Otros Nombres
glycero-glycophospholipidglycerophosphoglycolipidglycosyl phosphatidylinositolglycosylphosphatidylinositolGPI anchorinositol-containing glycophospholipidphosphatidylglucosidephosphoglycolipidPtdGlcsphingo-glycophospholipid
Un glicofosfolípido se define como un tipo de fosfolípido que contiene un resto carbohidrato (glicosilo), que contribuye a los componentes estructurales de las membranas celulares y desempeña un papel en la señalización y el reconocimiento celular. El término abarca dos subclases principales, bioquímicamente distintas, que a veces se confunden en la literatura nutricional y de suplementos:
En el contexto de los suplementos dietéticos y nutracéuticos, glicofosfolípido hace referencia con mayor frecuencia a la clase de los glicerofosfolípidos, y específicamente a formulaciones como NTFactor Lipids® — una mezcla purificada de glicerolfosfolípidos de membrana utilizada en la terapia de Reemplazo Lipídico de Membrana (MLR, por sus siglas en inglés). El Reemplazo Lipídico de Membrana consiste en el uso de suplementos orales funcionales que contienen glicerolfosfolípidos de membrana celular y antioxidantes para reemplazar de manera segura los lípidos de membrana dañados que se acumulan durante el envejecimiento y en diversas enfermedades crónicas y agudas.
Las estructuras químicas de los glicerofosfolípidos pueden clasificarse según el grupo de cabeza, la longitud y el grado de saturación de las cadenas laterales hidrofóbicas, el tipo de enlace entre los restos alifáticos y el esqueleto de glicerol, y el número de cadenas alifáticas. La variación en el grupo de cabeza da lugar a diferentes glicerofosfolípidos, como la fosfatidilcolina (PC), la fosfatidiletanolamina (PE), la fosfatidilserina (PS), el ácido fosfatídico (PA), el fosfatidilinositol (PI), el fosfatidilglicerol (PG) y la cardiolipina (CL).
Cabe destacar que, a pH fisiológico, la fosfatidilcolina y la fosfatidiletanolamina son moléculas neutras que se comportan como iones dipolares o zwitteriones, mientras que la fosfatidilserina y el fosfatidilinositol tienen una carga neta negativa y se comportan como ácidos.
Los glicofosfolípidos están presentes de forma natural en diversos alimentos, incluyendo la soja, los huevos y la leche. En entornos comerciales, estos compuestos se administran con mayor frecuencia a través de la lecitina — una mezcla compleja de fosfolípidos obtenida principalmente de fuentes vegetales y animales.
La lecitina fue descubierta por primera vez por el científico francés Maurice Gobley en 1806, quien la denominó lekithos a partir de la palabra griega que significa yema de huevo, la cual fue la única fuente comercial de lecitina hasta el descubrimiento del procesamiento de la soja en la década de 1930.
La soja es, por mucho, la fuente más importante de lecitina comercial, y la lecitina es el subproducto más importante de la industria de procesamiento del aceite de soja debido a sus numerosas aplicaciones en alimentos y en productos industriales no alimentarios. Los tres principales fosfolípidos presentes en la mezcla compleja denominada "lecitina de soja comercial" son la fosfatidilcolina (también llamada lecitina "pura" o "química" para distinguirla de la mezcla natural), la fosfatidiletanolamina (popularmente llamada "cefalina") y los fosfatidilinositoles (también llamados fosfátidos de inositol).
La fuente de lecitina más estudiada es la soja, seguida del girasol y la yema de huevo. A nivel mundial, más del 90% de la lecitina comercial proviene de la soja; el girasol y el huevo son alternativas comunes.
En las preparaciones de grado suplemento destinadas a MLR, la composición está definida con mayor precisión. NTFactor Lipids®, una mezcla de glicerolfosfolípidos basada en la composición lipídica mitocondrial, contiene en peso: fosfatidilcolina (PC) 31.6%; fosfatidilinositol (PI) 24.9%; fosfatidiletanolamina (PE) 18.9%; ácido fosfatídico 13.9%; digalactosildiacilglicerol 5.9%; fosfatidilglicerol (PG) 2.4%; lisofosfatidilcolina 1.0%; fosfatidilserina (PS) 0.5%; y monogalactosildiacilglicerol 0.3%. También contiene en peso, principalmente, ácidos grasos insaturados: ácido linoleico o 18:2Δ9,12 (n-6) 58.4%; ácido palmítico (16:0) 19.4%; ácido oleico o 18:1Δ9 (n-9) 9.7%; ácido linolénico o 18:3Δ9,12,15 (n-3) 5.9%; y ácido esteárico (18:0) 3.9%.
Un segundo suplemento de MLR documentado comercialmente, descrito en la literatura revisada por pares como "fosfolípidos esenciales", se ha reportado que contiene 76% de PC, 7% de PE, 0.5% de PI y otros lípidos no revelados.
En cuanto a la leche de mamíferos como fuente: los investigadores aislaron una fracción que exhibía reacciones de color características tanto de fosfolípido como de azúcar en fracciones purificadas cromatografiadas a partir de leche, y confirmaron por primera vez que existe un glicofosfolípido desconocido en la leche.
A lo largo de los años se han desarrollado diversos suplementos dietéticos orales de fosfolípidos que contienen mezclas de los glicerolfosfolípidos de membrana habituales y otros componentes lipídicos. Las formas comerciales incluyen:
Según la Farmacopea de los Estados Unidos (USP), la lecitina es un nombre no registrado que describe una mezcla compleja de fosfolípidos insolubles en acetona, compuesta principalmente por fosfatidilcolina (PC), fosfatidiletanolamina (PE), fosfatidilserina (PS) y fosfatidilinositol (PI), combinada con diversas cantidades de otras sustancias, como triglicéridos, ácidos grasos y carbohidratos.
Históricamente, aunque no siempre se identificaban con sus nombres químicos modernos, los extractos ricos en fosfolípidos provenientes de fuentes como la soja, las yemas de huevo y las semillas de girasol han sido apreciados en los remedios tradicionales por sus propiedades rejuvenecedoras y restauradoras.
En la medicina antigua, dichos extractos se empleaban comúnmente para apoyar la función cognitiva, aumentar la vitalidad y mejorar la salud hepática. Los sanadores y herbolarios observaron que la inclusión dietética de estas sustancias mejoraba la memoria, reducía la sensación de fatiga y promovía el bienestar general. Con el paso de los siglos, estas observaciones condujeron al uso de alimentos y preparaciones que contienen glicofosfolípidos como tónicos naturales y terapias de apoyo para afecciones que van desde el agotamiento nervioso hasta la digestión deficiente.
Es importante señalar que el uso premoderno de sustancias ricas en glicofosfolípidos se basaba en la observación empírica de preparaciones de alimentos integrales (yema de huevo, alimentos derivados de la soja, tejido cerebral), en lugar de compuestos fosfolipídicos aislados. La caracterización científica formal de la lecitina comenzó en 1806 con el aislamiento de la sustancia por parte de Gobley a partir de la yema de huevo, y la fabricación sistemática de lecitina derivada de la soja no comenzó hasta principios del siglo XX. La lecitina no solo es producida por plantas y animales, sino también por el cuerpo humano como constituyente de la bilis.
El concepto de MLR como estrategia terapéutica —la suplementación oral de glicerofosfolípidos estructuralmente definidos para reemplazar los lípidos dañados de la membrana— es un desarrollo explícitamente moderno que data de finales del siglo XX y principios del siglo XXI, asociado principalmente con la investigación realizada en el Institute for Molecular Medicine, en Huntington Beach, California.
Las preparaciones de suplementos de glicofosfolípidos contienen varias especies fosfolipídicas biológicamente activas, cada una con funciones bioquímicas distintas:
Los fosfolípidos como la fosfatidilcolina, como componente de las biomembranas, forman membranas lipídicas bimoleculares para proteger las membranas celulares del entorno externo, proporcionando así un entorno adecuado para el funcionamiento de las proteínas de membrana. Las fosfatidilcolinas constituyen otro grupo de componentes de membrana importantes, y tienden a encontrarse con mayor frecuencia en la valva externa de la membrana plasmática. Nutricionalmente, se obtienen fácilmente de los huevos y la soja. También se sabe que la fosfatidilcolina funciona como fuente de colina y fósforo, y como depósito de ácido araquidónico para la biosíntesis de prostaglandinas.
La fosfatidilserina (PtdS) se clasifica como un glicerofosfolípido y un fosfolípido aniónico primario, particularmente abundante en la valva interna de la membrana plasmática en los tejidos neurales. Se sintetiza a partir de fosfatidilcolina o fosfatidiletanolamina mediante el intercambio del grupo de cabeza base con serina, una reacción catalizada por la PtdS sintasa-1 y la PtdS sintasa-2, ubicadas en el retículo endoplasmático. En las neuronas, los dominios de membrana que contienen fosfatidilserina enriquecida en ácido docosahexaenoico (DHA o 22:6(n-3)) facilitan la translocación y activación de varias cinasas e inducen vías de señalización que promueven el desarrollo y la supervivencia neuronal. La PtdS actúa como cofactor de varias enzimas necesarias que participan en vías de señalización, y varios estudios indican que la PtdS desempeña un papel en diversas funciones cerebrales, incluyendo la activación de vías de señalización de membrana, la neuroinflamación, la neurotransmisión y el refinamiento sináptico.
Las fosfatidiletanolaminas se encuentran en todas las células vivas y son uno de los fosfátidos más comunes. Son constituyentes habituales del tejido cerebral y la médula espinal, y llegan a representar hasta un 45% del total de fosfolípidos. Las fosfatidiletanolaminas se distribuyen de manera asimétrica en las membranas, ubicándose preferentemente en la valva interna (más cercana al citoplasma) de la membrana plasmática. Desde el punto de vista metabólico, las fosfatidiletanolaminas son precursoras de las fosfatidilcolinas.
El fosfatidilinositol bisfosfato se encuentra en las membranas celulares. En respuesta a señales extracelulares (hormonas e intermediarios químicos), el fosfatidilinositol bisfosfato se hidroliza a diacilglicerol e inositol trisfosfato, los cuales funcionan como "segundos mensajeros" en los sistemas de transducción de señales.
En general, los anclajes GPI son una clase de glicofosfolípidos de origen natural que pueden recubrir extensamente la membrana plasmática y que participan en las interacciones huésped-parásito, tales como la adhesión, la invasión de las células huésped, la evasión de la respuesta inmunitaria y la transducción de señales. Además de proporcionar un anclaje estable a la membrana, los anclajes GPI se han implicado en el secuestro de proteínas ancladas a GPI en microdominios especializados de la membrana, conocidos como balsas lipídicas (lipid rafts), y en eventos de transducción de señales.
Las proteínas ancladas a GPI exhiben funciones biológicas únicas e indispensables, demostradas por su fluidez, su papel en las balsas lipídicas, su papel en el tráfico intracelular, la compartimentalización y su potencial de escisión (shedding). Las proteínas ancladas a GPI (GPI-AP) se anclan en la valva externa de la membrana plasmática, lo que les permite difundirse lateralmente con alta fluidez. Esta propiedad es esencial para la redistribución rápida hacia regiones específicas de la membrana durante los eventos de señalización, facilitando las interacciones con receptores, enzimas y otras proteínas de señalización, y permitiendo respuestas celulares rápidas a estímulos externos.
Los GPL son los lípidos de membrana más abundantes. Por ejemplo, en las membranas de los eritrocitos humanos, las cuatro clases principales de GPL comprenden más del 43% de la masa lipídica (fosfatidilcolina 17%, fosfatidiletanolamina 18%, fosfatidilserina 7%, fosfatidilinositol 1%), seguidas por el colesterol (23%), la esfingomielina (18%) y otros lípidos. La PC generalmente representa entre el 45 y el 55 mol% del total de GPL celulares, la PE entre el 17 y el 25%, y la PS ~5%. El PI total más sus derivados fosfoinosítidos varía del 2% al 20% en diferentes sistemas.
La bicapa de glicerofosfolípidos es un componente significativo de la membrana celular, las membranas que rodean el núcleo y algunos orgánulos celulares. La naturaleza hidrofóbica del interior de la bicapa se convierte en una barrera para el movimiento de iones y agua dentro y fuera de la célula. La naturaleza fluida de la bicapa también permite que el proceso de difusión mueva algunas partículas a través de la membrana. Otros componentes de la membrana celular, como el colesterol, ajustan la rigidez, y las proteínas controlan el movimiento de partículas dentro y fuera de la célula según sea necesario.
La pérdida de función en las mitocondrias, el orgánulo clave responsable de la producción de energía celular, puede resultar en fatiga excesiva y otros síntomas. A nivel molecular, la reducción de la función mitocondrial se produce como resultado de: (1) una pérdida en el mantenimiento del potencial eléctrico y químico transmembrana de la membrana mitocondrial interna, (2) alteraciones en la función de la cadena de transporte de electrones, o (3) una reducción en el transporte de metabolitos críticos hacia las mitocondrias. Estos cambios resultan en una eficiencia reducida de la fosforilación oxidativa y una reducción en la producción de adenosín-5'-trifosfato (ATP).
El daño lipídico en la membrana mitocondrial interna (MIM) aumenta la permeabilidad a protones e iones y reduce el potencial transmembrana de la MIM, disminuyendo la producción de ATP. La consecuencia de una pérdida en la producción de ATP es un rendimiento físico y mental reducido, tal como se observa con el envejecimiento y la enfermedad.
La Terapia de Reemplazo Lipídico (LRT, por sus siglas en inglés) administrada como suplemento nutricional junto con antioxidantes puede prevenir el daño oxidativo de la membrana, y la LRT puede utilizarse para restaurar las funciones mitocondriales y de otras membranas celulares mediante la entrega de lípidos de reemplazo no dañados a los orgánulos celulares.
La LRT resulta en el reemplazo real de los lípidos celulares dañados por lípidos no dañados (no oxidados) para garantizar el correcto funcionamiento de las estructuras celulares, principalmente las membranas celulares y de los orgánulos. La LRT puede resultar en la entrega celular de glicofosfolípidos de membrana no oxidados y no dañados, con el fin de reemplazar los lípidos dañados y restaurar la función de las membranas celulares oxidadas.
Los fosfolípidos contribuyen a las propiedades fisicoquímicas de la membrana e influyen, por tanto, en la conformación y la función de las proteínas unidas a la membrana, como los receptores, los canales iónicos, las enzimas y los transportadores, y también influyen en la función celular al servir como precursores de las prostaglandinas y otras moléculas de señalización.
En la membrana plasmática, en lugar de distribuirse de manera uniforme, la fosfatidilserina se encuentra preferentemente en la valva interna. Se sabe que la disrupción de esta asimetría, que lleva a la aparición de fosfatidilserina en la superficie de la célula, desempeña un papel central tanto en la apoptosis como en la coagulación sanguínea. Cuando se produce la apoptosis, se pierde la distribución preferencial de la fosfatidilserina, que aparece en la valva externa, donde sirve como señal para que los macrófagos se unan a la célula y la destruyan.
La L-α-Glicerilfosforilcolina (GPC), también conocida como colina alfoscerato o α-glicerofosforilcolina, funciona tanto como producto farmacéutico como suplemento dietético. A través de sus vías metabólicas, la GPC actúa como precursora no solo de la colina y la acetilcolina, sino también de diversos fosfolípidos.
Esta es el área con más datos clínicos específicos sobre la suplementación con glicofosfolípidos, en contraposición a fracciones fosfolipídicas individuales. El cuerpo de evidencia proviene casi exclusivamente de grupos de investigación asociados con el Institute for Molecular Medicine, y se realiza predominantemente mediante estudios abiertos (open-label) o retrospectivos, en lugar de ensayos controlados aleatorizados (ECA) ciegos.
La mayoría, si no todas, las afecciones clínicas y el envejecimiento se caracterizan por daño oxidativo de los fosfolípidos de membrana, lo que resulta en la pérdida de la función de la membrana y celular. Los ensayos clínicos han demostrado los beneficios de los suplementos de Reemplazo Lipídico de Membrana para reponer los lípidos de membrana dañados y restaurar la función mitocondrial, lo que resulta en reducciones de la fatiga en sujetos de edad avanzada y pacientes con diversos diagnósticos clínicos.
Un estudio piloto tuvo como objetivo determinar si la fatiga, según se define mediante la Escala de Fatiga de Piper (PFS), puede aliviarse significativamente mediante el uso de un suplemento dietético rico en glicofosfolípidos en una muestra dirigida de la población general (edad media de 50.3 años). Se admitieron sesenta y cuatro encuestados en el estudio cuando sus puntuaciones de severidad de signos/síntomas autoinformados se calificaron como de moderadas-altas a graves.
En un estudio que utilizó una formulación de glicofosfolípidos combinada con antioxidantes: en un estudio clínico, los investigadores determinaron si la función mitocondrial se reduce en sujetos con fatiga crónica leve a grave, y si esto puede revertirse con NTFactor®, un suplemento nutricional que reemplaza los lípidos celulares dañados. El uso de una formulación de dosis más alta de NTFactor® y la adición de vitaminas, minerales y otros suplementos en pacientes con fatiga crónica moderada resultó en una reducción del 36.8% de la fatiga en el plazo de 1 semana.
En cuanto a una formulación de bebida de alimento funcional: se reclutó un grupo voluntario de 29 sujetos, con edad media de 56.2 ± 4.5 años y diversos niveles de fatiga, en un entorno de feria de salud clínica para participar en un ensayo abierto de una tarde. Utilizando el instrumento de Fatiga de Piper, la fatiga general entre los participantes se redujo, dentro del seminario de 3 horas, en un promedio del 39.6% (p<0.0001). Todas las subcategorías de fatiga mostraron reducciones significativas. Algunos sujetos respondieron dentro de los 15 minutos, y la mayoría respondió dentro de una hora, con aumento de energía y actividad, y mejoras percibidas en la función cognitiva, la claridad mental y la concentración.
Específicamente para pacientes con fibromialgia: en un estudio clínico, los pacientes de mediana edad con fibromialgia mostraron reducciones significativas en el dolor, la fatiga y los síntomas gastrointestinales autoinformados, así como mejoras en los indicadores de calidad de vida (CDV), dentro de una semana de tomar 4.8 g por día de NTFactor Lipids®. Estas mejoras dependían de que los pacientes continuaran tomando el suplemento. El aumento de la dosis a aproximadamente 6 g por día en pacientes con dolor intratable grave resultó en una mejor resolución del dolor y otros signos y síntomas, en comparación con dosis diarias más bajas.
Para pacientes con síndrome de fatiga crónica/EM: la fatiga se determinó mediante la Escala de Fatiga de Piper validada, antes, durante y después del ensayo. Los participantes incluyeron a 58 pacientes (30 mujeres y 28 hombres) con síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica, enfermedad de Lyme crónica, u otras enfermedades fatigantes como el síndrome de fibromialgia o la enfermedad de la Guerra del Golfo.
Analizados en conjunto, estos datos clínicos indican que la MLR puede utilizarse con éxito para reducir la fatiga en pacientes con diferentes diagnósticos y fatiga de moderada a grave.
Evaluación de la fortaleza de la evidencia: La evidencia clínica sobre la suplementación con glicofosfolípidos en la fatiga es preliminar a moderada. La mayoría de los estudios son abiertos (open-label), involucran tamaños de muestra pequeños, utilizan medidas de resultado autoinformadas, y provienen de un grupo de investigación limitado con posibles conflictos de interés. Se ha registrado un ensayo cruzado aleatorizado, controlado con placebo y aprobado por el NIH (NCT03288389) para la fibromialgia, lo cual representa un paso importante hacia una evidencia más rigurosa, pero, hasta donde se dispone en la literatura, los resultados completos no se han publicado de forma revisada por pares.
La especie individual de glicerofosfolípido más estudiada clínicamente para la función cognitiva es la fosfatidilserina (PS). La fosfatidilserina es una clase de fosfolípidos que se encuentra en las membranas celulares. Sus niveles y ubicación dentro del cerebro pueden afectar vías de señalización importantes para la supervivencia y la comunicación celular. La fosfatidilserina incluye dos ácidos grasos que pueden variar desde saturados o monoinsaturados hasta versiones poliinsaturadas de omega-6 y omega-3, como el ácido docosahexaenoico (DHA).
Un gran ensayo multicéntrico, doble ciego y controlado con placebo examinó la función cognitiva en pacientes de edad avanzada. Este estudio doble ciego evaluó la eficacia terapéutica y la seguridad del tratamiento oral con fosfatidilserina (BC-PS) frente a placebo (300 mg/día durante 6 meses) en un grupo de pacientes geriátricos con deterioro cognitivo, en un total de 494 pacientes de edad avanzada (de 65 a 93 años) con deterioro cognitivo de moderado a grave, reclutados en 23 Unidades de Geriatría o Medicina General en el noreste de Italia. Se observaron mejoras estadísticamente significativas en el grupo tratado con fosfatidilserina en comparación con el placebo, tanto en parámetros conductuales como cognitivos. Además, la evaluación clínica y las pruebas de laboratorio demostraron que la BC-PS fue bien tolerada.
Un ensayo aleatorizado doble ciego, controlado con placebo, más reciente investigó la fosfatidilserina en el deterioro cognitivo leve (DCL). Este ensayo se llevó a cabo entre abril de 2022 y enero de 2024 en el Nuevo Distrito de Binhai, Tianjin, China. Los resultados mostraron una mejora en el razonamiento lógico, el cálculo, las habilidades de resolución de problemas, la atención, la generalización abstracta y la memoria a corto plazo, después de 12 meses de intervención. No se presentaron eventos adversos graves en ninguno de los grupos.
Algunos ensayos clínicos de suplementos de fosfatidilserina han mostrado una mejora modesta de la función cognitiva, pero se necesitan ensayos más rigurosos. Es difícil comparar entre estudios, ya que la composición química de la fosfatidilserina ha variado ampliamente entre ensayos. También faltan datos a largo plazo.
Pequeños ensayos sugirieron que la fosfatidilserina podría mejorar levemente la cognición en pacientes con Alzheimer, pero los efectos fueron de corta duración o solo detectables en pacientes con deterioro grave. Los beneficios no se han confirmado en ensayos más amplios.
En cuanto a los GPL en general y la estructura cerebral: existe evidencia de estudios en animales que indica que la suplementación con glicerofosfolípidos (GPL) puede beneficiar la estructura cerebral, aunque estos efectos aún no se han investigado en humanos adultos. A pesar de esta escasez de investigación, existen varios factores que predicen una peor estructura cerebral en humanos de edad avanzada, los cuales la suplementación con GPL parece modificar o proteger de manera beneficiosa. Estos incluyen concentraciones elevadas de homocisteína, una actividad desequilibrada de las especies reactivas de oxígeno que aumenta el riesgo de estrés oxidativo, un incremento en las concentraciones de mensajeros proinflamatorios, así como una función cardio- y cerebrovascular más deficiente.
Específicamente para la GPC: una amplia evidencia preclínica y clínica demuestra que la GPC alivia eficazmente el deterioro cognitivo asociado con la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular, la isquemia cerebral, el estrés y la epilepsia, entre otras afecciones.
Evaluación de la fortaleza de la evidencia: La evidencia sobre la PS en el deterioro cognitivo relacionado con la edad es moderada, basada en varios ensayos controlados aleatorizados, aunque muchos ensayos anteriores utilizaron PS derivada de cerebro bovino (BC-PS), que ya no está disponible comercialmente debido a las preocupaciones relacionadas con la EEB. Los resultados con PS derivada de soja son menos uniformemente positivos. Para la clase más amplia de GPL y los resultados estructurales cerebrales, la evidencia actualmente se limita a estudios preclínicos y argumentos mecanísticos en humanos, sin que se hayan completado aún ensayos clínicos directos en este punto final específico.
El uso de dosis orales relativamente altas de lípidos de reemplazo de membrana ha mejorado, de hecho, los marcadores sanguíneos cardiovasculares. En un estudio, sujetos de mayor edad (media de 60.7 años) recibieron más de 2 g por día de glicerolfosfolípidos orales (NTFactor®) durante más de 6 meses y no mostraron efectos adversos. Los niveles de marcadores sanguíneos cardiovasculares, como la homocisteína, mejoraron significativamente durante este período (p<0.001) sin evidencia de efectos adversos.
En un estudio reportado, se demostró que el fosfatidilinositol (PI) aumenta los niveles plasmáticos de colesterol de lipoproteínas de alta densidad y de apolipoproteína A1, y reduce los niveles de triglicéridos, sin evidencia de toxicidad.
Las observaciones han indicado que el Reemplazo Lipídico de Membrana puede ser una estrategia de suplementación natural útil para afecciones que incluyen: fatiga crónica, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, infecciones crónicas, enfermedades cardiovasculares, obesidad, síndrome metabólico, diabetes, enfermedad de Alzheimer, trastornos del espectro autista, enfermedades de la fertilidad, enfermedades de la Guerra del Golfo y cánceres.
Evaluación de la fortaleza de la evidencia: La evidencia sobre los beneficios cardiovasculares de los glicofosfolípidos es preliminar y, a menudo, de naturaleza retrospectiva. La mayoría de las observaciones cardiovasculares son resultados secundarios en estudios diseñados principalmente para evaluar la fatiga.
Una de las diferencias bioquímicas fundamentales entre las células tumorales y las células normales es la composición de la matriz lipídica de la membrana, incluyendo los glicofosfolípidos y otros lípidos, así como su estado de oxidación. La peroxidación de la membrana puede modificar la estructura de los fosfolípidos, afectando la fluidez lipídica, la permeabilidad y la función de la membrana. Además, el tráfico intracelular de los fosfolípidos, que desempeña un papel crucial en la homeostasis de los fosfolípidos, también puede modificarse por eventos de peroxidación.
La investigación sobre suplementos de MLR se ha extendido a la fatiga relacionada con el cáncer, y NTFactor®/NTFactor Lipids® aparece en tablas publicadas de usos clínicos que abarcan a pacientes oncológicos. Las formulaciones lipídicas orales de MLR han demostrado ser seguras y eficaces como suplementos diarios para reemplazar los glicerolfosfolípidos de membrana dañados y restaurar la función de la membrana. El reemplazo de los fosfolípidos de membrana dañados tiene un efecto positivo en la función y la salud celular, como la función mitocondrial.
Evaluación de la fortaleza de la evidencia: La evidencia sobre la suplementación con glicofosfolípidos en la fatiga relacionada con el cáncer es muy limitada — consiste en informes observacionales pequeños y no controlados. Esta es un área que justifica una investigación controlada y prospectiva.
Se ha llevado a cabo investigación clínica sobre la PS en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Se investigó el efecto de la administración de fosfatidilserina en la memoria y los síntomas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad en un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo. Estos ensayos se citan en la literatura revisada por pares, aunque siguen siendo de pequeña escala. Los suplementos basados en NTFactor también se han citado en relación con los trastornos del espectro autista, aunque la evidencia a nivel de ensayo clínico se califica como preliminar en las revisiones publicadas.
Las siguientes dosis se reportan directamente de fuentes clínicas revisadas por pares y deben entenderse como las dosis utilizadas en esos estudios específicos, no como recomendaciones universales.
No se ha encontrado evidencia de toxicidad ni de eventos adversos por el uso a largo plazo de los glicerolfosfolípidos de MLR. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) ha clasificado los fosfolípidos de MLR como "Generalmente Reconocidos como Seguros" (GRAS). Los organismos regulatorios (FDA y EFSA) consideran que la lecitina es segura (GRAS/E322) a los niveles de uso habituales.
Pequeños ensayos clínicos sugieren que los suplementos de fosfatidilserina no producen efectos adversos graves en pacientes de edad avanzada, aunque pueden reducir la presión arterial o aumentar el peso corporal. Es posible que la fosfatidilserina aumente el riesgo de sangrado. La fosfatidilserina es bien tolerada, sin eventos adversos graves reportados en ensayos cortos, y puede reducir levemente la presión arterial. No se dispone de información sobre la seguridad a largo plazo.
En el entorno de educación clínica, los médicos que trabajan con suplementos de glicofosfolípidos han observado que, en un pequeño subconjunto de pacientes con enfermedad gastrointestinal significativa, puede ser recomendable una titulación más lenta de la dosis. En los pacientes gastrointestinales más afectados, algunos médicos han aprendido a proceder con la suplementación de glicofosfolípidos de manera más gradual. No se han reportado respuestas tóxicas, ni inducción de síntomas por parte del glicofosfolípido que se considere perjudicial; unos pocos pacientes han requerido más atención en el régimen de dosificación.
Debido al requisito de la UE de declarar la adición de alérgenos en los alimentos, además de las regulaciones relativas a los cultivos genéticamente modificados, está teniendo lugar un cambio gradual hacia otras fuentes de lecitina (como la lecitina de girasol). Las personas con alergia documentada a la soja deben tener precaución con los productos de glicofosfolípidos derivados de la soja, teniendo en cuenta que la mayoría de las lecitinas comerciales están altamente refinadas y pueden contener una cantidad mínima de proteína residual de soja.
Con base en la farmacología documentada de la fosfatidilserina y los glicerofosfolípidos relacionados, se ha señalado en la literatura el potencial de un mayor riesgo de sangrado con el uso concurrente de medicamentos anticoagulantes o antiplaquetarios (como la warfarina, la aspirina o el clopidogrel). Es posible que la fosfatidilserina aumente el riesgo de sangrado. Los estudios formales de interacción farmacológica para las formulaciones de suplementos de glicofosfolípidos no se reportan ampliamente en la literatura revisada por pares, y esto sigue siendo un vacío en la evidencia.
Si bien la comunidad científica reconoce la importancia biológica fundamental de los glicofosfolípidos, se necesita investigación clínica más específica para validar plenamente sus beneficios particulares para la salud en humanos. Gran parte de la evidencia clínica sobre los suplementos de glicofosfolípidos basados en MLR proviene de un único grupo de investigación, es principalmente de tipo abierto (open-label), y utiliza medidas de resultado autoinformadas, como la Escala de Fatiga de Piper. Es difícil comparar entre estudios, ya que la composición química de la fosfatidilserina ha variado ampliamente entre ensayos. En conjunto, la base de evidencia, aunque biológicamente plausible y coherente en su dirección, requiere réplica por parte de grupos independientes en ensayos ciegos, controlados con placebo y con suficiente poder estadístico, antes de que se puedan extraer conclusiones clínicas definitivas.
Condiciones de salud que Glicofosfolípido puede ayudar a apoyar.
Sistemas corporales que Glicofosfolípido puede ayudar a apoyar.