Aspartamo: una referencia integral
1. Identidad
Nombres químicos y clasificación
Químicamente, el aspartamo es el éster metílico de N-L-α-aspartil-L-fenilalanina, también conocido como éster N-metílico del ácido 3-amino-N-(α-carboxifenetil)succinámico. Es un dipéptido compuesto por dos aminoácidos, el ácido L-aspártico y el éster metílico de L-fenilalanina. Tiene una fórmula molecular de C₁₄H₁₈O₅N₂ y un peso molecular de 294.30. Otros sinónimos utilizados en la literatura regulatoria y científica incluyen APM y SC-18862. En la Unión Europea, se designa con el número E951.
Propiedades físicas
El aspartamo es un polvo cristalino blanco, sin olor, con un punto de fusión de 246–247°C; es ligeramente soluble en agua (alrededor de 1.0% a 25°C), poco soluble en alcohol, e insoluble en grasas y aceites. La solubilidad en agua se ve afectada por la temperatura y el pH, aumentando cuando se reduce el pH y se incrementa la temperatura. Es aproximadamente 200 veces más dulce que la sacarosa. Tiene un sabor dulce sin el regusto amargo, químico o metálico reportado en otros edulcorantes artificiales.
Fuente natural y origen sintético
El aspartamo no existe de forma natural y debe producirse industrialmente mediante síntesis química controlada o métodos enzimáticos. El compuesto se sintetiza a través de una reacción de condensación química entre los aminoácidos L-ácido aspártico y L-fenilalanina, seguida de la esterificación del dipéptido resultante con metanol. Otro proceso utiliza una enzima de Bacillus thermoproteolyticus para catalizar la condensación de aminoácidos químicamente modificados, produciendo altos rendimientos sin el subproducto de forma β. Aunque el aspartamo en sí es sintético, sus aminoácidos constituyentes se presentan de forma natural: el ácido aspártico (aspartato) es un aminoácido natural que forma parte de todas las proteínas y se clasifica como "no esencial", lo que significa que los humanos pueden sintetizarlo a partir de otros sustratos dietéticos. La fenilalanina es uno de los aminoácidos "esenciales", lo que significa que los humanos deben obtenerla a través de la dieta.
Formas y preparaciones comunes
El aspartamo es un edulcorante artificial (químico) ampliamente utilizado en diversos productos alimenticios y bebidas desde la década de 1980, incluidas bebidas dietéticas, chicles, gelatina, helado, productos lácteos como el yogur, cereales para el desayuno, pasta dental y medicamentos como pastillas para la tos y vitaminas masticables. También se emplea en algunos productos farmacéuticos, como tabletas masticables y jarabes sin azúcar. Se vende bajo las marcas NutraSweet®, Equal® y Canderel®. Se utiliza en aproximadamente 6,000 productos diferentes y es consumido por cientos de millones de personas en países de todo el mundo.
2. Historia y desarrollo regulatorio
Descubrimiento
El aspartamo fue descubierto accidentalmente en diciembre de 1965 por James M. Schlatter, un químico que trabajaba para G.D. Searle & Company en Skokie, Illinois. Schlatter había sintetizado el aspartamo como un paso intermedio en la generación de un tetrapéptido de la hormona gastrina, destinado a evaluar un candidato a fármaco antiulceroso. Descubrió su sabor dulce cuando se lamió el dedo, que se había contaminado con aspartamo, para levantar un trozo de papel. No hubo "uso tradicional" del aspartamo antes de este descubrimiento, ya que la sustancia no tiene historia botánica ni natural. Toda su historia es de química industrial desde mediados del siglo XX en adelante.
Cronología regulatoria
Descubierto en 1965, el aspartamo fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) en 1974 y reaprobado en 1981 después de que su aprobación inicial fuera brevemente revocada. El aspartamo fue aprobado para uso en alimentos secos en 1974, pero G.D. Searle no tuvo permiso para comercializarlo hasta 1981. A principios de 1980, la FDA convocó una Junta Pública de Investigación (Public Board of Inquiry) integrada por tres científicos encargados de examinar la supuesta relación entre el aspartamo y el cáncer cerebral. Desde entonces, el aspartamo ha sido aprobado para uso en alimentos, bebidas, productos farmacéuticos y edulcorantes de mesa en más de 100 países.
El aspartamo es uno de los aditivos alimentarios más estudiados en el suministro alimentario humano. Para determinar su seguridad, la FDA ha revisado más de 100 estudios diseñados para identificar posibles efectos tóxicos, incluidos estudios que evalúan efectos sobre los sistemas reproductivo y nervioso, la carcinogenicidad y el metabolismo.
3. Componentes clave y compuestos activos
Productos de degradación metabólica
El aspartamo está compuesto por dos aminoácidos (L-fenilalanina y L-ácido aspártico). Se hidroliza y se absorbe en el tracto gastrointestinal (GI) mediante la acción de esterasas y peptidasas. La digestión libera metanol (10%), ácido aspártico (40%) y fenilalanina (50%), que son absorbibles en la mucosa intestinal.
Debido a su metabolismo rápido y completo, el aspartamo no se encuentra en la sangre circulante, incluso tras la ingestión de dosis altas superiores a 200 mg/kg. En el tracto digestivo, el aspartamo se hidroliza completamente en sus aminoácidos constituyentes además de metanol. Sobre esta base, no existe exposición sistémica al compuesto original.
Metabolismo posterior de cada componente
Mientras que la fenilalanina se convierte en tirosina y feniletilamina, y el metanol se convierte en formaldehído, que luego experimenta una reacción de oxidación a ácido fórmico, el ácido aspártico se convierte en alanina y oxaloacetato. El metanol proveniente del aspartamo entra en la circulación portal y es rápidamente convertido por la alcohol deshidrogenasa en formaldehído, que se transforma posteriormente en formiato por la aldehído deshidrogenasa.
El ácido aspártico es importante en la síntesis de nuevo ADN, en la síntesis de urea y como neurotransmisor en el cerebro. Sus niveles en el cuerpo se regulan cuidadosamente; si se necesita más, el cuerpo lo produce utilizando oxaloacetato del ciclo del ácido tricarboxílico (ciclo de Krebs). La fenilalanina es un precursor para la síntesis de tirosina y varios neurotransmisores; el exceso de fenilalanina se descompone en fumarato y acetoacetato, ambos parte del metabolismo energético normal.
Cantidades de metanol y formaldehído
El metanol producido por el metabolismo del aspartamo es poco probable que represente una preocupación de seguridad por varias razones. Es probable que la cantidad de metanol producida a partir de alimentos y bebidas edulcorados con aspartamo sea menor que la proveniente de fuentes alimenticias ya presentes en las dietas. El formaldehído se convierte rápidamente en el cuerpo, y las cantidades de formaldehído provenientes del metabolismo del aspartamo son insignificantes en comparación con las cantidades producidas rutinariamente por el cuerpo humano y por otros alimentos y fármacos. A las dosis más altas esperadas de consumo humano de aspartamo, no hay niveles elevados de metanol o ácido fórmico en sangre, y la ingesta de aspartamo en el percentil 90 de consumo produciría 25 veces menos metanol que lo que se consideraría tóxico.
Valor calórico
Como otros aminoácidos, el aspartamo aporta 4 calorías por gramo. Sin embargo, dado que es aproximadamente 180 veces más dulce que el azúcar, la cantidad de aspartamo necesaria para lograr un nivel de dulzor determinado es inferior al 1% de la cantidad de azúcar requerida. Así, se puede reemplazar el 99.4% de las calorías.
4. Mecanismos de acción
Activación del receptor de sabor dulce
El heterodímero de TAS1R2 y TAS1R3 es un receptor de sabor dulce de acción amplia, que media el sabor dulce en mamíferos frente a edulcorantes naturales y artificiales y proteínas de sabor dulce. Estudios de quimeras ratón-humano, mutagénesis dirigida y modelado molecular han revelado que el módulo tipo "trampa de Venus" (VFT) de TAS1R2 contiene el sitio de unión primario para compuestos de sabor dulce, donde se unen los azúcares naturales (sacarosa, glucosa y fructosa) y los edulcorantes no calóricos (aspartamo, neotame, sucralosa, sacarina sódica, rebaudiósido y acesulfamo-K). El aspartamo y el neotame se unen al dominio VFT del TAS1R2 humano, mientras que el ciclamato, la dihidrochalcona de neohesperidina y el inhibidor del sabor dulce lactisol interactúan con el dominio transmembrana del TAS1R3.
Experimentos de modelado molecular han revelado que la unión de los edulcorantes al VFT de TAS1R2 provoca cambios conformacionales importantes en los dominios transmembrana de TAS1R2 y TAS1R3, lo que lleva a la activación de la proteína G. Los edulcorantes artificiales aspartamo y neotame tienen sabor dulce para humanos, simios y monos del Viejo Mundo, pero no para monos del Nuevo Mundo ni para roedores, una diferencia atribuible a residuos específicos del receptor. Se encontró que los residuos S40 y D142 en el TAS1R2 humano, que corresponden a los residuos T40 y E142 en el TAS1R2 del mono ardilla, son los residuos críticos para la diferencia en el sabor dulce dependiente de la especie.
Aunque el aspartamo activa los receptores de sabor dulce y puede influir en la regulación del apetito, sus efectos y mecanismos precisos en el cuerpo, incluidas posibles asociaciones con el cáncer, siguen sin estar claros y requieren mayor investigación. Los edulcorantes no calóricos o bajos en calorías, como la sucralosa, el aspartamo y el advantame, activan el receptor del sabor dulce, pero pueden no replicar completamente los efectos posteriores de los azúcares naturales.
Mecanismos neuroquímicos (propuestos)
Las composiciones neuroquímicas cerebrales alteradas —como la dopamina (DA), la norepinefrina (NE) y la serotonina (5-HT)— han sido motivo de preocupación y pueden estar involucradas en los síntomas neurofisiológicos observados (como dolores de cabeza, pérdida de memoria, cambios de humor y depresión) en los consumidores de aspartamo. La fenilalanina cruza la barrera hematoencefálica y es precursora de los neurotransmisores monoaminérgicos dopamina, epinefrina y serotonina, que regulan la memoria, el estado de ánimo, la motivación y la función motora. Sin embargo, estudios previos han reportado hallazgos inconsistentes sobre los niveles de fenilalanina y neurotransmisores monoaminérgicos en sangre y cerebro tras el consumo de aspartamo, lo que sugiere que mecanismos distintos a la neurotransmisión monoaminérgica podrían contribuir a los efectos del aspartamo en el SNC. Se han propuesto mecanismos alternativos, como cambios en el estrés oxidativo y el microbioma intestinal.
5. Evidencia científica por área de uso
5.1 Control glucémico y manejo de la diabetes
Una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 publicado en The American Journal of Clinical Nutrition (identificado a través de PubMed) es una de las evaluaciones más completas de los efectos del aspartamo sobre el metabolismo de la glucosa. Se identificaron ciento un artículos, que detallaban 100 experimentos: 79 agudos (≤1 día), 8 de mediano plazo (2–30 días) y 13 de largo plazo (>30 días). Los experimentos incluyeron adultos sanos, individuos con sensibilidad al aspartamo e individuos con metabolismo de la glucosa comprometido, y variaron ampliamente en cuanto a la administración de aspartamo y los comparadores utilizados. Los metaanálisis (de estudios cruzados agudos) revelaron pocos efectos del aspartamo sobre la glucosa/insulina en sangre en comparación con el vehículo o los edulcorantes bajos en calorías (LCS), y concentraciones más bajas de glucosa/insulina en sangre en comparación con azúcares, otros carbohidratos u otros elementos nutritivos.
A mediano y largo plazo, se encontraron pocos efectos del aspartamo, y persistió una alta heterogeneidad entre los estudios. Se encontraron efectos similares en otras poblaciones y resultados, con pocos eventos adversos. Las evaluaciones de riesgo de sesgo sugirieron "algunas preocupaciones" para la mayoría de los estudios. La certeza de la evidencia para todos los resultados en todas las poblaciones se consideró "muy baja".
Un ensayo controlado aleatorizado (ECA) de 12 semanas evaluó tres dosis de aspartamo en forma de bebida. Cien adultos delgados (IMC 18–25) de 18 a 60 años fueron asignados aleatoriamente a consumir 0, 350 o 1,050 mg de aspartamo/día en una bebida durante 12 semanas en un diseño de brazos paralelos; al inicio, se determinó el peso corporal y la composición corporal, y se administró una prueba de tolerancia oral a la glucosa (OGTT) de 240 minutos.
Los estudios clínicos sugieren que el aspartamo no eleva los niveles de glucosa en sangre. Por ejemplo, un estudio con 200 participantes con diabetes tipo 2 mostró que sustituir la sacarosa por aspartamo durante 12 semanas redujo significativamente los niveles de HbA1c sin efectos adversos. La calidad de la evidencia es variable; la certeza global sigue siendo baja a muy baja dada la heterogeneidad y las preocupaciones sobre el riesgo de sesgo en los estudios.
5.2 Peso corporal y obesidad
Los estudios de manejo de peso a corto plazo han reportado efectos beneficiosos, con varios ensayos controlados aleatorizados que demuestran que la sustitución del azúcar por aspartamo puede reducir la ingesta calórica y apoyar una pérdida de peso modesta durante períodos que van desde semanas hasta varios meses.
Una revisión sistemática y metaanálisis de ECA sobre los efectos metabólicos del aspartamo evaluó la evidencia hasta abril de 2016. Se incluyeron veintinueve artículos en la síntesis cualitativa y doce, que presentaban resultados numéricos, se utilizaron en el metaanálisis. El peso corporal no cambió tras el consumo de aspartamo en comparación con el control (diferencia media agrupada de 5.00 kg; IC del 95%, −1.56 a 11.56) ni en comparación con la sacarosa (3.78 kg; IC del 95%, −2.18 a 9.74). La ingesta energética no se vio alterada por el consumo de aspartamo en comparación con el control (−0.49 MJ; IC del 95%, −1.21 a 0.22) ni en comparación con la sacarosa (−0.17 MJ; IC del 95%, −2.03 a 1.69).
Por el contrario, los datos observacionales presentan un panorama más complejo. En mayo de 2023, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó no utilizar edulcorantes no calóricos (incluido el aspartamo) para reducir el peso corporal o el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes, basándose en una revisión sistemática de 2022 que utilizó el riguroso marco GRADE y encontró que los NSS, incluido el aspartamo, no confieren beneficios de pérdida de peso a largo plazo. Los resultados de dicha revisión también sugieren que podría haber posibles efectos indeseables por el uso prolongado de NSS, como un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y mortalidad por todas las causas, así como un aumento del peso corporal; sin embargo, la evidencia de estas asociaciones proviene de estudios observacionales prospectivos a largo plazo. Estas asociaciones observacionales no pueden establecer causalidad y podrían reflejar causalidad inversa (es decir, personas con sobrepeso que eligen edulcorantes bajos en calorías).
Las concentraciones de triglicéridos no se vieron afectadas por el consumo de aspartamo en comparación con el control (0.00 mmol/L; IC del 95%, −0.04 a 0.05) ni en comparación con la sacarosa (0.00 mmol/L; IC del 95%, −0.09 a 0.09). Los niveles séricos de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL) fueron más altos con aspartamo en comparación con el control (−0.03 mmol/L; IC del 95%, −0.06 a −0.01) y más bajos con aspartamo en comparación con la sacarosa (0.05 mmol/L; IC del 95%, 0.02 a 0.09).
5.3 Carcinogenicidad
En julio de 2023, dos organismos afiliados a la OMS publicaron simultáneamente evaluaciones sobre el aspartamo. La IARC clasificó al aspartamo como posiblemente carcinógeno para los humanos (Grupo 2B) sobre la base de evidencia limitada de cáncer en humanos (específicamente, para el carcinoma hepatocelular, un tipo de cáncer de hígado). También hubo evidencia limitada de cáncer en animales de experimentación y evidencia limitada relacionada con los posibles mecanismos causantes de cáncer. El JECFA concluyó que los datos evaluados no indicaban una razón suficiente para modificar la ingesta diaria admisible (IDA) previamente establecida de 0–40 mg/kg de peso corporal para el aspartamo, y por lo tanto reafirmó que es seguro consumirlo dentro de este límite diario.
Entre los estudios disponibles sobre cáncer en humanos, solo hubo tres estudios sobre el consumo de bebidas edulcoradas artificialmente que permitieron evaluar la asociación entre el aspartamo y el cáncer de hígado. Es importante señalar que las clasificaciones de la IARC se basan en la solidez de la evidencia sobre si algo puede causar cáncer en humanos, no en la probabilidad de que lo cause. La clasificación de Grupo 2B es la tercera más alta de cuatro niveles, y generalmente se utiliza cuando existe evidencia limitada, pero no convincente, de cáncer en humanos, o cuando existe evidencia convincente de cáncer en animales de laboratorio, pero no ambas cosas.
Si bien décadas de investigación han indicado que el aspartamo no representa un riesgo de cáncer en humanos, la IARC lo clasificó como un posible carcinógeno humano del Grupo 2B. Esto se basó en tres estudios en humanos que reportaron algunos hallazgos positivos para el cáncer de hígado, los cuales también tienen una alta probabilidad de clasificación errónea de la exposición y debilidades similares a las de otros estudios que la IARC consideró inadecuados.
La FDA no está de acuerdo con la conclusión de la IARC de que estos estudios respaldan clasificar al aspartamo como un posible carcinógeno para los humanos. Los científicos de la FDA revisaron la información científica incluida en la evaluación de la IARC en 2021, cuando se hizo disponible por primera vez, e identificaron deficiencias significativas en los estudios en los que se basó la IARC. El JECFA no planteó preocupaciones de seguridad sobre el aspartamo bajo los niveles de uso actuales y no modificó la IDA.
Los estudios epidemiológicos también han evidenciado asociaciones entre la ingesta diaria de aspartamo y una mayor predisposición a enfermedades malignas, como linfomas no Hodgkin y mielomas múltiples, particularmente en hombres, aunque no se pudo excluir una asociación debida al azar. Esta evidencia sigue siendo preliminar y de tipo asociativo.
5.4 Efectos neurológicos y neuroconductuales
A pesar de su uso generalizado, el aspartamo sigue siendo uno de los aditivos alimentarios más controvertidos debido a la evidencia mixta sobre sus efectos neuroconductuales. Adultos sanos que consumieron una dieta alta en aspartamo preparada para el estudio (25 mg/kg de peso corporal/día) durante 8 días y una dieta baja en aspartamo (10 mg/kg de peso corporal/día) durante 8 días, con un período de lavado de 2 semanas entre las dietas, fueron examinados para detectar diferencias intraindividuales en cognición, depresión, estado de ánimo y dolor de cabeza. Al consumir dietas altas en aspartamo, los participantes presentaron un estado de ánimo más irritable, mostraron más depresión y tuvieron un peor desempeño en pruebas de orientación espacial. El consumo de aspartamo no influyó en la memoria de trabajo. Dado que el nivel de ingesta más alto probado estaba muy por debajo del nivel máximo de ingesta diaria admisible de 40–50 mg/kg de peso corporal/día, los autores señalaron que se justifica una consideración cuidadosa.
Una revisión sistemática de estudios sobre los efectos del consumo de aspartamo en la conducta, la cognición y la función neurológica revela resultados mixtos: mientras que algunos estudios reportaron impactos negativos en estos parámetros, otros no encontraron efectos adversos significativos.
Los expertos de la EFSA concluyeron que "el aspartamo no daña el cerebro, el sistema nervioso ni afecta el comportamiento o la función cognitiva en niños o adultos". Esta conclusión se basó en la reevaluación exhaustiva de 2013 de toda la evidencia disponible.
Múltiples informes documentan que el aspartamo y sus metabolitos afectan las funciones cognitivas en modelos animales y en humanos, incluyendo problemas de aprendizaje, dolores de cabeza, convulsiones, migrañas, estados de ánimo irritables, ansiedad, depresión e insomnio. Estos déficits cognitivos y los síntomas asociados se atribuyen en parte a un desequilibrio desregulado entre neurotransmisores excitatorios e inhibitorios debido al aspartato liberado por el aspartamo, lo que provoca un efecto excitotóxico en las neuronas y conduce a daño neuronal. Es importante señalar que gran parte de este trabajo mecanístico proviene de estudios in vitro o en animales, lo que limita la extrapolación directa a humanos en niveles normales de ingesta dietética.
El tratamiento in vitro de la línea celular de neuroblastoma humano SH-SY5Y con aspartamo (271.7 µM) o sus tres metabolitos a concentraciones equivalentes resultó en un estrés oxidativo significativamente elevado asociado con daño mitocondrial, ilustrado por niveles reducidos de cardiolipina, un aumento en la expresión génica de SOD1/2, PINK1 y FIS1, y un incremento en la fluorescencia de APF. El tratamiento de células SH-SY5Y con aspartamo o sus metabolitos también condujo a un aumento significativo de triacilglicéridos y fosfolípidos, especialmente fosfatidilcolinas y fosfatidiletanolaminas, acompañado de una acumulación de gotas de lípidos dentro de las células neuronales. Estos hallazgos provienen de experimentos en cultivos celulares y no pueden extrapolarse directamente a exposiciones dietéticas humanas.
5.5 Microbioma intestinal
Se ha reportado que el consumo de aspartamo altera la microbiota intestinal. Aunque la absorción oral del aspartamo es insignificante —ya que se hidroliza en el intestino delgado y no llega al colon en forma intacta—, el consumo de aspartamo se ha vinculado con cambios en la función hepática, la función neurológica, la tolerancia a la glucosa y la obesidad en humanos, lo que sugiere que tanto los cambios inducidos por el aspartamo en la microbiota intestinal como los subproductos de su descomposición dentro del intestino pueden influir en la salud del huésped. La evidencia clínica humana directa sobre la alteración del microbioma específicamente por el aspartamo sigue siendo limitada y en gran parte preliminar.
6. Sistemas corporales y áreas de salud
- Sistema metabólico/endocrino: La relación del aspartamo con la glucosa en sangre, la secreción de insulina y el manejo del peso corporal ha sido ampliamente estudiada. La evidencia de ECA muestra un efecto glucémico agudo mínimo; las asociaciones a largo plazo con la obesidad provenientes de estudios observacionales siguen siendo confusas.
- Sistema nervioso central: El papel de la fenilalanina como precursor de neurotransmisores monoaminérgicos, el papel del aspartato como aminoácido excitatorio y el potencial neurotóxico del metanol en dosis altas implican todos al SNC. La evidencia clínica humana sobre efectos neuroconductuales es mixta y, en dosis dietéticas normales, no es definitivamente adversa.
- Sistema hepático: La clasificación de Grupo 2B de la IARC se basa específicamente en evidencia limitada de carcinoma hepatocelular. El metanol se metaboliza en el hígado a formaldehído y ácido fórmico; se ha planteado preocupación sobre la toxicidad hepática a dosis altas en estudios en animales e in vitro.
- Sistema gastrointestinal: El aspartamo se metaboliza completamente en el intestino delgado. Se han propuesto efectos potenciales sobre la composición de la microbiota intestinal basados en datos animales y humanos limitados.
- Fenilcetonuria (PKU)/metabolismo de aminoácidos: Las personas que carecen de la enzima para convertir la fenilalanina en tirosina no pueden metabolizar la fenilalanina normalmente. Esta afección se denomina fenilcetonuria porque, en estas personas, el exceso de fenilalanina se convierte en cetonas fenílicas que aparecen en la orina. Si no se detecta y trata, esta afección puede provocar retraso mental.
7. Formas de dosificación y dosis en estudios
El aspartamo se utiliza en una amplia variedad de formas según la aplicación:
- Tabletas y sobres de edulcorante de mesa (por ejemplo, Equal, Canderel)
- Polvo disuelto en bebidas (como se usa en la mayoría de los ensayos clínicos)
- Incorporado en productos alimenticios (refrescos dietéticos, yogures, chicles, productos horneados)
- Tabletas farmacéuticas masticables, suspensiones orales y pastillas para la tos
Dosis reportadas o establecidas en fuentes oficiales y estudios en humanos:
- La ingesta diaria admisible (IDA) de la FDA para el aspartamo es de 50 mg/kg de peso corporal por día.
- El JECFA reafirmó una IDA de 0–40 mg/kg de peso corporal por día.
- La EFSA completó una reevaluación exhaustiva en diciembre de 2013, concluyendo que el aspartamo y sus productos de degradación no representan una preocupación de seguridad en la IDA actual de 40 mg/kg de peso corporal por día para la población general.
- Para un adulto de 70 kg (154 lb), la IDA de la FDA equivale a aproximadamente 3,500 mg por día, o aproximadamente 19 latas de refresco dietético (asumiendo aproximadamente 185 mg de aspartamo por lata de 12 oz).
- En un ECA de 12 semanas con diseño de brazos paralelos, 100 adultos delgados fueron asignados aleatoriamente a consumir 0, 350 o 1,050 mg de aspartamo/día en una bebida.
- En un estudio neuroconductual cruzado, adultos sanos consumieron una dieta alta en aspartamo de 25 mg/kg de peso corporal/día durante 8 días y una dieta baja en aspartamo de 10 mg/kg de peso corporal/día durante 8 días.
- Estudios farmacocinéticos tempranos en humanos demostraron que, tras la ingestión aguda de 50 mg/kg de aspartamo, los niveles de metanol en sangre aumentaron a 0.34 ± 0.12 mg/dL (media ± error estándar, n=6) en adultos entre 30 y 90 minutos después de la ingesta, y a 0.30 ± 0.10 mg/dL en lactantes.
8. Consideraciones de seguridad e interacciones
Fenilcetonuria (PKU)
Los consumidores con fenilcetonuria (PKU), un trastorno genético raro, tienen dificultad para metabolizar la fenilalanina, un componente del aspartamo, y deben evitar o restringir su consumo. Los consumidores sensibles pueden evitar productos alimenticios que contengan aspartamo revisando la etiqueta, que debe incluir una declaración que informe a las personas con fenilcetonuria que el producto contiene fenilalanina. En pacientes que padecen la afección médica PKU, la IDA no es aplicable, ya que requieren una adherencia estricta a una dieta baja en fenilalanina.
Embarazo
Con respecto al embarazo, el panel de la EFSA señaló que no existe "riesgo para el feto en desarrollo por la exposición a la fenilalanina derivada del aspartamo en la IDA actual (con excepción de las mujeres que padecen fenilcetonuria [PKU])".
Reevaluación integral de la EFSA de 2013
Dado que la degradación del aspartamo en el intestino es muy rápida y completa, cualquier efecto reportado que ocurra en el cuerpo tras la ingestión de aspartamo será causado por uno o más de sus tres componentes: ácido aspártico, fenilalanina o metanol. La opinión científica de la EFSA revisó los posibles riesgos asociados con los tres productos de degradación y concluyó que no representan una preocupación de seguridad en los niveles de exposición actuales. Tras una revisión exhaustiva de la evidencia proporcionada tanto por estudios en animales como en humanos, los expertos de la EFSA descartaron un riesgo potencial de que el aspartamo cause daño genético e induzca cáncer.
Clasificación del Grupo 2B de la IARC (2023) y sus limitaciones
El 14 de julio de 2023, la OMS publicó un resumen de dos hallazgos relacionados con el aspartamo. Uno de los hallazgos categorizó al aspartamo como "posiblemente carcinógeno", mientras que el otro reafirmó que la ingesta diaria admisible actual del aspartamo debía permanecer sin cambios, señalando que existían limitaciones significativas para la nueva clasificación. La IARC clasificó al aspartamo como uno de los agentes "posiblemente carcinógenos" del Grupo 2B, junto con los gases de escape de motores, ciertos vegetales en escabeche, el aloe vera y más de 300 otras sustancias químicas, virus y exposiciones ocupacionales.
Preocupaciones neuroconductuales y neuropsiquiátricas
Desde su aprobación por las principales agencias de seguridad alimentaria, se han planteado varias preocupaciones relacionadas con efectos neuropsiquiátricos y neurotoxicidad debido a su capacidad de activar receptores de glutamato, así como riesgos carcinogénicos debido al aumento en la producción de especies reactivas de oxígeno. Algunos estudios evidenciaron cambios sutiles en el estado de ánimo y el comportamiento con la ingesta diaria de dosis altas por debajo del límite admitido. Sin embargo, organismos regulatorios, incluida la EFSA, han determinado que estos efectos no son clínicamente significativos en niveles de ingesta consistentes con la IDA.
Estabilidad y degradación por calor
En condiciones fuertemente ácidas o alcalinas, el aspartamo genera primero metanol mediante hidrólisis. En condiciones más severas, los enlaces peptídicos también se hidrolizan, dando lugar a los aminoácidos libres. El aspartamo tiende a interactuar con otros sabores alimentarios y no puede reemplazar perfectamente al azúcar; las recetas de productos horneados, dulces y otros productos deben modificarse si se utiliza aspartamo. Esta inestabilidad a altas temperaturas limita su uso en aplicaciones que requieren calor de horneado sostenido.
Nota sobre la especificidad de especie
La percepción del sabor dulce es un proceso fisiológico selectivo según la especie. Los edulcorantes artificiales aspartamo y neotame tienen sabor dulce para humanos, simios y monos del Viejo Mundo, pero no para monos del Nuevo Mundo ni para roedores. Esto tiene implicaciones importantes para la interpretación de los estudios de toxicología animal, ya que los roedores —frecuentemente utilizados en pruebas de carcinogenicidad— no perciben el aspartamo como dulce y pueden metabolizarlo a través de vías conductuales y fisiológicas diferentes a las de los humanos.
Referencias