Otros Nombres
11-Hydroxyyohimbine11-OH metabolite of yohimbine11-OH-yohimbineactive metabolite 11-hydroxyyohimbine
La 11-hidroxiyohimbina tiene la fórmula molecular C21H26N2O4 y está registrada en PubChem bajo el Compound ID (CID) 183814. Posee el número de registro CAS 140405-13-6 y el identificador UNII 1T5DRZ63HS, como se registra en la base de datos NIH NCATS Inxight Drugs. Su nombre sistemático derivado de la nomenclatura IUPAC, como se refleja en el ChemSpider ID 159837, es metil (16α,17α)-11,17-dihidroxiyohimban-16-carboxilato.
El compuesto original, la yohimbina, proporciona el andamiaje estructural del cual se deriva la 11-hidroxiyohimbina. La yohimbina es un alcaloide indólico monoterpenoide pentacíclico con un peso molecular de 354.44 g/mol, cuya estructura central consiste en un éster metílico del ácido 17-α-hidroxiyohimban-16-α-carboxílico, derivado biosintéticamente de los precursores triptófano y el monoterpeno secoiridoide secologanina. Esta intrincada estructura química presenta cinco centros quirales y dos átomos de nitrógeno, lo que contribuye a la diversidad de estereoisómeros de la yohimbina. La 11-hidroxiyohimbina difiere de la yohimbina (C21H26N2O3) por la adición de un único grupo hidroxilo en la posición C-11 del anillo indólico aromático, lo que da lugar a una fórmula molecular de C21H26N2O4, un átomo de oxígeno adicional en relación con la molécula original.
La 11-hidroxi yohimbina es un alcaloide de origen natural que se encuentra principalmente en la corteza del árbol Pausinystalia yohimbe, originario de África Occidental. El yohimbe es una de varias especies siempreverdes del género Corynanthe que crecen en las tierras bajas boscosas de África Occidental y Central. El árbol alcanza una altura de aproximadamente 30 m, con un tronco recto, y su corteza es de color gris a marrón rojizo, con fisuras longitudinales. La planta pertenece a la familia Rubiaceae y también se menciona en la literatura científica bajo el nombre sinónimo Pausinystalia johimbe o Corynanthe johimbe.
La yohimbina es solo uno de al menos 55 alcaloides indólicos que se han aislado de la corteza; y, aunque se ha descrito como el más activo de estos, constituye solo el 15% del contenido total de alcaloides. Otros incluyen la rauwolscina, la corinantina y la ajmalicina. Los análisis de la corteza de yohimbe indican que el contenido promedio total de alcaloides indólicos es de aproximadamente 3-6%, siendo la yohimbina aproximadamente el 10-15% de los alcaloides; además de la yohimbina y sus isómeros (α-yohimbina, β-yohimbina, alo-yohimbina), estos alcaloides incluyen ajmalina, dihidroyohimbina, corinanteidina, dihidrocorinanteína y corinantina (rauhimbina).
El contenido de yohimbina en la corteza se sitúa entre 7 y 115 mg/g y suele ser de aproximadamente 10 mg/g. La 11-hidroxiyohimbina no es cuantitativamente el alcaloide dominante en la corteza cruda, sino que, como se describe en la literatura farmacológica a continuación, es el principal metabolito humano de la yohimbina formado in vivo. También se encuentra en la corteza como constituyente menor y puede producirse mediante biotransformación de la yohimbina. Varios alcaloides indólicos de tipo yohimbina pueden transformarse en productos más polares mediante fermentación con ciertas especies de hongos y de Streptomyces; se desarrollaron métodos de detección y aislamiento para los productos obtenidos en cantidades sustanciales; sin excepción, las transformaciones representaron monohidroxilación; y la 11-hidroxi-yohimbina fue uno de los compuestos aislados y caracterizados.
La yohimbina es un antagonista de los receptores adrenérgicos alfa-2 y un alcaloide indólico que se encuentra en numerosas fuentes botánicas. Es el alcaloide predominante en los extractos de la corteza del árbol Pausinystalia yohimbe, y también puede encontrarse en la raíz de Rauwolfia. Por extensión, se esperaría que la 11-hidroxiyohimbina, como derivado hidroxilado de la yohimbina, esté asociada a fuentes botánicas similares en cualquier lugar donde esté presente la yohimbina misma.
En el contexto de los suplementos dietéticos y nutracéuticos, la 11-hidroxiyohimbina se encuentra principalmente de dos maneras: (1) como constituyente de extractos estandarizados de corteza de yohimbe o polvos de corteza entera, donde está presente junto con la yohimbina y el conjunto completo de alcaloides de la corteza; y (2) como aislado purificado o semipurificado añadido a formulaciones de suplementos combinados. La yohimbina de grado farmacéutico generalmente se presenta como sal de clorhidrato, que es más soluble. El mismo enfoque puede aplicarse a su metabolito hidroxilado. Existe una falta de consistencia en la composición de los suplementos de yohimbina, particularmente en lo que respecta a la presencia y concentración del alcaloide activo; algunos suplementos pueden contener extracto de corteza de yohimbe en lugar de clorhidrato de yohimbina puro, y el contenido de alcaloides en estos extractos puede fluctuar ampliamente, una inconsistencia que plantea desafíos significativos para determinar una dosificación precisa y confiable.
Históricamente, la yohimbina y sus derivados, incluida la 11-hidroxi yohimbina, han desempeñado un papel importante en la medicina tradicional africana. Durante siglos, los curanderos indígenas utilizaron infusiones de corteza de yohimbe para tratar diversas dolencias, particularmente como afrodisíaco y remedio para la disfunción sexual. El yohimbe proviene de la corteza del árbol Pausinystalia yohimbe, que crece de forma natural en las regiones tropicales de África Occidental; con una altura de hasta 30 metros, estos árboles siempreverdes han sido venerados por las poblaciones indígenas durante siglos, particularmente en países como Camerún, Gabón y Nigeria; tradicionalmente, los curanderos africanos despojaban cuidadosamente la corteza de estos árboles y la preparaban mediante diversos métodos de extracción, utilizándola principalmente como estimulante natural y afrodisíaco.
La corteza y sus preparaciones también se valoraban por sus reportados efectos energizantes, considerados capaces de aumentar la resistencia y la vitalidad, y en ocasiones se utilizaban para apoyar el bienestar general y la resiliencia durante periodos de estrés físico o emocional. La corteza de yohimbe es un tratamiento tradicional para diversos trastornos además del tratamiento de trastornos sexuales (es decir, la disfunción eréctil). Estos usos incluyen el tratamiento de la demencia, complicaciones diabéticas (por ejemplo, neuropatía), agotamiento, fiebres, insomnio, lepra, presión arterial baja, obesidad y síncope.
Los extractos de corteza de yohimbe se utilizan en la medicina tradicional de África Occidental bajo la creencia de que se trata de un tónico herbal y afrodisíaco. A principios del siglo XX, los principios activos de la yohimbina comenzaron a atraer la atención de la medicina occidental, donde fueron estudiados y empleados como tratamientos para la disfunción eréctil y otras afecciones circulatorias.
Es importante señalar una distinción fundamental respecto al uso histórico: las preparaciones tradicionales eran de corteza de yohimbe entera, típicamente en forma de infusiones o decocciones de la corteza seca, en lugar de aislados de algún alcaloide individual como la 11-hidroxiyohimbina. La presencia de la 11-hidroxiyohimbina como entidad discreta dentro de esas preparaciones tradicionales no fue reconocida históricamente; solo se ha caracterizado como compuesto específico mediante análisis químicos y farmacológicos modernos. En consecuencia, las tradiciones históricas se refieren al uso de la corteza de yohimbe como una matriz botánica compleja, dentro de la cual la 11-hidroxiyohimbina era uno de docenas de constituyentes alcaloides.
El hecho farmacológicamente más importante sobre la 11-hidroxiyohimbina es que es el principal metabolito humano de la yohimbina. La principal vía metabólica de la yohimbina implica la oxidación hepática, mediada principalmente por enzimas del citocromo P450, específicamente CYP2D6 y CYP3A4. La CYP2D6 desempeña un papel crucial en la 11-hidroxilación de la yohimbina, formando la 11-hidroxiyohimbina, un metabolito farmacológicamente activo.
Se investigó la biofarmacia de la yohimbina (YO) y la farmacocinética de la 10-hidroxi-yohimbina (10-OH-YO) y la 11-hidroxi-yohimbina (11-OH-YO) en sujetos sanos tras administración i.v. (5 mg) y oral (8 mg). La excreción renal total de YO, 10-OH-YO y 11-OH-YO, expresada como porcentaje de la dosis de YO administrada, no fue diferente tras la administración i.v. y oral, y fue de alrededor del 0.1, 0.2 y 14%, respectivamente. Esto indica que la 11-OH-yohimbina es el metabolito urinario cuantitativamente dominante de la yohimbina en humanos, representando aproximadamente el 14% de la dosis administrada solo en la orina, una cifra congruente con su papel como principal producto de biotransformación.
La yohimbina se hidroxila a 11-hidroxi-yohimbina, y esto se logra principalmente a través del citocromo P450 2D6 (CYP2D6). In vivo, el grado de metabolismo de la yohimbina está determinado por los genotipos de CYP2D6 y CYP3A4.
Solo se detecta una pequeña cantidad de clorhidrato de yohimbina y del metabolito activo 11-hidroxiyohimbina en el líquido cefalorraquídeo. Pudieron determinarse dos metabolitos hidroxilados: la 10-hidroxiyohimbina y el metabolito activo 11-hidroxiyohimbina.
El metabolito activo 11-hidroxiyohimbina tiene una vida media de eliminación más larga, de aproximadamente 6 horas, en contraste con la vida media mucho más corta de la yohimbina en sí. La excreción renal total fue de alrededor del 14% para la 11-OH-YO tras la dosificación; tras la administración i.v. de YO, la vida media terminal aparente promedio de la 11-OH-YO (347 ± 63 min) fue casi cuatro veces mayor que la de la YO (91.0 ± 33.6 min), lo que sugiere un perfil cinético limitado por la tasa de eliminación.
Los riñones excretan la yohimbina y sus metabolitos, con menos del 1% de la dosis administrada encontrada sin cambios en la orina tras 24 horas. La yohimbina tiene una vida media relativamente corta, de menos de 1 hora, lo que indica un aclaramiento plasmático rápido. La vida media sustancialmente más larga de la 11-OH-yohimbina en relación con su compuesto original significa que, tras la ingestión oral de yohimbina (o de corteza de yohimbe), la 11-hidroxiyohimbina persiste en la circulación sistémica de manera considerablemente más prolongada y puede acumularse con dosificación repetida.
Las concentraciones plasmáticas máximas y el área bajo la curva (AUC) del metabolito activo 11-OH de la yohimbina fueron significativamente más bajas en 10 sujetos ancianos (71.2 ± 3.5 años), en comparación con 11 voluntarios jóvenes (26.3 ± 4.8 años) y 10 pacientes con enfermedad de Alzheimer (69.5 ± 7.9 años). Esta diferencia relacionada con la edad en la exposición al metabolito no se ha caracterizado completamente, pero podría reflejar cambios en la actividad de la enzima CYP2D6 a lo largo de la vida.
El mecanismo central compartido por la yohimbina y su metabolito la 11-hidroxiyohimbina es el antagonismo de los receptores adrenérgicos α2. La actividad farmacológica de la yohimbina está mediada por la acción combinada de los sistemas nervioso central y periférico. Bloquea selectivamente los receptores adrenérgicos α2 pre y postsinápticos y presenta afinidad moderada por los subtipos α1 y α2.
Se investigaron las capacidades antagonistas de los receptores α2-adrenérgicos de dos metabolitos hidroxilados de la yohimbina en el ser humano (10-OH-yohimbina y 11-OH-yohimbina) sobre los receptores α2-adrenérgicos de plaquetas y adipocitos humanos, y se compararon con los de la yohimbina. La yohimbina y la 11-OH-yohimbina mostraron una afinidad similar por los receptores α2-adrenérgicos en estudios biológicos, es decir, en la inhibición de la agregación plaquetaria inducida por adrenalina y en la inhibición de la antilipólisis inducida por UK14304 en adipocitos.
Estos resultados muestran que el principal metabolito hidroxilado de la yohimbina en el ser humano (11-OH-yohimbina) posee propiedades antagonistas de los receptores α2-adrenérgicos. Las discrepancias encontradas en los estudios de unión (es decir, una afinidad 10 veces menor de la 11-OH-yohimbina que la de la yohimbina por los receptores α2-adrenérgicos, pero capacidades similares para bloquear los efectos biológicos de los receptores α2-adrenérgicos en las células) se atribuyen al mayor grado de unión de la yohimbina a las proteínas plasmáticas. Este hallazgo es farmacológicamente relevante: aunque la 11-OH-yohimbina muestra una menor afinidad de unión en los ensayos de desplazamiento de radioligandos, su menor unión a proteínas plasmáticas le permite ejercer un efecto farmacodinámico comparable en la fracción libre en sistemas biológicos intactos.
La yohimbina y los dos metabolitos desplazaron la unión de [3H]-RX 821002 con afinidades equivalentes en membranas plaquetarias y de adipocitos, con el siguiente orden de potencia: yohimbina > 11-OH-yohimbina > 10-OH-yohimbina.
Al ser un derivado de la indolilalquilamina, la yohimbina bloquea selectivamente los receptores adrenérgicos α2. Debilita el mecanismo de retroalimentación negativa de la liberación de norepinefrina en las terminaciones nerviosas. Cuando los autorreceptores α2 de las neuronas presinápticas son bloqueados, se elimina la retroalimentación inhibitoria sobre la liberación de norepinefrina, lo que resulta en un aumento en la liberación de norepinefrina hacia la sinapsis y la circulación sistémica. Este es el mecanismo central que subyace a los diversos efectos posteriores tanto de la yohimbina como de la 11-hidroxiyohimbina.
La yohimbina posee una fuerte afinidad de unión por los receptores α2, con afinidad débil a moderada por los receptores adrenérgicos α1. Antagoniza los receptores α2 en las neuronas presinápticas, obstruyendo eficazmente la unión de la norepinefrina.
La yohimbina también se une a otros receptores monoaminérgicos con relevancia conductual, en el siguiente orden: α-2 NE > 5HT-1A, 5HT-1B > 1-D > D3 > receptores D2. La yohimbina muestra una afinidad marcada por los receptores adrenérgicos α2A, α2B y α2C humanos, afinidad significativa por los receptores h5-HT1A, h5-HT1B, h5-HT1D y hD2, y afinidad débil por los receptores hD3. En protocolos de unión, la yohimbina ejerce acciones antagonistas en los sitios α2A-AR, h5-HT1B, h5-HT1D y hD2, pero acciones de agonista parcial en los sitios h5-HT1A. No se ha verificado si la 11-hidroxiyohimbina reproduce este perfil completo de unión a receptores en experimentos farmacológicos humanos directamente publicados; la evidencia de sus interacciones con receptores se extrapola a partir de su actividad demostrada como antagonista de los receptores α2-adrenérgicos.
Los efectos sistémicos de la yohimbina influyen en múltiples sistemas orgánicos, incluidos los sistemas cardiovascular, neuromuscular, endocrino y nervioso. Las implicaciones generales del uso de la yohimbina sobre el sistema cardiovascular son el aumento de la presión arterial sistólica y el aumento del flujo sanguíneo, lo que, combinado con el aumento de la estimulación del sistema nervioso simpático por parte del sistema nervioso, puede tener implicaciones en el rendimiento deportivo y en sensaciones de alerta. Debido al fenómeno de "spillover" (desbordamiento) de norepinefrina, característico de la ingesta de yohimbina, se produce un aumento drástico de la norepinefrina y la epinefrina circulantes, lo que puede mejorar el control neuromuscular y alterar la utilización de combustibles para el rendimiento deportivo.
Nota sobre el alcance: Los ensayos clínicos directos en humanos con 11-hidroxiyohimbina aislada como suplemento no están representados en la literatura revisada por pares identificada mediante búsqueda sistemática en bases de datos. La evidencia clínica disponible se refiere casi exclusivamente a la yohimbina misma (el compuesto original). Debido a que la 11-hidroxiyohimbina es el principal metabolito humano activo de la yohimbina, y se ha demostrado que comparte su mecanismo antagonista de los receptores α2-adrenérgicos, los efectos clínicos de la yohimbina administrada por vía oral en humanos se consideran la base de evidencia más relevante y directamente aplicable para la probable actividad farmacológica in vivo de la 11-hidroxiyohimbina. La evidencia se caracteriza por su fuerza a lo largo del texto.
La yohimbina ha sido el agente natural más estudiado exhaustivamente para la disfunción eréctil (DE), y su actividad en este contexto está mediada al menos en parte por la generación de 11-hidroxiyohimbina en humanos.
Una revisión sistemática y metaanálisis examinó todos los ensayos aleatorizados y controlados con placebo de la monoterapia con yohimbina para la disfunción eréctil, con el fin de determinar su eficacia terapéutica. Siete ensayos cumplieron los criterios de inclusión predefinidos. La calidad metodológica general de estos estudios fue satisfactoria. El metaanálisis demostró que la yohimbina es superior al placebo en el tratamiento de la disfunción eréctil (razón de probabilidades 3.85, intervalo de confianza del 95% de 6.67 a 2.22). Las reacciones adversas graves fueron poco frecuentes y reversibles.
Una revisión sistemática y metaanálisis posterior y de mayor tamaño (Wibowo et al., 2021, Turkish Journal of Urology) identificó ocho ensayos controlados aleatorizados (ECA) elegibles de 543 estudios examinados. La yohimbina sola (OR = 2.08, IC del 95% 1.30-3.32, P = .002) y combinada con otros tratamientos (OR = 6.35, IC del 95% 3.01-13.41, P < .001) mostró una probabilidad significativamente mayor de mejora de la función eréctil en comparación con el placebo. La yohimbina sola no mostró una diferencia significativa en la tasa de mejora de la función sexual (P = .07); sin embargo, los resultados combinados de ambos subgrupos indicaron una mayor tasa de mejora de la función sexual (OR = 2.65, IC del 95% 1.43-4.92, P = .002).
Las dosis estudiadas en los ensayos incluidos fueron yohimbina de 5 a 10 mg tres veces al día, o clorhidrato de yohimbina de 5, 5.4 o 6 mg administrado 3, 4 u 8 veces al día, por vía oral, durante un período de 2 a 10 semanas para los grupos de tratamiento.
Fuerza de la evidencia: Moderada. Múltiples ECA y dos metaanálisis respaldan la superioridad de la yohimbina sobre el placebo para la mejora de la función eréctil. Sin embargo, la administración exclusiva de yohimbina y su combinación con otros suplementos puede mejorar la función eréctil en pacientes con DE; no obstante, no logra mejorar la función sexual si no se combina con otros tratamientos para algunos criterios de valoración. Los ensayos son en general pequeños, y los efectos son más consistentes para la DE psicógena que para la orgánica. Ningún ensayo ha evaluado la 11-hidroxiyohimbina aislada para esta indicación.
La yohimbina se ha investigado como posible coadyuvante en estrategias de manejo del peso debido a sus supuestos efectos sobre el metabolismo y la lipólisis. Su mecanismo propuesto implica el antagonismo de los receptores adrenérgicos α2, involucrados en la regulación de la degradación de grasas. Al bloquear estos receptores, la yohimbina puede aumentar la liberación de noradrenalina, estimulando así la lipólisis y potencialmente favoreciendo la pérdida de grasa.
El estudio clínico en humanos más citado en esta área es un ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, publicado en Research in Sports Medicine (Ostojic, 2006). Los atletas (20 futbolistas masculinos de alto nivel) fueron asignados a dos ensayos aleatorios. Los sujetos del grupo de yohimbina ingirieron por vía oral comprimidos que contenían yohimbina a una dosis de 20 miligramos al día en dos dosis iguales durante 21 días. Los sujetos del grupo placebo ingirieron un número igual de píldoras de apariencia idéntica que contenían celulosa. No hubo cambios estadísticamente significativos en la masa corporal ni en la masa muscular dentro o entre los ensayos (p > 0.05). El porcentaje de grasa corporal disminuyó significativamente en el grupo de yohimbina tras el protocolo de suplementación (9.3 ± 1.1 frente a 7.1 ± 2.2%; p < 0.05). Además, la masa grasa fue significativamente menor en el ensayo de yohimbina frente al placebo en la evaluación posterior a la suplementación (7.1 ± 2.2 frente a 9.2 ± 1.9%; p < 0.05). No hubo cambios en los indicadores de rendimiento deportivo (press de banca y de pierna, salto vertical, resultados de la prueba de regate y potencia, carrera de ida y vuelta) dentro o entre los ensayos (p > 0.05). Ningún sujeto reportó efectos secundarios por la yohimbina.
No todos los estudios de pérdida de grasa en humanos han producido resultados positivos. En un estudio comparativo doble ciego del antagonista selectivo α2 yohimbina en la obesidad humana, participaron 19 voluntarios obesos. Los sujetos fueron asignados aleatoriamente al grupo de yohimbina (n = 10, 18 mg de yohimbina/día) o al grupo placebo (n = 9). Todos los sujetos se mantuvieron con una dieta hipocalórica (1,000 kcal/día) durante las 8 semanas del estudio. No hubo diferencia entre los dos grupos con respecto al peso corporal, la presión arterial o la frecuencia cardíaca durante las diferentes fases del estudio.
El antagonista α2 natural yohimbina promueve la actividad simpática mediante mecanismos tanto centrales como periféricos. Administrada antes del ejercicio, aumenta la lipólisis y los niveles séricos de ácidos grasos libres (AGL) tanto durante como después del ejercicio; el bloqueo de los receptores adrenérgicos α2 de los adipocitos contribuye al menos de manera modesta a esta actividad prolipolítica.
Fuerza de la evidencia: Débil a moderada, mixta. El ensayo positivo con futbolistas (n = 20) tiene limitaciones metodológicas debido al tamaño de muestra pequeño, a una población altamente entrenada no representativa del público general, y a la falta de control dietético. El ensayo negativo sobre obesidad (n = 19) no encontró efecto alguno en una población sedentaria y con sobrepeso bajo un protocolo de restricción calórica. En general, la evidencia sobre la pérdida de grasa es prometedora pero no concluyente. No se han realizado ensayos que aíslen la contribución de la 11-hidroxiyohimbina a estos efectos.
Se ha demostrado que la yohimbina eleva los niveles sanguíneos de las catecolaminas epinefrina y norepinefrina en individuos sanos, lo que conduce a un aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial sistólica y una mayor sensación de alerta. Esta elevación de las catecolaminas puede tener un impacto amplio sobre el sistema cardiovascular y la activación fisiológica general.
En un estudio sobre la función plaquetaria, se evaluó el efecto del antagonista selectivo de los receptores adrenérgicos α2, la yohimbina, sobre la agregación plaquetaria en sujetos sanos. La yohimbina administrada por vía oral antagonizó selectivamente la agregación plaquetaria ex vivo inducida por epinefrina, pero no la inducida por colágeno, ácido araquidónico o difosfato de adenosina. La dosis más baja de yohimbina que inhibió significativamente la agregación plaquetaria inducida por epinefrina fue de 8 mg. El efecto inhibitorio de la yohimbina sobre la agregación plaquetaria duró 10 horas con la dosis de 12 mg. Debido a que se ha establecido que la 11-hidroxiyohimbina comparte esta actividad antagonista de los receptores α2-adrenérgicos en el mismo sistema plaquetario, es probable que estos efectos sean, al menos parcialmente, atribuibles a ambos compuestos in vivo cuando se administra yohimbina por vía oral.
Fuerza de la evidencia: Moderada para los efectos cardiovasculares y noradrenérgicos de la yohimbina en estudios farmacológicos; los efectos de la 11-hidroxiyohimbina en sí sobre estos criterios de valoración no se han cuantificado directamente en ensayos en humanos.
Los receptores adrenérgicos α2 centrales se expresan en neuronas noradrenérgicas, tanto de manera presináptica en el locus coeruleus (LC), donde controlan la inhibición de la liberación de neurotransmisores desde las terminaciones nerviosas presinápticas, como pre y principalmente postsinápticamente en la corteza, donde pueden modular las vías de señalización celular. El bloqueo de estos receptores por la yohimbina y la 11-hidroxiyohimbina tiene, por lo tanto, implicaciones para la regulación autonómica, la respuesta al estrés y el tono noradrenérgico central.
La yohimbina también incrementa el recambio de dopamina (DA) estriatal y suprime el recambio estriatal de 5-HT. Estos efectos monoaminérgicos más amplios significan que el perfil farmacológico de la yohimbina —y probablemente de la 11-hidroxiyohimbina en cierta medida— se extiende más allá del simple antagonismo adrenérgico para abarcar interacciones con la neurotransmisión serotoninérgica y dopaminérgica.
Fuerza de la evidencia: Establecida a nivel mecanístico/farmacológico para la yohimbina; extrapolada a la 11-hidroxiyohimbina en función de su antagonismo α2 compartido demostrado. No se han identificado estudios dedicados de neuroimagen humana o de neurotransmisores sobre la 11-hidroxiyohimbina.
Ningún estudio clínico en humanos ha dosificado específicamente 11-hidroxiyohimbina aislada como suplemento independiente. La información de dosificación disponible en la literatura se refiere a la yohimbina (el compuesto original), a partir de la cual se genera metabólicamente la 11-hidroxiyohimbina.
Se desarrolló y validó un ensayo LC-MS/MS de acuerdo con las directrices de la FDA para cuantificar simultáneamente la yohimbina y su principal metabolito, la 11-OH-yohimbina, en plasma humano, demostrando que la 11-OH-yohimbina puede medirse en plasma tras la administración oral de yohimbina. La coadministración con el inhibidor de CYP2D6 paroxetina (ingesta de 20 mg durante tres días) resultó en una concentración máxima duplicada de yohimbina, un aumento de diez veces del AUC y una vida media de eliminación prolongada cuatro veces, consecuencias que también afectarían la generación y los niveles plasmáticos de 11-OH-yohimbina.
La farmacocinética del clorhidrato de yohimbina varía ampliamente de un individuo a otro. La administración regular de clorhidrato de yohimbina (tres veces al día durante 6 días) no tuvo efecto sobre la farmacocinética.
Debido a que la 11-hidroxiyohimbina es el principal metabolito farmacológicamente activo de la yohimbina, su perfil de seguridad es inseparable del de la yohimbina. La yohimbina, un componente del yohimbe, se ha asociado con arritmia cardíaca (latidos irregulares), problemas de presión arterial, ataques cardíacos y convulsiones. Debido al etiquetado inexacto y al potencial de efectos secundarios graves, los suplementos de yohimbe han sido restringidos o prohibidos en muchos países. El yohimbe causó problemas estomacales, taquicardia (frecuencia cardíaca acelerada), ansiedad y presión arterial alta, según un estudio que comparó las llamadas realizadas al Centro de Control de Envenenamientos de California durante un período de 7 años. Las personas que llamaban por yohimbe generalmente tenían más probabilidades de necesitar atención médica que otras personas que llamaban.
Aunque la yohimbina es eficaz, los efectos secundarios pueden incluir ansiedad, nerviosismo y frecuencia cardíaca elevada, y la dosis reportada de yohimbina en muchas fórmulas de suplementos no coincide con la dosis real.
Los polimorfismos genéticos en CYP2D6 pueden influir significativamente en el metabolismo de la yohimbina, dando lugar a una variabilidad interindividual sustancial en su aclaramiento y efectos clínicos. Las personas con ciertos genotipos de CYP2D6 pueden presentar un metabolismo alterado, lo que resulta en concentraciones plasmáticas más altas y un mayor riesgo de efectos adversos.
En una serie de casos que examinó la intoxicación por yohimbina en cuatro individuos que ingirieron un polvo de fármaco que contenía yohimbina, las concentraciones sanguíneas oscilaron entre 249 y 5,631 ng/mL, una diferencia de 22 veces a pesar de una dosis presumiblemente uniforme de 5 g. Esta variabilidad se relacionó con los fenotipos del citocromo P450 2D6 (CYP2D6) de los individuos, siendo que la disminución de la actividad de CYP2D6 aumenta el riesgo de niveles tóxicos de yohimbina. Los cuatro pacientes fueron identificados como metabolizadores intermedios fenotípicos de CYP2D6, lo que contribuyó a su actividad metabólica reducida y a concentraciones más altas de yohimbina.
Estos hallazgos sugieren que comprender la actividad metabólica de CYP2D6 de un paciente y realizar la fenotipificación de la actividad de CYP2D6 antes de iniciar el tratamiento con yohimbina podría ser crucial para determinar dosis seguras y minimizar el riesgo de sobredosis. Específicamente para la 11-hidroxiyohimbina, los individuos que son metabolizadores pobres de CYP2D6 producirán menos de este metabolito a partir de la yohimbina, mientras que los metabolizadores extensos de CYP2D6 generarán concentraciones plasmáticas más altas de 11-OH-yohimbina de manera más rápida.
Fármacos sustrato de CYP2D6: La yohimbina inhibe la CYP2D6 y, por lo tanto, puede afectar la concentración intracelular de fármacos metabolizados por estas enzimas.
Antihipertensivos: La yohimbina puede disminuir sus efectos. Bupropión: La coingesta con productos de yohimbe resultó en efectos tóxicos.
Opioides: La yohimbina puede causar síntomas de abstinencia y ansiedad.
Combinar la yohimbina con estimulantes e inhibidores de CYP2D6 puede aumentar el riesgo de efectos adversos.
Personas embarazadas o en período de lactancia: La yohimbina puede causar efectos secundarios graves.
Las personas con enfermedad cardiovascular, hepática o renal pueden experimentar efectos secundarios graves. La yohimbina puede elevar la presión arterial, por lo que tomarla podría agravar el problema en personas con hipertensión. Aquellas con afecciones psiquiátricas, incluyendo TEPT, ansiedad, trastorno bipolar, depresión, manía o esquizofrenia, podrían ver empeoradas sus condiciones.
Las concentraciones plasmáticas máximas y el AUC del metabolito activo 11-OH fueron significativamente más bajas en sujetos ancianos en comparación con voluntarios jóvenes y pacientes con enfermedad de Alzheimer; existe una gran variabilidad en la distribución plasmática de la yohimbina; y la relevancia clínica de su uso en personas mayores no puede evaluarse.
El yohimbe vendido como suplemento dietético puede no funcionar de la misma manera que el medicamento de venta con receta que contiene yohimbina. Es ilegal en los Estados Unidos comercializar un producto de venta libre que contenga yohimbina como tratamiento para la disfunción eréctil sin obtener la aprobación de la FDA. La corteza y el extracto de yohimbe se utilizan en suplementos dietéticos fabricados, pero existe evidencia científica no concluyente sobre si tienen algún efecto o son seguros de utilizar, ya que los niveles de yohimbina pueden variar sustancialmente entre los productos de suplementos. El extracto de corteza de yohimbe está insuficientemente caracterizado en cuanto a sus propiedades, y es posiblemente inseguro de consumir.
Se analizaron doce materias primas comerciales de yohimbe mediante métodos microscópicos y de UPLC-UV-MS. El estudio reveló que tres muestras probablemente estaban adulteradas y otras cuatro muestras contenían diversos niveles de impurezas. La yohimbina no se detectó en una muestra, mientras que su presencia en las demás muestras se encontró en un rango del 0.1-0.91%. Se esperaría que la misma variabilidad analítica se aplicara al contenido de 11-hidroxiyohimbina en productos basados en corteza.
La 11-hidroxiyohimbina ocupa una posición única en la literatura sobre suplementos y farmacología: es simultáneamente un alcaloide de origen natural, constituyente menor de la corteza de yohimbe, y el metabolito humano farmacológicamente activo predominante de la yohimbina. Sus propiedades antagonistas de los receptores α2-adrenérgicos están establecidas en sistemas controlados in vitro y ex vivo de células humanas. Sin embargo, ningún ensayo clínico independiente en humanos ha evaluado la 11-hidroxiyohimbina aislada como suplemento dietético o fármaco. Toda la evidencia clínica sobre su eficacia en la disfunción sexual, la composición corporal y áreas relacionadas proviene de estudios sobre la yohimbina misma, en los cuales la 11-hidroxiyohimbina se generó de manera endógena y contribuyó a los efectos observados. La vida media prolongada de la 11-OH-yohimbina (~6 horas) en relación con la yohimbina (~0.6 horas) sugiere que desempeña un papel farmacológico sostenido tras la dosificación oral de yohimbina, pero su contribución cuantitativa individual a los resultados clínicos no se ha desagregado de la del compuesto original en ningún ensayo humano publicado. Caracterización de la evidencia: respaldada mecanísticamente pero clínicamente no verificada como agente aislado.
Condiciones de salud que 11-hidroxi yohimbina puede ayudar a apoyar.
Sistemas corporales que 11-hidroxi yohimbina puede ayudar a apoyar.