Capsiato: un artículo de referencia integral
1. Identidad, nomenclatura y fuentes naturales
1.1 Identidad química
El capsiato es un éster fenólico de origen natural y el principal miembro de una clase estructural de compuestos conocidos como capsinoides. Según la definición química formal (ChEBI), el capsiato es un éster carboxílico obtenido por condensación formal del grupo carboxilo del ácido (6E)-8-metilnon-6-enoico con el grupo hidroxilo bencílico del alcohol vanillílico. Su fórmula molecular es C₁₈H₂₈O₄. Al compuesto se le asignó el número de registro CAS 205687-01-0. Se ha identificado que el capsiato tiene funciones como metabolito vegetal, agente hipoglucemiante, agente antialérgico, antioxidante, inhibidor de la angiogénesis, agente antiinflamatorio y agonista del receptor de capsaicina; se clasifica como éster carboxílico, monometoxibenceno y miembro de los fenoles.
La característica estructural definitoria que separa al capsiato de su análogo picante estrechamente relacionado, la capsaicina, se encuentra en el enlace central entre el resto vanillílico aromático y el ácido graso de cadena ramificada: el capsiato tiene un enlace éster, mientras que la capsaicina tiene un enlace amida en la posición equivalente. Los capsinoides son estructuralmente similares a los capsaicinoides, pero tienen un enlace éster en lugar de un enlace amida entre el anillo aromático y el ácido graso ramificado; debido a esta diferencia, los capsinoides casi no presentan pungencia, a diferencia de los capsaicinoides. La diferencia clave entre los capsaicinoides y los capsinoides radica en este enlace: un enlace amida en los capsaicinoides y un enlace éster en los capsinoides.
1.2 La familia de los capsinoides
El capsiato es el miembro más abundante y más estudiado de la familia de los capsinoides. Los principales capsinoides de origen natural son el capsiato, la dihidrocapsiato y la nordihidrocapsiato. La proporción de contenido de capsiato a dihidrocapsiato a nordihidrocapsiato en el cultivar CH-19 Sweet es de aproximadamente 5:3:1, respectivamente. El capsiato, la dihidrocapsiato y la nordihidrocapsiato son tres capsinoides estructuralmente similares a las capsaicinas picantes, la dihidrocapsaicina y la nordihidrocapsaicina. También se ha aislado de los frutos de varios cultivares de Capsicum una clase más nueva y relacionada de ésteres coniferílicos no picantes: los capsiconinoides (capsiconiato y dihidrocapsiconiato).
1.3 Fuentes naturales y presencia
El capsiato y los capsinoides relacionados se encuentran en frutos del género Capsicum (familia Solanaceae). La familia de los capsinoides es uno de los constituyentes naturales de los cinco chiles domesticados: Capsicum annuum, Capsicum frutescens, Capsicum chinense, Capsicum baccatum y Capsicum pubescens. La fuente natural canónica y de mayor rendimiento es un cultivar no picante específico. El cultivar de Capsicum CH-19 Sweet es un mutante no picante derivado de una cepa de chile picante, C. annuum CH-19; los frutos del CH-19 Sweet contienen análogos naturales de los capsaicinoides: los capsinoides. El CH-19 Sweet produce grandes cantidades de capsinoides, pero la mayoría de las líneas picantes de Capsicum también producen capsinoides, en cantidades traza.
Se han identificado o cultivado fuentes botánicas adicionales para la producción de capsinoides. Un análisis dirigido de cultivos celulares de Capsicum chinense cv. Trinidad Pimento indicó la presencia de capsiato, dihidrocapsiato y nordihidrocapsiato como principales productos bioactivos en extractos hidroetanólicos. En la accesión 'Tabasco' (C. frutescens), se cuantificaron el capsiato y la dihidrocapsiato, con valores que oscilaron entre 3.09 y 58.76 y entre 1.80 y 6.94 μg/g de peso seco, respectivamente. Los capsinoides están presentes en una concentración muy baja (aproximadamente 30 µg/g) en el fruto del chile.
Los rendimientos naturales bajos y variables de las plantas de chile han impulsado el interés en estrategias de producción alternativas. El abastecimiento directo a partir de plantas de Capsicum se ve dificultado por los rendimientos bajos y variables, que dependen del genotipo y de las condiciones ambientales, y por los componentes picantes de las plantas de chile, que actúan como irritantes.
1.4 Biosíntesis
El origen bioquímico del capsiato en las plantas de Capsicum se ha dilucidado en gran medida. Las vías biosintéticas específicas de Capsicum para la capsaicina y el capsiato se ramifican a partir de la vía biosintética de la lignina en las plantas. El capsiato se sintetiza a partir del alcohol vanillílico en lugar de la vanillilamina, a diferencia de la capsaicina, que se sintetiza a partir de la vanillilamina. La vanilina reductasa en la vía biosintética del capsiato es la alcohol cinamílico deshidrogenasa (CAD), una enzima que también participa en la síntesis de lignina. Se ha establecido con solidez la razón molecular por la cual el CH-19 Sweet acumula preferentemente capsinoides en lugar de capsaicinoides: los ensayos enzimáticos revelaron que la actividad de la pAMT (aminotransferasa putativa), que cataliza la formación de vanillilamina, se perdió por completo en el tejido de la placenta del CH-19 Sweet, redirigiendo la vía hacia los capsinoides de enlace éster.
1.5 Formas y preparaciones habituales
El capsiato está disponible comercialmente como extracto purificado o enriquecido, estandarizado a partir de pimiento no picante Capsicum annuum. En estudios de investigación y clínicos, se administra principalmente en formas orales. Las cápsulas disponibles en el mercado para su efecto antiobesidad también son de naturaleza oleosa, reflejando la escasa solubilidad en agua del capsiato. El capsiato enfrenta desafíos de baja solubilidad y estabilidad acuosa, y la falta de una adopción más amplia de este nutracéutico probablemente se deba a estos dos factores. Los sistemas de administración avanzados en investigación incluyen nanopartículas lipídicas sólidas, nanopartículas poliméricas, dendrímeros y nanoemulsiones no acuosas. En condiciones acuosas, el capsiato puede sufrir hidrólisis para producir sus ácidos y alcoholes constituyentes.
2. Contexto histórico y tradicional
El capsiato, como entidad química distinta e identificada, es un descubrimiento moderno, caracterizado formalmente por primera vez en 1998. Los capsinoides se reportaron por primera vez en frutos de chile del cultivar de baja pungencia 'CH-19 Sweet' (C. annuum) por Kobata, Todo, Yazawa, Iwai y Watanabe en 1998. Esta publicación seminal en el Journal of Agricultural and Food Chemistry (Vol. 46, pp. 1695–1697) estableció la identidad química formal del compuesto.
Sin embargo, el género vegetal parental Capsicum, del cual se deriva el capsiato, tiene una historia de uso humano extremadamente larga. Originaria de las Américas, donde se ha cultivado durante miles de años, la planta de Capsicum se difundió a otras partes del mundo tras la colonización y el comercio europeos. Los pimientos de las especies de Capsicum son nativos de las zonas tropicales y húmedas de América Central y del Sur; generalmente se emplean como condimentos o nutrientes, con un amplio rango de usos beneficiosos en las costumbres terapéuticas india, americana y china para el tratamiento del acné, la inflamación articular y la indigestión.
Si bien estos usos tradicionales corresponden a chiles picantes que contienen capsaicinoides y no al capsiato específicamente, el cultivar no picante CH-19 Sweet se derivó a su vez de un progenitor picante de Capsicum annuum. La palabra "chili" o "chile" es una variación de "chil", derivada del dialecto náhuatl (azteca), que hacía referencia a plantas ahora conocidas como Capsicum. Como compuesto purificado y aislado, distinto de las preparaciones a base de pimiento entero, el capsiato no tiene un uso medicinal tradicional documentado independiente de la historia más amplia de las terapias basadas en pimiento. Su investigación como molécula farmacológicamente activa específica es enteramente producto de la investigación de finales del siglo XX y principios del siglo XXI.
3. Constituyentes clave, compuestos activos y mecanismos de acción
3.1 Relación estructura-actividad con la capsaicina
La capsaicina es un capsaicinoide picante y el capsiato es un ejemplo clásico de capsinoide no picante; ambos se unen y activan su receptor, el receptor de potencial transitorio de tipo vaniloide subfamilia 1 (TRPV1), que se expresa en tejidos neuronales y no neuronales. Aunque la capsaicina y el capsiato activan el TRPV1, existen diferencias fundamentales en su lipofilicidad y estabilidad, que pueden afectar su eficacia; la capsaicina induce termogénesis y nocicepción, mientras que se ha demostrado que el capsiato provoca termogénesis pero no nocicepción.
3.2 Activación del receptor TRPV1
El receptor de potencial transitorio de tipo vaniloide 1 (TRPV1) es el principal objetivo molecular de las acciones farmacológicas conocidas del capsiato. El capsiato activa el receptor de capsaicina clonado TRPV1, que funciona como integrador molecular de estímulos químicos y físicos dolorosos, incluido el calor nocivo (>48 °C) y el pH bajo, con una potencia similar a la de la capsaicina. La diferencia clave es que el capsiato no produce la sensación de ardor oral asociada con la capsaicina debido a barreras farmacocinéticas hacia las neuronas sensoriales. Se proponen dos mecanismos para explicar la escasa accesibilidad del capsiato a las neuronas sensoriales que existen detrás de barreras fisiológicas; una posibilidad es que el capsiato quede atrapado en la fase lipídica del epitelio o la córnea debido a su alta lipofilicidad. El capsiato no exhibe efectos relacionados con irritación en la cavidad oral o el ojo.
La investigación también ha explorado si el capsiato activa canales TRP más allá del TRPV1. Al igual que la capsaicina, se piensa que el capsiato mejora el metabolismo energético al activar el sistema nervioso simpático y suprimir la inflamación, pero los mecanismos subyacentes no son del todo ciertos; el capsiato puede activar el TRPV1, y los investigadores han explorado si los capsinoides también activan otros canales TRP.
3.3 Vía termogénica: sistema nervioso simpático y tejido adiposo pardo
El efecto posterior mejor caracterizado de la activación del TRPV1 por el capsiato es la estimulación de la termogénesis adaptativa. Se ha demostrado que la administración oral de capsiato estimula el receptor TRPV1, que a su vez aumenta la lipólisis de los tejidos grasos a través del sistema nervioso simpático y la termogénesis. Se sabe que la capsaicina y los capsinoides dietéticos disminuyen la grasa corporal y aumentan el gasto energético y la termogénesis mediada por las células de tejido adiposo pardo (BAC) a través de un mecanismo neurogénico.
A nivel molecular en el tejido adiposo, la dieta alta en grasas suprimió los niveles de ARNm de TRPV1, SiRT-1, PRDM-16, PGC-1α, BMP8b, UCP-1 y PPARα; el capsiato elevó ligera pero significativamente el ARNm de UCP-1 en un estudio con modelo de ratón que comparó capsiato con capsaicina. Se detecta expresión funcional de TRPV1 en el tejido adiposo pardo de ratón per se, y su nivel de expresión se correlaciona con la adipogénesis parda; al inducir la afluencia de Ca²⁺ mediada por TRPV1, la capsaicina y los compuestos relacionados pueden modular directamente la adipogénesis parda o la activación de los adipocitos pardos.
3.4 Mecanismos antiinflamatorios y antioxidantes
El capsiato es similar a la capsaicina en cuanto a la prevención de enfermedades gastrointestinales y cardiovasculares, el alivio del dolor y su papel como agente anticancerígeno potente. Los capsinoides tienen una potencial actividad anticancerígena y antioxidante. Existe una correlación positiva entre los niveles de capsaicina y sus análogos y la actividad antioxidante de los pimientos del género Capsicum.
3.5 Mecanismos antiangiogénicos
Se descubrió que la actividad antiangiogénica del capsiato y la dihidrocapsiato es independiente del receptor TRPV1; se compararon las actividades antiangiogénicas del capsiato y la dihidrocapsiato con las mostradas por la capsaicina, y estos capsaicinoides no picantes podrían ser más importantes que la capsaicina en el tratamiento del cáncer, sin que existan registros de otros análogos naturales y sintéticos de la capsaicina que tengan acción antiangiogénica.
4. Evidencia científica por área de uso
4.1 Gasto energético y termogénesis
Evidencia humana/clínica
La aplicación más rigurosamente estudiada del capsiato en humanos es su efecto sobre el gasto energético en reposo (GER) y la oxidación de grasas. Múltiples ensayos clínicos y metaanálisis han examinado esta cuestión.
Un ensayo clínico de referencia realizado por Snitker et al. (2009), publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, incluyó a 80 hombres y mujeres (edad media 42 ± 8 años, IMC medio 30.4 ± 2.4) en un diseño controlado y aleatorizado. Cuarenta mujeres y 40 hombres fueron asignados aleatoriamente a un grupo de capsinoides o de placebo; los capsinoides fueron bien tolerados; el cambio de peso medio fue de 0.9 ± 3.1 kg en el grupo de capsinoides y de 0.5 ± 2.4 kg en el grupo placebo (P = 0.86); no hubo diferencia significativa entre los grupos en el cambio total de adiposidad, pero la adiposidad abdominal disminuyó más en el grupo de capsinoides.
Snitker et al. reportaron una reducción significativa de la adiposidad y una elevación del gasto energético tras un tratamiento de 12 semanas con capsinoides en sujetos humanos de mediana edad y ligeramente obesos.
Un metaanálisis de 2012 realizado por Ludy y Mattes revisó de manera crítica y agrupó los datos humanos disponibles. La evidencia indica que tanto la capsaicina como el capsiato aumentan el gasto energético y mejoran la oxidación de grasas, especialmente en dosis altas. Las diferencias de medias estandarizadas (DME) con intervalos de confianza del 95% mostraron que el capsiato aumenta el gasto energético en general, así como a dosis intermedias y altas; el capsiato no tuvo un efecto significativo sobre el gasto energético a dosis bajas. El capsiato también mejoró la oxidación de grasas en general, así como a dosis altas; el capsiato no tuvo un efecto significativo sobre la oxidación de sustratos a dosis bajas o intermedias.
Una revisión sistemática de ensayos controlados aleatorizados que examinó los capsaicinoides y capsinoides y el manejo del peso concluyó: el consumo de capsaicinoides aumenta el gasto energético en aproximadamente 50 kcal/día, y esto produciría niveles clínicamente significativos de pérdida de peso en 1 a 2 años.
Un metaanálisis de 2018 (Zsiborás et al., Critical Reviews in Food Science and Nutrition) sintetizó estudios en humanos y reportó que la activación agonista del TRPV1 resulta en un aumento de la actividad del sistema nervioso simpático, lo que lleva a un incremento del gasto energético (58 kcal/día) y a una disminución del cociente respiratorio, lo que indica un aumento de la oxidación de grasas.
Un ensayo aleatorizado más reciente de respuesta aguda en 13 hombres sanos examinó la suplementación con capsiato con y sin ejercicio. El estudio examinó el efecto de la suplementación con capsiato sobre la ingesta de energía, las sensaciones autoinformadas relacionadas con el apetito, el gasto energético, la oxidación de grasas y los parámetros autonómicos; trece hombres sanos completaron cuatro ensayos aleatorizados: dos condiciones de control y dos condiciones de ejercicio, cada una con y sin suplementación con capsiato.
Un estudio de entrenamiento de resistencia de 10 semanas con 12 mg de capsiato al día encontró que la suplementación con capsiato (12 mg, 7 días por semana) no modificó las hormonas derivadas del tejido adiposo, el apetito, la composición corporal ni la fuerza muscular en hombres sanos, no entrenados y no obesos. Esto sugiere que los efectos termogénicos podrían depender del contexto y de la población.
Fuerza de la evidencia: La evidencia de aumentos agudos y modestos del gasto energético y la oxidación de grasas en humanos a dosis intermedias-altas es consistente en múltiples ensayos controlados aleatorizados de tamaño pequeño a mediano y está respaldada por varios metaanálisis. La magnitud del efecto (aproximadamente 50-58 kcal/día) es real pero modesta. La evidencia de una pérdida de peso clínicamente significativa en humanos es más débil; la mayoría de los ensayos son de corta duración (menos de 12 semanas), utilizan muestras pequeñas y muestran resultados mixtos en los criterios de valoración de la composición corporal.
4.2 Activación del tejido adiposo pardo (BAT)
Evidencia humana/clínica
Una serie de estudios realizados principalmente en la Universidad de Hokkaido, Japón, investigó el papel específico del tejido adiposo pardo en la termogénesis inducida por capsinoides en humanos. En un estudio cruzado reportado por Yoneshiro et al. (2012, American Journal of Clinical Nutrition), 18 hombres se sometieron a una tomografía por emisión de positrones (PET) en condiciones estandarizadas de frío para clasificarlos como BAT-positivos o BAT-negativos. Todos fueron tratados con una dosis única de capsinoides (9 mg) o placebo, se les realizó calorimetría y, después de 1 a 3 semanas, se repitió el experimento en modo cruzado; dado que la respuesta más alta de gasto energético se produjo en sujetos BAT-positivos tras la administración de capsinoides, los autores concluyeron que los capsinoides, actuando a nivel intestinal a través del TRPV1, pueden activar el BAT ya presente y también podrían reclutar nuevo BAT en sujetos que carecen de él.
Solo en los seres humanos con BAT metabólicamente activo, pero no en aquellos sin él, una dosis oral única de 9 mg de capsinoides aumentó el gasto energético; sin embargo, la evidencia que respalda el papel de los capsinoides en la activación del BAT y la modulación del gasto energético sigue siendo tenue debido a la evidencia muy limitada mediante imágenes PET, el estándar de referencia, en los estudios sobre capsinoides.
También se estudió el reclutamiento crónico de BAT. En una investigación clínica realizada por Yoneshiro et al. (2013, Journal of Clinical Investigation), sujetos con baja actividad de BAT se sometieron a ingestión diaria de capsinoides o a estimulación con frío durante 6 semanas: el tratamiento con capsinoides resultó en acumulación de BAT y aumento del gasto energético en individuos que previamente tenían BAT bajo o indetectable. Estos hallazgos indicaron que la ingestión de capsinoides puede imitar los efectos crónicos de la exposición al frío sobre el BAT.
Un estudio de Nirengi et al. confirmó: 6 semanas de tratamiento con capsinoides indujeron un aumento en la actividad del BAT medida mediante ¹⁸F-FDG PET/CT; la ingestión diaria de capsinoides durante 8 semanas mostró que el cambio total de hemoglobina (evaluado mediante espectroscopía de tiempo resuelto en el infrarrojo cercano cada 2 semanas a 27 °C en la región supraclavicular) fue significativamente mayor en el grupo de capsinoides.
Sin embargo, un estudio más reciente que utilizó imágenes de ¹⁸F-FDG PET con el umbral del valor de captación estandarizado (SUV) encontró: la ingestión aguda de capsinoides aumentó el gasto energético en los participantes BAT-positivos, pero aparentemente no indujo una actividad detectable del BAT utilizando un punto de corte SUV estándar, un hallazgo que aparentemente contradice la hipótesis de que la ingestión de capsinoides aumenta el gasto energético a través de la activación del BAT en humanos. Los investigadores señalaron que la imagen por ¹⁸F-FDG-PET puede ser menos sensible para la detección de la actividad del BAT que la medición del gasto energético, lo que reconcilia parcialmente los resultados contradictorios.
Fuerza de la evidencia: La hipótesis de activación del BAT es biológicamente plausible y está respaldada por hallazgos convergentes de calorimetría indirecta, PET/CT y espectroscopía en el infrarrojo cercano. Los hallazgos positivos son consistentes en individuos BAT-positivos. Sin embargo, la base de evidencia consiste en estudios pequeños (n frecuentemente <25), heterogeneidad metodológica y al menos un estudio PET que no logró confirmar la activación del BAT mediante el método estándar de referencia. La evidencia general es prometedora pero aún no concluyente.
4.3 Peso corporal y composición corporal
Evidencia humana/clínica
Se reportó que la administración crónica de capsiato, derivado del fruto de pimiento CH-19 sweet altamente concentrado, mejora la pérdida de grasa tanto en humanos como en modelos animales. Se sabe que el capsiato, un análogo no picante de la capsaicina, suprime la acumulación de grasa corporal y reduce el peso corporal al mejorar el gasto energético tanto en ratones como en humanos. En el ensayo de Snitker et al. (2009) específicamente, se reportaron una reducción significativa de la adiposidad y una elevación del gasto energético tras un tratamiento de 12 semanas con capsinoides en sujetos humanos de mediana edad y ligeramente obesos.
En contraste, un ensayo de 10 semanas en hombres sanos, no entrenados y no obesos encontró que la suplementación con capsiato no potenció los beneficios de 10 semanas de entrenamiento de resistencia. El balance de la evidencia sugiere que los efectos sobre la composición corporal en humanos son modestos, pueden depender del estado metabólico basal (incluido el contenido de BAT) y no se replican de manera confiable en todas las poblaciones.
Fuerza de la evidencia: Preliminar a moderada. Ensayos clínicos pequeños y de corta duración muestran reducciones modestas de la adiposidad abdominal; el efecto sobre el peso corporal total en ensayos con potencia estadística adecuada no es significativo. No se ha realizado ningún ECA a gran escala y de larga duración.
4.4 Efectos anticancerígenos y antiangiogénicos
Evidencia preclínica (in vitro e in vivo)
Las modificaciones del farmacóforo de la capsaicina han dado lugar a capsaicinoides como el capsiato y la nordihidrocapsiato, que solo han mostrado propiedades anticancerígenas sin ningún efecto carcinogénico reportado. Estos capsaicinoides no picantes (el capsiato y sus compuestos asociados) podrían ser más importantes que la capsaicina en el tratamiento del cáncer; sin embargo, no existen registros de otros análogos naturales y sintéticos de la capsaicina que tengan acción antiangiogénica. El mecanismo antiangiogénico se ha caracterizado como independiente del TRPV1, lo que representa una vía potencialmente distinta de los efectos termogénicos.
Fuerza de la evidencia: Únicamente preclínica (in vitro y modelos animales). Los estudios clínicos son limitados, lo cual podría estar relacionado con algunos de los desafíos inherentes asociados con la capsaicina y los compuestos relacionados en los ensayos clínicos limitados. Ningún ensayo clínico en humanos ha evaluado el capsiato específicamente para la prevención o el tratamiento del cáncer.
4.5 Actividad antioxidante
Evidencia preclínica e in vitro
Los pimientos de las especies de Capsicum son una buena fuente de provitamina A, vitaminas E y C, carotenoides y compuestos fenólicos como los capsaicinoides y los flavonoides; todos estos compuestos están asociados con actividad antioxidante, así como con otras actividades biológicas. El capsiato, como éster fenólico, participa en este perfil antioxidante. La evidencia a este nivel sigue siendo in vitro o indirecta, proveniente de estudios con extractos mixtos de pimiento; en la literatura no se encuentran ensayos clínicos en humanos dedicados que midan criterios de valoración antioxidantes exclusivamente para el capsiato.
Fuerza de la evidencia: Preliminar; in vitro y extrapolada de la investigación más amplia sobre capsaicinoides/capsinoides.
4.6 Efectos gastrointestinales y metabólicos
El capsiato se ha explorado en el tratamiento de la obesidad, los trastornos metabólicos, el cáncer, los trastornos cardiovasculares y los trastornos gastrointestinales. Los estudios en animales han examinado los efectos sobre el metabolismo de la glucosa. Tanto la capsaicina como el capsiato redujeron la ganancia de masa corporal, la acumulación de grasa visceral, las concentraciones séricas de leptina, y mejoraron la tolerancia a la glucosa sin modular la ingesta de energía en ratas diabéticas, con acciones antidiabéticas mayores en el capsiato en comparación con la capsaicina. Estos hallazgos aún no se han traducido en ensayos clínicos definitivos en humanos para criterios de valoración metabólicos o glucémicos específicos del capsiato.
Fuerza de la evidencia: Principalmente preclínica (modelos animales). La evidencia en humanos para resultados metabólicos o glucémicos es indirecta o inexistente.
5. Sistemas corporales y áreas de salud asociadas
- Sistema metabólico: Gasto energético, termogénesis, oxidación de grasas, composición corporal, regulación del peso corporal, metabolismo de la glucosa (datos en animales)
- Tejido adiposo: Activación y reclutamiento del tejido adiposo pardo; reducción del tejido adiposo blanco (datos en animales y datos preliminares en humanos)
- Sistema cardiovascular: En investigación por su potencial cardioprotector y antiangiogénico (datos preclínicos)
- Oncología: Propiedades antiangiogénicas y anticancerígenas (solo datos in vitro y en animales)
- Sistema gastrointestinal: Investigado en trastornos gastrointestinales; el sitio principal de activación del TRPV1 después de la ingesta oral
- Defensa antioxidante: Contribuye a la actividad antioxidante fenólica general en las preparaciones de Capsicum
- Sistema neurológico/nociceptivo: Agonismo del TRPV1 sin nocicepción oral o tópica en condiciones fisiológicas de exposición
6. Formas de dosificación y dosis reportadas en estudios
Las siguientes dosis se han reportado en investigaciones publicadas; se presentan estrictamente como se reportaron en los estudios citados y no representan recomendaciones:
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9 mg (dosis oral única) — mezcla de capsinoides que incluye capsiato: Se demostró que una dosis oral única de 9 mg de capsinoides aumenta el gasto energético únicamente en humanos con BAT metabólicamente activo. Utilizada en el estudio cruzado de Yoneshiro et al. (2012).
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12 mg/día durante 10 semanas — capsiato: La suplementación con capsiato a 12 mg, 7 días por semana, durante 10 semanas, no modificó las hormonas derivadas del tejido adiposo, el apetito, la composición corporal ni la fuerza muscular en hombres sanos y no entrenados.
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12 mg (dosis única aguda) — capsinoides: Un estudio utilizó una ingestión oral aguda de 12 mg de capsinoides en comparación con exposición leve al frío (14.5 °C) para evaluar la actividad del BAT mediante ¹⁸F-FDG PET.
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Administración crónica durante 12 semanas — capsinoides (dosis no especificada según los datos del resumen disponible): Snitker et al. reportaron una reducción significativa de la adiposidad y una elevación del gasto energético tras un tratamiento de 12 semanas con capsinoides en sujetos de mediana edad y ligeramente obesos.
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6 semanas de ingestión diaria de capsinoides: Después de 6 semanas de tratamiento con capsinoides, los participantes mostraron un aumento significativo en la capacidad de termogénesis inducida por el frío en comparación con el grupo control.
La formulación representa un desafío reconocido: diseñar una forma de dosificación eficaz con ausencia total de agua es un desafío en sí mismo; las cápsulas disponibles en el mercado para el efecto antiobesidad son de naturaleza oleosa.
7. Seguridad, tolerabilidad e interacciones
7.1 Tolerabilidad general
Una ventaja práctica clave del capsiato sobre la capsaicina es su ausencia de pungencia e irritación oral. La capsaicina induce termogénesis y nocicepción, mientras que la cinética distinta del capsiato da como resultado termogénesis sin nocicepción en la cavidad oral. El capsiato no exhibe efectos relacionados con irritación en la cavidad oral o el ojo. En el ensayo controlado de Snitker et al. (2009), los capsinoides fueron bien tolerados.
7.2 Toxicología
Se han reportado datos de toxicología preclínica. Los estudios preclínicos de toxicología y seguridad sugieren que los capsinoides tienen un bajo potencial de daño, con niveles NOAEL (nivel sin efecto adverso observado) de 1000 mg/kg/día reportados para ambos sexos en estudios en animales. El capsiato se presenta como un sustituto menos tóxico de la capsaicina.
7.3 Estabilidad química y destino metabólico
El enlace éster del capsiato le confiere propiedades fisicoquímicas y farmacocinéticas importantes que difieren del enlace amida, más estable hidrolíticamente, de la capsaicina. En condiciones acuosas, el capsiato puede sufrir hidrólisis para producir sus ácidos y alcoholes constituyentes, lo que representa una vía metabólica principal en el tracto gastrointestinal. El metabolito alcohol vanillílico es un compuesto conocido de origen natural. Esta inestabilidad hidrolítica también es la razón por la cual el capsiato no alcanza las neuronas sensoriales en la boca y la piel en niveles suficientes para activar el dolor mediado por TRPV1: se degrada rápidamente en el entorno mucoso acuoso antes de penetrar hasta las terminaciones nerviosas nociceptivas.
7.4 Interacciones potenciales
El capsiato activa el TRPV1 y estimula el sistema nervioso simpático. La administración oral de capsiato aumenta la lipólisis de los tejidos grasos a través del sistema nervioso simpático. Con base en este mecanismo, son farmacológicamente plausibles las interacciones teóricas con agentes simpaticomiméticos, medicamentos antihipertensivos o fármacos con una ventana terapéutica cardiovascular estrecha, aunque no se dispone de estudios específicos sobre interacciones fármaco-capsiato en humanos en la literatura revisada por pares consultada.
7.5 Limitaciones de la base de evidencia actual
La evidencia que respalda el papel de los capsinoides en la activación del BAT y la modulación del gasto energético sigue siendo tenue debido a la evidencia muy limitada mediante imágenes de tomografía por emisión de positrones, el estándar de referencia, en los estudios sobre capsinoides. La mayoría de los ensayos clínicos en humanos realizados hasta la fecha han sido de corta duración (menos de 12 semanas), de tamaño de muestra pequeño y han utilizado preparaciones mixtas de capsinoides en lugar de capsiato puro. El significado clínico de los efectos termogénicos y de composición corporal observados para resultados de salud a largo plazo no se ha establecido de manera definitiva.
Referencias
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