como el etanol, el paracetamol y el tetracloruro de carbono. Potencia las defensas antioxidantes endógenas al aumentar los niveles de glutatión, un antioxidante intracelular crucial.

Mecanismos antiinflamatorios

Otro mecanismo de acción importante de la silimarina son sus efectos antiinflamatorios. La silimarina modula diversas vías inflamatorias mediante la inhibición de la activación del factor nuclear kappa B (NF-κB). Al inhibir esta vía, la silimarina reduce la respuesta inflamatoria en el hígado, lo cual es crucial en afecciones como la hepatitis y la fibrosis hepática. Además, se ha demostrado que la silimarina disminuye los niveles de citocinas proinflamatorias, incluidos el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) y la interleucina-6 (IL-6).

Estabilización de la membrana de los hepatocitos y regeneración

El mecanismo de acción incluye la inhibición de la unión de hepatotoxinas a los sitios receptores de la membrana del hepatocito; la reducción de la oxidación del glutatión para aumentar su nivel en el hígado y el intestino; la actividad antioxidante; y la estimulación de la ARN polimerasa ribosómica y la consiguiente síntesis de proteínas, lo que da lugar a una mayor regeneración de los hepatocitos. La silimarina forma un complejo que impide la entrada de toxinas al interior de las células hepáticas. Su capacidad para estabilizar las membranas celulares y promover la regeneración hepática refuerza aún más su potencial terapéutico en las enfermedades hepáticas crónicas.

Acciones antifibróticas y más amplias

La investigación existente revela que la silimarina posee potentes efectos antioxidantes y antiinflamatorios, junto con acciones antifibróticas, anticarcinogénicas, neurorregenerativas e inmunomoduladoras, con una relevancia terapéutica amplia tanto en trastornos neurológicos como hepáticos, aunque con el inconveniente de una baja solubilidad. Los posibles mecanismos de acción conocidos de la protección conferida por la silimarina incluyen el bloqueo y la modulación de transportadores celulares, de la glucoproteína P, y de receptores estrogénicos y nucleares.

Limitaciones de biodisponibilidad

La silimarina se absorbe por vía oral, pero tiene una biodisponibilidad muy baja debido a su escasa solubilidad en agua. La farmacocinética no lineal de la silibina A y la silibina B sugiere que la baja biodisponibilidad asociada con las dosis habituales de silimarina podría superarse con dosis superiores a 700 mg. Los estudios farmacocinéticos en pacientes humanos con VHC han demostrado una curva no lineal de dosis frente a niveles sanguíneos, en la que dosis de 140, 280 y 560 mg producen niveles sanguíneos similares que aumentan repentinamente con una dosis de 700 mg. Por lo general, tras la administración oral de un extracto de cardo mariano, las concentraciones de silibina A, silibina B e isosilibina B en la circulación sistémica son mucho más altas que las de isosilibina A, silicristina A y B, y silidianina.

4. Evidencia científica por área de uso

4.1 Enfermedad hepática: hepatitis crónica, cirrosis y enfermedad hepática alcohólica

La silimarina, un complejo flavonoide derivado de la planta del cardo mariano, ha surgido como una prometedora terapia antioxidante para el manejo de enfermedades hepáticas crónicas (EHC), como la enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA), la hepatitis crónica, la enfermedad hepática alcohólica (EHA) y la cirrosis. Gracias a sus potentes propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y hepatoprotectoras, la silimarina ha demostrado eficacia para mejorar la función hepática, reducir el estrés oxidativo y mitigar la inflamación hepática.

Una revisión sistemática que siguió las directrices PRISMA 2020 identificó 29 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) realizados entre 1992 y 2023, con un total de 3846 participantes con diversas afecciones subyacentes. Una revisión sistemática y metanálisis de 2017 que evaluó un total de 23 ensayos analizó el efecto de la silimarina en los niveles séricos de alanina aminotransferasa (ALT), aspartato aminotransferasa (AST) y gamma glutamil transpeptidasa (γGT) en pacientes con enfermedades hepáticas. Los autores concluyeron que la silimarina redujo mínimamente los niveles séricos de ALT y AST; sin embargo, los resultados carecían de relevancia clínica. También señalaron la necesidad de realizar estudios con diseños metodológicos más adecuados.

Una revisión sistemática afiliada a Cochrane evaluó 13 ensayos clínicos aleatorizados en los que participaron 915 pacientes con enfermedades hepáticas alcohólicas y/o hepatitis B o C. La calidad metodológica era baja: solo el 23 % de los ensayos informaron un ocultamiento adecuado de la asignación y solo el 46 % se consideraron doblemente ciegos. Con base en los ensayos de mayor calidad, el cardo mariano no parece influir significativamente en la evolución de los pacientes con enfermedades hepáticas alcohólicas y/o hepatitis B o C. Una revisión sistemática concluyó que el cardo mariano no tuvo efectos significativos en la mortalidad de pacientes con enfermedad hepática alcohólica o hepatitis crónica B o C, y no se asoció con un mayor riesgo de eventos adversos.

Un metanálisis de gran tamaño encontró una mayor reducción de los niveles de alanina aminotransferasa entre los pacientes con enfermedad hepática crónica asignados a cardo mariano (−9 UI/L, IC del 95 %: −18 a −1 UI/L; P = 0,05), pero esta reducción tenía una importancia clínica insignificante y dejaba de ser estadísticamente significativa al limitar el análisis a estudios de mayor duración o de mayor calidad. No existe suficiente evidencia para respaldar o refutar la recomendación de este compuesto herbal a los pacientes para el tratamiento de enfermedades hepáticas.

Fuerza de la evidencia: Preliminar a débil. Las revisiones sistemáticas de gran envergadura encuentran efectos mínimos o nulos con relevancia clínica en la mortalidad o en los desenlaces histológicos en la hepatitis crónica B/C y la enfermedad hepática alcohólica, aunque los marcadores bioquímicos muestran una mejora modesta en algunos estudios. La calidad metodológica de los ensayos primarios sigue siendo baja.

4.2 Lesión hepática inducida por fármacos y toxinas

Evidencia preliminar sugiere que el extracto de cardo mariano estandarizado al 70-80 % de silimarina puede proteger al hígado frente al daño causado por ciertas toxinas, incluidos el paracetamol (Tylenol) y la fenitoína (Dilantin). Un análisis de 1198 pacientes en 5 estudios encontró que la silimarina, utilizada en dosis de 140 mg a 420 mg diarios, redujo la tasa de lesión hepática inducida por fármacos (medida mediante las enzimas hepáticas) asociada con la terapia antituberculosa.

En un estudio de niños con leucemia linfoblástica aguda (LLA) que recibían quimioterapia de mantenimiento, se administró un extracto de cardo mariano estandarizado al 33 % de silibinina en una dosis diaria de 80 mg a 320 mg de silibinina (aproximadamente 5,1 mg/kg/día).

Fuerza de la evidencia: Moderada para la prevención de la lesión hepática inducida por fármacos en la terapia antituberculosa (basada en datos agrupados de múltiples estudios), aunque la calidad de los ensayos individuales varía. La evidencia sobre la protección hepática relacionada con la quimioterapia es preliminar.

4.3 Intoxicación por Amanita phalloides (oronja verde/hongo de la muerte)

En Europa, la silibina se administra por vía intravenosa como el único antídoto eficaz contra la intoxicación por Amanita phalloides. Las personas expuestas a esta toxina de hongo desarrollan una insuficiencia hepática grave. Se ha demostrado que la silibinina, un flavonolignano de comprobada actividad antioxidante y antiinflamatoria aislado de extractos de cardo mariano, interactúa con proteínas transportadoras hepáticas específicas, bloqueando la reabsorción celular de amatoxina e interrumpiendo así la circulación enterohepática de la toxina. No se dispone de estudios clínicos controlados por razones éticas, pero los ensayos no controlados y los reportes de casos describen un tratamiento exitoso con silibinina intravenosa (Legalon® SIL). En casi 1500 casos documentados, la mortalidad general en los pacientes tratados con Legalon® SIL es inferior al 10 %, en comparación con más del 20 % en el caso de la penicilina o una combinación de silibinina y penicilina. A los pacientes se les administraron dosis de 35 a 55 mg/kg de peso corporal, sin reportes de eventos adversos.

Fuerza de la evidencia: Clínicamente significativa en este contexto de emergencia, con base en datos sustanciales de series de casos, aunque los ensayos controlados no son éticamente factibles. La formulación intravenosa (Legalon® SIL) está específicamente aprobada en Europa para esta indicación.

4.4 Enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA)

La silimarina ofrece efectos protectores sobre el hígado y muestra resultados prometedores para mejorar la función hepática y los desenlaces histológicos en diversas afecciones hepáticas crónicas. Un estudio evaluó la eficacia de un tratamiento combinado que incluía vitamina E, silibina y fosfolípidos, y demostró que este complejo mejora el daño hepático, especialmente los marcadores plasmáticos de fibrosis hepática y resistencia a la insulina. A pesar de los resultados prometedores, se necesita más investigación para dilucidar plenamente los regímenes de dosificación óptimos, la seguridad a largo plazo y las posibles interacciones farmacológicas de la silimarina.

Fuerza de la evidencia: Preliminar a moderada. Varios estudios clínicos reportan beneficios en los biomarcadores hepáticos y en la histología, pero se necesitan ensayos más amplios y mejor controlados para confirmar su relevancia clínica.

4.5 Diabetes mellitus tipo 2 y control glucémico

En una revisión sistemática y metanálisis que incluyó cinco ensayos controlados aleatorizados y 270 pacientes, la administración habitual de silimarina determinó una reducción significativa de los niveles de glucosa en ayunas (−26,86 mg/dL; IC del 95 % −35,42 a −18,30) y de los niveles de HbA1c (−1,07; IC del 95 % −1,73 a −0,40), y no tuvo efecto sobre el perfil lipídico. Un metanálisis realizado con 7 estudios y 350 pacientes mostró que la suplementación con silimarina puede disminuir la glucemia en ayunas (GA), la hemoglobina A1C (HbA1C) y el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL-C), pero no tiene efecto sobre el colesterol total (CT) ni sobre los triglicéridos totales.

Sin embargo, dada la baja calidad de la evidencia disponible y la elevada heterogeneidad de estos estudios, no puede formularse ninguna recomendación y se necesitan más estudios.

Fuerza de la evidencia: Moderada, pero con limitaciones significativas. Los metanálisis sugieren mejoras estadísticamente significativas en los marcadores glucémicos en pacientes con diabetes tipo 2, pero la heterogeneidad entre ensayos y las limitaciones metodológicas impiden formular recomendaciones clínicas definitivas.

4.6 Perfiles cardiovascular y lipídico

En los ensayos clínicos, los hallazgos más importantes son la mejora de los perfiles glucémico y lipídico en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 y/o hiperlipidemia, mientras que los efectos antihipertensivos están menos bien establecidos. Una mejora directa de la aterosclerosis y la disfunción endotelial tras la administración de silimarina parece débil, con base en los escasos datos disponibles. Algunos grupos de pacientes también mostraron reducciones significativas del colesterol total, los triglicéridos y los niveles de LDL.

La mayoría de los ensayos clínicos suelen caracterizarse por hallazgos no concluyentes o tener una potencia estadística inadecuada, y los resultados no pueden generalizarse a toda la población.

Fuerza de la evidencia: Preliminar. Aunque los ensayos individuales reportan mejoras en los parámetros lipídicos y glucémicos en poblaciones diabéticas, la evidencia sobre un beneficio cardiovascular más amplio sigue siendo no concluyente.

4.7 Cáncer: evidencia quimiopreventiva y adyuvante

Estudios de laboratorio preliminares sugieren que la silimarina y otras moléculas activas presentes en el cardo mariano pueden ejercer efectos anticancerígenos, entre ellos, interferir con la división y reproducción de las células cancerosas, acortar la vida útil de dichas células y reducir el aporte sanguíneo a los tumores. Otras investigaciones sugieren que el cardo mariano actúa sinérgicamente con la quimioterapia. El cardo mariano y la silimarina se han utilizado como tratamientos complementarios para cánceres como el de piel, próstata y colorrectal. La silimarina ejerce un efecto quimiopreventivo al reactivar las vías de muerte celular mediante la modulación de proteínas antiapoptóticas y la sinergia con agonistas de los receptores de dominio de muerte.

Los estudios de investigación realizados en el laboratorio han examinado las propiedades de la silimarina o su isómero silibina utilizando líneas celulares y modelos animales. Otras sustancias presentes en el cardo mariano no han sido estudiadas extensamente.

Fuerza de la evidencia: Únicamente preclínica para la mayoría de las aplicaciones oncológicas. La mayor parte de la evidencia anticancerígena proviene de estudios in vitro en líneas celulares y en modelos animales. Los ensayos clínicos en humanos en el campo de la oncología son limitados, y no pueden extraerse conclusiones sobre el tratamiento o la prevención del cáncer en humanos a partir de la evidencia actual.

4.8 Sobrecarga de hierro y talasemia

Se descubrió que la silimarina resultaba beneficiosa como complemento del quelante de hierro desferroxamina en pacientes con beta-talasemia mayor dependiente de transfusiones. En un estudio con 97 pacientes, se observaron disminuciones significativas en los marcadores de sobrecarga de hierro (ferritina sérica, hierro sérico, hepcidina y receptor soluble de transferrina) en los pacientes que recibieron silimarina. En pacientes con talasemia tratados con transfusiones de sangre crónicas, se ha demostrado que la silimarina mejora la eficacia del quelante de hierro desferroxamina en comparación con la desferroxamina más placebo, mostrando mejoras significativas.

Fuerza de la evidencia: Preliminar, pero positiva en ensayos limitados. Se trata de una aplicación de nicho, pero clínicamente interesante, que amerita mayor investigación.

5. Sistemas corporales y áreas de salud asociadas con el cardo mariano

  • Sistema hepatobiliar: La silimarina es el compuesto natural más utilizado en todo el mundo para el tratamiento de enfermedades hepáticas debido a sus actividades antioxidantes, antiinflamatorias y antifibróticas.
  • Metabólico/endocrino: La silimarina, un fármaco herbal con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, puede mejorar el control glucémico y prevenir la progresión de las complicaciones diabéticas.
  • Cardiovascular: Más allá de los efectos hepatoprotectores reportados, se ha demostrado que los extractos de cardo mariano también producen efectos antioxidantes generalizados y posibles acciones antitumorales, antiinflamatorias, antifibróticas y antihiperglucémicas.
  • Neurológico: La silimarina, extraída de las semillas de Silybum marianum (cardo mariano), se ha utilizado en la medicina tradicional durante muchos años y es reconocida por sus propiedades neuroprotectoras y hepatoprotectoras.
  • Dermatológico: Las aplicaciones tópicas de silibina muestran una amplia variedad de acciones beneficiosas sobre la piel: efectos antiinflamatorios, protección contra la radiación UV-B y las quemaduras solares, acción antiglicación y prevención de cánceres de piel.
  • Hematológico (metabolismo del hierro): La silimarina demostró beneficios como complemento a la quelación de hierro en la talasemia dependiente de transfusiones, como se describe en la Sección 4.8.
  • Oncología (preclínica): Como se detalla en la Sección 4.7, se han observado efectos sobre múltiples tipos de cáncer en modelos de laboratorio.

6. Formas de dosificación y dosis reportadas en los estudios

Formas de dosificación oral

Las cápsulas oscilan entre 100 y 250 mg de concentración, y la mayoría están estandarizadas para contener un 80 por ciento de silimarina. Las dosis empleadas en el uso clínico y en la investigación pueden oscilar entre 50 y 200 mg o más de Silybum, tomados dos o tres veces al día, para apoyar la función hepática, reducir el colesterol y mejorar el control glucémico.

Dosis reportadas en contextos clínicos específicos

  • Lesión hepática inducida por fármacos antituberculosos: Silimarina utilizada en dosis de 140 mg a 420 mg diarios en un análisis agrupado de 1198 pacientes de 5 estudios.
  • Diabetes tipo 2/metabólico: Dosis de 50 a 200 mg o más, tomadas dos o tres veces al día.
  • Intoxicación por Amanita phalloides (intravenosa): A los pacientes se les administraron dosis de 35 a 55 mg/kg de peso corporal, sin reportes de eventos adversos.
  • Oncología pediátrica (protección hepática durante la quimioterapia): Se administró un extracto de cardo mariano estandarizado al 33 % de silibinina en una dosis diaria de 80 mg a 320 mg de silibinina (aproximadamente 5,1 mg/kg/día) en niños con leucemia linfoblástica aguda que recibían quimioterapia de mantenimiento.
  • Dosis de referencia regulatoria (Health Canada): La dosis terapéutica diaria máxima citada en la monografía de Productos de Salud Natural de Health Canada es de 600 mg diarios de silimarina, con un límite máximo de 200 mg de silimarina por dosis única.

Consideraciones sobre estandarización y medición

El método oficial de la farmacopea USP utiliza HPLC (cromatografía líquida de alta eficacia), que es más específico y preciso, y reporta aproximadamente un 58 % de silimarina en extractos estándar. Algunos fabricantes etiquetan sus productos como "80 % silimarina" con base en la espectrofotometría UV-VIS sin revelar el método utilizado, lo que puede llevar a los consumidores a creer que están obteniendo más silimarina de la que realmente contiene el producto. Los estudios farmacocinéticos en pacientes humanos con VHC han demostrado una curva no lineal de dosis frente a niveles sanguíneos, en la que dosis de 140, 280 y 560 mg producen niveles sanguíneos similares que aumentan repentinamente con una dosis de 700 mg.

7. Consideraciones de seguridad e interacciones farmacológicas

Perfil general de seguridad

Aparte de molestias gastrointestinales leves y reacciones alérgicas, los efectos secundarios son poco frecuentes, y rara vez se ha reportado toxicidad grave. En una forma oral estandarizada para contener entre el 70 y el 80 por ciento de silimarina, el cardo mariano parece ser seguro para un uso de hasta 41 meses. La silimarina oral tiene pocos efectos secundarios adversos, si es que tiene alguno, y es bien tolerada incluso en dosis diarias altas. A pesar de su uso generalizado en pacientes con y sin enfermedad hepática, no se ha implicado al cardo mariano en la aparición de elevaciones de enzimas séricas ni de lesión hepática aguda clínicamente evidente. La frecuencia de efectos adversos fue baja y, en los ensayos clínicos, resultó indistinguible de la del placebo.

Interacciones con el citocromo P450

Estudios in vitro han sugerido que algunos componentes del cardo mariano pueden inhibir de manera significativa determinadas enzimas del citocromo P450 (P450). Sin embargo, determinar el potencial de interacciones farmacológicas clínicamente significativas con los productos de cardo mariano se ha visto complicado por las inconsistencias entre los resultados de los estudios in vitro y los estudios in vivo. Los resultados de la administración crónica de un suplemento de cardo mariano muestran que este no tiene un efecto clínicamente relevante sobre las principales enzimas P450 en un estudio humano estandarizado. En un estudio farmacocinético, 9 sujetos sanos recibieron cuatro fármacos de prueba —cafeína, tolbutamida, dextrometorfano y midazolam— para evaluar el efecto del cardo mariano sobre las enzimas CYP1A2, CYP2C9, CYP2D6 y CYP3A4, antes y después de recibir un extracto estandarizado de cardo mariano tres veces al día durante 14 días. El cardo mariano no tuvo ningún efecto sobre ninguno de los fármacos. Estos resultados son consistentes con otra evidencia que sugiere que el cardo mariano no afecta la farmacocinética de la nifedipina, el irinotecán ni el indinavir.

Aunque existen algunos datos contradictorios, como una posible inhibición del metabolismo del losartán mediado por el CYP2C9, la mayoría de los datos sugiere un efecto mínimo del cardo mariano sobre las isoenzimas del CYP450. Una interacción entre la silibina B y el CYP2C9 podría volverse clínicamente significativa cuando los pacientes son tratados con dosis suficientemente altas y/o formulaciones con biodisponibilidad mejorada de silibina B (por ejemplo, complejos de fosfatidilcolina, fitosomas).

Reacciones alérgicas

Aparte de molestias gastrointestinales leves y reacciones alérgicas, los efectos secundarios son poco frecuentes, y rara vez se ha reportado toxicidad grave. Las personas con hipersensibilidad conocida a miembros de la familia Asteraceae (margaritas, ambrosía, crisantemos, caléndulas) pueden presentar un riesgo elevado de reactividad cruzada alérgica, dado que el cardo mariano pertenece a esta familia botánica.

Interacciones con clases de fármacos específicas

Dado que muchos pacientes que toman medicamentos con receta utilizan al mismo tiempo suplementos herbales, existe un riesgo considerable de interacciones adversas entre hierbas y fármacos, especialmente en el caso de medicamentos con un margen terapéutico estrecho, como la warfarina, la ciclosporina A y la digoxina. En los Estados Unidos y Europa, hasta el 65 % de los pacientes con enfermedad hepática pueden utilizar preparaciones botánicas. Dado que esta población suele seguir regímenes farmacológicos complejos, sigue siendo prudente monitorear las posibles interacciones farmacocinéticas, particularmente con las nuevas formulaciones de alta biodisponibilidad.

Preocupaciones sobre la calidad y el etiquetado

La deficiente calidad química y microbiológica de los suplementos dietéticos comerciales a base de cardo mariano podría explicar los resultados clínicos insatisfactorios y no reproducibles que se han reportado. La variabilidad en la calidad de los productos, combinada con las diferentes metodologías de estandarización, implica que los resultados de los estudios clínicos y de los productos comerciales pueden no ser directamente comparables.

Referencias

Condiciones de Salud

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Sistemas Corporales

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