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Ácido taurocólico

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Otros Nombres

2-[(3α,7α,12α-Trihydroxy-24-oxo-5β-cholan-24-yl)amino]ethanesulfonic acid2-{[(3α,5β,7α,12α)-3,7,12-Trihydroxy-24-oxocholan-24-yl]amino}ethanesulfonic acid3α,7α,12α-Trihydroxy-5β-cholan-24-oic acid N-(2-sulfoethyl)amide3α,7α,12α-Trihydroxy-5β-cholanic acid-24-taurineAcidum cholatauricumCholaic acidCholic acid taurine conjugateCholyltaurineEthanesulfonic acid, 2-[[(3α,5β,7α,12α)-3,7,12-trihydroxy-24-oxocholan-24-yl]amino]-N-(3α,7α,12α-trihydroxy-5β-cholan-24-oyl)-taurineN-choloyl-taurineN-CholoyltaurineNSC 25505Sodium taurocholateTaurine, N-choloyl-Taurine, N-choloyl- (8CI)TaurocholateTCA

Sinopsis

Ácido Taurocólico: Una Referencia Integral

1. Identidad: Nombres Químicos, Fuentes Naturales y Formas Comerciales

1.1 Nomenclatura e Identidad Química

El ácido taurocólico, conocido también como ácido cólico, colitaurina, o acidum cholatauricum, es un ácido biliar cristalino amarillento delicuescente involucrado en la emulsificación de grasas. Es un conjugado de ácido biliar formado por la amidación del ácido cólico con taurina, y funciona como un componente clave de la bilis en los mamíferos. Tiene la fórmula molecular C26H45NO7S y un peso molecular de 515.7 g/mol, y típicamente se presenta como un polvo cristalino de color blanco a blanquecino que se descompone alrededor de los 125 °C y exhibe buena solubilidad en agua.

Según la definición química formal, el ácido taurocólico es un ácido biliar C26H45NO7S derivado del ácido cólico y la taurina, y que se presenta como la sal sódica en la bilis, especialmente en carnívoros. En su forma de sal sódica (taurocolato de sodio, N.º CAS 145-42-6), es un ácido delicuescente presente en la bilis de humanos, del buey y de varios carnívoros. El primer uso registrado del término "ácido taurocólico" en la literatura científica data de 1857.

1.2 Fuentes Naturales y Ocurrencia

Los ácidos biliares, también conocidos como ácidos esteroideos, son moléculas anfipáticas hidrosolubles que se sintetizan principalmente en el hígado (formas primarias) y mediante transformación bacteriana en el colon (formas secundarias). Normalmente se encuentran como conjugados con taurina o glicina en la bilis de mamíferos y vertebrados.

En los humanos, el ácido taurocólico y el ácido glicocólico (derivados del ácido cólico), así como el ácido taurodesoxicólico y el ácido glicoquenodesoxicólico (derivados del ácido quenodesoxicólico), son las sales biliares principales. También se encuentran las sales de sus derivados 7-alfa-deshidroxilados, el ácido desoxicólico y el ácido litocólico, y los derivados del ácido cólico, quenodesoxicólico y desoxicólico representan más del 90% de los ácidos biliares humanos.

El pool de ácidos biliares contiene aproximadamente 2.5–5 g de ácidos biliares, que se conjugan con taurina o glicina para formar sales biliares hidrosolubles. Las sales biliares tienen abundancias distintas en la bilis, y los glicoconjugados constituyen alrededor del 70% mientras que los tauroconjugados representan el 30% de las mezclas de sales biliares humanas.

Su sal sódica es el ingrediente principal de la bilis de los animales carnívoros. Para uso comercial, el ácido taurocólico se fabrica a partir de la bilis de ganado bovino, un subproducto de la industria del procesamiento de carne.

1.3 Formas y Preparaciones Comunes

El ácido taurocólico está disponible en varias formas para uso en investigación y médico:

  • Forma de ácido libre: Un polvo cristalino de color blanco a blanquecino con buena solubilidad en agua.
  • Taurocolato de sodio: Sodio 2-[(4R)-4-[(1R,3aS,3bR,4R,5aS,7R,9aS,9bS,11S,11aR)-4,7,11-trihidroxi-9a,11a-dimetil-hexadecahidro-1H-ciclopenta[a]fenantren-1-il]pentanamido]etano-1-sulfonato, la forma de sal farmacológicamente activa utilizada en entornos clínicos y experimentales.
  • Preparaciones colagogas/coleréticas: En uso médico, se administra como colagogo y colerético.
  • Preparaciones de extracto de bilis: Históricamente, los extractos de bilis que contienen ácido taurocólico se han utilizado en la medicina tradicional como apoyo digestivo.

2. Biosíntesis: Cómo el Cuerpo Produce Ácido Taurocólico

El ácido taurocólico se sintetiza en los hepatocitos a través de la vía clásica, o neutra, de biosíntesis de ácidos biliares, que comienza con la conversión del colesterol en 7α-hidroxicolesterol por la enzima limitante de la velocidad colesterol 7α-hidroxilasa (CYP7A1). Esta vía predomina en los humanos y conduce a la formación del ácido cólico como precursor primario del ácido biliar para el ácido taurocólico. Los pasos enzimáticos subsecuentes involucran múltiples hidroxilaciones y oxidaciones, que culminan en la producción de ácido cólico, químicamente conocido como ácido 3α,7α,12α-trihidroxi-5β-colan-24-oico.

El ácido cólico luego se activa mediante la ácido biliar-CoA ligasa (BACL), también conocida como ácido biliar-CoA sintetasa, que lo conjuga con la coenzima A para formar colil-CoA. Esta activación ocurre en la membrana basolateral de los hepatocitos, y el colil-CoA se transporta luego a los peroxisomas para el siguiente paso de conjugación.

El hígado humano solo es capaz de sintetizar a partir del colesterol ácidos biliares primarios, como el ácido quenodesoxicólico (CDCA) y el ácido cólico, los cuales se conjugan además con glicina o taurina y se secretan en la bilis en forma de ácido taurocólico, ácido glicocólico, ácido glicoquenodesoxicólico y ácido taurodesoxicólico. El procesamiento adicional de los ácidos biliares primarios lo realizan las bacterias intestinales y finalmente da lugar a la formación de ácidos biliares secundarios.

La secreción diaria de ácidos biliares por el hígado asciende a aproximadamente 12 a 18 gramos en adultos. En el hombre, el pool total de ácidos biliares (3–5 g) recircula 6–10 veces al día, dando lugar a una captación diaria de aproximadamente 20–30 g de ácidos biliares.

3. Uso Tradicional e Histórico

Durante siglos, la medicina tradicional china ha valorado la bilis animal por su uso en aplicaciones farmacológicas y clínicas. Los ácidos biliares son productos naturales y componentes fundamentales de la bilis.

Históricamente, los extractos de bilis y los ácidos biliares se han utilizado en la medicina tradicional, particularmente en contextos chinos y europeos, para favorecer la digestión y la salud hepática. Los practicantes de épocas tempranas creían que el ácido taurocólico y otros ácidos biliares relacionados podían disolver los cálculos biliares, aliviar la constipación y combatir la ictericia, lo que los convertía en herramientas valiosas para el manejo de trastornos digestivos y hepáticos.

La medicina tradicional asiática recomendaba el uso de bilis de vertebrados e invertebrados para pacientes con trastornos visuales.

Es importante señalar una distinción que atraviesa el uso histórico de las preparaciones a base de bilis: el uso tradicional mejor documentado y más cercano corresponde principalmente a la bilis de oso (que es rica en ácido tauroursodesoxicólico, un ácido biliar conjugado relacionado) y a la bilis de buey (rica en ácido taurocólico). El UDCA se ha utilizado durante más de un milenio en la medicina tradicional china, y es una terapia principal para varias enfermedades gastrointestinales, incluida la colestasis. La categoría más amplia de preparaciones que contienen ácidos biliares se empleó en distintas culturas para afecciones digestivas, hepáticas y oftalmológicas, aunque la documentación específica que aísla al ácido taurocólico como un agente diferenciado pertenece a la era farmacológica moderna, ya que el compuesto fue caracterizado químicamente en el siglo XIX.

4. Constituyentes Clave y Compuestos Activos

El ácido taurocólico es en sí mismo la molécula activa; no es un extracto botánico complejo. Sus efectos biológicos son intrínsecos a su estructura química única: un esqueleto esteroideo de ácido biliar derivado del colesterol, conjugado mediante un enlace amida al aminoácido sulfonado taurina.

La hidrólisis del ácido taurocólico produce taurina. La taurina es un aminoácido que contiene azufre y que, una vez liberado por hidrólisis bacteriana o enzimática en el intestino, participa en reacciones metabólicas adicionales tanto en el huésped como en las comunidades microbianas.

El propósito de la conjugación (con taurina) es permitir que los ácidos biliares se vuelvan hidrosolubles y así puedan emulsificar las grasas. El grupo sulfonato de la porción de taurina le confiere al ácido taurocólico un pKa marcadamente más bajo en comparación con los ácidos biliares no conjugados, lo que significa que permanece ionizado (y por tanto soluble) incluso en el entorno ácido del intestino delgado superior, lo que permite una formación eficaz de micelas a través de un rango más amplio de pH.

5. Mecanismos de Acción

5.1 Emulsificación de Lípidos y Formación de Micelas

Las sales biliares son detergentes esteroideos, que forman micelas mixtas con lípidos, grasas y/o colesterol, y así permiten la digestión y absorción de grasas y vitaminas liposolubles en el intestino.

Los ácidos biliares facilitan la emulsificación y absorción de los lípidos alimentarios y las vitaminas liposolubles en el intestino delgado. La absorción de las vitaminas liposolubles de la dieta requiere las acciones detergentes de los ácidos biliares. Los ácidos biliares son esteroles anfipáticos sintetizados a partir del colesterol en el hígado y secretados en el intestino, donde, cuando están presentes en altas concentraciones, funcionan para emulsificar los lípidos alimentarios.

El ácido taurocólico, como todos los ácidos biliares, actúa como detergente para solubilizar las grasas para su absorción y él mismo se absorbe.

5.2 Circulación Enterohepática

Como un ácido biliar conjugado principal, el ácido taurocólico participa en la circulación enterohepática, un proceso de reciclaje altamente eficiente que conserva el pool de ácidos biliares en los humanos. La mayoría (~95%) de los ácidos biliares se reabsorben eficientemente en el íleon y regresan al hígado, un proceso conocido como circulación enterohepática, que garantiza su reutilización eficiente pero que también crea un pool dinámico que puede verse influido por factores dietéticos y microbianos.

Alrededor del 95% de los ácidos biliares, incluido el ácido taurocólico, se reabsorben en el íleon a través del transportador apical de ácidos biliares dependiente de sodio (ASBT), lo que facilita la captación activa hacia los enterocitos. En el intestino, los ácidos biliares ingresan a las células intestinales a través de la acción del transportador apical de ácidos biliares dependiente de sodio (ASBT) y posteriormente se unen a la proteína de unión a ácidos biliares ileal (IBABP), lo que facilita su transporte desde la superficie apical hacia la membrana basolateral. Con la ayuda del transportador de solutos orgánicos (OST) y de los polipéptidos transportadores de aniones orgánicos (OATP), los ácidos biliares ingresan luego a la vena porta y se transportan al hígado.

5.3 Señalización de Receptores Nucleares: FXR

Evidencia reciente sugiere que los cambios en la composición de la microbiota afectan directamente el metabolismo de las sales biliares. Además de su papel en la digestión de las grasas alimentarias, las sales biliares funcionan como moléculas de señalización para receptores de sales biliares como el receptor X farnesoide (FXR) y el receptor de ácidos biliares acoplado a proteína G (TGR5).

Los ácidos biliares en los hepatocitos, los enterocitos ileales y las células L colónicas se unen al FXR y activan el complejo heterodímero FXR-RXR, lo que resulta en la transcripción de genes diana. Dentro de las células hepáticas, los ácidos biliares activan los receptores FXR, que a su vez promueven la expresión del socio heterodímero pequeño (SHP), lo que resulta en la inhibición de las enzimas de síntesis de ácidos biliares. Adicionalmente, los ácidos biliares que ingresan a las células intestinales activan el FXR, lo que conduce a la secreción de FGF15/19, que posteriormente viaja al hígado a través de la vena porta para inhibir el CYP7A1, reduciendo así la síntesis de ácidos biliares.

El FXR ejerce efectos antiinflamatorios al suprimir la señalización de NF-κB y la producción de citocinas, mientras que el TGR5 regula principalmente la activación del inflamasoma NLRP3.

5.4 Señalización de Receptores Acoplados a Proteína G: TGR5

El ácido taurocólico es un ligando potente del TGR5, y en perros, la perfusión colónica con TCA induce la secreción de PYY.

La activación del TGR5 en las células L colónicas aumenta la síntesis y liberación de GLP-1. El TGR5 en el músculo esquelético y el tejido adiposo pardo aumenta el gasto energético al promover la conversión de tiroxina inactiva (T4) en hormona tiroidea activa (T3). La unión del ligando al TGR5, que es un receptor transmembrana, conduce a un aumento de los niveles intracelulares de AMP cíclico (cAMP), lo que desencadena eventos de señalización posteriores.

En cultivos intestinales murinos primarios, el ácido taurocólico (100 o 1000 µmol/L) aumentó la liberación de GLP-1 de forma dependiente de la dosis. Este hallazgo, aunque preclínico, vincula el agonismo del TGR5 por parte del ácido taurocólico con la secreción de hormonas intestinales relevantes para la homeostasis de la glucosa.

5.5 Acciones Colagogas y Coleréticas

El ácido taurocólico se utiliza como colagogo y colerético (un agente purgante de bilis). Como colagogo, promueve la contracción de la vesícula biliar y el flujo de bilis hacia el duodeno. Como colerético, estimula al hígado para aumentar la producción de bilis. Estas acciones son sus principales actividades farmacológicas reconocidas históricamente.

5.6 Metabolismo del Colesterol

Los ácidos biliares tienen otras funciones, entre ellas eliminar el colesterol del cuerpo, impulsar el flujo de bilis para eliminar ciertos catabolitos (incluida la bilirrubina), emulsificar las vitaminas liposolubles para permitir su absorción, y contribuir a la motilidad y a la reducción de la flora bacteriana presente en el intestino delgado y el tracto biliar.

5.7 Interacción con el Sistema Endocannabinoide

Entre los objetivos proteicos de los ácidos biliares se encuentra la enzima de membrana N-acil fosfatidiletanolamina-específica fosfolipasa D (NAPE-PLD) del sistema endocannabinoide. Los ácidos biliares son cofactores esenciales para la biogénesis de las amidas de señalización lipídica (por ejemplo, anandamida, palmitoiletanolamida, oleoiletanolamida) mediada por la NAPE-PLD. Estas moléculas lipídicas (por ejemplo, el cannabinoide endógeno anandamida) tienen funciones importantes en varias vías fisiológicas, incluidas las respuestas al estrés y al dolor, el apetito y la longevidad. La NAPE-PLD facilita así la comunicación cruzada entre las señales de ácidos biliares y las señales de amidas lipídicas.

6. Sistemas Corporales y Áreas de Salud Asociadas al Ácido Taurocólico

6.1 Sistema Digestivo y Salud Hepatobiliar

El papel más fundamental e inequívoco del ácido taurocólico es en el tracto gastrointestinal. En el tracto gastrointestinal, el ácido taurocólico desempeña un papel crucial en la digestión de lípidos al actuar como un tensioactivo similar a un detergente que emulsifica las grasas y los fosfolípidos, permitiendo su descomposición por las lipasas y su posterior absorción en el intestino delgado.

En términos de apoyo a la vesícula biliar, la función principal del ácido taurocólico es la de componente de la bilis, la cual ayuda en la digestión. Existe cierta evidencia científica, principalmente proveniente de estudios en animales e investigación bioquímica, que muestra que la suplementación con ácidos biliares (incluido el ácido taurocólico) puede influir en la composición y el flujo de la bilis. Esto podría, en teoría, favorecer la función de la vesícula biliar y reducir el riesgo de formación de cálculos biliares al mantener el colesterol en solución.

Los ácidos biliares, incluidos el ácido cólico, su conjugado con taurina (taurocolato) y el ácido litocólico, pueden causar colestasis y daño hepatocelular cuando están presentes en exceso. Esta lesión se acompaña de alteraciones en la expresión de los transportadores hepatobiliares.

6.2 Microbioma Intestinal

Evidencia reciente sugiere que los cambios en la composición de la microbiota afectan directamente el metabolismo de las sales biliares. Además de su papel en la digestión de las grasas alimentarias, las sales biliares funcionan como moléculas de señalización para receptores de sales biliares como el receptor X farnesoide (FXR) y el receptor de ácidos biliares acoplado a proteína G (TGR5). De forma complementaria a su papel en el metabolismo, se ha demostrado que el FXR y el TGR5 desempeñan un papel en la homeostasis intestinal y la regulación inmunitaria.

La desconjugación aumenta la hidrofobicidad y la toxicidad potencial de los ácidos biliares, ya que las formas no conjugadas como el ácido cólico se comportan más como detergentes y pueden alterar las membranas bacterianas, moldeando así la composición de la microbiota intestinal. La taurina liberada sirve como fuente de nutrientes, promoviendo el crecimiento de bacterias que utilizan taurina y favoreciendo la diversidad microbiana general.

6.3 Salud Cardiometabólica

Los ácidos biliares activan tanto el receptor nuclear FXR como el receptor de membrana TGR5, que a su vez influyen en el metabolismo de la glucosa y los lípidos, modulan los procesos inflamatorios y afectan las funciones vasculares. Estas vías de señalización vinculan colectivamente las redes metabólicas e inmunitarias dentro del eje cardiometabólico.

6.4 Eje Intestino-Cerebro y Salud Neurológica

El eje intestino-cerebro es una red de comunicación bidireccional en la que la microbiota intestinal y sus metabolitos influyen en la función del sistema nervioso central (SNC). Entre estos metabolitos, los ácidos biliares han surgido como moléculas de señalización clave que modulan las vías metabólicas y neuroendocrinas. Las modificaciones mediadas por la microbiota en la composición de los ácidos biliares afectan a receptores como el FXR y el TGR5, influyendo así en la actividad neuronal, el control del apetito, el metabolismo de la glucosa y el balance energético.

7. Evidencia Científica por Área de Uso

7.1 Absorción de Lípidos y Vitaminas Liposolubles

El papel del ácido taurocólico en la absorción de lípidos y vitaminas liposolubles está mecanísticamente establecido y ampliamente descrito en la literatura fisiológica y bioquímica. Esta es el área con la evidencia más sólida y consistente.

La absorción de las vitaminas liposolubles de la dieta requiere las acciones detergentes de los ácidos biliares. Los ácidos biliares son esteroles anfipáticos sintetizados a partir del colesterol en el hígado y secretados en el intestino, donde, cuando están presentes en altas concentraciones, funcionan para emulsificar los lípidos alimentarios. Esta fisiología es fundamental y no está en disputa en la literatura.

Fuerza de la evidencia: La evidencia mecanística y fisiológica es robusta y está bien replicada. Los ensayos clínicos controlados en humanos que aíslen específicamente al ácido taurocólico como suplemento exógeno para este propósito son limitados; la mayoría de la evidencia proviene de estudios de fisiología y datos indirectos de estados de deficiencia de ácidos biliares.

7.2 Riesgo de Cáncer Colorrectal

Esta es un área con evidencia significativa, aunque compleja y principalmente asociativa. El TCA y sus metabolitos microbianos están implicados en el riesgo de cáncer colorrectal (CCR) a través de mecanismos dependientes de la dieta.

En un gran estudio prospectivo (que incluyó 569 casos incidentes de cáncer de colon y 569 controles emparejados), se encontró que las concentraciones prediagnósticas de ácido taurocólico circulante, así como de otros seis ácidos biliares, se asociaron estadísticamente de forma significativa con un mayor riesgo de cáncer de colon.

Evidencia reciente ha vinculado una dieta alta en grasa y proteína animal, junto con el metabolismo microbiano de los ácidos biliares del huésped, como factores de riesgo ambientales para el desarrollo de CCR. Los investigadores hipotetizan que la sal biliar primaria ácido taurocólico (TCA) es un metabolito clave controlado por la dieta, cuyo uso por bacterias produce un carcinógeno y un promotor tumoral, respectivamente. El trabajo está motivado por datos publicados que indican que la producción de sulfuro de hidrógeno (H2S) y de ácidos biliares secundarios por parte de las bacterias colónicas actúa como una agresión ambiental que contribuye al riesgo de CCR.

La base mecanística de esta asociación está cada vez mejor caracterizada: la taurina proporcionada por la desconjugación bacteriana del TCA es utilizada como sustrato por B. wadsworthia para la respiración anaeróbica, generando H2S genotóxico. Una vez desconjugados, los ácidos biliares primarios libres se metabolizan aún más por bacterias colónicas hasta convertirse en ácidos biliares secundarios genotóxicos y proinflamatorios. Específicamente, la producción del ácido biliar secundario DCA actúa como promotor tumoral al causar perturbaciones de membrana que conducen a la liberación de ácido araquidónico, el cual es convertido por las enzimas COX-2 y lipoxigenasa en prostaglandinas proinflamatorias y proangiogénicas, y en especies reactivas de oxígeno que dañan el ADN e inhiben las enzimas de reparación del ADN.

Específicamente, se hipotetiza que el TCA es un metabolito clave controlado por la dieta, cuyo metabolismo por parte de Bilophila wadsworthia (o taxones relacionados capaces de convertir taurina en H2S) y Clostridium scindens (o taxones relacionados capaces de convertir ácido cólico en ácido desoxicólico) produce, respectivamente, un carcinógeno y un promotor tumoral.

Se diseñó un ensayo prospectivo, aleatorizado y cruzado de alimentación para probar directamente esta hipótesis: el ensayo examina dos mecanismos microbianos mediante los cuales una dieta basada en productos animales puede favorecer el crecimiento de bacterias que metabolizan el TCA. Cada sujeto recibe dos dietas en un diseño cruzado: una dieta basada en productos animales, rica en taurina y grasa saturada, y una dieta basada en productos vegetales, baja en taurina y grasa saturada. Se utiliza un modelo de mediación para determinar en qué medida la dieta y los marcadores mucosos de riesgo de CCR y daño del ADN se explican por las bacterias colónicas y sus funciones.

En ratones sin alteración de los genes relevantes, una dieta alta en grasa saturada (derivada de la leche) promovió la expansión del patobionte inmunogénico reductor de sulfito Bilophila wadsworthia, un miembro de las Deltaproteobacteria. La expansión de Bilophila wadsworthia resultó de un cambio inducido por la dieta alta en grasa en la conjugación hepática de ácidos biliares, desde ácido glicocólico hacia ácido taurocólico, lo cual ayuda a solubilizar la dieta más hidrofóbica.

Fuerza de la evidencia: La asociación entre el TCA circulante elevado y el riesgo de cáncer de colon proviene de un único estudio prospectivo de gran tamaño. La evidencia mecanística de estudios en animales e in vitro es sustancial, pero los datos de ensayos de intervención directa en humanos que aíslen específicamente al TCA como variable son limitados. El panorama general es convincente, pero la atribución causal sigue bajo investigación activa.

7.3 Acumulación de Lípidos Hepáticos (Preclínico)

La suplementación dietética con ácidos biliares (BA) puede mejorar notablemente la enfermedad del hígado graso causada por altos niveles de lípidos en la dieta, pero el mecanismo detrás de esto se comprende poco. La investigación sobre el TCA (taurocolato de sodio) tuvo como objetivo reducir la acumulación de lípidos hepáticos mediante la regulación del metabolismo de los ácidos biliares. En un estudio de suplementación dietética en meros híbridos juveniles, la dieta con TCA (aproximadamente 900 mg kg−1) redujo significativamente la acumulación de lípidos en el hígado, mejorando así la salud hepática.

Fuerza de la evidencia: Estos hallazgos provienen de modelos animales (peces). No se han realizado ensayos clínicos equivalentes en humanos para esta indicación específica.

7.4 Secreción de GLP-1 y Regulación Metabólica

Se sabe que la activación del TGR5 por el ácido taurocólico estimula la liberación de péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) desde las células L intestinales. En cultivos intestinales murinos primarios, el ácido taurocólico (100 o 1000 µmol/L) aumentó la liberación de GLP-1 de forma dependiente de la dosis. El ácido taurocólico es un ligando potente del TGR5, y en perros, la perfusión colónica con TCA induce la secreción de PYY.

Fuerza de la evidencia: Solo evidencia preclínica (in vitro y en animales). Faltan datos clínicos directos en humanos sobre la estimulación de GLP-1 por suplementación exógena con ácido taurocólico.

7.5 Enfermedad Inflamatoria Intestinal y Homeostasis Intestinal

Estudios han demostrado que los pacientes con enfermedad de Crohn tienen un pool de ácidos biliares más pequeño, y la proporción de complejos de glicina a taurina aumenta significativamente. La disminución del tamaño del pool de ácidos biliares está relacionada con la actividad de la enfermedad. La deficiencia de ácidos biliares secundarios producidos por la microbiota intestinal puede promover la inflamación intestinal, mientras que ciertos ácidos biliares secundarios pueden aliviar la inflamación en modelos de colitis en ratones.

La señalización desregulada de los ácidos biliares, impulsada por la disbiosis microbiana, exacerba enfermedades inflamatorias como la enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) y la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

Fuerza de la evidencia: Predominantemente datos mecanísticos y de modelos animales. No se han reportado ensayos clínicos en humanos que evalúen específicamente la suplementación con ácido taurocólico en la EII. El papel del pool más amplio de ácidos biliares en la EII es un área de investigación activa.

7.6 Eje Intestino-Cerebro y Función Neurológica

Evidencia emergente sugiere que la señalización de los ácidos biliares constituye una interfaz crucial que vincula la actividad microbiana intestinal con la función del SNC. Las transformaciones de los ácidos biliares impulsadas por la microbiota modulan la activación de receptores y las cascadas de señalización posteriores que pueden afectar la actividad neuronal, la regulación hipotalámica del apetito e incluso los procesos cognitivos. Comprender la relación dinámica entre el metabolismo microbiano de los ácidos biliares y la señalización neural proporciona un marco para nuevas intervenciones terapéuticas dirigidas al eje intestino-cerebro en enfermedades metabólicas y neurodegenerativas.

Fuerza de la evidencia: Emergente, principalmente preclínica. La mayor parte de la evidencia clínica en neurociencia dentro del dominio de los ácidos biliares corresponde al TUDCA (ácido tauroursodesoxicólico), un ácido biliar conjugado distinto pero estructuralmente relacionado.

8. Formas de Dosificación y Dosis Reportadas

No existe una dosis suplementaria estándar establecida de ácido taurocólico para humanos, y no está aprobado por la FDA ni la EMA como fármaco de forma aislada para ninguna indicación terapéutica. La información de dosificación que existe proviene de contextos experimentales y de investigación:

  • Animal preclínico (suplementación dietética): Se utilizó una dieta con TCA de aproximadamente 900 mg/kg en estudios con peces, la cual redujo significativamente la acumulación de lípidos en el hígado.
  • Animal preclínico (in vitro, liberación de GLP-1): Se utilizaron concentraciones de 100 o 1000 µmol/L en cultivos intestinales murinos primarios para estudiar la liberación de GLP-1.
  • Animal preclínico (estudios de cardiotoxicidad): Se estudió el efecto del taurocolato a 0.3 mM y 3 mM en cultivos de cardiomiocitos.
  • Animal preclínico (dosis máxima tolerada, intravenosa): Para el taurocolato, las pruebas indicaron que 167 µmol/kg de peso corporal administrado por vía intravenosa fue la dosis máxima tolerada en ratones.
  • Farmacéutico en investigación (administración oral): La dosis letal media del ácido taurocólico en ratas neonatas es de 380 mg/kg.

Es importante señalar que los datos de dosificación disponibles en humanos corresponden en gran medida a ácidos biliares estrechamente relacionados que se usan como fármacos (por ejemplo, ácido ursodesoxicólico, ácido cólico) y no al ácido taurocólico en sí mismo. Para las preparaciones suplementarias orales derivadas de extracto de bilis de buey, el contenido específico de ácido taurocólico por dosis varía según el producto y no está estandarizado. La mayoría de la investigación clínica se ha centrado en mezclas de sales biliares en lugar de en el ácido taurocólico aislado, y los datos sobre sus efectos directos en humanos siguen siendo limitados. Aunque el ácido taurocólico se reconoce generalmente como seguro cuando se consume en cantidades típicas de productos nutricionales, se necesitan ensayos clínicos más robustos para validar completamente su eficacia e identificar posibles aplicaciones terapéuticas.

9. Consideraciones de Seguridad e Interacciones

9.1 Hepatotoxicidad a Concentraciones Patológicas

Los ácidos biliares, incluidos el ácido cólico, su conjugado con taurina (taurocolato) y el ácido litocólico, causan colestasis y daño hepatocelular cuando están presentes en niveles patológicos. Esta lesión se acompaña de alteraciones en la expresión de los transportadores hepatobiliares.

9.2 Cardiotoxicidad Fetal en la Colestasis Obstétrica

La elevación del ácido taurocólico en el contexto de la colestasis relacionada con el embarazo presenta una preocupación de seguridad documentada y grave. El efecto del ácido biliar primario taurocolato (0.3 mM y 3 mM) en cultivos de cardiomiocitos individuales fue una disminución reversible en la tasa de contracción y en la proporción de células que latían. La adición de taurocolato a una red de células que latían sincrónicamente causó una disminución similar en la tasa de contracción. Además, la integridad de la red se destruyó, y las células dejaron de latir sincrónicamente. El taurocolato también resultó en dinámicas alteradas de calcio y pérdida del latido sincrónico. Estos datos sugieren que los niveles elevados del ácido biliar taurocolato en el suero fetal en la colestasis obstétrica podrían resultar en el desarrollo de una disritmia fetal y en la muerte intrauterina súbita.

La colestasis obstétrica (CO) es una enfermedad hepática específica del embarazo caracterizada por niveles elevados de ácidos biliares y prurito. Los niveles elevados de ácidos biliares maternos podrían asociarse con la muerte intrauterina, el sufrimiento fetal y el parto prematuro, y también podrían alterar la tasa y el ritmo de la contracción de los cardiomiocitos, pudiendo causar eventos arrítmicos fetales.

En la colestasis intrahepática del embarazo no tratada, las concentraciones fetales de taurocolato se correlacionaron positivamente con el NT-proBNP fetal, un biomarcador de estrés cardíaco (r = 0.44, p = 0.039).

La investigación experimental ha demostrado que el ácido biliar taurocolato puede causar distintos tipos de disritmia en cardiomiocitos individuales. Los cambios fueron reversibles tras la eliminación del taurocolato en cardiomiocitos adultos, pero no en cardiomiocitos neonatales expuestos a concentraciones más altas (>0.3 mM).

9.3 Promoción del Cáncer Colorrectal a través del Metabolismo Microbiano

En conjunto, los mecanismos de desconjugación microbiana del TCA (que producen H2S genotóxico y DCA promotor de tumores) respaldan un vínculo convincente entre la dieta, los niveles de TCA, los productos metabólicos finales del metabolismo del TCA por bacterias intestinales, y el desarrollo del CCR. Aunque esta es una preocupación de salud pública a nivel poblacional relacionada con los patrones dietéticos en lugar de con el uso suplementario, constituye una señal de seguridad relevante para la evaluación de riesgos.

La producción bacteriana de H2S se ha implicado previamente como un factor importante en el desarrollo de enfermedades inflamatorias intestinales, como la colitis y el cáncer de colon, un efecto potencialmente debido a su influencia destructiva sobre la barrera mucosa del colon y a su genotoxicidad.

9.4 Interacciones Farmacológicas

Con base en la clase farmacológica, las interacciones conocidas relevantes para las preparaciones de ácidos biliares incluyen las siguientes:

  • Secuestrantes de ácidos biliares: Los agentes secuestrantes de ácidos biliares, como la colestiramina y el colestipol, pueden interferir con la acción de las preparaciones de ácidos biliares al reducir su absorción.
  • Antiácidos a base de aluminio: Se ha demostrado que los antiácidos a base de aluminio adsorben ácidos biliares in vitro, y se esperaría que interfirieran con las preparaciones de ácidos biliares de la misma manera que los agentes secuestrantes de ácidos biliares.
  • Estrógenos, anticonceptivos orales y clofibrato: Los estrógenos, los anticonceptivos orales y el clofibrato aumentan la secreción hepática de colesterol y favorecen la formación de cálculos biliares de colesterol, y por lo tanto podrían contrarrestar la eficacia de los tratamientos basados en ácidos biliares.
  • Fármacos antirretrovirales: Para el TUDCA, estrechamente relacionado, no se conocen interacciones entre los ácidos biliares y los fármacos antirretrovirales, según la documentación de ensayos clínicos disponible.

9.5 Aplicaciones en Administración de Fármacos: Tolerabilidad del Taurocolato de Sodio

Los estudios de toxicidad de liposomas que contienen taurocolato de sodio mostraron que se toleraban bien y podían utilizarse como sistemas de administración de fármacos para compuestos con baja solubilidad en agua, en contraste con el desoxicolato de sodio, que mostró toxicidad significativa en células epiteliales corneales humanas.

9.6 Evaluación General del Perfil de Seguridad

A concentraciones fisiológicas, el ácido taurocólico es una molécula endógena que el cuerpo humano produce y recicla continuamente. Las preocupaciones de seguridad documentadas en la literatura están asociadas principalmente con elevaciones patológicas (como en los estados de enfermedad colestática) más que con una exposición suplementaria modesta. Sin embargo, no se han publicado ensayos sistemáticos de seguridad en humanos sobre la suplementación exógena con ácido taurocólico a lo largo de un rango de dosis. Los datos de toxicidad aguda en animales (dosis letal media del ácido taurocólico en ratas neonatas: 380 mg/kg) proporcionan cierto contexto toxicológico, pero la extrapolación al uso suplementario en humanos requiere precaución.

10. Resumen de la Fuerza de la Evidencia por Dominio

  • Absorción de lípidos y vitaminas liposolubles: Evidencia mecanística y fisiológica sólida; bioquímica fundamental sin controversia científica genuina.
  • Actividad colagoga/colerética: Actividad farmacológica bien establecida; reconocida históricamente y consistente con el mecanismo.
  • Asociación con el riesgo de cáncer colorrectal (TCA circulante elevado): Un gran estudio epidemiológico prospectivo más datos mecanísticos/preclínicos sustanciales; el papel causal no está definitivamente establecido en humanos.
  • Modulación del microbioma intestinal: Evidencia mecanística sustancial y datos en animales; los ensayos de intervención humana controlados específicamente sobre el TCA están en curso pero son limitados.
  • Secreción de GLP-1 y efectos metabólicos: Solo evidencia preclínica (in vitro y en animales); no hay datos controlados en humanos.
  • Reducción de lípidos hepáticos: Solo evidencia de modelos animales; no se han reportado ensayos clínicos en humanos.
  • Cardiotoxicidad fetal en la colestasis: Evidencia in vitro y clínica correlacional sólida; representa una preocupación de seguridad documentada, no una aplicación terapéutica.

Referencias

Condiciones de Salud

Condiciones de salud que Ácido taurocólico puede ayudar a apoyar.

  • El ácido taurocólico es un ácido biliar conjugado con taurina importante en la bilis humana y bovina, esencial para la emulsificación de grasas y la solubilización del colesterol. Es un componente directo del reservorio de bilis incluido en los suplementos de bilis bovina. Se han documentado cambios en los ácidos biliares conjugados con taurina en pacientes con enfermedad de la vesícula biliar.

Sistemas Corporales

Sistemas corporales que Ácido taurocólico puede ayudar a apoyar.

  • No hay sistemas corporales disponibles.
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