Enfermedad de Cushing
Sinopsis
Enfermedad de Cushing: Una Referencia Integral en el Contexto de la Nutrición y la Salud Natural
1. Definición y descripción general
La enfermedad de Cushing es un trastorno endocrino caracterizado por un aumento en la producción de hormona adrenocorticotrópica (ACTH) por parte de la hipófisis anterior, lo que provoca una liberación excesiva de cortisol por las glándulas suprarrenales. El término enfermedad de Cushing se aplica específicamente a los tumores hipofisarios secretores de ACTH. Esto la distingue de la categoría más amplia del síndrome de Cushing, que describe cualquier causa de elevación crónica del cortisol.
El exceso crónico de glucocorticoides, o síndrome de Cushing, puede deberse a causas dependientes de ACTH (80% de los casos) o independientes de ACTH (20% de los casos). Estas últimas se deben principalmente a tumores suprarrenales benignos (60%) o malignos (40%). La sobreproducción de ACTH puede ser de origen hipofisario (85% de los casos) o resultar de una secreción tumoral ectópica (15% de los casos).
La enfermedad de Cushing es una afección rara, que afecta solo de 10 a 15 personas por millón cada año. Es más común en mujeres y ocurre con mayor frecuencia en personas de entre 20 y 50 años de edad. Representa aproximadamente el 15% de todos los adenomas hipofisarios y tiene un predominio femenino de 4:1.
2. Fisiopatología: cómo funciona
Normalmente, el hipotálamo secreta hormona liberadora de corticotropina (CRH), que estimula a la hipófisis para que secrete hormona adrenocorticotrópica (ACTH). La ACTH viaja hasta las glándulas suprarrenales, donde actúa sobre las células de la corteza suprarrenal. La corteza suprarrenal es la parte externa de la glándula suprarrenal y se subdivide en tres capas: la zona glomerular, la zona fascicular y la zona reticular. La zona fascicular es la zona media y también la más ancha, y la ACTH estimula específicamente a las células de esta zona para que secreten cortisol, una clase de esteroides llamados glucocorticoides.
La enfermedad de Cushing es el resultado de una secreción excesiva de ACTH por un adenoma hipofisario monoclonal benigno. La secreción excesiva de ACTH estimula la secreción de cortisol por las glándulas suprarrenales, lo que da lugar a niveles supraf isiológicos de cortisol circulante. Las células del adenoma son parcialmente resistentes a los estímulos fisiológicos (es decir, los glucocorticoides) y no responden al ciclo normal de retroalimentación negativa. Por el contrario, los adenomas corticotropos son inapropiadamente sensibles a la CRH y a la AVP (arginina vasopresina).
La enfermedad de Cushing es causada por un tumor o un crecimiento excesivo (hiperplasia) de la hipófisis. La hipófisis se encuentra justo debajo de la base del cerebro. Un tipo de tumor hipofisario llamado adenoma es la causa más frecuente; un adenoma es un tumor benigno (no un cáncer).
Una característica clave es que muchos pacientes con enfermedad de Cushing no presentan hemianopsia bitemporal, porque la mayoría de las lesiones son microadenomas hipofisarios (de menos de 10 mm de tamaño). Al momento del diagnóstico, más del 50% de los pacientes con enfermedad de Cushing tienen un microadenoma hipofisario con un diámetro menor a 5 mm, lo cual es difícil de visualizar mediante estudios de imagen. De estos, solo el 10% son suficientemente grandes como para producir un efecto de masa sobre el tejido cerebral o afectar la estructura de la región selar.
3. Presentación clínica y signos
La presentación clínica del síndrome de Cushing varía, en parte, en relación con la magnitud y la duración del exceso de cortisol. Cuando el hipercortisolismo es grave, sus signos y síntomas son inequívocos. Sin embargo, la mayoría de los signos y síntomas del síndrome de Cushing son comunes en la población general (por ejemplo, hipertensión y aumento de peso) y no todos están presentes en cada paciente. Además de las características clásicas del exceso de glucocorticoides, como la debilidad muscular proximal y las estrías anchas de color púrpura, los pacientes pueden presentar comorbilidades asociadas, entre ellas enfermedad cardiovascular, enfermedad tromboembólica, déficits psiquiátricos y cognitivos, e infecciones.
Los signos físicos característicos incluyen:
- Facies de luna llena, joroba de búfalo, hematomas con facilidad, estrías abdominales, obesidad, plétora facial e hirsutismo.
- Sobrepeso u obesidad en la parte superior del cuerpo, pero brazos y piernas delgados; rostro redondo y enrojecido (cara de luna llena); acumulación de grasa entre los hombros (joroba de búfalo); debilidad muscular u ósea, incluyendo osteoporosis, dolor óseo y fracturas; estrías de color rojo-púrpura (estrías cutáneas), generalmente de aproximadamente 1,3 cm de ancho, que aparecen en el abdomen, glúteos, muslos, brazos y mamas; piel fina y frágil que se lastima con facilidad y cicatriza mal.
- Las mujeres pueden presentar mayor cantidad de vello en el rostro, cuello, tórax, abdomen y muslos, y pueden experimentar problemas menstruales, como periodos irregulares o ausencia de menstruación.
- Los síntomas también incluyen debilidad generalizada, presión arterial alta, diabetes mellitus, irregularidades menstruales y cambios psiquiátricos.
Los signos y síntomas clínicos principales incluyen cambios en el hábito corporal (facies de luna llena, aumento de la almohadilla grasa supraclavicular y joroba dorsocervical), hirsutismo, cambios cutáneos (hematomas con facilidad, estrías purpúreas, enrojecimiento de las mejillas), debilidad generalizada y fatiga, atrofia muscular (particularmente de los músculos proximales), trastornos menstruales, disminución de la fertilidad y/o la libido, hipertensión, aumento de peso, disminución de la sensibilidad a la insulina con trastornos en el metabolismo de la glucosa (incluyendo intolerancia a la glucosa y diabetes mellitus), dislipidemias (incluyendo niveles elevados de triglicéridos y colesterol HDL bajo), trastornos mentales que van desde alteraciones del ánimo y del comportamiento hasta depresión y psicosis, alteraciones del sueño, osteopenia/osteoporosis, e inmunosupresión con mayor riesgo de infecciones.
4. Sistemas del organismo afectados
4.1 El sistema endocrino y metabólico
El deterioro del metabolismo de la glucosa es una complicación frecuente de la exposición crónica al exceso de glucocorticoides endógenos y exógenos, y contribuye a la morbilidad y mortalidad en los pacientes con síndrome de Cushing. El hipercortisolismo crónico puede tener efectos pleiotrópicos sobre todos los tejidos periféricos principales que regulan la homeostasis de la glucosa, lo que provoca un aumento de la resistencia a la insulina y una disminución de su secreción, mediante mecanismos tanto genómicos como no genómicos, de forma específica según el contexto y dependiente del tipo celular u orgánico.
El síndrome de Cushing puede afectar los niveles de glucosa en sangre incluso si la persona no tiene diabetes ni otros factores de riesgo para la diabetes tipo 2. Entre las personas con síndrome de Cushing, del 43% al 84% experimentará una alteración en la forma en que su organismo procesa la glucosa en sangre debido a una acción reducida de la insulina, y esto se asocia con un mayor riesgo de síndrome metabólico y muerte cardiovascular.
4.2 El sistema cardiovascular
En los pacientes con enfermedad de Cushing existe una mayor prevalencia de enfermedades cardiovasculares y/o factores de riesgo, incluyendo obesidad visceral, resistencia a la insulina, aterosclerosis, hipertensión arterial, dislipidemia, hipercoagulabilidad, así como cambios estructurales y funcionales en el corazón, como hipertrofia cardíaca y disfunción ventricular izquierda. Es de destacar que estos presentan una reversibilidad limitada incluso después de la remisión.
La hipertensión es una característica frecuente del síndrome de Cushing endógeno, con una prevalencia de aproximadamente el 80% en adultos. Es incluso más frecuente (95%) en el síndrome de Cushing ectópico, mientras que en niños y adolescentes es menos frecuente (alrededor del 47%).
La hipercortisolemia aumenta los factores de coagulación, incluidos el factor VIII, el fibrinógeno y el factor de von Willebrand, y reduce la actividad fibrinolítica mediante la elevación del inhibidor del activador del plasminógeno tipo 1 y la antiplasmina. La diátesis trombótica es una característica peligrosa asociada con la enfermedad de Cushing, en la que se han descrito anomalías de la hemostasia en alrededor del 54% de los pacientes, y eventos vasculares consecuentes en el 10% de los pacientes.
4.3 El sistema esquelético
El síndrome de Cushing tiene múltiples efectos sobre el metabolismo óseo. Los niveles elevados de cortisol inhiben directamente la formación de hueso e influyen indirectamente en el esqueleto a través de efectos sobre las hormonas reproductivas, la hormona del crecimiento, el tejido muscular y adiposo, la absorción intestinal de calcio y la excreción renal de calcio.
Se cree que el exceso de glucocorticoides causa osteoporosis secundaria a través de varios mecanismos. La sobreproducción crónica de glucocorticoides inhibe la formación de hueso al deteriorar directamente la diferenciación y la función de los osteoblastos, y promueve la apoptosis de osteoblastos y osteocitos. Al mismo tiempo que disminuye la producción de osteoprotegerina, la secreción excesiva de glucocorticoides puede aumentar la resorción ósea al promover la diferenciación, maduración y supervivencia de los osteoclastos.
La fragilidad esquelética es una complicación frecuente del hipercortisolismo endógeno, y las fracturas por fragilidad pueden ser el signo clínico de presentación. Se ha reportado que la prevalencia de osteoporosis en el hipercortisolismo endógeno, evaluada mediante DXA o por la incidencia de fracturas por fragilidad, llega hasta el 50%.
4.4 El sistema neuropsiquiátrico
Las características clínicas del síndrome de Cushing pueden ser similares a las de otros trastornos comunes, como el síndrome metabólico, con resistencia a la insulina, y el síndrome de ovario poliquístico. También se observan depresión, desregulación del ánimo, alteraciones del sueño y anomalías cognitivas. Las tasas de cada uno de estos síntomas varían ampliamente entre estudios; sin embargo, la depresión es el trastorno psiquiátrico más prevalente en el síndrome de Cushing.
4.5 El sistema inmunitario
La exposición crónica al exceso de glucocorticoides endógenos determina varias complicaciones clínicas, incluyendo complicaciones metabólicas como obesidad visceral, resistencia a la insulina con intolerancia a la glucosa y diabetes mellitus, y dislipidemia; complicaciones cardiovasculares como hipertensión arterial sistémica, aterosclerosis y tromboembolismo; complicaciones óseas como osteoporosis y osteoartritis; y complicaciones infecciosas, que van desde un aumento de la susceptibilidad a infecciones hasta una sepsis fatal, así como trastornos neuropsiquiátricos.
5. Factores contribuyentes y asociados
La exposición prolongada de todos los tejidos del organismo a un exceso de cortisol produce el síndrome de Cushing. Las causas endógenas son dependientes de ACTH, incluyendo la enfermedad de Cushing, los tumores ectópicos productores de ACTH y los tumores productores de CRH; o independientes de ACTH, incluyendo los tumores suprarrenales benignos o malignos productores de cortisol y la rara hiperplasia suprarrenal micronodular.
Se ha reportado que la alteración de la secreción de CRH, así como los cambios cualitativos en la expresión del gen POMC (proopiomelanocortina), están involucrados en la patogenia de la enfermedad de Cushing. La enfermedad de Cushing puede presentarse de forma más atípica: los perfiles de secreción son a veces cíclicos, con hipersecreción que precede a un largo período de secreción normal.
La enfermedad de Cushing se asocia con un aumento de la mortalidad, morbilidad sustancial y un impacto notable sobre la calidad de vida relacionada con la salud. Los niveles fisiopatológicos de cortisol se asocian con hipertensión, diabetes, obesidad y muerte prematura.
En cuanto a las alteraciones electrolíticas, en un estudio retrospectivo de 202 pacientes diagnosticados con síndrome de Cushing, el 41,9% presentó hipopotasemia y el 15,0% hipofosfatemia. Los niveles de cortisol se correlacionaron negativamente con el potasio, el cloro y el fósforo en sangre.
El síndrome de Cushing es una afección que puede causar diversos riesgos graves para la salud; la evidencia más reciente respalda la persistencia de una mayor morbilidad y mortalidad incluso después de una remisión a largo plazo.
6. Consideraciones nutricionales: el papel de los nutrientes clave
6.1 Vitamina D
Existe una relación interesante entre los glucocorticoides y los valores de vitamina D. Se ha reportado que la terapia esteroidea exógena se asocia con deficiencia de vitamina D. El mecanismo por el cual los glucocorticoides reducen los niveles de 25(OH)D no es directo, sino indirecto, al regular la expresión del receptor de vitamina D en muchos tejidos y células. Algunos autores han demostrado que el tratamiento con dexametasona en ratones se asoció con una disminución de la 1α-hidroxilasa (implicada en la conversión de 25(OH)D3 al metabolito activo 1,25(OH)2D3) y un aumento de la 24-hidroxilasa, que descompone la forma activa del calcitriol, reduciendo así los niveles circulantes de 25(OH)D.
Se sabe que el exceso de glucocorticoides provoca deficiencia de vitamina D porque afecta el metabolismo y la acción de la vitamina D al dificultar la conversión del colecalciferol en 25(OH)D.
Los pacientes con enfermedad de Cushing presentan numerosas comorbilidades, como enfermedad cardiovascular, enfermedad metabólica, diabetes mellitus, síndrome metabólico, dislipidemia, obesidad, osteoporosis/osteopenia e infecciones. Los niveles séricos bajos de 25(OH)D tienen consecuencias esqueléticas y extraesqueléticas significativas, como miopatía y alto riesgo de fracturas, y también afectan el sistema inmunitario y el metabolismo. Todos estos sistemas están afectados en los pacientes con hipercortisolismo, y la deficiencia de vitamina D puede agravar aún más las comorbilidades de la enfermedad de Cushing. De hecho, puede provocar una reducción de la absorción intestinal de calcio, lo que da lugar a hipocalcemia secundaria e hiperparatiroidismo, que conducen a la desmineralización ósea.
Evidencia científica: Un estudio publicado en Nutrients (2022) incluyó a 50 pacientes con enfermedad de Cushing activa y 48 controles, examinando los valores séricos de 25-hidroxivitamina D y la respuesta a la suplementación con 150,000 UI de colecalciferol. Los datos clínicos sobre el estado del metabolismo de la vitamina D en el contexto del exceso de glucocorticoides son bastante escasos. Los estudios fueron muy heterogéneos en su diseño, algunos carecían de un grupo control, y la gran mayoría se realizaron antes de la introducción de la estandarización en la medición de la vitamina D. No obstante, determinar el régimen óptimo de tratamiento con vitamina D en estos pacientes de alto riesgo es bastante relevante. Solidez de la evidencia: preliminar; hallazgos provenientes de pequeños estudios observacionales, con ausencia de grandes ensayos controlados aleatorizados específicamente en la enfermedad de Cushing.
6.2 Calcio
Los glucocorticoides reducen el remodelado óseo, aumentan la excreción urinaria de calcio y disminuyen la absorción intestinal de calcio. Los niveles elevados de cortisol inhiben directamente la formación de hueso e influyen indirectamente en el esqueleto a través de efectos sobre la absorción intestinal de calcio y la excreción renal de calcio. La combinación de una mayor pérdida urinaria de calcio y una disminución de la absorción intestinal genera un balance de calcio crónicamente negativo que contribuye a la pérdida progresiva de masa ósea.
El mecanismo que implica la resorción ósea estimulada por el exceso de PTH, junto con la inhibición directa de la formación de hueso por parte de los glucocorticoides, parece desempeñar un papel importante en el desarrollo progresivo de la osteoporosis en el síndrome de Cushing.
6.3 Potasio
La depleción de potasio es una característica reconocida del hipercortisolismo, particularmente en las formas más graves o ectópicas. La hipertensión grave con hipopotasemia adicional es más prevalente en el síndrome de Cushing ectópico. En una gran cohorte retrospectiva, el 41,9% de los pacientes con síndrome de Cushing presentó hipopotasemia. Además, los mineralocorticoides podrían limitar indirectamente la secreción de insulina por el páncreas como resultado de la hipopotasemia; la depleción de potasio puede provocar una secreción deficiente de insulina. Por lo tanto, mantener una ingesta dietética adecuada de potasio es relevante para la salud metabólica general en este contexto, aunque faltan ensayos de intervención directa en la enfermedad de Cushing.
7. Patrones dietéticos estudiados en relación con la enfermedad de Cushing
7.1 Dieta cetogénica muy baja en calorías (VLCKD)
El enfoque de la dieta baja en carbohidratos y, en particular, la dieta cetogénica muy baja en calorías (VLCKD), tienen varias aplicaciones terapéuticas, mejorando muchos trastornos metabólicos, incluyendo la diabetes mellitus, la obesidad, la hipertensión arterial, la resistencia a la insulina y la dislipidemia, con un sólido respaldo de evidencia. Todos estos trastornos metabólicos están presentes en los pacientes con enfermedad de Cushing.
Los efectos de una VLCKD sobre los niveles de cortisol aún no se han esclarecido claramente. Es ampliamente conocido que los macronutrientes de las comidas tienen una fuerte influencia sobre las concentraciones de cortisol, provocando un aumento o disminución de estas, como se ha reportado en numerosos estudios. Actualmente existen muy pocos estudios sobre la utilidad de un enfoque nutricional para el manejo de los pacientes con síndrome de Cushing.
El objetivo principal de un estudio publicado fue evaluar los efectos de una VLCKD de 3 semanas y una dieta cetogénica baja en carbohidratos (LCKD) de 2 semanas, como tratamiento adyuvante a la terapia médica de la enfermedad de Cushing, sobre el cortisol salival y sérico, los esteroides suprarrenales, la ACTH, el cortisol sérico tras una prueba de supresión con 1 mg de dexametasona (DST) y el cortisol libre urinario, en 15 pacientes con enfermedad de Cushing y 15 controles. Solidez de la evidencia: muy preliminar; basada en un pequeño estudio piloto. Los efectos específicos de la dieta cetogénica sobre la secreción de cortisol en la enfermedad de Cushing siguen siendo poco estudiados.
7.2 Restricción de sodio
En general, la hipertensión es común en los pacientes con síndrome de Cushing. Dado que el hipercortisolismo actúa mediante mecanismos similares a los mineralocorticoides, promoviendo la retención de sodio y la acumulación de líquidos, la restricción dietética de sodio constituye una consideración adyuvante razonable para el manejo de la presión arterial y el edema en este contexto, según se comenta en la bibliografía clínica. Solidez de la evidencia: indirecta; no se han realizado ensayos controlados aleatorizados que examinen específicamente la restricción de sodio en la enfermedad de Cushing; las recomendaciones se extrapolan de los principios generales de manejo de la hipertensión.
7.3 Enfoques dietéticos altos en fibra y de bajo índice glucémico
Debido a que la disglucemia y la resistencia a la insulina son prevalentes en la enfermedad de Cushing, las orientaciones dietéticas generales de fuentes endocrinas y clínicas hacen hincapié en alimentos integrales con un índice glucémico más bajo. El hipercortisolismo crónico puede tener efectos pleiotrópicos sobre todos los tejidos periféricos principales que regulan la homeostasis de la glucosa, provocando un aumento de la resistencia a la insulina y una disminución de su secreción. La sustitución de carbohidratos refinados por alimentos ricos en fibra tiene beneficios establecidos en la mejora de la sensibilidad a la insulina y del perfil lipídico en el síndrome metabólico en general, aunque no se han realizado ensayos dedicados exclusivamente a poblaciones con enfermedad de Cushing. Solidez de la evidencia: indirecta; basada en la aplicabilidad de orientaciones dietéticas provenientes de la bibliografía más amplia sobre resistencia a la insulina.
8. Hierbas e ingredientes naturales: uso tradicional y evidencia científica
8.1 Ashwagandha (Withania somnifera)
Uso tradicional: Los adaptógenos como Withania somnifera (ashwagandha) se utilizan comúnmente en la medicina ayurvédica para el alivio del estrés y la mejora de la disfunción del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA). En los textos ayurvédicos clásicos, la raíz se utiliza como rasayana (tónico rejuvenecedor) y se clasifica como un adaptógeno destinado a apoyar la resiliencia del organismo frente al estrés, la fatiga y el agotamiento. Las preparaciones tradicionales incluyen polvo de raíz en leche tibia o decocciones.
Evidencia científica: En un estudio aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo y de 60 días de duración, se investigó la actividad farmacológica y de alivio del estrés de un extracto de ashwagandha en adultos sanos estresados. Sesenta adultos fueron asignados aleatoriamente a recibir un placebo o 240 mg de un extracto estandarizado de ashwagandha (Shoden) una vez al día. En comparación con el placebo, la suplementación con ashwagandha se asoció con una reducción estadísticamente significativa en la escala HAM-A (P = .040). La ingesta de ashwagandha también se asoció con mayores reducciones en el cortisol matutino (P < .001) y en la DHEA-S (P = .004) en comparación con el placebo.
Un ECA demostró que el extracto acuoso de WS (raíces y hojas) reduce de forma segura el estrés crónico leve a moderado, a dosis de 125 mg, 250 mg y 500 mg/día durante 8 semanas. Estos hallazgos demuestran la capacidad de reducción del estrés incluso a la dosis baja de 125 mg/día, de manera dependiente de la dosis, mediante la modulación del eje HPA.
Estos hallazgos sugieren que los efectos de alivio del estrés de la ashwagandha podrían producirse a través de su efecto modulador sobre el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal. Sin embargo, se necesita más investigación con tamaños de muestra más grandes, poblaciones clínicas y culturales diversas, y dosis de tratamiento variables, para respaldar estos hallazgos.
Precaución crítica: Es fundamental señalar que todos los ensayos en humanos sobre ashwagandha y cortisol se han realizado en adultos sanos que experimentan estrés psicosocial crónico, no en pacientes con enfermedad de Cushing. El mecanismo de reducción del cortisol estudiado en estas poblaciones implica la modulación de un eje HPA funcional bajo estrés crónico, lo cual es fisiológicamente distinto de la secreción autónoma de ACTH por un adenoma hipofisario que caracteriza a la enfermedad de Cushing. Además, un informe de caso publicado recientemente (PMC, 2025) documentó que dosis excesivas y el uso prolongado de ashwagandha pueden provocar rasgos cushingoides y una supresión sostenida del eje HPA. Solidez de la evidencia con respecto a la enfermedad de Cushing específicamente: inexistente. Toda la evidencia de ECA proviene de adultos sanos y estresados, y no puede extrapolarse al hipercortisolismo de origen hipofisario.
8.2 Fosfatidilserina (PS)
Uso tradicional: La fosfatidilserina no proviene de un sistema herbal tradicional. Es un fosfolípido presente naturalmente en las membranas celulares, aislado principalmente del cerebro bovino o, en los suplementos modernos, de la lecitina de soja. Su uso como suplemento se originó en la investigación farmacológica europea de las décadas de 1980 y 1990, inicialmente para el deterioro cognitivo.
Evidencia científica: La fosfatidilserina es un fosfolípido que constituye un componente estructural de las membranas biológicas. En estudios, se ha demostrado que la fosfatidilserina suplementaria mejora el estado de ánimo y atenúa la liberación de cortisol en respuesta al estrés físico. Estudios tempranos de Monteleone y colaboradores (década de 1990) examinaron 800 mg/día de PS y encontraron una atenuación de la elevación de cortisol inducida por el ejercicio en pequeñas muestras de hombres sanos. Estos hallazgos no se han replicado en grandes ECA, y no se han realizado ensayos en pacientes con enfermedad de Cushing. Solidez de la evidencia: preliminar; limitada a pequeños estudios en sujetos sanos que experimentan elevaciones de cortisol inducidas por el ejercicio, no el hipercortisolismo patológico impulsado por ACTH propio de la enfermedad de Cushing.
8.3 Melatonina
Uso tradicional: La melatonina es una neurohormona endógena; no se ha utilizado en tradiciones herbales clásicas. Su uso como suplemento se desarrolló a partir de la investigación sobre la fisiología de la glándula pineal en el siglo XX.
Evidencia científica: La melatonina es secretada por la glándula pineal y su función es regular el ritmo circadiano e inducir el sueño. Se demostró que la secreción circadiana de melatonina en pacientes con síndrome de Cushing dependiente de la hipófisis o de la glándula suprarrenal era significativamente menor en comparación con grupos control sanos. Los estudios han mostrado que la administración nocturna de 2 mg de melatonina aumentó la relación DHEA-S/cortisol tras 6 meses de tratamiento. Solidez de la evidencia: muy preliminar; se trata de pequeños estudios observacionales y abiertos. No está establecida la significancia clínica de mejorar la relación DHEA-S/cortisol mediante la suplementación con melatonina en el contexto del hipercortisolismo autónomo impulsado por un adenoma hipofisario.
8.4 Vitamina C (ácido ascórbico)
Uso tradicional: Si bien el ácido ascórbico tiene una larga historia como componente dietético esencial y se ha utilizado en tradiciones de terapia nutricional, su uso dirigido a la modulación del cortisol es una aplicación moderna basada en evidencia, y no forma parte de la medicina botánica tradicional propiamente dicha.
Evidencia científica: Los estudios muestran que la vitamina C y la aspirina pueden atenuar e influir sobre el cortisol, induciendo una respuesta antiinflamatoria frente al ejercicio y el estrés prolongados. Se ha demostrado que la vitamina C reduce la elevación de cortisol en respuesta al ejercicio intenso. En estudios en humanos, 3000 mg diarios de vitamina C mitigaron el aumento de la presión arterial, el cortisol y la respuesta subjetiva ante el estrés psicológico agudo. Solidez de la evidencia: débil a preliminar; los estudios referenciados abordan los picos de cortisol inducidos por el estrés en sujetos sanos que realizan ejercicio. No existe evidencia de que la vitamina C influya en la secreción de ACTH de un adenoma hipofisario ni de que reduzca el hipercortisolismo patológico en la enfermedad de Cushing.
8.5 Hierbas adaptógenas: rhodiola y albahaca sagrada (Ocimum tenuiflorum)
Uso tradicional: La Rhodiola rosea se ha utilizado en la medicina tradicional de Escandinavia, Rusia y Asia Central como tónico y adaptógeno para combatir la fatiga y mejorar la resistencia. La albahaca sagrada (Ocimum tenuiflorum, también conocida como Tulsi) es una planta sagrada en la medicina ayurvédica, utilizada clásicamente como adaptógeno, hierba antiestrés e inmunomodulador.
Evidencia científica: Si bien los estudios en humanos de ambas hierbas respaldan efectos adaptógenos y de reducción del estrés generales en poblaciones sanas con estrés psicológico y físico, se necesita más investigación para establecer su eficacia y seguridad específicamente en el síndrome de Cushing. No se han realizado ensayos clínicos con ninguna de las dos hierbas en pacientes con enfermedad de Cushing confirmada. Solidez de la evidencia con respecto a la enfermedad de Cushing: inexistente.
8.6 Suplementos herbales y glucocorticoides ocultos: un riesgo documentado
Una preocupación importante y documentada en la bibliografía sobre suplementos herbales es la presencia de glucocorticoides sintéticos no declarados en productos comercializados como "herbales". El uso de glucocorticoides exógenos es una causa común del síndrome de Cushing. Un caso publicado describió un síndrome de Cushing exógeno causado por Binahong, un suplemento herbal de venta libre. Una mujer de 54 años presentó aumento de peso, dolor articular, hipertensión y una diabetes tipo 2 mal controlada. El examen físico reveló signos de exceso de esteroides, con cara de luna llena y obesidad abdominal. El cribado de glucocorticoides sintéticos reveló la presencia de dexametasona en el suplemento herbal. Tras suspender el suplemento, sus niveles séricos de cortisol y dexametasona se normalizaron. Este caso subraya la importancia de estar alerta ante el uso de suplementos que contienen glucocorticoides ocultos y que pueden causar síndrome de Cushing.
9. Factores dietéticos y de estilo de vida analizados en fuentes autorizadas
9.1 Salud ósea: dieta y ejercicio
La fragilidad esquelética es una complicación común del síndrome de Cushing endógeno, aunque faltan pautas específicas para el manejo de la salud ósea. En estudios de práctica clínica, el 22,9% de los pacientes presentó osteoporosis durante la fase activa de la enfermedad; se observó una mejora en la densidad mineral ósea dentro del primer año tras la remisión del síndrome de Cushing.
El ejercicio con carga de peso se recomienda de manera general para la salud ósea en el contexto de la osteoporosis inducida por glucocorticoides. Las recomendaciones de la Bone Health and Osteoporosis Foundation (BHOF) para la prevención de la osteopenia, la osteoporosis y las fracturas óseas incluyen realizar ejercicios con carga de peso y de fortalecimiento muscular, y consumir las cantidades diarias recomendadas de calcio y vitamina D.
9.2 Consideraciones sobre macronutrientes: ingesta de proteínas
El hipercortisolismo provoca un marcado catabolismo proteico y atrofia muscular proximal. La debilidad muscular proximal, la atrofia de las extremidades junto con un aumento de la grasa en el abdomen, el torso y el rostro, son características del hipercortisolismo marcado. Una ingesta dietética adecuada de proteínas es una consideración importante para preservar la masa corporal magra. Si bien no existen ensayos específicos en la enfermedad de Cushing que hayan cuantificado la ingesta óptima de proteínas, las orientaciones clínicas enfatizan de manera constante la suficiencia proteica dado el estado catabólico.
9.3 Manejo de comorbilidades a través de la dieta
La hipertensión, la intolerancia a la glucosa, la diabetes, la dislipidemia y la obesidad visceral son factores de riesgo cardiovascular comunes en los pacientes con síndrome de Cushing. Los enfoques dietéticos dirigidos a cada uno de estos componentes —incluyendo la reducción de sodio, el manejo glucémico, los patrones dietéticos hipolipemiantes y el balance calórico— son adyuvantes relevantes dentro del plan de manejo general. Los marcadores de riesgo cardiovascular continúan presentes mucho tiempo después de la curación de la hipercortisolemia, y el riesgo cardiovascular permanece elevado. Esto resalta la importancia de mantener la vigilancia dietética incluso después de la remisión.
9.4 Persistencia de alteraciones metabólicas tras la remisión
La evidencia más reciente respalda la persistencia de una mayor morbilidad y mortalidad incluso tras una remisión a largo plazo. Es concebible que el grado de normalización de las afecciones comórbidas asociadas dependa de factores individuales y de las características propias de cada afección. Estos hallazgos resaltan la necesidad de un reconocimiento temprano y un manejo eficaz de los pacientes con síndrome de Cushing, que debe incluir el tratamiento activo de las comorbilidades relacionadas.
9.5 Sueño y alteración circadiana
Las alteraciones del sueño se encuentran entre las manifestaciones clínicas establecidas de la enfermedad de Cushing. El cortisol normalmente sigue un ritmo diurno: es más alto a primera hora de la mañana y más bajo por la noche. En la enfermedad de Cushing, este ritmo está profundamente alterado, con niveles de cortisol persistentemente elevados durante la noche. En la bibliografía clínica se discuten como medidas de apoyo del estilo de vida una higiene del sueño constante, el manejo de la depresión y la ansiedad concurrentes, y la evitación de estimulantes que activen aún más el eje HPA, aunque la evidencia específica para la enfermedad de Cushing es limitada.
Resumen de los niveles de evidencia
- Deficiencia de vitamina D en la enfermedad de Cushing: Bien documentada a nivel mecanístico y en estudios observacionales; el protocolo óptimo de suplementación requiere ensayos controlados más amplios.
- Pérdidas de calcio e intervenciones para la salud ósea: Bien establecido a nivel mecanístico; se recomienda de manera general el calcio dietético y suplementario en el contexto de la osteoporosis asociada a glucocorticoides.
- Enfoques dietéticos cetogénicos/bajos en carbohidratos: Evidencia sólida de beneficios metabólicos en la resistencia a la insulina, la obesidad y la dislipidemia en general; evidencia extremadamente limitada y de nivel piloto específica para la enfermedad de Cushing.
- Ashwagandha para la modulación del cortisol: Múltiples ECA de tamaño pequeño a mediano confirman la modulación del eje HPA y la reducción del cortisol en adultos sanos estresados; no existe evidencia específica en la enfermedad de Cushing, y el mecanismo es distinto del hipercortisolismo impulsado por un adenoma hipofisario.
- Fosfatidilserina, melatonina, vitamina C: Evidencia preliminar sobre la atenuación del cortisol relacionado con el estrés en poblaciones sanas; no existe evidencia aplicable en la enfermedad de Cushing.
- Rhodiola, albahaca sagrada: Uso adaptógeno tradicional documentado; no existe evidencia de ensayos clínicos en la enfermedad de Cushing.
- Glucocorticoides ocultos en suplementos herbales: Riesgo documentado en informes de casos publicados; clínicamente significativo y relevante para el diagnóstico diferencial.
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- An Investigation into the Stress-Relieving and Pharmacological Actions of Ashwagandha: A Randomized, Double-Blind, Placebo-Controlled Study — PMC
- Effects of Withania somnifera Extract in Chronically Stressed Adults: A Randomized Controlled Trial — PMC
- Ashwagandha RCT: Stress-Relieving and Pharmacological Actions — PubMed
- From Herbal Hope to Hormonal Havoc: Chronic Ashwagandha Use and HPA Axis Suppression — PMC
- Cushing Syndrome Because of a Herbal Supplement — PubMed
- Ketogenic Diet Initially Masks Symptoms of Hypercortisolism in Cushing's Disease — PMC
Remedios Naturales
Ingredientes
- ashwagandhaCientífico
La ashwagandha (Withania somnifera) es un adaptógeno ayurvédico con múltiples ECA y un metaanálisis de 2024 que confirma reducciones significativas del cortisol en individuos estresados mediante la modulación del eje HPA. Se ha estudiado en el contexto de trastornos de la esteroidogénesis adrenal, incluida la hiperplasia adrenal no clásica, en la que redujo múltiples esteroides precursores adrenales. Un caso clínico publicado (PMC12824993) documentó que la ashwagandha en dosis altas causó supresión del eje HPA, produciendo rasgos cushingoides, lo que demuestra su potente actividad moduladora del cortisol. En dosis de 300–600 mg/día de extracto estandarizado, reduce el cortisol en aproximadamente 20–28%.
- HMR (7-hidroximataresinol)Científico
El lignano HMR (7-hidroximatairesinol), derivado de la corteza de la picea de Noruega (Norway spruce), se utiliza junto con la melatonina como un enfoque de tratamiento natural para la enfermedad de Cushing. Igual que el SDG, el HMR inhibe las enzimas productoras de cortisol (3-beta-HSD y aromatasa) al convertirse en enterolactona en el intestino. La Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Tennessee recomienda tanto los lignanos HMR como SDG para el tratamiento del Cushing, citando una eficacia equivalente en la reducción de los niveles de cortisol. El HMR tiene una biodisponibilidad superior en comparación con el SDG, ya que la conversión intestinal a enterolactona es más rápida y completa.
- MelatoninaCientífico
La melatonina ha sido estudiada por su capacidad de inhibir enzimas involucradas en la biosíntesis de cortisol en las glándulas suprarrenales, lo que la hace relevante para el manejo de la enfermedad de Cushing. Los estudios muestran que la secreción circadiana de melatonina es significativamente menor en pacientes con síndrome de Cushing dependiente de la hipófisis o de las glándulas suprarrenales, en comparación con controles sanos. La investigación (Pawlikowski et al., 2002) demostró que la administración nocturna de 2 mg de melatonina aumentó la relación DHEA-S/cortisol después de 6 meses. Estudios veterinarios de la Universidad de Tennessee encontraron que la melatonina combinada con lignanos reduce las concentraciones de esteroides suprarrenales en casos de Cushing.
- fosfatidilserinaCientífico
La fosfatidilserina (PS) es un fosfolípido que modula la actividad del eje HPA a nivel de la hipófisis, atenuando la liberación de cortisol. Los ensayos clínicos muestran que 600–800 mg/día reducen significativamente la respuesta del cortisol al estrés, y un estudio encontró una reducción de hasta el 35% en el área bajo la curva del cortisol. Un estudio cruzado, doble ciego y controlado con placebo (PMC2503954; n=10 hombres sanos, 600 mg/día durante 10 días) confirmó una respuesta atenuada del cortisol antes y durante el estrés inducido por ejercicio. Si bien se ha estudiado principalmente en el hipercortisolismo inducido por estrés más que en el síndrome de Cushing de origen hipofisario, la PS se utiliza clínicamente como complemento para reducir la carga de cortisol.
- secoisolariciresinol diglucósidoCientífico
El diglucósido de secoisolariciresinol (SDG), el lignano principal de las cáscaras de linaza, se estudia para la enfermedad de Cushing debido a su capacidad de inhibir enzimas esteroidogénicas (3-beta-HSD y aromatasa) implicadas en la producción de cortisol y estradiol. Una investigación veterinaria de la Universidad de Tennessee encontró que los lignanos de SDG combinados con melatonina reducían las concentraciones de cortisol en perros con Cushing. La microbiota intestinal convierte el SDG en enterolactona y enterodiol, los lignanos activos en mamíferos. La Universidad de Tennessee recomienda tanto los lignanos de HMR como los de SDG para el tratamiento del Cushing.
- vitamina ACientífico
El ácido retinoico, el metabolito activo de la vitamina A, se ha estudiado en múltiples ensayos preclínicos y clínicos específicamente para la enfermedad de Cushing. Inhibe la producción de ACTH por las células tumorales corticotropas de la hipófisis mediante la supresión de la transcripción de POMC y ejerce efectos antiproliferativos sobre dichos tumores. Un ensayo prospectivo multicéntrico en humanos mostró que el 43% de 7 pacientes normalizó el cortisol libre urinario (CLU) con dosis de 10-80 mg/día durante 6-12 meses. Un segundo ensayo prospectivo con 16 pacientes encontró que el 25% alcanzó eucortisolismo y que todos mostraron una reducción del cortisol.
- vitamina D3Científico
La suplementación con vitamina D3 (colecalciferol) ha sido estudiada específicamente en pacientes con enfermedad de Cushing, quienes presentan tasas significativamente más altas de deficiencia de vitamina D en comparación con controles equiparados. Un estudio clínico (Nutrients 2022; n=50 pacientes con EC activa) encontró que la gravedad de la deficiencia de vitamina D se correlacionaba con los niveles de cortisol libre urinario. Seis semanas de suplementación con colecalciferol (dosis de carga de 150,000 UI) mejoraron significativamente la sensibilidad a la insulina, elevaron el 25(OH)D, redujeron la PTH y disminuyeron el colesterol total en los pacientes con EC. El estudio recomienda la suplementación con vitamina D como parte estándar del manejo de la EC.